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Logotipo del concepto slow food, en un restaurante de Santorini.

El término slow food (comida lenta) nombra a un movimiento internacional que se contrapone a la estandarización del gusto en la gastronomía, y promueve la difusión de una nueva filosofía que combina placer y conocimientos. Opera en todos los continentes por la salvaguarda de las tradiciones gastronómicas regionales, con sus productos y métodos de cultivo. El símbolo del slow food es el caracol, emblema de la lentitud.

Índice

HistoriaEditar

Carlo Petrini fundó, en 1986, en Bra (provincia de Cuneo, Italia), una asociación con el nombre originario de ArciGola. Hoy en día el movimiento internacional slow food está presente en más de 150 países y cuenta con más de 83 000 socios. En Italia, slow food tiene 35 000 personas inscritas organizadas en 330 sedes locales llamadas condotte («conductas»). En el resto del mundo, las sedes locales se llaman convivia.

En el 2002, nació la Fundación Slow Food por la Biodiversidad.

Declaración de ChengdúEditar

Votada por los 400 delegados participantes del VII Congreso Internacional de Slow Food Chengdu, China, 29 de septiembre - 1 de octubre de 2017

Nosotros, los representantes de la red de Slow Food y de Terra Madre procedentes de 90 países del mundo en nombre de quienes trabajan la tierra, la conservan, la cuidan y la mantienen fértil; en nombre de quienes preservan la salud de los océanos, la biodiversidad marina, los ecosistemas acuáticos, que representan para millones de personas la fuente más preciada de alimento y de identidad gastronómica; en nombre de quienes custodian y conservan las semillas, salvaguardándolas de la extinción y del olvido y defendiéndolas de las patentes y de las lógicas especulativas y de privatización; en nombre de quienes protegen y preservan los bienes comunes y en particular el suelo y su fertilidad, el agua, el aire, el conocimiento; en nombre de quienes creen en una economía de solidaridad y de cooperación; en nombre de quienes se comprometen para garantizar una comida buena, limpia, justa y sana para todos; en nombre de los coproductores, para quienes es fundamental conocer los alimentos que compran y con los que se alimentan, que quieren tener asegurada su libertad para escoger lo que comen y que creen en la necesidad de la transparencia y del acceso a la información; en nombre de quienes creen en la transmisión de los conocimientos y las competencias a través de generaciones como recurso para construir un futuro mejor para todos, niños, jóvenes, adultos y ancianos; en nombre de los pueblos indígenas y de quienes luchan en todos los rincones del mundo por sus derechos; en nombre de quienes se sienten como hermanos en esta Tierra que es madre de todos los seres vivos; en nombre de todo aquel que sea injustamente encerrado, rechazado o apartado a causa del color de su piel, de la etnia a la que pertenece, del lugar de donde procede y de quienes luchan por poner fin a esta injusticia; en nombre de quienes creen que los derechos –incluidos el derecho a la comida, al agua y a la tierra– deben ser reconocidos universalmente.

DECLARAMOS

Que la comida buena, limpia, justa y sana es un derecho de todos y que mientras haya una sola persona

en todo el planeta que no tengan acceso a él seguiremos luchando por garantizarlo.

Que el mundo entero es nuestro hogar y la dimensión de nuestra actividad es global. Nuestra red no

conoce fronteras. Por tanto, rechazamos cualquier exclusión de carácter político, económico y social que

deje fuera de la ley a las personas que migran por causa de conflictos, violencia, discriminación,

expulsión, pobreza y desastres naturales. Nos oponemos a todas las ideas y acciones que privan de sus

derechos a los sectores más débiles de la población, que pisotean a las culturas indígenas y que no

prestan la debida consideración a las mujeres, los jóvenes y los ancianos; En particular, reconocemos,

favorecemos y valoramos la contribución fundamental de las mujeres en términos de conocimientos,

trabajo y sensibilización en el ámbito familiar, comunitario y social. [propuesta de turco: hacer que "los

derechos de la naturaleza y de otras especies" sean más explícitos en la segunda declaración, ya que la

filosofía de la "justicia" debería comprender idealmente no solo al ser humano, sino también todas las

otras formas de vida].

Que la protección del medio ambiente es la prioridad principal de nuestra labor como activistas,

agricultores, pastores, pescadores, artesanos, investigadores y cocineros. La producción, la distribución y

el consumo de la comida no pueden estar en conflicto con el derecho a disfrutar de un medio ambiente

sano y de sus frutos para las generaciones siguientes.

Que la diversidad es la mayor riqueza de la que disponemos como individuos y como colectivo humano.

Dicha diversidad puede ser genética, cultural, lingüística, generacional, sexual o religiosa. [propuesta de

turco: reconocer más claramente el vínculo entre Slow Food y la diversidad de los paisajes y las especies

en la tercera o la cuarta declaración, teniendo en cuenta la necesidad de mantener las prácticas de uso de

las tierras indígenas frente a la expansión de la agricultura extensiva sin sentido de la identidad

geográfica]

Que el reparto desigual de las riquezas y de las oportunidades es el origen del sufrimiento y de la

discriminación y, por ello, debemos luchar con valentía en todos los niveles de toma de decisiones y

organismos operativos –empezando por el tema del trabajo– para conseguir una distribución más

equitativa entre todas las mujeres y todos los hombres de nuestro planeta.

Que el acceso a los conocimientos es un derecho de todos y que los conocimientos y las competencias

tradicionales deben tener la misma dignidad que los académicos. Solo las personas informadas y

conscientes pueden tomar decisiones libres, ponderadas y razonadas.

Que nuestras elecciones cotidianas, empezando por aquellas que tomamos en la mesa, pueden

contribuir a cambiar el mundo, y que son justamente los pequeños gestos que cada uno de nosotros

realiza varias veces al día el instrumento más importante del que dispone Slow Food.

Que trabajamos para asegurar la acción futura de Slow Food y extendemos este enfoque no solo a los

seres humanos, sino también a todos los seres vivos.

Solo renovando profundamente la organización de Slow Food, solo haciéndola más abierta e inclusiva y

solo experimentando nuevas formas de inclusión, de implicación y de participación podremos

enfrentarnos de la mejor manera posible a los desafíos que nos esperan en el futuro y ofrecer resistencia

a aquellos –poquísimos– que concentran en sus manos el poder y la riqueza y que deciden el destino de

la comida en todo el mundo y también el de toda la humanidad.

¡Ellos son gigantes, pero nosotros somos multitud!

a) otorgar dignidad cultural a las temáticas relacionadas con la comida y la alimentación;

b) individualizar los productos alimenticios y las modalidades de producción ligados a un territorio, en una óptica de salvaguardia de la biodiversidad, promoviendo su categorización y protección en tanto que bienes culturales;
c) elevar la cultura alimentaria de la ciudadanía y, en particular, de las generaciones más jóvenes, con el objetivo de lograr la plena conciencia del derecho al placer y al gusto;
d) promover la práctica de una calidad de vida distinta, basada en el respeto al ritmo y tiempo naturales, al ambiente y la salud de los consumidores, favoreciendo la fruición de aquellos que representen la máxima expresión cualitativa.

ActividadesEditar

Slow food organiza algunas de las más importantes ferias dedicadas a la alimentación, entre las que destacan el «Salón del Gusto», en el Lingotto de Turín (en años pares), y "Slowfish", en Génova, y «Cheese», en Bra (en años impares). La universidad de ciencias gastronómicas en Pollenzo (provincia de Cuneo) y Colorno (provincia de Parma) ha sido fundada por slow food, en colaboración con las regiones del Piamonte y Emilia-Romaña.

El proyecto más importante llevado a cabo por Slow Food es el «Arca del Gusto»: un censo de productos alimenticios locales amenazados de extinción. En conexión con el Arca funcionan los «baluartes» (en italiano "presidii"), proyectos sobre el territorio que tienen como objetivo sostener concretamente estos productos (a partir de 2000).

Véase tambiénEditar

Enlaces externosEditar