Selección artificial

control reproductivo mediante el cual se seleccionan los fenotipos de organismos domésticos o cultivados

La selección artificial, también llamada cría selectiva, es un método mediante el cual el ser humano interviene en la reproducción de animales y de plantas, para desarrollar rasgos elegidos, por razones de productividad, resistencia, docilidad, estética, y otros.

Ha sido la forma tradicional de obtener organismos mejorados, tanto de forma empírica como experimental. En la actualidad, además de estas técnicas basadas en la reproducción sexual, se usan también técnicas de ingeniería genética, como la creación de transgénicos y otros organismos genéticamente modificados.

Se basa en la elección de los progenitores y la selección de su descendencia.[1]​ Se utilizan técnicas como la endogamia y el cruzamiento. Estas técnicas aprovechan las características heredables de los organismos, aumentando la frecuencia con la que aparecen ciertas variaciones genéticas en las siguientes generaciones, lo cual produce una evolución dirigida, en la que, a diferencia de la selección natural, son las preferencias humanas las que determinan la supervivencia y el mantenimiento o la eliminación de ciertas características. Estas actuaciones, mantenidas a lo largo de varias generaciones, logran la obtención de nuevas razas o variedades con fines agrícolas, ganaderos, o de compañía. Los animales obtenidos por estos procesos se conocen como razas, mientras que si se trata de vegetales, el producto se llama variedad o cultivar.  Si los progenitores son elegidos entre dos razas o variedades puras diferentes, la descendencia se denomina híbrido. La cría selectiva también puede tener un origen asexual, a partir de individuos con mutaciones espontáneas o inducidas,[2]​ o por el resultado del proceso de cultivo humano. Por ejemplo, en algunos granos alimenticios, un aumento en el tamaño de la semilla puede haber sido el resultado de prácticas de cultivo y no por la selección intencional de semillas más grandes.

Evolución del teocintle al maíz moderno.

Mediante este tipo de selección surgieron -por ejemplo- todas las variedades de perros modernos, como el xoloitzcuintle, que están orientados a tareas específicas como la vigilancia y la compañía, así como a satisfacer preferencias estéticas, por la expresión facial y la apariencia del pelo, entre otros.

Las características de los productos agrícolas también están determinados en gran medida por efectos de la selección artificial, proceso mediante el cual se han logrado variedades vegetales que se pueden aprovechar fácilmente para usos alimenticios del ser humano, como es el caso del maíz y el plátano, cuyos frutos tienen un rendimiento comestible para el hombre mayor que las variedades silvestres de las que proceden; también en las plantas ornamentales se han llegado a desarrollar variedades de impresionante belleza gracias a la selección artificial de las características deseadas.

Tipos de selección artificialEditar

Dependiendo de los tipos de planificación empleada, se pueden considerar dos tipos de selección artificial: consciente, cuando el plan de selección está determinado claramente de antemano, e inconsciente, cuando dicho plan no está claramente predeterminado, sino que surge por preferencias humanas no formalizadas.

Aunque sus resultados pueden ser iguales, pueden distinguirse dos tipos de selección artificial según la metodología empleada: cuando se favorece que se reproduzcan los ejemplares con características buscadas (selección positiva) o cuando se impide que se reproduzcan los ejemplares con características indeseables.

Cría de animalesEditar

Los animales con apariencia, comportamiento y otras características homogéneas se conocen como razas particulares o razas puras, y se crían mediante la segregación de animales con rasgos particulares y seleccionando para su posterior cría aquellos con otros rasgos. Los animales de raza pura tienen una única raza reconocible, y las razas puras con linaje registrado se denominan pedigrí. Las razas cruzadas son una mezcla de dos razas puras, mientras que las razas mixtas son una mezcla de varias razas, a menudo desconocidas. La cría de animales comienza con los reproductores, un grupo de animales utilizados con el propósito de una cría planificada. Cuando los individuos quieren criar animales, buscan ciertos rasgos valiosos en el ganado de raza pura para un propósito determinado, o pueden tener la intención de utilizar algún tipo de cruce para producir un nuevo tipo de ganado con habilidades diferentes y, se supone, superiores en un área determinada de esfuerzo. Por ejemplo, para criar pollos, un criador suele tener la intención de recibir huevos, carne y nuevas aves jóvenes para su posterior reproducción. Por lo tanto, el criador tiene que estudiar diferentes razas y tipos de pollos y analizar lo que se puede esperar de un determinado conjunto de características antes de empezar a criarlos. Por lo tanto, al comprar los reproductores iniciales, el criador busca un grupo de aves que se ajuste al máximo a la finalidad prevista.

El objetivo de la cría de razas puras es establecer y mantener rasgos estables, que los animales transmitirán a la siguiente generación. Al "criar lo mejor con lo mejor", empleando un cierto grado de endogamia, un considerable sacrificio y la selección de cualidades "superiores", se puede desarrollar una línea de sangre superior en ciertos aspectos a la base original. Tales animales pueden registrarse en un registro de raza, la organización que mantiene pedigrís y/o libros genealógicos. Sin embargo, la cría de un solo rasgo, es decir, la cría de un solo rasgo por encima de todos los demás, puede ser problemática.[3]​ En un caso mencionado por la conductista de animales Temple Grandin, los gallos criados para crecer rápido o tener una gran musculatura no sabían realizar los típicos bailes de cortejo de los gallos, lo que les alejaba de las gallinas y les llevaba a matarlas tras aparearse con ellas. [3]​ Un intento soviético de criar ratas de laboratorio con mayor inteligencia dio lugar a casos de neurosis lo suficientemente graves como para que los animales fueran incapaces de resolver cualquier problema a menos que se utilizaran fármacos como el fenazepam.[4]

El fenómeno observable del vigor híbrido contrasta con la noción de pureza de la raza. Sin embargo, por otro lado, la cría indiscriminada de animales cruzados o híbridos también puede provocar una degradación de la calidad. Los estudios en fisiología evolutiva, genética del comportamiento, y otras áreas de la biología de los organismos también han hecho uso de la cría selectiva deliberada, aunque el mayor tiempo de generación y la mayor dificultad en la cría pueden hacer que estos proyectos sean un reto en vertebrados tales como ratones domésticos.[5][6][7]

Ventajas y desventajasEditar

La cría selectiva es una forma directa de determinar si un rasgo específico puede evolucionar en respuesta a la selección. Un método de cría de una sola generación no es tan preciso ni directo. El proceso también es más práctico y fácil de entender que el análisis de hermanos. La cría selectiva es mejor para rasgos como la fisiología y el comportamiento, que son difíciles de medir, porque requiere menos individuos para probar que las pruebas de una sola generación.

Sin embargo, este proceso tiene desventajas. Dado que un único experimento realizado en la cría selectiva no puede utilizarse para evaluar todo un grupo de variantes genéticas, deben realizarse experimentos individuales para cada rasgo individual. Además, debido a la necesidad de que los experimentos de cría selectiva requieran el mantenimiento de los organismos probados en un laboratorio o invernadero, es poco práctico utilizar este método de cría en muchos organismos. Las instancias de apareamiento controlado son difíciles de llevar a cabo en este caso y este es un componente necesario de la cría selectiva.[8]

Véase tambiénEditar

ReferenciasEditar

  1. «The nature of selection during plant domestication». Nature, Volume 457, Issue 7231, pp. 843-848 (2009). 
  2. «Mejoramiento de las plantas mediante mutaciones inducidas». Boletín de la IAEA, International Atomic Energy Agency, Vol. 23, nº 3. Consultado el 18 de septiembre de 2019. 
  3. a b Grandin, Temple; Johnson, Catherine (2005). Animals in Translation. New York, New York: Scribner. pp. org/details/animalsintransla00gran/page/69 69-71. ISBN 978-0-7432-4769-6. 
  4. «Жили-были крысы». Archivado desde ru/golden/issue2print_9.html el original el 9 de agosto de 2014. Consultado el 9 de agosto de 2014. 
  5. Swallow, JG; Garland, T. Jr. (2005). pdf «Los experimentos de selección como herramienta en la fisiología evolutiva y comparativa: conocimientos sobre rasgos complejos-una introducción al simposio». Integr Comp Biol 45 (3): 387-390. PMID 21676784. S2CID 2305227. doi:10.1093/icb/45.3.387. 
  6. Garland, T. Jr. (2003). Experimentos de selección: una herramienta infrautilizada en biomecánica y biología del organismo. Ch. 3, Vertebrate Biomechanics and Evolution ed. Bels VL, Gasc JP, Casinos A. PDF
  7. Garland, T. Jr., Rose MR, eds. (2009). Experimental Evolution: Conceptos, métodos y aplicaciones de los experimentos de selección. University of California Press, Berkeley, California.
  8. Conner, J. K. (2003). «Artificial Selection: Una poderosa herramienta para los ecólogos». Ecology 84 (7): 1650-1660. doi:10.1890/0012-9658(2003)084[1650:asaptf]2.0.co;2. 

Enlaces externosEditar