Stefano Infessura

Stefano Infessura (c. 1435 – c. 1500) fue un humanista, historiador y abogado italiano. Recordado por su Diario de la ciudad de Roma, crónica muy personal de la Roma en tiempos de la familia Colonna. Su posición de secretario del Senado romano le facilitó el conocimiento de noticias de la alta socieadad, pero su texto no puede considerarse fiable porque se alimenta de chismes malévolos y por el carácter partidista y beligerante del autor.[1]

BiografíaEditar

El diario de Infessura, en latín y en romanesco, Diarium urbis Romae, es un documento de primera mano para conocer los pontificados de los papas Paulo II (1464-1471), Sixto IV (1471-1484), Inocencio VIII (1484-1492), y comienzos del papado de Alejandro VI.

Infessura alcanzó el grado de doctor en leyes y trabajó de juez antes de ejercer de profesor de derecho romano en la Universidad en Roma. Según la Enciclopedia Católica, su trabajo quedó afectado por las medidas financieras del papa Sixto IV, que a menudo retenía los ingresos de la universidad romana, que destinaba a otros usos, y reducía el salario de los profesores.

Infessura participó en la conspiración de Stefano Porcari contra Nicolás V (1453), que buscaba terminar con el poder secular del papa en Roma y los Estados Pontificios, para volver a la antigua República romana. Entre los humanistas paganos de la Academia Romana presidida por Pomponio Leto (1428-1498), Infessura ciertamente pertenecía a la facción antipapal.

Una de las anécdotas (seguramente exagerada o falsa)[2]​ más llamativa que cuenta en su obra es la de la agonía del papa Inocencio VIII, en la que se supone que, para intentar aliviar la debilidad del papa y a sugerencia de un médico judío, se le dio a beber la sangre de tres niños, que murieron. Este hecho sería el primer registro histórico de un intento de transfusión de sangre (hasta 1818 no se consiguió realizar una transfusión sanguínea con éxito).

Enlaces externosEditar

NotasEditar

  1. New Catholic Dictionary.
  2. Vittorio Messori: Leyendas negras de la iglesia, pp. 158-159.