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El yogur griego tradicional es un producto lácteo hecho con leche de vaca o de cabra y, por lo general, contiene entre un 9 y un 10 % de materia grasa láctea (las variedades típicas de yogur no superan el 3,5 % de materia grasa láctea).

Cuanto más alto es el índice de grasa láctea, el yogur tiende a ser mucho más completo, ya que los bacilos se desarrollan plenamente en este medio. El resultado es un yogur bastante sabroso, denso de cuerpo y muy cremoso. El yogur griego tiene aproximadamente entre un 8 % y 16 % de proteínas, alrededor del doble que los demás yogures (bebible, batido, aflanado).

A nivel internacional se considera que el yogur griego en su elaboración debe partir de leche a la cual se le ha extraído el suero, por lo cual su consistencia se ha hecho más espesa,[1]​ como es el caso de los yogures griegos que se producen en el mediterráneo en países como Turquía o Grecia.

OrígenesEditar

Los orígenes del yogur griego no están del todo claros, por la casi total ausencia de registros al respecto. Se cree que llegó al Mediterráneo en algún momento de la Edad Antigua por obra de los turcos quienes exportaron este producto [cita requerida]. En Grecia el consumo de yogur se extendió, desarrollándose una variedad local que logró, con el tiempo, las características distintivas que diferencian al yogur griego actual.

Uso en la gastronomía griegaEditar

El yogur griego figura en numerosas recetas, como la tzatziki.

ReferenciasEditar

  1. Avdison, Alan. The Oxford Companion to Food. Oxford University Press. ISBN 9780191040726. 

BibliografíaEditar

  • Cornish, Elisabeth (1987). José J. de Olañeta, ed. El librito del amante del yogur. Palma de Mallorca. ISBN 978-84-7651-277-7.