Sistema educativo de Argentina

Sistema educativo

El sistema educativo de Argentina se encuentra entre los más enciclopedistas de América Latina. En determinado momento se lo consideró muy avanzado. Con algo más de un 5% de su PBI destinado a la educación, es un índice acorde con otros países de la región. El temprano desarrollo de la educación popular colocó al país junto a las naciones de mayor alfabetización del mundo. Según el Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2010 del INDEC, el porcentaje de alfabetización asciende al 98,1% de la población, siendo relativamente alto para América Latina.[4][5]

Educación en Argentina
Coat of arms of Argentina.svg
Ministerio de Educación
Ministro Nicolás Trotta
Presupuesto
% del PIB 6,47%
Detalles generales
Lenguajes principales Español
Inglés
Tipo de sistema Educación Pública (de Gestión Estatal o de Gestión Privada).[1]
Alfabetización secundaria
Hombres 84%[2]
Mujeres 89%[3]
La Universidad Nacional de Córdoba, primera universidad argentina y del Cono Sur y una de las primeras universidades de toda América, fue fundada en 1613, donde se inició en 1918 el movimiento latinoamericano de Reforma Universitaria.

Argentina fue el segundo país de América Latina (luego de Uruguay) en establecer la educación primaria, secundaria y universitaria pública y de calidad.[6]​ La histórica lucha por tener una población alfabetizada, llevó al país a tener algunos científicos e intelectuales reconocidos mundialmente.[7]​ El uso del delantal blanco [8]​como uniforme escolar, como un pa[cita requerida]radigma de un ideal de igualdad o unidad, ha caracterizado siempre a la escuela pública, laica y gratuita, cuyo impulsor fue Domingo Faustino Sarmiento y se concretó con la Ley N.º 1420 de Educación Común. [9]

El sistema educativo nacional está integrado por los servicios educativos de gestión estatal y privada, gestión cooperativa y gestión social, de todas las jurisdicciones del país, en todos los niveles, ciclos y modalidades de la educación. La educación estatal es gratuita en los niveles inicial, primario, secundario y superior (en las carreras de pregrado y grado de nivel superior, no así para los postítulos y posgrados). La educación privada es paga, aunque en algunos casos (especialmente en establecimientos primarios y secundarios) cuentan con finaciamiento por parte del Estado para solventar sus costos. Según estudios de la Unesco, la educación en Argentina garantiza igualdad al poseer características institucionales que impiden la mercantilización de la educación, así como la de Finlandia tiene características que favorecen la educación en población multiétnica y en la modalidad de enseñanza especial[10]​, la educación de la Argentina favorece la equidad. Finalizada la secundaria —cuya graduación es en el mes de diciembre— los alumnos pueden continuar su formación ya sea en una institución de educación superior universitaria o terciaria.[11]​ Según datos del último censo (de 2010), la tasa de analfabetismo es del 1,9%, siendo la segunda más baja de Latinoamérica.[12][13]​ Entre 2003 y 2015 se crearon 15 nuevas universidades, mientras que el egreso de estudiantes universitarios aumentó un 68% respecto a datos previos.[14][15][1]

La Ley de Educación Nacional 26.206 [16]​, que organiza el sistema educativo nacional, establece que la educación es un bien público, un derecho personal y social de las personas, del cual el Estado debe hacerse cargo. Establece 4 niveles de educación y determina que es obligatoria entre los 5 y los 18 años de edad.[17]​ En los años noventa se implementaron distintos modelos educativos, como la Educación General Básica y Educación Polimodal en todo el país a través de la Ley Federal de Educación[18]​. La nueva ley marca el retorno al sistema tradicional de primaria, secundaria y colegios técnicos.

En 2001, sobre un total de 36,2 millones de habitantes, 11,1 millones (31%) cursaban estudios formales:

  • 9 551 728 personas (entre 3 y 18 años) concurrían a jardines de infantes, escuelas primarias o secundarias
  • 494 461 personas concurrían a establecimientos superiores no universitarios
  • 1 125 257 personas concurrían a establecimientos universitarios

En Argentina existen 55 universidades públicas nacionales en todo el territorio[19]​ y 49 privadas.[20]​ La Universidad de Buenos Aires es la más grande del país y una de las 10 más prestigiosas de América Latina,[21]​ con más 250 000 alumnos en 2011.[22]

FinanciamientoEditar

Durante su gestión como presidente, Néstor Kirchner impulsó la Ley de Financiamiento Educativo 26.075.[23]​ La misma lleva la inversión educativa desde el 4,7% del PBI en ese año hasta el 6% previsto para 2010 (en 2009 se alcanzó un 6,4%). Entre otras cosas, la normativa garantiza que una parte de la coparticipación que recibe cada provincia se destine a la inversión educativa con tres prioridades: mejorar las condiciones laborales y salariales, jerarquizar la carrera docente y promover la calidad de la formación inicial y permanente. De esta manera, se fija la garantía del Estado para el financiamiento educativo en todas las jurisdicciones, incluidos los fondos para formación docente.

Argentina dedica una gran parte de recursos nacionales a la formación, un 5,6% de su Producto Interior Bruto (PIB), frente a la media del 5,2% de la OCDE. Argentina destina a su vez un 4,4% del gasto público a la educación primaria, un 6,1% a la secundaria (0,9%, 1,5% por sobre la media del organismo, respectivamente) y un 3% para la educación superior, este último en línea con el 3,1% de media de la OCDE.

La Constitución Nacional de 1853 estableció el derecho a educar y enseñar como una responsabilidad del Estado nacional. Con la Ley de Educación Común, a fines de ese siglo, se estableció su carácter obligatorio, estatal, laico y gratuito.

Por otra parte, en la universidad tuvo lugar una profunda democratización en los claustros, a través de la Reforma Universitaria de 1918.

CaracterísticasEditar

Niveles y modalidadesEditar

La Ley 26.206 define que la estructura del sistema educativo nacional está comprendida por cuatro niveles y ocho modalidades.[24]​ Los cuatro niveles son:

Las ocho modalidades son:

  • Educación técnico profesional
  • Educación artística
  • Educación especial
  • Educación permanente de jóvenes y adultos
  • Educación rural
  • Educación intercultural bilingüe
  • Educación domiciliaria y hospitalaria.
  • Educación en contextos de privación de libertad

La escuela es todo lugar físico destinado a la enseñanza de cualquier tipo, como la música, de oficio, etc.

Desde el año 2014, la obligatoriedad escolar en todo el país se extiende desde los cuatro años de edad hasta la finalización del nivel de la educación secundaria.[25]​ El Ministerio de Educación y las autoridades jurisdiccionales competentes son las que aseguran el cumplimiento de la obligatoriedad escolar a través de alternativas institucionales, pedagógicas y de promoción de derechos. En resumen, el sistema educativo de Argentina es un conjunto de servicios y acciones educativos hechas por el Estado.

Posee una tasa de graduación del 60% de media en Educación Secundaria y 20% en Educación Universitaria.[26][27]

NivelesEditar

En la República Argentina, la estructura educativa obligatoria comprende 2 años de educación inicial (a los 4 y 5 años de edad), 6 o 7 años (dependiendo de la jurisdicción) de nivel primario (edad 6 a 11/12 años) y 6 o 5 años (también dependiendo de la jurisdicción) de educación secundaria (13 a 17/18 años). En los últimos 3 años de ésta, se incluyen las distintas tenencias orientativas afines a las carreras universitarias por las que los alumnos pueden optar. El ministerio de Educación Nacional solo se encarga de la promoción de la educación y del fomento de las escuelas públicas que sean de carácter nacional. Sin embargo, también se encarga de unificar ciertos criterios burocráticos con el fin de que ninguna institución tenga inconvenientes en las transferencias de alumnos. De esa forma coexisten en la República 2 estructuras educativas que si bien para el Ministerio Provincial de cada jurisdicción cuenta como dicho sistema educativo, en la práctica no existe mucha diferencia por lo que las asignaturas son idénticas a rasgos generales. El Ministerio de la Nación se encarga de exponer las asignaturas mínimas que debe enseñar una institución, por lo que lo deja a su criterio el programa total con la cantidad de horarios requeridos. Para el caso de la educación secundaria, todas las instituciones tanto privadas como públicas tienen un programa al que adecuarse, dejando horas libres que pueden ser rellenadas con asignaturas prácticas, artísticas, etc., aunque la institución usualmente las ocupe para impartir la especialidad orientativa de dicha institución (industrial, técnica, humanidades, economía y gestión de las organizaciones, ciencias naturales, etc.).

Educación inicialEditar

En la educación inicial: solo las salas de 3, 4 y 5 años son obligatorias.

Universal para las instituciones de enseñanza pública o privada:

  • Lactantes (45 días-1 año)
  • Deambuladores (1 año-2 años)
  • Sala de 2 años
  • Sala de 3 años (primera sala del "jardín de infantes")
  • Sala de 4 años (obligatoria)
  • Sala de 5 años (obligatoria)

Educación primariaEditar

La educación primaria tiene dos estructuras dependiendo la jurisdicción:

Organización por Ciclo y Grado en cada estructura de la Educación Primaria
Estructura 1 Estructura 2 Edad habitual (al inicio)
Primer Ciclo Primer Grado Primer Ciclo Primer Grado 6-7 años
Segundo Grado Segundo Grado 7-8 años
Tercer Grado Tercer Grado 8-9 años
Segundo Ciclo Cuarto Grado Segundo Ciclo Cuarto Grado 9-10 años
Quinto Grado Quinto Grado 10-11 años
Sexto Grado Tercer Ciclo Sexto Grado 11-12 años
Séptimo Grado 12-13 años

Estructura 1 de 6 años corresponde a las provincias de: Formosa, Tucumán, Catamarca, San Juan, San Luis, Córdoba, Corrientes, Entre Ríos, La Pampa, Buenos Aires, Chubut y Tierra del Fuego.

Estructura 2 de 7 años corresponde a las provincias de: Río Negro, Neuquén, Santa Cruz, Mendoza, Ciudad de Buenos Aires, Santa Fe, La Rioja, Santiago del Estero, Chaco, Misiones, Salta y Jujuy.

Educación secundariaEditar

La educación secundaria tiene dos estructuras dependiendo la jurisdicción y en consonancia con la estructura de la escuela primaria:

Organización por ciclo y año en cada estructura de la educación secundaria
Estructura 1 Estructura 2 Edad habitual (al inicio)
Ciclo básico Primer año 12-13 años
Segundo año Ciclo básico Primer año 13-14 años
Tercer año Segundo año 14-15 años
Ciclo orientado Cuarto año Ciclo superior Tercer año 15-16 años
Quinto año Cuarto año 16-17 años
Sexto año Quinto año 17-18 años
Ciclo orientado (*) Séptimo año Ciclo superior (*) Sexto año 18-19 años

(*) Solo en algunas especialidades.

Educación superiorEditar

 
Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario

La educación superior se logra mediante institutos de educación superior o universidades. Varía de acuerdo a la institución y la carrera, puede durar desde los cursos de 6 meses de la educación terciaria con orientación a asistencia ejecutiva hasta los 12 años de Medicina con especialidad de una universidad con orientación a la Medicina.

ModalidadesEditar

Constituyen modalidades del Sistema Educativo Nacional aquellas opciones organizativas y/o curriculares de la educación común, dentro de uno o más niveles educativos, que procuran dar respuesta a requerimientos específicos de formación y atender particularidades de carácter permanente o temporal, personales y/o contextuales, con el propósito de garantizar la igualdad en el derecho a la educación y cumplir con las exigencias legales, técnicas y pedagógicas de los diferentes niveles educativos. Son modalidades: la Educación Técnico Profesional, la Educación Artística, la Educación Especial, la Educación Permanente de Jóvenes y Adultos, la Educación Rural, la Educación Intercultural Bilingüe, la Educación en Contextos de Privación de Libertad y la Educación Domiciliaria y Hospitalaria. (Ley 26.206 Art 17).

HistoriaEditar

 
Domingo Faustino Sarmiento (1811-1888), principal impulsor de la educación argentina en el siglo XIX

La educación en Argentina ha tenido una historia complicada.[28]​ Aunque en 1613 fue fundada la Universidad jesuítica de Córdoba, la más antigua del país y una de las primeras de América. La Expulsión de los jesuitas del Imperio Español de 1767 hizo que 2.630 jesuitas tuvieran que dejar Iberoamérica, lo que significó un terrible golpe a nivel educativo ya que la inmensa mayoría de las instituciones educativas del territorio estaban a cargo de ellos como profesores.[29]

Durante la Independencia Argentina y las Guerras civiles argentinas, para reducir gastos se anuló la mayor parte del presupuesto dedicado a la educación.[30]

En el período llamado Organización Nacional el presidente Domingo Faustino Sarmiento (1868-1874) que hizo hincapié en actualizar el país con las prácticas de los países desarrollados. Sarmiento alentó la inmigración y el asentamiento de educadoras estadounidenses ("las maestras de Sarmiento") había planeado la llegada de 1000 docentes al país provenientes desde los Estados Unidos como modo de implantar la cultura anglosajona. Sin embargo la falta de atractivo en la propuesta solo encarnó en 65 docentes -tan solo 4 de ellos hombres- que arribaron a la Argentina entre 1869 y 1898. [31]

En la Época Conservadora Julio A. Roca quien fue dos veces Presidente de la Nación ―entre 1880 y 1886 y entre 1898 y 1904― y máximo representante de la Generación del Ochenta, creó por decreto el Consejo Nacional de Educación el 21 de enero de 1881, organismo dirigido inicialmente por Domingo Faustino Sarmiento, que ponía bajo la órbita del poder ejecutivo la administración de las escuelas primarias de la Ciudad de Buenos Aires, para luego extender su control a todas las escuelas nacionales del país. Posteriormente, en 1884, sancionó la Ley 1420 de Educación Común[32]​, estableciendo su carácter obligatorio, estatal, laico y gratuito para las escuelas primarias. El carácter no religioso de este sistema, que prohibía a las escuelas parroquiales la expedición de títulos oficiales directamente, sino solo a través de una universidad pública, dañó las relaciones entre el Estado argentino y la Iglesia católica, provocando la resistencia del clero local y un conflicto con los Santa Sede (a través del nuncio papal).Al asumir Julio A. Roca su primer presidencia había 1.214 escuelas públicas y al finalizar su primer mandato eran 1.804, la cantidad de alumnos se incrementó un 118% pasando de 86.927 a 180.768. El número de docentes paso de 1.915 en 1880 para terminar en 5.348 en 1886, lo que significó una brusca reducción en la cantidad de alumnos por maestro.[33]​En 1876 serán cerradas las escuelas de minería de Catamarca, y las de agricultura de Salta, Tucumán y Santa Catalina en Buenos Aires abierta en 1870. Ese mismo año se derogó la ley 419 de bibliotecas populares. La derogación de la ley 419 y la reducción en la cantidad de libros enviados a las bibliotecas –entre otras cosas serán consecuencia de un Estado que recorta constantemente fondos del presupuesto educativo como producto de la retracción de la economía desde 1873. A pesar de algunos avances de la población en edad de ser escolarizada cuya edad oscilaba entre los seis y los trece años, solo el 35% iba a la escuela en 1895[34]

Hacia 1910, en el marco de los festejos del Centenario, se profundizaron los contenidos patrióticos a fin de consolidar una concepción unificadora de la identidad nacional. En esta línea de acción, se había sancionado la Ley Láinez[35]​ , que señalaba claramente el influjo del Estado nacional en los sistemas educativos provinciales. Durante este período, también se fundaron varias escuelas de carácter religioso, como el Colegio San Agustín y el Belgrano Day School en Capital Federal, el Colegio Ward en Villa Sarmiento o el Colegio Santo Domingo en Ramos Mejía, fundados en 1907, 1912, 1913 y 1915, respectivamente.Previo a la crisis económica de 1873 existió un intento por desarrollar una educación más vinculada al conocimiento técnico. Aunque el debate se mantuvo abierto a lo largo de la década, la crisis de 1873 tendió a cerrar ese camino. Las posturas educativas del modelo agroexportador en torno al carácter productivo fueron suplantadas por una orientación que buscó defender desde el Estado un tipo de régimen político y social particular. Con la llegada definitiva de una élite terrateniente como única clase social capaz de tomar el control productivo y contar con cuadros políticos para la administración burocrática del Estado, se intentó imponer un proyecto educativo para justificar su existencia, mantener a raya cualquier tipo de experiencia popular, y formar elementos útiles para su reproducción del sistema.[36]​ En el apartado de la Memoria de 1876 llamado “Instrucción Pública” se reconoce que existen adversidades para el desarrollo de la educación “Los pueblos nuevos como el Argentino, tienen así mismo que luchar con inmensas dificultades para difundir la educación, y esto hará que su programa sea lento quizá por medio siglo aun.” (Memoria, 1876: XXXIX).

La educación

continua sin censos serios que especifiquen sus carencias, así como de un sistema uniforme de enseñanza. Hay carencia casi completa de libros y útiles, en algunas escuelas faltan hasta bancos adecuados, libros, mapas, pizarras, en otros casos ni siquiera hay programas ni buenos o idóneos maestros(Memoria,

1876: XXXIX)

Mientras que en el período 1875-1877 la población escolar creció solo un 3,8%, la población infantil creció un 8,8%. En 1875 el 24,4% de los niños entre los seis y los dieciséis años estaban incluidos en el sistema educativo, mientras que en 1877 solo el 23,1% de los niños de seis a catorce años lo estaba, marcando un descenso del 1,3%.[37]

A raíz de la reforma universitaria de 1918, la educación argentina, sobre todo a nivel universitario, se hizo más independiente del gobierno, así como la influyente Iglesia Católica[cita requerida]. En diciembre de 1943, al final de la Década Infame, la dictadura de Pedro Pablo Ramírez estableció la educación religiosa en las escuelas públicas. La enseñanza religiosa fue suprimida por el peronismo en 1954.

Durante el gobierno de Juan Domingo Perón (1946-1955), la implementación del Estado de bienestar provocó una gran ampliación del consumo. Esto y el desarrollo y puesto en práctica de los derechos sociales repercutieron en la extensión de la matrícula educativa. Un punto álgido fue el comienzo de la gratuidad universitaria; el 22 de noviembre de 1949 se decretó la gratuidad universitaria, impulsada por el gobierno de Perón, medida que cambió para siempre el rumbo del sistema de educación superior argentino; firmando el Decreto N.º 29.337 de Supresión de Aranceles Universitarios,[38]​a través del decreto 29.337. Se aseguraba así el acceso irrestricto del pueblo a la cultura, a la educación superior y a la formación profesional universitaria, eliminando la imposición de los aranceles vigentes y estableciendo que "como medida de buen gobierno, el Estado debe prestar todo su apoyo a los jóvenes estudiantes que aspiren a contribuir al bienestar y prosperidad de la Nación, suprimiendo todo obstáculo que les impida o trabe el cumplimiento de tan notable como legítima vocación. Entre los años 1935 y 1955 la matrícula de la UBA pasó de 12.000 a 74.000 alumnos.Ley 13.031: Primera ley de educación del gobierno justicialista. Según Susana Roldán,[39]​tras 15 años de democracias restringidas e intervenciones militares sobre los gobiernos civiles, en 1946 el Congreso sancionó una nueva Ley de Educación Superior que puso a las universidades bajo la órbita de las reglas de una democracia sin proscripción. Para eso, y marcando un hito en la historia de la legislación sobre educación superior, el peronismo dictó en 1947 la Ley N.º 13.031, denominada Ley Guardo, en honor al diputado justicialista creador de su articulado. Esta legislación puso punto final a la larga vigencia de los cuatro artículos de la reducida Ley Nº 1.597 de 1885, “Ley Avellaneda”, que ofició de marco legal hasta entonces. En 1949 von la intención de atender a algunos planteos de los universitarios e incorporar avances de la ley sancionada en 1947 y sentar las bases para una nueva Ley, se incorpora un artículo en la Constitución Argentina de 1949. En el año 1954 se sanciona una nueva Ley, la 14.297. En ella se incorporan algunos otros postulados de la Reforma Universitaria, como la definición de la extensión y la participación directa de los estudiantes, esta ley profundiza la participación estudiantil en el gobierno de las Facultades, otorgándoles el derecho al voto.[40][41]

La dictadura autodenominada Revolución Libertadora intervino las universidades, expulsando a profesores y científicos ―acusándolos de «peronistas»―. Su política educativa tenía como objetivo la desperonización del pueblo y combinando un gran despliegue de su aparato represivo y de propaganda.[42]​ Tras el Golpe de Estado de 1955, las dictadura de Aramburu e Isaac Rojas expulsaron a profesores simpatizantes del peronismo de las escuelas y universidades. La persecución motivó a muchos profesores a exiliarse. En los meses siguientes cientos de profesores fueron despedidos, renunciaron a sus cátedras o abandonaron el país. Emigraron 301 profesores universitarios de los cuales 215 se dedicaban a la investigación científica.[43][44]​ Durante el gobierno de Arturo Frondizi se reglamentó el artículo 28, que propiciaba el establecimiento de universidades privadas y permitió que las universidades privadas otorgaran títulos habilitantes.[45]

Congreso Pedagógico Nacional de 1984Editar

En 1984, por la ley N.º 23.114, el gobierno radical de Raúl Alfonsín convocó a un Congreso Pedagógico Nacional supuestamente para atender las deficiencias del sistema educativo pero con el fin de definir si la Educación Pública debía ser Estatal o no Estatal, de lo que dependería si los colegios privados seguirían recibiendo apoyo económico del Estado y si los padres de ingresos medios y bajos podrían elegir el tipo de educación para sus hijos en escuelas de gestión privada.[1]Raúl Alfonsín confió la organización del congreso a su equipo educativo, encabezado en 1984 por el ministro Carlos Alconada Aramburú, y el diputado Adolfo Stubrin, ambos con enfoques estatistas.

El enfoque estatista era impulsado por radicales y comunistas; y el enfoque no estatista defendido por la Conferencia Episcopal Argentina, el Partido Demócrata Cristiano, el Partido Justicialista, la Unión del Centro Democrático, el Movimiento de Integración y Desarrollo.[cita requerida] triunfó el enfoque no estatista. A partir de entonces, el sistema educativo en la Argentina es de Educación Pública (de Gestión Estatal o de Gestión Privada).[46]

Durante la década de los 90 el programa de la desregulación y la privatización, llevada a cabo por el presidente Carlos Menem, en reacción a la crisis socio-económica del país de 1989, condujo a la descentralización del sistema de la escuela media argentina, por lo que, a partir de 1992, la administración y la financiación de las escuelas se convirtieron en una responsabilidad provincial. La debilidad de la política, sin embargo, radica en que la coparticipación federal no aumentó acorde, sobre todo teniendo en cuenta la decisión de mover dos años de la escuela secundaria a la primaria.[47]

En los años 2000 se produjeron nuevos cambios educativos, se dictó la Ley de Educación Nacional, que permitió la reestructuración de la primaria y la secundaria y el fin de las políticas focalizadas y asistencialistas; destacándose la participación de más 750 000 docentes y 700 organizaciones de la sociedad civil y la reglamentación que establece que el presupuesto de educación no puede ser menor al 6% del PBI.[48]​ Durante esta etapa hubo un aumento sostenido de la inversión en educación hasta el 6,47% sobre el PBI en el 2010, y por ley no puede reducirse.[48]​ de 2005 del 4,0%, en 2006 del 4,7%, en 2007 5,0%, en 2008 del 5,3% y en 2009 del 5,6% [49]​ El programa Conectar Igualdad fue creado en abril de 2010 con el objetivo de entregar una netbook a cada estudiante y docente de las escuelas públicas secundarias, de educación especial, y de los institutos de formación docente. Capacitando a los docentes en el uso de esta herramienta, y elaborar propuestas educativas que favorezcan su incorporación en los procesos de enseñanza y aprendizaje.[50]​ Para el año 2013 ya se habían entregado 3 millones de computadoras, y además se construyeron 1428 aulas digitales en todo el país.[51]​ En 2016, el presidente Mauricio Macri interrumpió ese programa.

Siguiendo la tendencia instaurada en la década de los 80, se observa un constante incremento en Argentina del porcentaje de estudiantes que asisten a escuelas y universidades privadas. La matriculación en establecimientos del sector privado representaba el 23% de todo el sistema educativo en 2003 y alcanzó el 26% en 2010.[52]

Con la sanción de la Ley de Financiamiento Educativo, en el año 2005, durante el gobierno de Néstor Kirchner se estableció un incremento progresivo de la inversión en educación, ciencias y tecnología por parte del gobierno nacional y las demás jurisdicciones, para alcanzar una participación del 6% del Producto Bruto Interno [PBI]. De esta manera, para 2015 se construyeron 1824 nuevos establecimientos educativos.[53]

Según datos del último censo nacional (de 2010) la tasa de analfabetismo es del 1,9%, siendo la segunda más baja de Latinoamérica.[12]​ Se ha verificado también un descenso de los índices de repitencia y deserción escolar que alcanzó el país entre 2006 y 2013.[54]

OrganizaciónEditar

Modo de calificaciónEditar

Los modos de calificación son diversos según la institución y también según la jurisdicción. Algunas jurisdicciones tienen sistemas únicos mientras otras jurisdicciones permiten variar los sistemas ya que no tienen sistema obligatorio.

En general se utiliza para la escuela primaria, las calificaciones Insuficiente, Regular, Bueno, Muy Bueno y Sobresaliente, si bien la calificación puede ser numérica, con aprobación según la jurisdicción, como 6 (mínima nota de aprobación) en la mayoría de las provincias, y como 4 (mínima nota de aprobación) en la que pueden o no incorporarse aplazos (es decir, notas como 1, 2 y 3).

Las calificaciones han sido en general también tema de debate, ya que algunas jurisdicciones (por ejemplo la provincia de Río Negro), recientemente determinó que no deberían existir repitentes en la escuela secundaria, y si bien pueden quedar materias pendientes, los exámenes serían optativos durante el trayecto académico, solo obligatorios en el último año para la acreditación del nivel.

Estas calificaciones pueden ser numéricas en el que se enfatiza logros: el 10 es el puntaje considerado “óptimo”, nueve y ocho “muy bueno”, siete “bueno”, cuatro, cinco y seis “regular”, y uno, dos, tres y cuatro “desaprobado” o “no alcanzó” o “bajos logros”

También existen sistemas de calificación con distinción del tipo de evaluación: si se trata de evaluaciones de resultados, las calificaciones son numéricas, mientras que cuando las evaluaciones están orientados a los procesos, se hace una valorización de los logros con calificaciones tales como "En proceso", "Logrado" y "No logrado".

Del mismo modo en el nivel superior (tanto terciario como universitario), las calificaciones son la mayoría de las veces con base numérica con nota 4 el mínimo aprobado. De todos modos, se han presentado discusiones porque algunas Universidades califican a sus estudiantes con valor mínimo de aprobado con nota 7.

GalardonesEditar

La educación superior argentina ―conocida como la docta latinoamericana― logró alcanzar niveles mundiales de excelencia en los años sesenta.[55]​ El país cuenta con tres ganadores del Premio Nobel en ciencias: Luis Federico Leloir, Bernardo Houssay y César Milstein.

Carreras de gradoEditar

Todas las universidades públicas y privadas aprobadas por la CONEAU ofrecen programas de grado y posgrado que otorgan títulos académicos y profesionales. En general, los programas de grado toman al menos cuatro años de estudio. Al finalizar una licenciatura, el «licenciado» pasa a ser considerado experto en un campo determinado. Las carreras de grado pueden dividirse básicamente en dos tipos:

Licenciaturas y profesoradosEditar

Las licenciaturas son aquellas que acreditan experticia en investigación en un área del conocimiento determinado. Consisten en carreras de 4 a 6 años donde se requiere una cuota de investigación, en términos de años son equivalentes a una maestría en universidades estadounidenses o europeas. En algunos casos, dependiendo de los estatutos de la casa de estudio, puede llegar a solicitarse una «tesis de licenciatura», la cual consiste en un aporte de conocimiento en el campo respectivo de la carrera. El graduado puede ostentar el prefijo Lic. al rubricar su nombre.

Los profesorados por otro lado son aquellas carreras acreditadas que habilitan a la enseñanza universitaria. Por lo general consisten en carreras de 4 o 5 años no tan intensivas en investigación como las licenciaturas pero si rigurosas en la metodología de enseñanza. El graduado puede ostentar el prefijo Prof. al rubricar su nombre.

Títulos de ejercicio profesionalEditar

En particular, a diferencia de las licenciaturas, aquellos títulos de grado de universidades que habilitan a ejercer diferentes profesiones otorgan denominaciones particulares que habilitan le ejecución de diferentes disciplinas, como son los siguientes casos:

  • Título de abogado: el cual se otorga al estudiante de derecho luego de una carrera reglamentada de 5 o 6 años de estudio regular. Al obtener el mismo, el graduado tiene derecho a usar el prefijo Abog. en su nombre propio.
  • Título de médico: el cual se otorga al estudiante de Medicina luego de una carrera reglamentada de 6 años de estudio regular. Al obtener el mismo, el graduado tiene derecho a usar el prefijo Méd. en su nombre propio.
  • Título de ingeniero: el cual se otorga al estudiante de Ingeniería luego de una carrera reglamentada de 6 años de estudio regular. Al obtener el mismo, el graduado tiene derecho a usar el prefijo Ing. en su nombre propio.
  • Título de arquitecto: el cual se otorga al estudiante de Arquitectura luego de una carrera reglamentada de 6 años de estudio regular. Al obtener el mismo, el graduado tiene derecho a usar el prefijo Arq. en su nombre propio.
  • Contador público: el contador público nacional domina la disciplina contable y se le otorga a todo estudiante que haya cumplido con 5 años de estudio en una carrera avalada por la CONEAU. Al obtener el mismo, el graduado tiene derecho a usar el prefijo Cr. en su nombre propio.
  • Título de odontólogo: el cual se otorga al estudiante de odontología luego de una carrera reglamentada de 5 años de estudio regular. Al obtener el mismo, el graduado tiene derecho a usar el prefijo Odont. en su nombre propio.

Carreras de posgradoEditar

En Argentina hay diversos cursos de posgrado, según la CONEAU (Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria) estos están divididos en especializaciones, maestrías y doctorados los cuales pueden ser presenciales, semipresenciales o carreras a distancia.[56]

Índices internacionalesEditar

En el índice de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas publicado el 14 de marzo de 2013, Argentina ―con un 0,801― se encuentra en el puesto número 40 de calidad de educación a nivel mundial, y en el número 2 de Latinoamérica. Los tres países con mejor Educación de América Latina son Cuba (0,887), Argentina (0,801) y Uruguay (0,799).[cita requerida]

En los rankings internacionales de las 500 mejores universidades del mundo, aparecen varias universidades de Argentina. Entre las principales, se destacan la Universidad de Buenos Aires, la Universidad Nacional de La Plata, la Universidad Nacional de Córdoba, y la Universidad Nacional de Rosario[57][58][59]​En todos, la mejor posicionada es la Universidad de Buenos Aires. Es necesario tener en cuenta que alrededor de los rankings internacionales de universidades existen discusiones y polémicas acerca de su capacidad de presentar una evaluación comprehensiva de las universidades.[60]​Dichas polémicas derivan del hecho de que todo ranking expresa un sistema de valores e implica un acto evaluativo que se concreta en un conjunto de criterios con el que se seleccionan variables a las que se les atribuye significación. Aunque algunos de ellos son multidimensionales, la mayoría de los rankings otorgan un fuerte peso relativo a la actividad investigadora, o están dedicados exclusivamente a ella. Existe el supuesto tácito de que, si una institución es altamente competitiva en investigación, la calidad de la educación que ofrece debe ser también muy alta. Este supuesto es incorrecto, particularmente en lo que se refiera a las universidades latinoamericanas cuya función social esta vinculada al contexto donde se desarrollan, dando lugar a una pluralidad de modelos de universidades[61]​. Por todo lo dicho, hay quienes señalan que la calidad de las universidades no puede ser determinada por una sola de sus funciones y, en el límite, tampoco por el conjunto de ellas. En este sentido Risieri Frondizi (1986) afirmaba en 1941 que “puede una universidad cumplir con sus tres funciones esenciales y sin embargo no cumplir la misión social más elemental”[62]​En la actualidad tres universidades argentinas están entre las mejores mil del mundo[63][64]

Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA) en ArgentinaEditar

Los estudios PISA se realizan en Argentina desde el año 2000 siendo históricamente insatisfactorios en sus tres categorías; lectura, matemáticas y ciencias, posicionando al país siempre por debajo del promedio del puntaje de los países de la OCDE y quedando relegado a los últimos puestos en los países latinoamericanos.[65][66][67]​ En el 2019 el estudio arrojó que la mitad de los chicos evaluados se encuentran en los niveles mas bajos en las 3 categorías y que de los 10 países latinoamericanos, Argentina no pudo superar el séptimo puesto[68]​El promedio de Argentina en Ciencias mejoró en 14 puntos entre 2006 y 2012, y se mantuvo relativamente estable en 2018.[69]. En el 2019 el estudio arrojó que la mitad de los chicos evaluados se encuentran en los niveles mas bajos en las 3 categorías y que de los 10 países latinoamericanos, Argentina no pudo superar el séptimo puesto​ . Argentina no participó en el año 2002 debido a la crisis económica y política interna y fue descalificada de la evaluación internacional PISA en el año 2015 por anomalías y equívocos metodológicos exigidos por la OCDE para las muestras.[70]

Puntajes y Puestos obtenidos en las 3 categorías PISA[71]
Año Matemática Ranking Ciencia Ranking Lectura Ranking Países Evaluados
2018 379 72 404 66 402 64 79
2015 - - - - - - -
2012 388 59 406 58 396 60 65
2009 388 61 401 63 398 63 65
2006 381 52 391 51 374 53 57
2003 - - - - - - 40
2000 388 34 396 37 418 35 40


UniversidadesEditar

 
Mapa de las universidades de gestión publica del país 2019

Universidades nacionales de gestión públicaEditar

Universidades provinciales de gestión públicaEditar

Institutos universitarios de gestión públicaEditar

Universidades de gestión privadaEditar

ReferenciasEditar

  1. a b c Del Col, José Juan: «Educación pública estatal y no estatal», artículo publicado en el sitio web Juan 23 (Buenos Aires).
  2. https://www.webcitation.org/6JKHZcnoz?url=http://hdrstats.undp.org/es/indicadores/103006.html
  3. https://www.webcitation.org/6JKHZcnoz?url=http://hdrstats.undp.org/es/indicadores/103006.html
  4. Población de 10 años y más por condición de alfabetización y sexoArchivado el 2 de septiembre de 2011 en la Wayback Machine., según datos del INDEC (2010).
  5. «Sociedad civil y Estado en los orígenes del sistema educativo argentino». 
  6. El 20 de junio de 1949, el presidente Juan Domingo Perón decretó que las universidades nacionales de la Argentina serían gratuitas para los habitantes del país y de todos los países latinoamericanos. Esa ley se mantiene hasta la actualidad, sin embargo las universidades privadas, como ocurre en otros niveles educativos, toman recursos del sistema.
  7. «Un importante aporte científico de la Argentina en la lucha contra el dengue - El País | unoentrerios.com.ar». Diario Uno Entre Rios. Consultado el 18 de marzo de 2016. 
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  69. https://www.perfil.com/noticias/educacion/pruebas-pisa-2018-argentina-mejora-puntaje-en-lectura-se-mantiene-en-ciencias-y-peor-en-matematica.phtml
  70. «PISA 2015: otra vez, la calidad educativa de los alumnos argentinos bajo la lupa». 
  71. «Informes oficiales de resultados de las pruebas - OCDE». 

BibliografíaEditar

  • Jaim Etcheverry, Guillermo (1999). La tragedia educativa. Buenos Aires: Editorial Galerna. p. 231. ISBN 9789500763950. 
  • Gvirtz Silvina, María Eugenia de Podestá. “Mejorar la Gestión Directiva en la Escuela”. Ediciones Granica S.A. Buenos Aires, 2007.- Primera Parte. Capítulo 2 , Gore, Ernesto “El director de escuela como gestor de cambios”.

Enlaces externosEditar