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Plano de Carcassonne en el siglo XIII.

La urbanística medieval se refiere a la ordenación urbana existente en las ciudades durante el Medievo, que tendrán una forma urbana característica: compacta, amurallada, y con una vivienda típica, la casa gótica.

Índice

Condicionantes de la ciudad medievalEditar

La aparición de la ciudad medieval vendrá dada por una serie de condicionantes.

  • El feudalismo: los miembros de la sociedad feudal se agrupan de forma jerárquica. Para mantener la protección tanto económica y social como militar en las pequeñas industrias agrícolas de los señores feudales se establecen pequeños núcleos urbanos.
  • La Iglesia: las ciudades medievales se agruparán también en torno a sedes episcopales y monasterios. No lo harán con una planimetría definida, sino que dependerá de la importancia del asentamiento religioso.
  • El comercio: con el resurgimiento del comercio, sobre todo en el norte de Italia (Florencia, Pisa, Siena...) y en la Liga Hanseática, resurgirá también la vida urbana. Aparecerán también ciudades en la costa mediterránea debido a las rutas comerciales con Oriente, y en Centroeuropa. Con la aparición de las rutas comerciales, se crean ciudades-peaje donde la burguesía comercial podía desarrollar su labor, separadas entre sí, no más de un día de viaje para estar comunicadas.

La forma urbanaEditar

Sean de origen espontáneo o planificado, tienen una tipología edificatoria común, distinguiéndose en ellas las siguientes partes:

 
Murallas medievales de Ávila.
 
Plano del Lübeck medieval.

MurallaEditar

La muralla es el elemento delimitante de la ciudad, y crea en su interior un ámbito legal y jurídico. Si la ciudad crece, la muralla puede expandirse, en anillos concéntricos. Poseía dos funciones: una función militar defensiva y otra, la económica, al cobrarse aranceles en las puertas. En el siglo XIII aparecen conventos fuera de las murallas, alrededor de los cuales se crearán nuevos barrios. En el siglo XVI, al normalizarse el uso de la pólvora, se construirá otro tipo de muralla, siguiendo la llamada traza italiana.

MercadoEditar

Todo el viario de la ciudad era un mercado, habiendo especialización gremial por zonas o calles (zapateros, plateros...). No obstante, la actividad comercial se intensificará en algunas plazas, porticadas, en las que podrán coincidir varios gremios, dando lugar a la plaza del mercado.

IglesiaEditar

La iglesia es el segundo polo de la ciudad, junto con el mercado. La ciudad medieval se caracteriza por la bipolaridad de la plaza del mercado y la plaza de la iglesia, aunque no entran en conflicto entre ellas, al ser una de ellas únicamente comercial y la otra solamente social.

La masa de viviendasEditar

Las viviendas se agrupan en extensas manzanas de casas estrechas alineadas, entre medianeras y con un huerto hacia atrás. Así, estas grandes manzanas cuentan con enormes huecos interiores dedicados a cultivos hortícolas. Habitualmente, las huertas tienen acceso a un camino de servicio que transcurre por el interior de la manzana en paralelo a las calles que la delimitan. La parcela típica será la parcela gótica, que se caracteriza por su estrechez (de 3 a 5 metros), debida al sistema constructivo de la vivienda tradicional: las vigas, de madera, no permitían alcanzar grandes luces, por lo que los muros de carga no pueden estar muy separados entre sí.

Clasificación de las ciudadesEditar

En función de su forma urbana, se puede establecer una clasificación:

Ciudades de crecimiento orgánicoEditar

Pueden surgir de asentamientos romanos (Londres, Barcelona...) o aldeas cerradas. Crecen espontáneamente respondiendo a un patrón orgánico e irregular, adaptándose al terreno.

Ciudades de nueva plantaEditar

En la Europa medieval se fundaron multitud de ciudades planificadas por diferentes motivos.

  • Bastidas: las bastidas son pequeños núcleos rurales en torno a grandes ciudades pensados para maximizar la explotación agrícola de un territorio. Se desarrollarán fundamentalmente en el sur de Francia (Conques, Monpazier...), fruto del acuerdo entre un señor feudal, que proporcionaba el territorio, y la corona de Francia, que proveía la población. El trazado del viario será reticular, adaptado al territorio, por lo que pocas veces será regular. Para promover su ocupación, los señores feudales ofrecen incentivos como la parcela edificable y la posibilidad exclusiva de mercadear en el interior y explotar los terrenos de cultivo. Una de cada tres bastidas tendrá función militar; no obstante, ya que son asentamientos agrícolas, sólo una pequeña parte de la población se dedicará a su defensa. Como en todas las ciudades de la época, estarán presentes la plaza del mercado y la iglesia, y estarán cerradas con una muralla.
 
Plano de Berna donde se observa la calle principal (Gerechtigkeitsgasse) y las ampliaciones de la muralla.
  • Ciudades de los Zähringen: otro tipo de ciudades planificadas, que crean los duques de Zähringer entre 1122 y 1218 en Suiza (Zurich, Friburgo, Berna...), con carácter comercial. Se asientan sobre las rutas principales, en torno a un elemento principal que no será la plaza, sino la calle-mercado. Esta calle, de más de veinte metros de ancho, recorrerá la ciudad desde una puerta hasta la otra, creando el antecedente de la ciudad lineal del siglo XX. La parcela tipo impondrá el modelo de tributación y planeamiento urbano, estableciendo como unidad de medida el área, equivalente a cinco parcelas (516 m2). La fortaleza se separa de la ciudad y se sitúa en la muralla.
  • Ciudades alemanas en cruz: se retoma el método romano de trazar las ciudades con cardo y decumano, dotando al trazado en cruz del simbolismo de la cruz cristiana.

De la ciudad medieval a la ciudad renacentista: FlorenciaEditar

 
Vista global de Florencia.

Florencia había sufrido una fuerte contracción de su extensión tras la caída del Imperio romano. En el período carolingio se expandirá, llegando a extender cinco veces sus murallas, y construyendo multitud de puentes sobre el Arno. Con la aparición de las órdenes mendicantes se revalorizarán los edificios religiosos existentes y se construirán otros nuevos fuera de las murallas, alrededor de los cuales crecerán núcleos urbanos, que quedarán encerrados en las sucesivas ampliaciones. Serán estas órdenes religiosas las que se conviertan en promotoras de la edificación en los terrenos vacantes. En esta época, la Comuna Florentina empezará a promover los espacios públicos (calzadas, calles, plazas, catedrales...) estableciendo comunicación entre los elementos importantes de la ciudad. Así, se llevará a cabo una planificación urbanística en torno a dichos elementos, buscando el mayor aprovechamiento de las fincas para obtener el mayor rendimiento económico. A partir de aquí se llevarán a cabo los procesos constructivos más destacados: la quinta muralla, palacios, plazas, nuevas vías... coincidiendo con los comienzos del Renacimiento.

Véase tambiénEditar

Enlaces externosEditar