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Prensa de acuñación de monedas de 1876.

El troquel o cuño es el molde empleado en la acuñación de monedas. El material con el que se fabricaban los cuños matrices o troqueles eran generalmente de bronce hasta los tiempos de Constantino que se empezaron fabricar prácticamente todos de acero, permitiendo así su acuñación en frío.

Tiene grabado en bajorrelieve la figura de la moneda que se ha de acuñar.[1]

Debido a que la vida de los troqueles era limitada, por la cantidad de monedas que se acuñaban y a su vez era necesario garantizar que todas las monedas fueran iguales, el tallador no grababa directamente los troqueles, sino que modelaba dos únicas matrices, una para cada cara de la moneda. Esta matriz reproducía en bajorrelieve lo que se quería grabar; una vez templada, se hincaba mediante la aplicación de una presión determinada sobre otro trozo de acero en estado blando; el resultado, una vez templado era un punzón, es decir, un útil que en su parte grabada era una reproducción en positivo de la moneda.

Si el punzón se hincaba de nuevo sobre otro trozo de acero previamente recocido se obtenía un troquel, el cual con el grabado en negativo estaba listo para acuñar. Cuando se estropeaba un troquel, se obtenía uno nuevo hincando el punzón sobre otro trozo de acero recocido; de esta forma, con solo una matriz se garantizaba la igualdad en todas las monedas, quedando así patente la necesidad de la matriz, troquel y punzón. Estas operaciones se efectuaban en el taller de la ceca.[2]

Véase tambiénEditar

ReferenciasEditar

  1. «Glosario de Numismática». Consultado el 4 de setiembre de 2008. 
  2. «Descripción de la Casa de la Moneda». Archivado desde el original el 13 de junio de 2008. Consultado el 4 de setiembre de 2008.