Una tombeau (pronunciada [tombó], del francés ‘tumba’) es un género musical especialmente utilizado durante el barroco. Habitualmente se componía en homenaje a un gran personaje o en honor de un amigo o ser querido, tanto en vida ―al contrario de lo que pudiera parecer, dado el nombre (tumba)― como después de muerto.

Se trata generalmente de una pieza solemne, de ritmo lento y carácter meditativo, a veces no desprovista de audacias armónicas o rítmicas.

En el siglo XX ha sido empleada, por ejemplo, por Maurice Ravel (1875-1937), en su Le Tombeau de Couperin (1917).