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La historia militar de la Argentina es una cronología de acontecimientos y hechos vinculados con la milicia.

Revolución y guerra de la IndependenciaEditar

VirreinatoEditar

Las fuerzas militares estaban divididas entre regimientos "de línea", y "milicias". Los primeros eran cuerpos de soldados profesionales, casi sin excepción derivados de las tropas traídas en 1776 por Pedro de Cevallos, y sin relación formal con el país donde estaban (había relaciones informales, por casamiento o porque compraban propiedades, pero eran formalmente españoles peninsulares. No todos, pero en su gran mayoría; como excepción, es conocido el caso de Güemes, que formó parte de un escuadrón del Regimiento Fijo de Buenos Aires que se formó en Salta. Por fuera de ellos existían tropas que dependían de los cabildos, que eran milicias informales; tenían sus propios oficiales y hacían prácticas de batalla, pero sólo se ponían el uniforme para las fiestas y sólo salían al campo en caso de invasiones de indios. El más conocido de estos cuerpos, formado por el gobernador de Buenos Aires e imitado en Santa Fe y Montevideo (que dependían del gobernador de Buenos Aires) fueron los blandengues, que tenían alguna formación más y prestaban servicios por turnos en los fuertes y fortines; fueron ellos los que fundaron las ciudades de Chascomús, Luján, Areco, y varias más, en torno a los fuertes.

Invasiones inglesasEditar

La invasión convenció a todo el mundo de que esta organización militar era enteramente insuficiente, y por eso se formaron en Buenos Aires (y sólo en Buenos Aires) cuerpos de milicianos: varios de españoles peninsulares, y algunos de americanos, como los Patricios (por mucho, los más numerosos), Arribeños, Granaderos de Fernando VII, Artilleros de la Unión y Húsares de Pueyrredón. Tenían mucho mejor armamento y disciplina que las milicias anteriores, cobraban un sueldo y dependían directamente del virrey, pero seguían siendo hombres libres, que podían faltar a los llamados sin consecuencias, y hasta nombraban a sus oficiales. En cambio si un soldado de línea desertaba, enfrentaba la cárcel o el pelotón de fusilamiento.

Después de la Revolución de Mayo hubo una serie de reacomodamientos, los regimientos de milicias perdieron parte de su autonomía y los que fueron enviados al frente (el Paraguay, la Banda Oriental y el Alto Perú) quedaron sometidos al régimen marcial y no podían irse si querían. Tras el motín de las Trenzas de fines de 1811, el Triunvirato convirtió a todos esos cuerpos de milicianos en cuerpos de línea, y hasta les cambió el nombre por números. Todo ese conjunto, es decir las tropas de Buenos Aires, algunas guarniciones del interior (especialmente en el Camino Real del Perú) y los ejércitos en campaña, formaron el Ejército de las Provincias Unidas. Mientras tanto existían en las provincias las milicias locales, que se encargaban de mantener la frontera con el indio y de hacer de policía en las ciudades y pueblos; tenían su propia estructura de oficiales.

Como disgresión personal, yo empecé a hacer las biografías con las que después empecé a editar en Wikipedia asombrado por estos oficiales de milicias, que no se mencionaban en ningún lado en los textos y de golpe aparecían con grados de coroneles y generales: por ejemplo Bruno Morón, José Albino Gutiérrez, Lorenzo Barcala o Gerónimo Zelarayán.

Guerras civilesEditar

Anarquía de 1820Editar

La disolución del gobierno nacional en 1820 generó un caos enorme, y las distintas fuerzas que formaban el Ejército nacional pasaron a depender (financiera y administrativamente) de las provincias. Lo único que quedó como ejército nacional fue el Ejército de los Andes, que quedó integrado al Ejército Unido Libertador de Chile, luego transformado en Ejército Unido Libertador del Perú. El caos y la guerra civil obligaron a reorganizar las fuerzas provinciales, y los límites entre tropas de línea y milicias quedaron muy limitados. Pero además las fuentes no se ocupan prácticamente para nada de ese asunto: se mencionan como fuerzas de provincia (sólo esporádicamente se mencionan los nombres de los regimientos y divisiones) y a qué caudillo obedecen en cada momento, lo cual además era bastante cambiante. En cualquier caso, parece haberse generalizado la idea de que eran todas milicias pero que la disciplina debía cumplirse a rajatabla: cada vez que fracasaba una revuelta, seguían decenas de fusilamientos.

Guerra del BrasilEditar

El estallido de la guerra del Brasil llevó a la formación de un nuevo Ejército Republicano, formado por voluntarios (y no tan voluntarios) reunidos entre los civiles y los milicianos. Hubo otra pequeña fuerza con algún carácter nacional, el ejército expedicionario de Arenales al Alto Perú de 1825, pero este siempre se mantuvo bajo la responsabilidad del gobernador salteño. El ejército en operaciones en el Brasil terminó por ser el único ejército nacional, y se disolvió oficialmente tras el regreso a Buenos Aires en 1828; Lavalle pretendió brevemente que esas fuerzas, que usó para derrocar y asesinar a Dorrego, fueran consideradas nacionales, pero cuando quedó encerrado en Buenos Aires quedó claro que eran sólo fuerzas provinciales. Las fuerzas del interior fueron llevadas por Paz a Córdoba con la intención de devolverlas a sus provincias (y por consiguiente que volvieran a ser provinciales), aunque en parte las mantuvo en Córdoba para sostener su Liga del Interior, con una pretensión de ejército nacional; tras la captura de Paz, ese esbozo de ejército fue perseguido por las fuerzas provinciales combinadas (Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos) hacia el norte, donde fueron destrozadas por las fuerzas combinadas bajo el mando de Quiroga. Dejó de haber un ejército nacional.

Pacto FederalEditar

A partir del Pacto Federal de 1832 se estableció como norma que no habría ejércitos nacionales, sino solamente ejércitos aliados, que quedarían bajo el mando del gobernador de la provincia en que estaban operando. Esta norma se mantuvo hasta Caseros, con algunas excepciones: el ejército del Norte que combatió contra Bolivia, bajo el mando del gobernador tucumano Alejandro Heredia, el ejército que persiguió a Lavalle y a Lamadrid en 1841, que Rosas se las arregló para no dejar bajo el mando de los gobernadores sino bajo el del ex presidente uruguayo Manuel Oribe (con una breve campaña a Cuyo que estuvo bajo el mando de Pacheco debido a que los gobernadores federales habían huido ante el avance de Lavalle); el ejército de José María Paz, que en realidad aparecía como correntino primero y luego entrerriano (para cumplir con el Pacto Federal, Paz se hizo nombrar gobernador de Entre Ríos); y el Ejército Grande de Urquiza, que siguió estando bajo el mando de éste en Uruguay, Santa Fe y Buenos Aires hasta Caseros. Mientras tanto, todas las provincias tenían sus propios "ejércitos" de milicias con ley marcial. Hubo unas pocas excepciones: el regimiento de "ciudadanos" que acompañaba a Paz (jóvenes con plata que conservaban el derecho a irse y volver cuando quisieran) y las tropas mucho más formales de Buenos Aires, especialmente las de infantería que mandaba Pacheco.

Confederación y Estado de Buenos AiresEditar

A partir de la Revolución del 11 de septiembre de 1852, tanto la Confederación como el Estado de Buenos Aires intentaron formar ejércitos profesionales; la Confederación debió basarse en los ejércitos provinciales, pero la institución "ejército argentino" no pasó más que por el ejército de Entre Ríos, provincia que se había convertido en Capital Federal. En Buenos Aires había un ejército cada vez más profesional (en buena parte formado por mercenarios extranjeros, sobre todo italianos), conviviendo con las tropas provinciales de frontera, esas que relata el Martín Fierro, formadas exclusivamente por gauchos reclutados a la fuerza y presos. Buenos Aires también tenía -a diferencia de las demás provincias- una policía municipal y jueces de paz de los partidos, con unos pocos policías.

Después de PavónEditar

Tras la caída de los federales, las fuerzas porteñas y los mercenarios italianos, otros europeos y uruguayos se desparramaron por gran parte del país funcionando como un nuevo ejército nacional, que absorbió a las fuerzas provinciales casi por completo (algunas provincias quedaron libres de la ocupación de estos ejércitos durante seis a diez años, como Corrientes, Entre Ríos y Jujuy). En muchas de ellas (Buenos Aires, Santa Fe) siguieron funcionando las fuerzas milicias de frontera (los "milicos"), cuyos oficiales no pertenecían al ejército nacional.

Organización Nacional y República ConservadoraEditar

Guerra de la Triple AlianzaEditar

La guerra del Paraguay obligó a formar un Ejército Argentino mucho más formal, formado por tropas del ejército mitrista y grandes refuerzos de milicianos, presos, disidentes enrolados a la fuerza, etcétera. Ahora sí, era un ejército enteramente formal, con todo el aspecto de un ejército nacional. Todavía existían fuerzas provinciales, como las tropas santiagueñas de los generales Antonino Taboada y Octaviano Navarro que pelearon contra las montoneras de Felipe Varela, pero muchos de esos jefes y tropas fueron enviadas al frente paraguayo, como es el caso de los sanjuaninos del general Cesáreo Domínguez. Tropas nacionales fueron enviados al interior brevemente durante la Revolución de los Colorados antes de volver al frente paraguayo. Lo mismo ocurrió en Corrientes, donde el último alzamiento federal de Nicanor Cáceres fue aplastado por tropas federales, pero aún en 1871 seguía habiendo milicias, que posiblemente desaparecieron solamente tras el fracaso definitivo de los unitarios en 1880. Justo después del final de la guerra, las milicias entrerrianas quedaron divididas entre el gobernador Ricardo López Jordán y los que se unieron al Ejército Argentino, y que terminarían por aplastar a los últimos federales en 1871, 1873 y 1876. Las últimas milicias santafesinas parece que ya habían desaparecido al producirse la revolución de 1877, ya que en ella sólo participaron colonos extranjeros voluntarios.

Hacia la década de 1860 la Argentina mantenía relaciones tensas con el Brasil, Paraguay y el Uruguay, a raíz de diferencias sobre la determinación de los límites comunes. Además, el estatus de libre navegación para fines comerciales del Alto Paraná fue motivo de roces entre estos países.[1]

Brasil lanzó una invasión sobre territorio uruguayo el 21 de septiembre de 1864 con el argumento de proteger a sus súbditos en este país. Inmediatamente, Paraguay invadió una provincia brasileña. El 13 de abril de 1865 este país avanzó sobre la zona noroeste de la Provincia de Corrientes. Tropas paraguayas tomaron los barcos argentinos Veinticinco de Mayo y Gualeguay, y después ocuparon Corrientes.[1][2]

Organización de las Fuerzas ArmadasEditar

El presidente Domingo Faustino Sarmiento aplicó medidas que contribuyeron a la organización definitiva de las Fuerzas Armadas (FF. AA.). Impulsó la compra de barcos de hierro y vapor, creó la primera escuadra de torpederas y dispuso la construcción del primer arsenal naval en Zárate. Finalmente y en 1872, fundó la Escuela Naval Militar (ESNM).[3]

En 1874 Sarmiento creó un batallón de marineros de 400 plazas para el servicio. Se incorporaron monitores, bombarderas, cañones y avisos.[3]

En 1879 el presente Nicolás Avellaneda creó el Cuerpo de Artillería de la Armada, dependiente de la Comandancia General de la Marina. Al año siguiente, en Concepción del Uruguay, se creó una fuerza de infantería de marina de 330 plazas que se denominó «Batallón Provincial de Entre Ríos». Poco después se lo transfiere al gobierno nacional convirtiéndose en el «Batallón de Infantería de Marina». En 1884 el presidente Julio Argentino Roca cambió su nombre por «Regimiento de Infantería de Marina».[4]

En 1898 se creó el Ministerio de Marina.[5]

Disolución de las miliciasEditar

También las revoluciones de 1874 y 1880 fueron llevadas a cabo por voluntarios más que por milicias formales, aunque en las provincias todavía había fuerzas milicianas. Tras la derrota de la revolución de 1880 y la campaña al Desierto, quedaron muy pocas tropas milicianas; no sé con qué clase de tropas se llevó a cabo la conquista del Chaco entre 1881 y 1885. Durante varios años más el Ejército quedó profesionalizado, con una mezcla de voluntarios, presos indultados a condición de servir en el Ejército, y algunos enganchados a la fuerza. La no necesidad de contar con un ejército fuerte –a pesar de las revoluciones de 1990 y 1993- permitió postergar la formación de un ejército de conscriptos hasta 1901, impulsada tanto por la crisis con Chile como por la necesidad de nacionalizar culturalmente a los hijos de inmigrantes.

Carrera armamentista con Brasil y ChileEditar

La superioridad naval de Brasil obtenido con la compra de dos acorazados dreadnought en 1904 motivó a Argentina a comprar inicialmente dos cañoneras de río en el Reino Unido en 1905.[6]​ Después y tras un debate en el Congreso, se autorizó la compra de armamento para el Ejército y la Armada.[7]​ Se compraron dos acorazados en los Estados Unidos que denominaron Moreno y Rivadavia; y se ordenaron doce destructores en Francia y Alemania. De esta cantidad, solo cuatro alcanzaron a entregarse antes de la Primera Guerra Mundial y el resto quedaron requisados por dichas potencias. Por otro lado, se produjo un acercamiento de la Armada de los Estados Unidos a su par argentina.[8]

La Ley de Organización del Ejército Nacional de 1901 y la Ley Orgánica del Ejército de 1905 establecieron el servicio militar obligatorio.[9]

En 1912 el presidente Roque Sáenz Peña creó la Escuela de Aviación Militar.

En el año 1919 se creó la Dirección de Aviación Naval, y en 1921, se fundó la Escuela de Aviación Naval.[10]

A principios de 1925 se inauguró la Base Aeronaval Punta Indio. Esto fue una acción de la estrategia de Argentina de defender la entrada al río de la Plata. La Armada mantuvo la adquisición y renovación de aviones en forma continua durante las décadas de 1920 y 1930.[11]​ En 1939 se formó la Base Aeronaval Comandante Espora.[12]

El ministro de Marina, almirante Manuel Domecq García, obtuvo en 1926 autorización para la compra de submarinos y la construcción de una base en Mar del Plata. De esta manera se formó el Comando de la Fuerza de Submarinos y la Base Naval Mar del Plata. Los submarinos, construidos en Italia entre 1927 y 1933, se bautizaron ARA Santa Fe (S-1), ARA Santiago del Estero (S-2) y ARA Salta (S-3). Estas máquinas sirvieron hasta el año 1960.[13]

La Infantería de Marina obtuvo su organización definitiva en 1946 con la Ley N.º 12 883.[12]

PeronismoEditar

En esta época, la Argentina tuvo una propensión al industrialismo y obtener su producción propia de armamento. Las Fuerzas Armadas habían padecido el problema de falta de pertrechos por la Segunda Guerra Mundial. Existió un sector militar nacionalista que apoyos los desarrollos autóctonos para satisfacer las necesidades en forma autónoma.[14]

Los principales políticos relacionados con este proceso fueron los generales Manuel Nicolás Savio, Enrique Mosconi y Juan Domingo Perón, además del brigadier Juan Ignacio San Martín.[15]

Se temía un conflicto armado con el Brasil, país que contaba con armamento provisto por los Estados Unidos, quien negó equipar a la Argentina por su neutralidad en la guerra mundial.[16]

Creación de la Fuerza Aérea ArgentinaEditar

El 4 de enero de 1945 se creó la Secretaría de Aeronáutica inaugurando la tercera fuerza armada: la Fuerza Aérea Argentina.[17]

Guerra FríaEditar

Década de 1960Editar

En 1960 la Armada de los Estados Unidos prestó dos submarinos a la Argentina que se denominaron ARA Santa Fe (S-11) y ARA Santiago del Estero (S-12).[13]

Desarrollo aeroespacialEditar

La Fábrica de Aviones ofreció al gobierno de la Revolución Libertadora un lote de 100 aviones I.Ae. 33 Pulqui II a fabricar para reemplazar los I.Ae. 24 Calquín de la Fuerza Aérea Argentina. Las autoridades rechazaron la propuesta. El gobierno decidió finalmente comprar un total de 100 F-86F Sabre en los Estados Unidos, de los cuales pudo adquirir solo 28 recién en 1960.[18]

En el año 1961 el presidente Arturo Frondizi creó la Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales (CNIE), dependiente de la Secretaría de Aeronáutica. El primer titular del organismo fue el ingeniero Teófilo Tabanera.[19]

Expediciones a la AntártidaEditar

En 1962 aviones de la Armada liderados por el capitán de fragata Hermes Quijada alcanzaron el polo sur.[20]

Incorporación de la especialidad comandoEditar

El Ejército Argentino incorporó la especialidad de comandos en el año 1963. La primera instrucción argentina contó con asesoramiento del mayor estadounidense William Cole, un ranger veterano de la guerra de Corea.[21]​ La duración del curso aumentó paulatinamente a 45, 90 hasta alcanzar finalmente los 105 días.[22]

En el año 1974 la especialidad incorporó tácticas de guerra contra guerrilla adquiriendo recursos de inteligencia militar. Se comenzó, además, a recibir cursantes del extranjero.[22]​ Fue en los años setenta cuando los comandos obtuvieron su bautismo de fuego y sangre, combatiendo en las zonas montaraces de la provincia de Tucumán y selváticas de la provincia de Misiones.[22]​ En 1978 el Ejército creó la primera unidad estable: el Equipo Especial Halcón 8, integrado por 15 militares.[a][22]

Operativo IndependenciaEditar

La Compañía de Monte «Ramón Rosa Jiménez» del Ejército Revolucionario del Pueblo bajo el comando de Roberto Santucho inició en 1974 un avance para tomar la provincia de Tucumán.[26]

Proceso de Reorganización NacionalEditar

El 24 de marzo de 1976, las Fuerzas Armadas derrocaron al Gobierno e iniciaron una dictadura autodenominada Proceso de Reorganización Nacional. Se creó la Junta Militar de Gobierno, que estaba integrada por los comandantes generales de las FF. AA. Los militares nombraron presidente de la Nación Argentina al teniente general Jorge Rafael Videla acordando designar a un individuo ajeno a la Junta.

Políticas de terrorismo de EstadoEditar

A partir del golpe de Estado, las Fuerzas Armadas intensificaron la denominada «lucha contra la subversión y el terrorismo».

El 21 de mayo de 1976, el Comando General del Ejército emitió la orden 405/76 (Lucha contra la subversión) por la cual creó zonas, subzonas y áreas.

Las guerillas estaban prácticamente eliminadas.

Crisis del BeagleEditar

En el año 1977, el laudo arbitral británico sobre la delimitación del canal Beagle y la soberanía de las islas Picton, Nueva y Lennox falló a favor de la República de Chile. El gobierno argentino declaró la nulidad de la resolución por arbitrariedades jurídicas. Ambos países se prepararon para una guerra.[27]

En el año 1984 ambos países firmaron el Tratado de Paz y Amistad.[28]

Operación SoberaníaEditar

La Operación Soberanía[b]​ fue un plan militar de Argentina para recuperar la soberanía en los territorios disputados.[28]

La idea consistía en iniciar una invasión sobre Chile el 22 de diciembre de 1978 a las 20:00 horas (UTC-03:00).[c]​ Primero, la Infantería de Marina ocuparía las islas Wollaston y Hornos con apoyo de buques. Luego se tomarían las islas Picton, Nueva y Lennox, asegurando el canal Beagle.[28]

A las 00:00 horas del 23 de diciembre el V Cuerpo de Ejército (GD José Antonio Vaquero) atacaría desde la Provincia de Santa Cruz. A partir de las 04:00 la Fuerza Aérea Argentina ejecutaría bombardeos estratégicos para destruir a la Fuerza Aérea de Chile y apoyar a las otras maniobras.[28]​ Eventualmente, el III Cuerpo de Ejército (GD Luciano Benjamín Menéndez) comenzaría una ofensiva con el objetivo de interrumpir las líneas de comunicación del centro del territorio chileno. El III Cuerpo habría atravesado la cordillera de los Andes mediante los pasos Los Libertadores y Puyehue, a fin de conquistar los alrededores de Santiago de Chile y Valparaíso.[29]

La II Brigada de Caballería Blindada aguardó en Comodoro Rivadavia a guisa de reserva. Entretanto, el II Cuerpo de Ejército (GD Leopoldo Fortunato Galtieri) guareció la frontera con Brasil en previsión de un ataque de este país.[30]

La misión principal de la Flota de Mar contemplaba detener a la Escuadra chilena y apoyar la invasión de las islas Picton, Nueva y Lennox. Para ello, la Flota se organizó en dos grupos de tareas; uno que reforzaría las acciones desde el este del canal Beagle; el otro se posicionaría en la entrada oriental del estrecho de Magallanes, con el objetivo posterior de invadir una ciudad chilena, posiblemente Puerto Williams. Para ello, el V Cuerpo de Ejército habría debido ocupar, a partir de las 00:00 horas, Puerto Natales y Punta Arenas.[29]

Guerra de las MalvinasEditar

En 1982 la Junta Militar lanzó la Operación Rosario. Una fuerza conjunta de las Fuerzas Armadas tomó Stanley, capital de las islas Malvinas y sede del gobierno británico local.[31]

El 4 de abril la Junta Militar ordenó el refuerzo de la defensa del archipiélago.[32]​ El Ejército desplegó a la X Brigada de Infantería Mecanizada (GB Oscar Luis Jofre), la III Brigada de Infantería (GB Omar Edgardo Parada) y elementos de la IX Brigada de Infantería.[33]​ El Comando de la Infantería de Marina desplegó al Batallón de Infantería de Marina N.º 5 y la Compañía H del Batallón de Infantería de Marina N.º 3.

La Fuerza Aérea estableció a lo largo de la Patagonia la Fuerza Aérea Sur bajo el comando del brigadier Ernesto Crespo.[34]

La rendición produjo una crisis militar que forzó a Galtieri a renunciar el 18 de junio.[35]​ El nuevo comandante Cristino Nicolaides designó a Reynaldo Bignone presidente de la Nación.[36]

Programa CóndorEditar

Un número aproximado de 50 oficiales de la Fuerza Aérea Argentina resolvió desarrollar un misil balístico de alcance medio y basado en el Programa Cóndor con el fin de alcanzar las islas Malvinas.[37]​ El Cóndor, un proyecto hasta entonces de fines pacíficos, se transformó en un arma de altas especificaciones.[38]

CarapintadasEditar

Presidencia de Carlos MenemEditar

Menem quitó el poder económico y político a las Fuerzas Armadas. Se redujo el presupuesto de defensa, se privatizaron o cerraron empresas de defensa, se eliminó el servicio militar obligatorio y se impusieron las misiones de paz internacionales.[39]

IndultosEditar

El presidente Carlos Saúl Menem emitió una serie de decretos entre 1989 y 1990 que indultó a militares y civiles partícipes del terrorismo de Estado en Argentina.

Décadas de 2010 y 2020Editar

Desaparición del ARA San Juan (S-42)Editar

 
ARA San Juan (S-42) en la Base Naval Mar del Plata, año 2007.

El 15 de noviembre de 2017 se perdió contacto con el submarino ARA San Juan (S-42) que navegaba por el golfo San Jorge en un viaje desde la Base Naval Ushuaia hasta la Base Naval Mar del Plata. Se inició una misión de búsqueda y rescate que se extendió hasta el 30 de noviembre, momento en el cual la Armada Argentina lo dio por perdido.[40]

Se inició una búsqueda del pecio que encontró al buque hundido a 907 metros de profundidad en un punto localizado a 460 kilómetros de distancia del golfo San Jorge y a 550 kilómetros de la ciudad de Comodoro Rivadavia.

El caso es objeto de una investigación de la justicia civil. Un total de seis oficiales de la Armada están imputados por estrago culposo por la muerte de los tripulantes.[41]

Véase tambiénEditar

NotasEditar

  1. Al producirse la guerra de las Malvinas, el Equipo Especial Halcón 8 sirvió de base para la creación de la Compañía de Comandos 601, que partió a las islas Malvinas.[23]​ Posteriormente se le uniría la Compañía de Comandos 602.[24]​ También se formó la Compañía de Comandos 603, la cual no alcanzó a pisar el archipiélago.[25]
  2. La operación tuvo diferentes nombres durante su planificación; «Operación Soberanía» es el más conocido y utilizado.[28]
  3. Las fuentes argentinos no se ponen de acuerdo con el Día D y la hora H aquí indicadas.[28]

ReferenciasEditar

  1. a b Santillán, 2011, p. 41.
  2. Musicó Ascheiro, Ana María (2019). «La guerra de la Triple Alianza». Soldados (258): 24. ISSN 0329-4358. 
  3. a b Delamer et al., 2010, p. 214.
  4. Delamer et al., 2010, p. 215.
  5. Delamer et al., 2010, p. 219.
  6. Delamer et al., 2011, pp. 13-14.
  7. Delamer et al., 2011, p. 14.
  8. Delamer et al., 2011, p. 15.
  9. Delamer et al., 2011, p. 13.
  10. Delamer et al., 2011, p. 17.
  11. Delamer et al., 2011, p. 22.
  12. a b Delamer et al., 2011, p. 24.
  13. a b «Unidades de la Fuerza de Submarinos». Argentina.gob.ar. Consultado el 16 de marzo de 2020. 
  14. De León, 2017, p. 41.
  15. De León, 2017, p. 44.
  16. De León, 2017, p. 43.
  17. «Nuestra historia (Fuerza Aérea Argentina)». Argentina.gob.ar. Consultado el 15 de marzo de 2020. 
  18. De León, 2017, pp. 45-46.
  19. De León, 2017, p. 37.
  20. Martini, Héctor A. (2011). «Primera expedición argentina al Polo Sur». Boletín del Centro Naval CXXIX (831). ISSN 0009-0123. 
  21. Ruiz Moreno, 2016, pp. 31-32.
  22. a b c d Ruiz Moreno, 2016, p. 32.
  23. Ruiz Moreno, 2016, p. 18.
  24. Ruiz Moreno, 2016, p. 118.
  25. Ruiz Moreno, 2016, p. 119.
  26. «Operativo "Independencia"». Aeromilitaria.com.ar. Consultado el 20 de abril de 2020. 
  27. Otamendi, 2013, pp. 352-353.
  28. a b c d e f Otamendi, 2013, p. 354.
  29. a b Otamendi, 2013, pp. 354-355.
  30. Otamendi, 2013, p. 355.
  31. Yofre, 2011, p. 200.
  32. Yofre, 2011, p. 245.
  33. Ruiz Moreno, 2016, p. 47.
  34. Andreasen et al., 1998a, p. 105.
  35. Yofre, 2011, p. 502.
  36. Yofre, 2011, pp. 503-504.
  37. De León, 2017, p. 96.
  38. De León, 2017, p. 97.
  39. De León, 2017, p. 177.
  40. Morales, Fernando (15 de noviembre de 2019). «A 2 años del ARA San Juan: las hipótesis y los misterios de una de las mayores tragedias navales en tiempo de paz». Infobae. Consultado el 22 de abril de 2020. 
  41. «El juicio por el submarino ARA San Juan». La Nación. 14 de marzo de 2010. Consultado el 22 de abril de 2020. 

FuentesEditar

LibrosEditar

  • Andreasen, Knud Erik; Bloomer Reeve, Carlos; Carbó Bernard, Enrique Martiniano; Quellet, Ricardo Luis (1998a). Quellet, Ricardo Luis, ed. Historia de la Fuerza Aérea Argentina. Tomo VI I. Dirección de Estudios Históricos. ISBN 987-96654-4-9. 
  • De León, Pablo Gabriel (2017). El proyecto misilístico Cóndor. Su origen, desarrollo y cancelación. Lenguaje Claro. ISBN 978-987-3764-24-0. 
  • Ruiz Moreno, Isidoro (2016). Comandos en acción (2.ª edición). Buenos Aires: Claridad. ISBN 978-950-620-312-2. 
  • Yofre, Juan Bautista (2011). 1982: los documentos secretos de la guerra de Malvinas/Falklands y el derrumbe del Proceso (2.ª edición). Buenos Aires: Sudamericana. ISBN 978-950-07-36664. 

PublicacionesEditar

  • Coli, Carlos A. (2007). «La Flota de Mar en la Guerra del Atlántico Sur. Su actuación posterior al 2 de abril de 1982». Boletín del Centro Naval CXXV (816). ISSN 0009-0123. 
  • Delamer, Guillermo; Oyarzábal, Guillermo; Montenegro, Guillermo J.; Bergallo, Jorge; Santillán, Haroldo (2010). «Evolución del pensamiento estratégico naval argentino a lo largo de la historia (parte 1)». Boletín del Centro Naval CXXVIII (828). ISSN 0009-0123. 
  • Delamer, Guillermo; Oyarzábal, Guillermo; Montenegro, Guillermo J.; Bergallo, Jorge; Santillán, Haroldo (2011). «Evolución del pensamiento estratégico naval argentino a lo largo de la historia (parte 2)». Boletín del Centro Naval CXXIX (829). ISSN 0009-0123. 
  • Di Meglio, Gabriel (2018). «Un ejército de muchos nombres. La difícil formación de las fuerzas militares rioplatenses en la guerra entre las Provincias Unidas y el Imperio del Brasil». Claves. Revista de Historia 4 (7). ISSN 2393-6584. 
  • Otamendi, Alberto Gianola (2013). «Tierra, fuego y agua. La isla de Tierra del Fuego y el canal Beagle durante el conflicto de 1978. Preludios de guerra». Boletín del Centro Naval CXXXI (837). ISSN 0009-0123. 
  • Santillán, Hugo J. (2013). «Combates ribereños de los pasos Mercedes y Cuevas de junio y agosto de 1865». Boletín del Centro Naval CXXXI (837). ISSN 0009-0123.