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Tzantza o cabeza reducida en el Museo Pitt Rivers, Oxford.

Tzantza, tsantsa[1]​ o cabeza reducida es la práctica milenaria del pueblo indígena Shuar de "reducir cabezas". Este místico procedimiento hacía que el nativo momificase y conservara las cabezas de sus enemigos como talismán y trofeo de guerra.

A un comienzo se decía que la práctica de la reducción de cabezas, tzantzas, era por parte de tributos religiosos por lo que al realizar este procedimiento se decía que el guerrero se tomaría el espíritu del enemigo al quitarle la cabeza para llevarse su vida, y de esta manera aquella persona que realizaba la reducción de la cabeza tendría el poder de dicha persona, para así poder evitar que el alma regrese con deseos de venganza. Para el proceso de las tzantzas, se realizaba unos cantos o anuncios denominados los ujáj.

Las tzantzas también eran usadas como un objeto visual donde obtenían intimidar a sus enemigos, ya que era un objeto que también simbolizaba un trofeo para aquella persona que realizó la reducción.

Esta práctica shuar se da en celebración a El Unt Namper, que según Siro Pellizzaro es celebrado por los Shuar todas las veces que se venga la muerte de un miembro de la propia tribu, matando a un enemigo que pertenece a otra tribu, con esta celebración se pretende aniquilar completamente a la víctima, apropiándose de su vida, pues, quien mata al inocente ya no merece poseer la vida. La mitología shuar nos enseña que la vida tiene su sede en la cabeza.

Parece que los Shuar creen que los muertos  vuelven a encarnarse en su misma tribu, dado que tienen la costumbre de poner a los niños los nombres de los viejos fallecidos. Por esta razón, para que no se debilite el grupo, todos los miembros deben sentirse solidarios, para que no se pierdan sus almas.

Con la celebración de la tsantsa se recupera el alma perdida, no para que el guerrero más valiente posea muchas almas, sino para que por medio del Guerrero, el alma se integre al  grupo y nacer de nuevo de una mujer del grupo. Se saca la tsantsa ritualmente de la puerta de la casa antes del rito del nacimiento, para indicar  que lo que ve es su nueva tierra, que ya pertenece a ese grupo. El Ujaj 156 dice expresamente que del enemigo ha quedado solo la tsantsa, que su nombre ya se ha borrado para siempre y que su vida está adherida a una mujer de ese grupo. durante el ijianma de la noche las mujeres entablan un diálogo amoroso con la tsantsa, que ofrece su cariño, su ayuda incondicional y también la formación de un nuevo hogar.

Proceso de elaboraciónEditar

Se conoce como Unt Namper al proceso de crear una cabeza reducida o tzantza consta de varias etapas, el Unt Namper es celebrado por el shuar todas las veces que se venga la muerte de un miembro de la propia tribu, matando a un enemigo que pertenece a otra tribu. El matador utiliza su etsemat y lo introduce por la boca y el cuello de la cabeza cortada, luego se lo amarra y huye rápidamente. Se comienza realizando un corte cerca de la clavícula, detrás de la cabeza, y cuidadosamente se separa la piel del cráneo. Posteriormente se realiza una incisión en la parte superior del cuello, y la piel, la grasa y la carne se retiran del cráneo. Se colocan semillas rojas debajo de los párpados cosidos y la boca se une con tres pasadores de palma. Se coloca una bola de madera con el fin de mantener la forma. La piel se hierve entre 15 y 30 minutos en agua y una gran variedad de hierbas que contienen taninos, que evitan la caída del cabello. Este proceso reduce su tamaño a la mitad. Luego se seca la piel con humo y se utilizan rocas calientes y arena para moldear la cabeza y que ésta conserve su forma humana y facciones. Una vez seca, se da vuelta la piel y todo vestigio de carne se elimina con un cuchillo, para prevenir posibles olores y evitar la degradación. Se cose la parte posterior donde se realizó el corte. Se secan los labios con un machete al rojo vivo y se le clavan tres espinas de chonta y se amarran con cuerdas. Para finalizar, se tiñe la piel con ceniza de carbón, y se añaden granos decorativos.

En la tradición de la reducción de cabezas, se cree que el recubrimiento de la piel con la ceniza, mantiene el mésak, o alma vengadora, e impide que la misma se escape y tome venganza contra su verdugo. Las cabezas reducidas se caracterizan por su pragmatismo mandibular, distorsión, y contracción de los laterales de la frente, los cuales son resultados de la retracción. El proceso completo de reducción suele durar aproximadamente 6 días, y la cabeza terminada llega a tener el tamaño de un puño.


En su elaboración el tsankram coge un cuchillo y con la punta va despegando la piel de la cabeza, comenzando desde el cuello.

guiados por la mano del wea los tsankram arriman por la punta tres troncos, formando así un fogón, colocan astillas de chonta y prenden fuego.

siempre guiados por la mano del wea, pasan un bejuco por la boca y el cuello de la tsansa y la sumergen en agua apenas empieza a hervir. El tsankran principal con un palito mantiene sumergida la tsansa por unos diez minutos y luego la saca, jalando por el bejuco. la piel algo endurecida y reducida, es colocado en un bastón a un lado de la olla, para que se escurra el agua.

Los tsankram, guiados por mano del wea colocan un arco de bejuco kaap alrededor del cuello de la tsansa y luego el tsankram principal lo acomoda bien y lo cose con la piel, utilizando una piola de penco wasake y una aguja de hueso.

El tsankram principal prepara una aguja de chonta de unos cincuenta centímetros de largo y la clava en el vértice de la cabeza cortando unos 5 centímetros de la punta.

El tsankram cuelgan la tsansa a una lanza clavada a lado de fuego para que continúe su proceso de disección.

El Tsánkram regresa a la casa e informal al Wea sobre el resultado de su visita.

Hacia las cuatro de la tarde los Tsánkram limpian bien el patio del Ayamtai, sacado de raíz todas las hierbas. Luego clavan al medio del patio un payánku (bastón de viaje).

El Wea llena su boca de zumo de tabaco y hace el itínkiamu, soplando el tabaco en las narices de los Tsánkram. Estos se cogen de las manos y comienzan a rondar  el Wáimianch’ alrededor de bastón, cantando juntos con el Wea:

Holá holá holá...

Yo yo yo yo...

Como loro kawáshu yo,

Como mono yakúm yo,

Hola holá holá (invierten el sentido de la ronda)...

Como loro tuish yo,

Yo yo yo

Holá holá holá... amén


Así terminan la ronda y soltándose, alzan las manos hacia el sol, soplando con fuerza un poco de saliva, y gritan: -aímin juájai, aímin juájai (he llevado a tu compañera).

Los shuar creen que el sol lleva todas las tardes las almas de los muertos al reino de las sombras. Con este rito se quiere indicar que el alma de la víctima no la lleva Etsa (el Sol), sino el Tsánkram.

Cada tarde los Tsánkram tomarán tabaco y harán el wáimianch’, comenzando desde el principio y agregando un canto más cada día. Después del -chai chai chai!- la ronda invierte el sentido de su marcha y concluye cada canto gritando: chai chai chai... ya! Escucha parada cada canto que es entonado por el Wea, luego lo repite rondando a voluntad. Terminando el último canto se sopla hacia el sol como el primer día.

Los Tsánkram comienzan así su gran ayuno, durante el cual no pueden probar ninguna clase de carne. Este ayuno de terminará después de tomar el floripondio al final de la celebración, para los que celebran solo el Numpénk, pero durará hasta el año siguiente, para los que quieren celebrar también el Amíamu. En la casa de la Ujaj comienzan el ayuno también las mujeres Tsánkram. Los invitados igualmente se alimentan solo de yuca y de hojas de yuca cocinadas, llamadas namaj. Todas las mujeres trabajan preparando chicha y los hombres, acarreando leña y materiales según las necesidades de la celebración

Los Tsánkram se bañan de madrugada en el río antes de regresar al ayámtai el Wea acompaña de las manos a los Tsánkram, para que enderecen una olla ichínkiam sobre el fogón y para que coloque en ella las piedras recogidas. A estas piedras las llaman camote  de la anaconda (Panki inchirí). Cuando las piedras están bien calientes, mientras un Tsánkram tiene el tsantsa a manera de olla, otro con un bastón abierto el la punta, recoge una piedra y la coloca en ella. Van sacudiendo la tsantsa, removiendo la piedra de adentro, para chamusmar las grasas. Vuelven a repetir lo mismo con las tres piedras correspondientes a cada Tsánkram.

A continuación, se coloca en la olla la arena, para que se caliente. La arena caliente se mete en la tsantsa y se agita para chamuscar la grasa de los pliegues más recónditos y disecar siempre más la tsantsa.

También en la parte externa de la tsantsa se lo frotan carbones calientes, disecándolo y negreándola al mismo tiempo.

Después de esto, se vuelve a colgar la tsantsa de la lanza a lado del fuego y el Wea reparte las obediencias. Por la tarde hay el wáimianch’ de costumbre, agregando un canto más.

En la casa de la UHaj toma el mando Mashu, un hombre ya iniciado. La Ujaj con el dedo índice de la mano derecha teñido de achiote, hace una raya horizontal en las mejillas de Mariano Chuínt y de José Katán’ y los envía a cazar un sajino y unos monos. Les entrega a cada uno dos guineos verdes, diciéndoles: -cuando estén maduros, estarán de vuelta-.

Ellos salen hacia Pastás y regresarán el 2 ó 3 de octubre con carne Ahumada, siempre que tengan suerte

De lejos se anuncian los primeros invitados, haciendo cacho con las manos, se paran a la puerta de la casa y gritan: -chai winiájai ( holá vengo)-. Mashu contesta a todos: -chai winitiá (hola, ven)-. Apenas toman asiento, Mashu ordena de servir chicha a todos, diciendo a las Tsánkram: -Sénak sénak-. Las Tsánkram llegan con sus umámuk (tazones) llenos de chicha, los acercan a la boca de cada uno y hacen tomar un trago, sin soltarlos.


Este rito se repite cada vez que llega alguien a la casa. No hay que ser golosos, tomando a voluntad, pues la mitología dice que Yakúm se transformó en mono, al resbalarle el umámuk a la garganta durante el sénak.

 
Cabeza reducida del pueblo Shuar.

Unt NamperEditar

Es el nombre que los los pueblos indígenas Shuar y Achuar dan a la celebración de la reducción de cabezas, la tzantza, era seguida por una serie de fiestas centradas en los rituales importantes.

En la primera parte de la celebración, los tsánkram, quienes son los guerreros que ayunan y toman zumo de tabaco, guiados por el Wea o Utsúkratin, a quienes se les conoce cómo los dirigentes, se reúnen por la mañana en un ayámtai (enramada apartada) para confeccionar la tzantza. Antes de la puesta del sol hacen una ronda, llamada Wáimiznch. Durante el día salen a las casas vecinas para invitar a las demás personas que forman parte de la tribu, a la celebración de El Unt Namper es llamada Numpenk y la parte final Amiamu o rito de conclusión. El Numpenk o rito de la sangre tiene una duración de 10 días, donde los primeros 8 días se ocupa de su preparación con los Tsankram ( guerreros que ayudan y toman zumo de tabaco) guidos por el Wea o Utsukratin (dirigentes),  también forman parte de esta preparación los Ujaj  y el Ujajan-ju (maestros del coro).

En el día noveno  se da la entrada solemne donde se anuncia que todo esta listo y se celebra cantando sus anuncios que son los ujaj, los yaku (aclamadores) golpean los escudos con lanzas gritando “ya” y las mujeres cantando los ujaj correspondientes. Los tsankraman saltan con la tsansa alzada en la mano derecha después amarrandola en la punta de la lanza para sacarla a la puerta de la casa y mostrándole el sol, los caminos y la tierra.

En el día décimo por la mañana se da la conclusión donde las mujeres hacen Una ronda alrededor de la Cruz mientras los hombres les cuelgan al cuello los huesos puercos comidos y los Los tsankram con los iniciados hacen el ijianma con la tsantsa alzada en la mano derecha y luego con la tsantsa al cuello, gritando sus waiktana, mientras las mujeres, cogidas de las manos, cantan los ujaj correspondientes.

Tanto el wea como la ujaj representan a ayumpum en los aspectos masculinos como los aspectos femeninos. En lo  masculino es guerrero, dueño de la muerte que da fuerza para destruir a los enemigos, por eso el wea sopla sobre los tsankram la fuerza para que sean ayump ( gallos o guerreros ).  En su aspecto femenino, da la vida al muerto, lo hace nacer de nuevo, lo hace crecer. Por eso la ujaj sopla sobre las tsankram la fuerza de confeccionar alimentos y de ser madres fecundas.

Al wea también se le llama Utsukratin que significa “aquel que suele trasmitir una fuerza, un poder”.

Tsankram significa “hecho tabaco” ( tsank = tabaco; rma = hecho) los tsankram son hombres y mujeres que ayudan y toman zumo de tabaco durante toda la celebración. Entre las mujeres destaca la enetmaku, que representa la esposa abrazada del esposo decapitado del mito.

El ujajan-Ju (que lleva los ujaj) tiene la función de correo entre el wea y la ujaj. El wea le dice vez por vez el ujaj a cantarse y el corre donde la ujaj, dándole orden que lo cante, después de haberlo entonado

la celebración de la tsantsa debe hacerse con mucho respeto, observando escrupulosamente todos los tabúes, para evitar mayores desgracias, como inculca la mitología en los casos siguientes:

  • La mujer est tabú para los tsankram (las muchachas son devoradas por un monstruo, por que los tsankram ponen filtros amorosos en la celebración de la tsansa).
  • El Tsankram debe cumplir exactamente solo lo que le ordena el wea.
  • Durante el senak se debe tomar solo un trago, sin que las tsankram suelten la taza.
  • El impinmamu lo puede hacer solo el wea.
  • El tsankram no debe tomar chicha durante la celebración.
  • El tsankram no puede comer carne durante la celebración por que se podría transformar en ave.
  • El tsankram no debe caerse durante los ijianma por lo que se puede transformar en trompetero.
  • El tsankram debe cantar que el no ha matado y que solo Arutam ha matado.
  • El tsankram no debe tener prisa en tomar el naten por que se puede convertir en mono.
  • El wea no debe marearse masticando el tabaco para los tsankram.
  • El tsankram debe cantar los ujaj toda la noche.


 
Cabeza reducida del pueblo Shuar.

El comercio de cabezas reducidasEditar

Cuando los occidentales crearon una demanda económica de cabezas reducidas, hubo un fuerte aumento en la tasa de homicidios en un esfuerzo por suministrar a los coleccionistas y turistas. El término "headhunting" surgió a partir de esta práctica. Las armas eran, por lo general, lo que los shuar adquirían a cambio de sus cabezas reducidas, la tasa era un arma de fuego por cabeza. Pero las armas no eran los únicos artículos intercambiados. Durante la década de 1930, cuando los intercambios entre jefes se practicaban libremente, una persona podía comprar una cabeza reducida por alrededor de veinticinco dólares. Se puso fin a esta práctica cuando los gobiernos de Perú y Ecuador trabajaron juntos para prohibir el tráfico de las cabezas.

En la década de 1970, animados por este creciente comercio, personas de Colombia y Panamá no conectados a los shuar, comenzaron a realizar falsificaciones de las tzantzas, para su comercialización. Utilizaron cadáveres de las morgues, partes de monos o perezosos, e incluso piel de cabra. Kate Duncan escribió en 2001 que "se ha estimado que alrededor del 80 por ciento de las tzantzas en manos privadas y museos son fraudulentas", incluyendo tzantzas femeninas o que tengan un torso completo en lugar de sólo una cabeza.

Thor Heyerdahl relata en Kon-Tiki (1947)ː "El problema de entrar en el área de los shuar, en Ecuador, para obtener madera balsa para la expedición, era el temor de que la población local guiara al equipo a la selva y los asesine para reducir sus cabezas".

Desde la década de 1940, ha sido ilegal la importación de cabezas reducidas en los Estados Unidos.[cita requerida]

En 1999, el Museo Nacional del Indígena Americano repatrió auténticas cabezas reducidas de su colección, para el Ecuador. La mayoría de los países también han prohibido el comercio.

En la actualidad, las réplicas reducidas se fabrican como objetos curiosos para el turismo comercial. Estos están hechos de cuero, pieles y animales formados para parecerse a los originales.

La disminución en el rendimiento de las cosechas, o en la fertilidad de las mujeres de la tribu era una señal de que el poder del espíritu había comenzado a disminuir

 
Cabeza reducida por aborígenes de la tribu Shuar, Ecuador. Pieza expuesta en el Museo Polifacético "Rocsen". Córdoba, Argentina.

SignificadoEditar

 
Cabeza reducida expuesta en un museo de Florida.

La práctica de la reducción de cabezas tenía originalmente un significado religioso, disminuyendo la cabeza de un enemigo se creía que se tomaba el espíritu de éste y se lo obligaba a servir al reductor, evitando que el alma regrese a vengar su muerte. Servía también como instrumento intimidante para enemigos y como trofeo de guerra para ser exhibido con orgullo por el vencedor.

Los shuar creían en la existencia de tres espíritus fundamentales:

  • Wakani - Innato del ser humano, por lo que sobrevive a su muerte.
  • Arútam - Literalmente "visión" o "poder ", protege a los humanos de una muerte violenta.
  • Emesak - espíritu vengativo, emerge cuando una persona portadora del espíritu Arútam es asesinada.

Esta práctica se realizaba para bloquear los poderes de este último espíritu. Los propietarios de los trofeos no los guardaban durante mucho tiempo. Muchas cabezas se utilizaron posteriormente en las ceremonias religiosas y las fiestas que celebraban las victorias de la tribu.



ArútamEditar

Los shuar creen que Arútam vive en las grandes peñas de donde caen las aguas impetuosas de las cascadas sagradas. La gran masa de agua de una cascada, al caer, abre en la peña sotostante un profundo pozo. Se cree que ese pozo es la puerta de salida de Arútam, que toma los ríos como su camino real.

Al fondo del pozo hay una gran puerta, que introduce en la casa de Arútam, en todo parecida a una casa jea de los shuar. Allá tiene sus riquezas, sus animales, sus campos y todos sus valientes, llamados también Arútam. Entre ellos se cuentan sobre todo las almas de los shuar fallecidos.

Cuando un shuar necesita de Arútam, constituye en la selva un cobertizo, llamado Ayómtai, en donde se queda ayunando y cantando plegarias ánent. De día va al río, o al pie de la cascada, remoja el tabaco en el agua y golpea la peña gritando: ¡Purificare y lléname de tu poderoso Espíritu!

De noche toma el zumo de tabaco, para que Arútam llegue durante el trance o sueño. Solo los que se enfrentan con Arútam valientemente, sin asustarse, recibirán su Espíritu, o sea su Arútam. El hombre poseído por el Arúnnari podrá realizar acciones extraordinarias y hacerse valiente, trabajador e invencible en la guerra.[2]

Los EmesakEditar

Emesak es todo lo que sirve para hacer el mal, para causar daño a los hombres. En el mito de ayupúm se dice que el Resucitado puso como emésak una culebra coral en el tuntuí de kujáncham y un alacrán en la taza de su esposa infiel.[3]​ Así que los emésak no se identifican con el resucitado, sino que son malos espiritus que él envia para causar daño. Se dice malos espíritus, pues un árbol que aplasta a una persona, o una culebra que inocula su veneno mortal, no es un caso fortuito, sino intencional, producido por el espíritu del árbol o de la culebra.[3]​ Aquí se pretende alejar a todos los emésak enviados por el alma de la víctima, para que no causen daño al guerrero.[3]

Los WaimianchEditar

Wáimianch significa ronda. En la celebración de la tzantza hay un aronda durante la cual se cantan los waimianch, propiamente dichos y otra, durante la cual se cantan los újaj. Por eso siempre habrá una ronda de los waimianch y la ronda de los ujáj.[3]​ Los wáimianch los cantan los Tsánkram, dirigidos por el Wea, antes del ocaso del sol, los días en que están confeccionando la tzanza, retirados en su ayámtai.[3]

Son cantados también por los iniciados y los no iniciados, inmediatamente antes de la ronda de los ujáj, que está reservada sólo a los iniciados. También en este caso se comienzan antes del ocaso del sol y se interrumpen apenas entrada la noche.[3]​ En estos cantos se nombran animales, plantas y cosas, sea para reciban la fuerza de ser útiles al hombre, sea para que el hombre reciba la fuerza de ellos.[3]​ Cada vez que se quiere cambiar de sentido la ronda, se grita "chai chai chai..." ya (holá holá holá.... amén!) Estos cantos son entonados por el Wea o por un iniciado.[3]

Canciones de UjajEditar

El siguiente es un fragmento de un Ujaj Achuar el cual lo cantó una anciana llamada Ishtik:

I) La Entrada:

Chinimpi nuasa La mujer gorrión

wárumchik wajasai, prontito se para,

serétu wajasai. se para volando.

au au au.... bau bau bau...

II) Introducción:

Umáwachíruwa, A mi querido hermano (Tsánkram),

uchiwáchisániu, al pequeñito también,

tuwi sua atsákiawai. le ha hecho salpicar pintura tuwisa

au au au... bau bau bau...

Anku nanki, anku nanki wajási. Al ocaso la tzanza se ha parado.

Shakúnia shakúniau, Zas zas (haciendo peinado),

sha sha hsakúniau, zas zas (ha peinado la tsansa).

au au au... bau bau bau[3]

Misháshai shakúnia, A la tzanza también zas zas,

sha sha shakúniau. zas zas (ha peinado).

au au au... bau bau bau...

III) El Jeste:

Kashijíntiuchikia El mismo Kashijíntiu (tzanza)

aya ujajáchinia sólo los cantos ujáj

aya unuítiawai. me enseña continuamente.

au au au... bau bau bau.....

ksdhijíntiuchikia: El mismo Kashijínytiu.

-kashinínkiani -hacia el amanecer

wa uweráminiam-[3]​ la perdiz desplumarás-[3]




Véase tambiénEditar

ReferenciasEditar

  • Harner, Michael J (1978). Shuar Pueblo de las cascadas sagradas. Quito: Ediciones Mundo Shuar. 
  • Siro Pellizzarro (1980). Celebración de la cabeza reducida. Ediciones Mundo Sh
  1. «Tsantsa. Reducción de cabezas y rituales consecuentes.». pueblosoriginarios.com. Consultado el 20 de octubre de 2016. 
  2. Pellizzaro, Sirio (1990). Arutam. ABYA YALA. p. 9. Archivado desde [file:///C:/Users/Josu%C3%A9%20Maldonado/Downloads/ARUTAM-_MITOLOGIA_SHUAR-_Siro_Pellizzaro.pdf el original] el 12 de agosto de 2013. 
  3. a b c d e f g h i j k Pellizzarro, Siro (1980). Celebración de la cabeza reducida. Mundo Shuar. p. 342.