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Trabajo reproductivo

trabajo necesario para la reproducción humana
Cuatro generaciones, el hijo en brazos de su madre, la abuela y la bisabuela por línea materna. La reproducción humana y reproducción social ha estado garantizada por la mujer. Sin embargo, el trabajo reproductivo -la reproducción y las atenciones y cuidados para la supervivencia- no es reconocido ni pagado. El trabajo de la mujer ha sido tradicionalmente expropiado al situarla, históricamente, en una posición social inferior y de sometimiento convirtiéndola en mera fábrica de mano de obra. La revolución reproductiva -disminución del esfuerzo reproductivo al disminuir el número de hijos- de las últimas décadas está modificando el papel tradicional de la mujer.[1][2]

Trabajo reproductivo, trabajo de la reproducción o trabajo de cuidados,[3]​ en sociología, demografía y economía, también usado en estudios feministas y economía marxista[4][5]​ en relación con la desigualdad de género,[6]​ se refiere tanto al trabajo necesario para la reproducción humana realizado por la mujer a lo largo de la historia, embarazo, alumbramiento, lactancia,[7]​ como al conjunto de atenciones y cuidados necesarios para el sostenimiento de la vida y la supervivencia humana: alimentación, cuidados físicos y sanitarios, educación, formación, relaciones sociales, apoyo afectivo y psicológico, mantenimiento de los espacios y bienes domésticos. El trabajo reproductivo ha sido históricamente sobrecargado en la mujer.[8][9][10]

Desde una perspectiva marxista, se le denomina trabajo reproductivo para diferenciarlo del trabajo de la producción dirigido a bienes y servicios. Frente al trabajo productivo, asalariado y reconocido socialmente en las sociedades industrializadas, el trabajo de la reproducción no se reconoce ni económica ni socialmente.[11][12]​ Los cambios sociales tanto en el ámbito productivo como reproductivo obligan a replantear la tradicional y desigual distribución de cargas entre mujeres y hombres así como el reconocimiento social y económico del trabajo reproductivo.[13]

Desde ciertas ramas del feminismo se reclama la instauración del controvertido salario doméstico o salario para el trabajo doméstico destinado a quienes desempeñan en los hogares el trabajo reproductivo, situación distinta a las trabajadoras domésticas o empleadas de hogar contratadas y ajenas al hogar o núcleo familiar y que también sufren discriminación laboral ya que sus remuneraciones tienden a estar entre las más bajas del mercado laboral, y su contratación tiende a ser informal[10][14]

Otras discusiones se centran en el uso del termino en sí. El término 'trabajo de cuidados', del inglés care work, es asimilable al trabajo reproductivo en la mayoría de los casos si bien también se considera 'trabajo de cuidados' al trabajo productivo y asalariado relacionado con los cuidados: empleadas de hogar, cuidado de los hijos, cuidado de niños, guardería, educación, sanidad, cuidados a la tercera edad y residencias de la tercera edad. Es decir, todo aquel trabajo, ya sea retribuido o no, cuyo objeto sea el cuidado de los otros. Por tanto el trabajo de cuidados puede ser trabajo reproductivo (no asalariado) o trabajo productivo (asalariado). Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT) el trabajo de cuidados no remunerado no es reconocido social ni económicamente y no suele considerarse en los balances económicos y puede suponer un porcentaje alto del PIB nacional.[3]

Índice

Trabajo reproductivoEditar

Reproducción humana y demografíaEditar

El trabajo de reproducción humana ha sido realizado y es realizado por la mujer. La labor de gestar, alumbrar y lactar ha permitido la supervivencia de individuos y sociedades -la reproducción social-.[15]

Históricamente y hasta fechas recientes, con el objeto de garantizar la reproducción social ha sido necesario mantener una natalidad muy alta que garantizase, en un contexto de alta mortalidad, un reemplazo suficiente de las poblaciones.[1]​ La población mundial ha pasado de los casi 1.000 millones en el año 1800 a más de 6.000 millones en el año 2000 y a 7.000 millones a finales de 2011.[16][17]​ La necesidad de una alta reproducción ha dejado de ser uno de los tradicionales problemas de las sociedades. El esfuerzo reproductivo se ha reducido, la supervivencia de los individuos -la baja mortalidad- ha permitido reducir el número de hijos. En las sociedades modernas se da una alta eficiencia reproductiva que libera en parte a la mujer de buena parte del trabajo reproductivo que desarrollaba tradicionalmente y la permite incorporarse al mercado de trabajo[18]​ modificándose sustancialmente las relaciones sociales antes establecidas y advirtiéndose cambios sustanciales: declive del trabajo reproductivo (fundamentalmente en la mujer), derrumbamiento del patriarcado, privatización de la sexualidad y reducción del control social sobre la sexualidad; desaparición de la punibilidad de las relaciones sexuales no reproductivas; alto control sobre la procreación con el uso de métodos anticonceptivos y apoyo intergeneracional muy amplio a hijos y nietos, reforzamiento de los lazos familiares profundos; aumento de los años vividos o madurez de masas; centralidad de la familia y reforzamiento de los lazos e importancia de la misma.[19][20]​ No obstante, el trabajo reproductivo relativo a los cuidados, alimentación, educación, etc. sigue realizándose fundamentalmente por la mujer.[9]

Reproducción familiar y trabajo domésticoEditar

El trabajo reproductivo se extiende a aquéllas actividades o tareas imprescindibles o necesarias para el mantenimiento de las personas, generalmente familiares, como son el cuidado de los cuerpos, la educación, la formación, el mantenimiento de las relaciones sociales y el apoyo psicológico a los miembros de la familia así como el mantenimiento de los espacios y bienes domésticos.

El trabajo de la reproducción incluye las actividades destinadas a atender el cuidado del hogar y de la familia. El término tiene mayor alcance y contenido que el de trabajo doméstico. Aunque el lugar habitual del trabajo de la reproducción es el hogar y la familia las actividades así como el simbolismo del término trabajo reproductivo supera el ámbito doméstico y el trabajo de la empleada de hogar. El trabajo reproductivo incluye actividades relacionadas con la gestión y el mantenimiento de la infraestructura del hogar y las derivadas de la atención y cuidado de los miembros de la familia en muchos ámbitos ajenos al hogar familiar habitual. El trabajo reproductivo adquiere su significado en las sociedades urbanas e industriales del mundo occidental.[12]

Para la arquitecta Zaida Muxí, la estructura de la casas ha respondido a lo largo de la historia y de manera específica, las casas de la nobleza y la burguesía, a una visión del hombre que desde lo privado construye su imagen pública invisibilizando a la mujer y su trabajo.[21]

Feminización del trabajo reproductivoEditar

En la actualidad las mujeres se desempeñan tanto en el trabajo reproductivo (compuesto por la reproducción, el trabajo comunitario y el doméstico) como en el trabajo productivo (asalariado)[7]​ . El ingreso de las mujeres en el mundo del trabajo productivo ha sido considerado como una emancipación desde diversas ramas del feminismo. Sin embargo, sin la redistribución de las labores reproductivas, el acceso de las mujeres al trabajo productivo termina significando una sobrecarga de trabajo en la mujer que además del trabajo asalariado debe continuar sosteniendo las diversas labores reproductivas del hogar y la comunidad[22]​.

A continuación una explicación del las diversas categorías para entender el trabajo reproductivo y el trabajo productivo:

  • Trabajo reproductivo propiamente dicho: embarazo, parto y lactancia.
  • Trabajo reproductivo comunitario necesario para la supervivencia individual y social: cuidados físicos y sanitarios, educación, relaciones sociales.
  • Trabajo reproductivo doméstico necesario para la supervivencia individual y social: trabajo doméstico, tareas domésticas, preparación de alimentos, higiene, cuidado y limpieza del hogar.
  • Trabajo productivo o trabajo asalariado: El único reconocido social y económicamente.

Trabajo reproductivo y acumulación originariaEditar

 
Muerte en la hoguera de tres brujas en Baden, Suiza, (1585), obra de Johann Jakob Wick. La caza de brujas constituiría uno de los métodos más brutales y represivos que perseguían la subyugación de las mujeres en la transición del feudalismo al capitalismo.

Características del trabajo reproductivoEditar

Tanto el esfuerzo reproductivo relativo a la procreación como el trabajo dirigido a garantizar la supervivencia y futura reproducción humana, cuidados personales y domésticos son actividades habitualmente clasificadas como trabajo no remunerado, generalmente como trabajo doméstico o femenino no reconocido socialmente consecuencia de la división sexual del trabajo.[12]

Las características básicas del trabajo de reproducción son:[12]

  • 1 - No está remunerado mediante un salario por lo que está fuera del mercado de trabajo productivo.
  • 2 - Está desempeñado principalmente por la mujer.
  • 3 - No es reconocido socialmente e incluso es infravalorado por las mismas personas que lo desempeñan.
  • 4 - Si tiene un reconocimiento es subsidiario y cuando está desempeñado por trabajadoras del servicio doméstico suele caer en la economía sumergida o informal, teniendo en el mejor de los casos dichas trabajadoras condiciones de trabajo claramente inferiores respecto al trabajador productivo -falta de reconocimiento, desempleo, etc.

Acumulación capitalista del trabajo reproductivoEditar

Para Silvia Federici, autora del libro de 2004 Calibán y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación originaria -Caliban and the Witch: Women, the Body and Primitive Accumulation- la teoría de la acumulación primitiva de Karl Marx es parcial ya que para Marx la acumulación primitiva es una mera precursora del capitalismo y para Federici la acumulación primitiva es una de las característica fundamentales y básicas del capitalismo ya que el capitalismo siempre requiere un caudal de capital expropiado. Marx habría olvidado el trabajo reproductivo (la reproducción de seres humanos o en términos marxistas la reproducción de la fuerza de trabajo), que es tan importante y necesaria para el capitalismo.[23]

Además, indica Federici, que Marx no tuvo en cuenta que en la acumulación primitiva la expropiación del trabajo reproductivo y no remunerado que realizan las mujeres es clave para el surgimiento de una economía capitalista basada en el trabajo asalariado.[10]​ Federici describe en su obra Calibán y la bruja la lucha histórica por los bienes comunes y la lucha por el comunalismo frente a la acumulación y expropiación. En lugar de ver al capitalismo como una derrota liberadora del feudalismo, Federici interpreta el ascenso del capitalismo como un movimiento reaccionario para eliminar el comunalismo y mantener el contrato social básico tradicional.[23]

La autora considera la institucionalización de la violación y prostitución a las herejías y la caza de brujas -torturadas y quemadas en la hoguera- como el aspecto central de una subyugación metódica de las mujeres que ha permitido la apropiación de su fuerza de trabajo.[24][25]

Para Federici, en América Latina, la expropiación de la tierra por gobiernos y empresas para la plantación de grandes monocultivos obliga a la migración a la ciudad donde solamente se puede trabajar en las maquilas. En general son mujeres jóvenes trabajadoras cuyos padres perdieron la tierra o se endeudaron con la compra de semillas. Según Federici el despojo de la tierra, el endeudamiento de los campesinos, que ha provocado tantos suicidios, ha sido la base y el fundamento sobre el cual se ha construido la maquila, que ha sido el reemplazo de las grandes concentraciones industriales.[26]

Trabajo Reproductivo y Medio AmbienteEditar

EcofeminismoEditar

Retomando aportes de la Economía Feminista, la Economía Ecológica y la Economía Política Marxista, el Ecofeminismo materialista o el Economía Política Feminista, señala la análoga condición de explotación, daño y marginalización que afrontan las mujeres y la naturaleza en el sistema patriarcal y de producción capitalista, señalando que son quienes desarrollan y proveen el trabajo necesario para la reproducción social, sin que este trabajo sea valorado ni social ni económicamente. Desde esta perspectiva tanto las mujeres como el ambiente natural sostienen la producción capitalista, a través del trabajo reproductivo que desarrollan, y que al no valorarse ni cuantificarse, es externalizado[27]​. De gran relevancia en esta perspectiva es la obra If Women Counted de la autora Marilyn Waring.

Economía del sustento y Democracia de la tierraEditar

Para la feminista y ecologista Vandana Shiva el concepto de economía del sustento, distinto al de economía de subsistencia, es básico para la supervivencia del ser humano. Es sobre esta economía sobre la que se ha construido la economía de mercado. El concepto de economía del sustento está relacionado con la propuesta de Democracia de la tierra de la misma autora. En palabras de Shiva:

En la economía del sustento las personas trabajan con el fin de proporcionarse directamente a sí mismas las condiciones necesaria para mantener sus vidas. Se trata de la clase de economía en la que la producción y la reproducción humanas son primeramente posibles. En concreto, es en la economía de las mujeres donde, debido a la división patriarcal del trabajo, tiene lugar la reproducción de la sociedad. La labor de las mujeres proporciona sustento y apoyo a todas las actividades humanas, incluidas las más visibles de la economía dominada por el mercado. La economía del sustento es la economía de los dos tercios de la humanidad que se dedican a la producción artesanal, la agricultura campesina, la pesca también artesanal y las economías forestales autóctonas. La economía del sustento incluye todos aquellos ámbitos en los que los seres humanos producen en equilibrio con la naturaleza y reproducen la sociedad a través de la colaboración, la mutualidad y la reciprocidad.[28]

Otras PerspectivasEditar

El trabajo reproductivo o el trabajo de los cuidados ha sido históricamente sobrecargado en la mujer, pero también en las clases sociales más vulnerables tales como la clase social trabajadora, personas migrantes, y personas de color. Teorías emergentes basadas en el cuidado como objeto de estudio, plantean nuevas perspectivas de análisis y proponen diversas soluciones al desbalance distributivo de esta invisibilizada labor.

CuidadoEditar

El cuidado incluye los procesos realizados, de manera remunerada o no, al servicio de otros como, por ejemplo: cuidado de los niños, la enseñanza -a todo nivel-, el cuidado de la salud e incluso el trabajo doméstico. Se entiende, por tanto, que estas acciones están enfocadas en los dependientes -niños, enfermos o ancianos, así como animales e incluso cosas - a los que se les debe proveer del cuidado necesario para hacer posible la vida y el bienestar de las personas.

En inglés, un término relacionado con el cuidado es care work o trabajo del cuidado, definido como una subcategoría de trabajo que incluye todas las tareas que involucran los procesos de atención realizados al servicio de otros. A menudo se diferencia de otras formas de trabajo porque se considera que tiene una motivación intrínseca, es decir que las personas que lo realizan no buscan una compensación financiera, lo realizan por afecto o por responsabilidad.

En las sociedades patriarcales el cuidado es asumido con una actitud dualista en la que los hombres se ocupan del "cuidado" de la esfera pública mientras que la mujer se encarga del cuidado del hogar. Joan Tronto aporta al entendimiento del cuidado distinguiendo cuatro fases del proceso de cuidado[29]​:

preocuparse por: implica la percepción de una necesidad y el reconocimiento, tanto personal como social, de la necesidad de cuidados;

cuidar de: considerar asumir alguna responsabilidad en relación a la necesidad identificada y encontrar una opción para responder a ella;

brindar cuidados: implica un compromiso y una tarea concreta para satisfacer las necesidades de atención, y generalmente requiere de una relación directa entre la persona que brinda los cuidados y quien los recibe;

recibir atención: representa el último movimiento en el que el receptor puede responder demostrando que la atención es sin duda benéfica para él o ella, o por el contrario, demostrar que el cuidado que se le ofrece le resulta ineficaz o inadecuado.[30]

Comunalización del trabajo de los cuidadosEditar

La comunalización es la acción de mantener, defender y amplificar las areas de la vida que son manejadas por una comunidad. Se puede también entender como un proceso de volver comunitarias actividades que actualmente se ejercen de forma individual tales como el transporte, la alimentación y el cuidado. En este último caso se busca que con la comunalización del cuidado se puedan redistribuir las cargas de las labores de cuidado de una forma equitativa entre los multiples miembros de una familia, grupo social o comunidad. Al mismo tiempo, entendiendo el cuidado como una labor central en el mantenimiento de la vida y por consiguiente como un procomún no material, la redistribución de esta labor puede tener como efecto un mejoramiento en la calidad de vida colectiva. Iniciativas tales como Regeneración- Child Care NYC son ejemplos de comunalización del trabajo de los cuidados.[31][30]

CuidatoriadoEditar

La investigadora María Ángeles Durán habla de cuidatoriado como una nueva clase social para referirse al empleo no remunerado del trabajo reproductivo o trabajo de cuidados. Durán considera necesario definir los cuidados de forma máxima y mínima, en la definición máxima el cuidado equivale a todo el tiempo dedicado en el hogar a la familia, incluso a uno mismo, el autocuidado. Si no se cocina, no se limpia, no se compra, las personas no van a tener bienestar. La definición mínima es la que ofrece servicios necesarios para la supervivienca de personas que no pueden proporcionárselos por sí mismas ni pagarlos, es decir, niños, enfermos y ancianos. Puede ser remunerado y no remunerado. El cuidatoriado de Durán es una nueva teoría de las clases sociales: en los países desarrollados el proletariado se ha convertido en clase media en relación a la nueva clase social del cuidatoriado que no tiene derechos. El proletariado tradicional tiene algunos derechos porque ha pasado por el mercado de trabajo regulado por el estado pero el cuidatoriado está oculto en los hogares y otras instituciones y no está reconocido ni regulado.[32][33]

DebatesEditar

Valorización del trabajo reproductivoEditar

Según la socióloga Maud Simonet se extendiendo las características del trabajo reproductivo -no asalariado ni reconocido- al mundo del trabajo tradicionalmente reconocido y asalariado de los servicios públicos mediante la generalización del trabajo gratuito desarrollado por el voluntariado, el asociacionismo, la asistencia social, las prácticas de estudios no remuneradas, los becarios y otras actividades de parados, jóvenes y jubilados que ocupan y desarrollan gratuitamente trabajos que antes eran remunerados. Las condiciones de estos trabajos son el no reconocimiento', no salario, no derechos o infraderechos. Para Maud la neoliberalización de los servicios públicos se está haciendo con el trabajo gratuito en nombre de los valores cívicos".[34]

La crisis de los cuidadosEditar

Partiendo del concepto de cuidado como el conjunto de labores orientadas a la reproducción social y la reproducción de la vida, históricamente realizadas por las mujeres, no valoradas ni social ni económicamente y externalizadas por la economía neoclásica, desde la economía feminista se plantea la crisis de los cuidados como fenómeno que refiere  la incapacidad política y social de garantizar el bienestar de sectores de la población[35]​y la correlativa dificultad de estos para cuidar de sí mismos, cuidar a otros o ser cuidados[36]​ Como principales causas de la crisis de los cuidados se plantea: un factor sociodemográfico, asociado al aumento de la expectativa de vida; un factor socio-laboral, asociado a la disminución en la disponibilidad de mujeres en el hogar dada su inserción en el mercado laboral y el trabajo productivo; un factor político-económico, asociado al aumento de políticas neoliberales que limitan los recursos públicos con los que se podría dar respuesta al aumento de la necesidad de cuidado (factor socio demográfico) y a la falta de cuidadores disponibles (factor socio-laboral)[37]

Autoras como Amaia Orozco refieren la crisis de los cuidados como una crisis civilizatoria en la que la producción es el centro de la economía en menoscabo de la vida y el bienestar social. Desde esta perspectiva la Economía Feminista hacer un llamado a poner la sostenibilidad de la vida en el centro, desvirtuar la noción de economía como la serie de procesos orientados a la producción de capital y pasar a entenderla como el sistema de procesos orientados a la satisfacción de necesidades y a la generación de recursos necesarios para el vivir bien[38]

BibliografíaEditar

Mellor, Mary (2017). “Ecofeminist political economy. A green and feminist agenda”, in Routledge Handbook of Gender and Environment

  • EZQUERRA, Sandra (2010b) “A propósito de las crisis ¿qué pasa con la de los cuidados?” Diagonal, núm. 121. 4/3/2010
  • DEL RÍO, Sira (2004) “La crisis de los cuidados: precariedad a flor de piel”. Documento de trabajo. CGT-Comisión Confederal contra la Precariedad
  • EZQUERRA, Sandra. Crisis de los cuidados y crisis sistémica: la reproducción como pilar de la economía llamada real. Investigaciones Feministas 2011, vol 2 175-194.
  • OROZCO, Amaia. Diagnóstico de la crisis y respuestas desde la economía feminista. Revista de Economía Crítica, nº9, primer semestre 2010, ISSN: 2013-5254

Véase tambiénEditar

Enlaces externosEditar

ReferenciasEditar

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  2. Antonella Picchio, Social Reproduction: The Political Economy of the Labour Market, Cambrigde University Press, 1992, ISBN, 0-521-41872-0, pág. 8 y ss.
  3. a b Requena Aguilar, Ana (28 de junio de 2018). «El trabajo de cuidados no pagado hecho por las mujeres supone el 10,3% del PIB español». eldiario.es. Consultado el 30 de junio de 2018. 
  4. Cecilia Beatriz Escobar, Unpaid Reproductive Labour. A Marxist Analysis (enlace roto disponible en Internet Archive; véase el historial y la última versión)., Department of Economic Sciences, University of Athens
  5. Weeks, Kathi (23 de diciembre de 2018). «Feminismo y rechazo del trabajo». Sin Permiso. Consultado el 24 de diciembre de 2018. 
  6. Mignon Duffy, Doing the Dirty Work: Gender, Race, and Reproductive Labor in Historical Perspective (enlace roto disponible en Internet Archive; véase el historial y la última versión)., University of Massachusetts Lowell, doi: 10.1177/0891243207300764 Gender & Society June 2007 vol. 21 no. 3 313-336
  7. a b Mujer y trabajo - ACSUR - 2005, pág. 6, 7 y ss.
  8. Silvia Federici, Revolution at Point Zero: Housework, Reproduction, and Feminist Struggle, PM Press, ISBN 978-1-60486-333-8, pag. 1 y ss
  9. a b Trabajo reproductivo, estadísticas, en Eustat
  10. a b c «El Trabajo Reproductivo». El Captor. 8 de enero de 2019. Consultado el 10 de enero de 2019. 
  11. Luis Garrido, La revolución reproductiva, en Salud, dinero y amor, Cecilia Castaño Collado (coord.), Santiago Palacios (coord.), Alianza, 1996, págs. 205-238
  12. a b c d Carrasquer, P.; Torns, T.; Tejero, E. y Romero, A. El trabajo reproductivo, Universitat Autònoma de Barcelona. Departament de Sociologia, Barcelona, Papers, 1998
  13. La relación entre los tiempos y las actividades del trabajo productivo y del reproductivo, Carlos Lozares, Pedro Roldán y Joel Martí, Dpto. Sociología, Universidad Autónoma de Barcelona, revista Trabajo, 2004, Universidad de Huelva, ISSN 1136-3819, págs. 165-186
  14. ILO - Remuneración en el trabajo doméstico
  15. Véase Silvia Federici, Calibán y la bruja, Mujeres, cuerpo y acumulación originaria, 2012, Traficantes de sueños, pág. 130 y ss.]
  16. Población mundial, contador
  17. Contador de población mundial, en http://populationmatters
  18. El futuro tiene nombre de mujer, Alicia González, El País, 12/1/2014
  19. The reproductive revolution, John MacInnes y Julio Pérez Díaz, Sociological Review, 57, 2009 pags. 262-284.[1]
  20. Bryant Robey, Shea O. Rustein y Leo Morris, The fertility decline in developing countries, en Scientific American, 269 (6), diciembre de 1993, pág. 60
  21. Tojo, Marga (4 de febrero de 2019). «Zaida Muxí: "La familia nuclear es una invención del siglo XIX"». Público (España). Consultado el 4 de febrero de 2019. 
  22. D’Alisa, Cattaneo, Giacomo, Claudio. «Household work and energy consumption: a degrowth perspective. Catalonia’s case study.». 2013. doi:https://doi.org/10.1016/j.jclepro.2011.11.058. |doi= incorrecto (ayuda). 
  23. a b Entrevista a Silvia Federici: “La cadena de montaje empieza en la cocina, en el lavabo, en nuestros cuerpos”, AraInfo, 12/11/2012
  24. “El sistema busca controlar dónde, cuándo y con qué perfil nacerá su nueva mano de obra”, MasPúblico, 25/11/2012
  25. Capitalistas contra brujas. Un ensayo analiza la relación entre la caza de brujas y el sangriento surgimiento del sistema capitalista durante los siglos XVI y XVII, 18/10/2010, Público
  26. Tornay Márquez, Mari Curz; Federici, Silvia (3 de noviembre de 2016). «Entrevista a Silvia Federici: “La muerte de mujeres en las maquilas recuerda a la fase del periodo de acumulación originaria”». CADTM. Consultado el 5 de noviembre de 2016. 
  27. Mellor, Ecofeminist political economy. A green and feminist agenda (2017). Routledge Handbook of Gender and Environment. 
  28. Vandana Shiva, Manifiesto para una democracia de la tierra. Justicia, sostenibilidad y paz. Editorial Paidós, 2006, ISBN 978-84-493-1946-4, p.25
  29. Error en la cita: Etiqueta <ref> no válida; no se ha definido el contenido de las referencias llamadas :0
  30. a b D’Alisa G., Deriu M. and Demaria F. (2014). «Cuidado». Degrowth: A vocabulary for a new era (en inglés, Español). Routledge: Earthscan. 
  31. «Carework as Commons: Towards a Feminist Degrowth Agenda». 
  32. "El cuidado consume un tiempo que es incompatible con la generación de rentas", Ana Requena Aguilar, eldiario.es, 23 de marzo de 2018
  33. «Ficha libro El trabajo no remunerado en la economía global». 
  34. Mas, Aldo (22 de febrero de 2019). «"La neoliberalización de los servicios públicos se hace con el trabajo gratuito en nombre de los valores cívicos", Maud Simonet». eldiario.es. Consultado el 23 de febrero de 2019. 
  35. EZQUERRA, Sandra (Marzo, 2010). «A propósito de las crisis ¿qué pasa con la de los cuidados?». Diagonal, num 121. 
  36. DEL RÍO, Sira (2004) “La crisis de los cuidados: precariedad a flor de piel”. Documento de trabajo. CGT-Comisión Confederal contra la Precariedad
  37. EZQUERRA, Sandra. Crisis de los cuidados y crisis sistémica: la reproducción como pilar de la economía llamada real. Investigaciones Feministas. 2011, vol 2 175-194.
  38. OROZCO, Amaia. Diagnóstico de la crisis y respuestas desde la economía feminista. Revista de Economía Crítica, nº9, primer semestre 2010, ISSN: 2013-5254.
  39. [https://www.editionstextuel.com/livre/travail-gratuit-la-nouvelle-exploitation Travail gratuit : la nouvelle exploitation ? Maud Simonet, Editions Textuel]


[1]

  1. Tronto, J (2015). «Moral Boundaries: A Political Argument for an Ethic of Care». Routledge, New York.