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Sine die[1]​ (lit. ‘sin día’) es una locución latina que significa "sin plazo, sin fecha" y se utiliza con frecuencia en Derecho y en administración para decir que algo se pospone indefinidamente. Habitualmente, se usa como predicado en expresiones que indican referencia o aplazamiento. Por ejemplo: «El juez aplazó sine die la vista del juicio.»

Etimología e historiaEditar

La frase sine die se usa para levantar, aplazar o suspender algún asunto de cualquier tipo, ya sea una reunión, sesión hasta tiempo indefinido o fecha arreglada. Se trata de un adverbio de origen latino y la fecha de su primer uso fue en 1607.[cita requerida]

La frase está formada por la preposición sine (sin) y die, singular de dies, quinta declinación del latín, y aunque dies pertenece a esta declinación principalmente de uso femenino, también puede usarse en masculino.[cita requerida]

SineEditar

La palabra sine, plural sines, proviene del latín, y da nacimiento a otras palabras, como sinus (sinu), "sino", que significa: hueco, cavidad, entrante, bahía; bolsillo, bolsa; curva, doblar; pecho y seno.[cita requerida]

Esta pasa a otras lenguas como seno en español; entre otras a las lenguas retorrománicas como sân.[cita requerida]

DieEditar

Esta palabra llegó a las diferentes lenguas vía el proto-indoeuropeo como do-, "diseñar, trazar, invertir y desplegar, extender"; al latín como dare, "dar, regalar, transferir una posición a otro". Éste a su vez proviene de datum y datus, y al español llegó como de o (de usted y dar), palabra que ha dado origen a muchas otras, como "die" y "dice", que en inglés significan, respectivamente, "morir" y "dado". Al inglés llegó del francés antiguo como "des" y "dé", y la palabra data y dato, y date, "fecha" y "cita".[cita requerida]

La otra etimología proviene del proto indoeuropeo como dheu, la cual significa "morir" y "estar desmayado" o "estar sin sentido"; al proto-germánico, como dawjanan; al nórdico antiguo, como deyja, "morir" o "desmayarse"; al inglés medio como dien y hwam, "quien" o "quienes", para el inglés y el neerlandés.[2][3]

NotasEditar

  1. «[...] cuando se empleen en textos escritos en español, lo más adecuado, en consonancia con el uso culto mayoritario, es que las locuciones latinas reciban el mismo tratamiento que las otras lenguas (ver § 2.1.2) y, por tanto, se escriban en cursiva (o entre comillas) y sin acentos gráficos, ya que estos no existen en la escritura latina». Citado en RAE y ASALE (2010), «La ortografía de las expresiones procedentes de otras lenguas: locuciones latinas y dichos o citas en latín», Ortografía de la lengua española, Madrid: Espasa Calpe, pp. 610-612, ISBN 978-6-070-70653-0 .
  2. [1]
  3. [2]