Sofía Dorotea de Brunswick-Luneburgo

La princesa Sofía Dorotea de Brunswick-Luneburgo, también conocida como Sofía de Celle (Celle, Hannover, 15 de septiembre de 1666 - 23 de noviembre de 1726), era la única hija sobreviviente de Jorge Guillermo, duque de Brunswick-Luneburgo y de Leonor, condesa de Harburg y Wilhelmsburg.

Sofía Dorotea de Brunswick-Luneburgo
Princesa electora de Hánover
Sophie Dorothea Prinzessin von Ahlden.jpg
Información personal
Nacimiento 15 de septiembre de 1666
Celle
Fallecimiento 13 de noviembre de 1726 (60 años)
Ahlden
Entierro Cripta de la Iglesia de Santa María de Celle
Familia
Casa real Hannover (por matrimonio)
Dinastía Casa de Welf
Padre Jorge Guillermo de Brunswick-Luneburgo
Madre Leonor, condesa de Harburg y Wilhelmsburg
Consorte Jorge, Príncipe elector de Hannover
Descendencia Jorge II de Gran Bretaña

BiografíaEditar

Sus padres se casaron en un matrimonio morganático en secreto en 1665, en 1674, su madre es nombrada "señora" (frau) de Harburg y condesa de Wilhelmsburg, tomando el nombre de Sofía Dorotea de Harburg, condesa de Wilhelmsburg, posteriormente el matrimonio de sus padres fue declarado dinástico y Sofía Dototea fue titulada princesa de Brunswick-Luneburgo.

Jorge Guillermo estaba indeciso en cuanto a casarse y permaneció soltero hasta 1676, cuando decide cumplir la palabra que le había dado a Leonor y se casa con ella. Esto preocupó a sus parientes, que ya contemplaban unificar los territorios de Luneburgo. Siendo Sofía su única hija sobreviviente, podría heredar los territorios paternos, más aún cuando, en 1680, fue formalmente reconocida por su padre y toma el nombre de Sofía Dorotea de Brunswick-Luneburgo, siendo elevada al rango de princesa.

La controversia termina cuando Sofía se casó el 21 de noviembre de 1682, en la ciudad de Celle, con su primo Jorge Luis de Brunswick-Luneburgo, quien luego sería el rey Jorge I de Gran Bretaña, hijo mayor y heredero del hermano menor de su padre, Ernesto Augusto. De esta manera, Luneburgo permanecería en manos de la familia sin ningún tipo de complicaciones. De este matrimonio nacieron 2 hijos:

Sin embargo, el matrimonio fue terriblemente desdichado. La familia inmediata de Jorge Luis, especialmente su madre, la electora Sofía, odiaba y despreciaba a Sofía Dorotea, porque su madre era una mujer común y había sido la amante de su padre antes de casarse con él. Estos sentimientos pronto fueron compartidos por el propio Jorge Luis. Fue en medio de estas circunstancias que conoce al joven conde sueco Phillip Christoph de Königsmarck, cuyo nombre quedó inseparablemente unido al suyo. Fue Königsmarck quien la ayudó en sus dos intentos de fuga de Hannover, no pudiendo comprobarse hasta la actualidad si en realidad fueron o no amantes.

La pareja se distanció, en parte porque Jorge prefería la compañía de su amante, Melusina de Schulenburgo, mientras que su esposa mantenía su propio romance con el conde sueco Phillip Christoph de Königsmarck.[1]​ Preocupados por el escándalo que seguiría a una hipotética huida de Sofía Dorotea con él, la corte hannoveriana, incluidos los hermanos y la madre de Jorge, urgieron a los amantes a desistir de sus aventuras, pero sin éxito.[1]​ Según fuentes diplomáticas de los enemigos de Hannover, en julio de 1694 se asesinó al conde sueco, probablemente con la connivencia de Jorge, y su cadáver se arrojó, cargado con piedras, al río Leine. Se asegura que el asesinato lo cometieron cuatro cortesanos de Ernesto Augusto y que uno de ellos, Don Nicolò Montalbano recibió la elevada suma de 150 000 táleros —que equivalían a cien veces el salario anual del ministro mejor pagado— por el trabajo.[1]​ Según rumores de la época, el cadáver del sueco fue descuartizado y enterrado bajo las tarimas del palacio de Hannover.[2]​ Sin embargo, las fuentes de Hannover, incluida la propia Sofía, negaron conocer su paradero.[1]

En 1694, el conde desapareció, al parecer, asesinado por orden de Jorge Luis. El matrimonio de Sofía y Jorge es disuelto, no bajo el cargo de adulterio -de los cuales Jorge sí era culpable-, sino bajo la acusación de que Sofía había "abandonado" a su marido.

Con el consentimiento del propio padre de Sofía, Jorge Luis la encarcela en el castillo de Ahlden, separándola de sus hijos, a los cuales no volvería a ver nunca más. Además, le fue prohibido volverse a casar y comunicarse con sus padres. Pero a pesar de todo, le fue permitido tener servidumbre y una pensión, y también podía pasear en su carruaje fuera del castillo, pero con extremada vigilancia. Jorge Luis le confirió el título de princesa de Ahlden.

Murió en Ahlden, tras 32 años de prisión, el 23 de noviembre de 1726, a los 60 años de edad a causa de un cáncer de garganta y con el único consuelo, durante sus últimos años, de que su madre (a quien no podía ni siquiera ver) se había instalado en Ahlden para estar cerca de ella y las cartas que su hija (coronada ya Reina de Prusia) conseguía enviarle.

El funeral se convirtió en una farsa. Debido a que los guardias no tenían instrucciones para este caso, el cuerpo fue colocado en un ataúd de plomo y depositado en el sótano. En enero de 1727, llegó una orden de Londres para enterrarla en el Cementerio de Ahlden sin ninguna ceremonia, lo que fue imposible debido a las fuertes lluvias durante semanas. Entonces el ataúd regresó al sótano y se llenó de arena. Fue solo en mayo de 1727 que la princesa fue enterrada en secreto por la noche en la Cripta Principesca de la Iglesia de Santa María en Celle.

AncestrosEditar

ReferenciasEditar

  1. a b c d Hatton, 1978, pp. 51-61.
  2. Farquhar, Michael (2001). A Treasury of Royal Scandals. Nueva York: Penguin Books. p. 152. ISBN 978-0-7394-2025-6.