Zoroastro

líder religioso, fundador del zoroastrismo

Zoroastro (en griego: Ζωροάστρης, Zōroastrēs) o Zarathustra (en avéstico: Zarathuštra), castellanizado Zaratustra, fue el profeta persa que fundó el mazdeísmo (o zoroastrismo). Se sabe poco o nada de él de manera directa y las pocas referencias que se conocen están rodeadas de misterio y leyenda.

Retrato anónimo de Zoroastro.

OrígenesEditar

Hay discrepancias sobre el lugar de nacimiento de Zoroastro. Según algunas corrientes nació en Rayy (cerca de Teherán, en Irán), según otras en Afganistán o Kazajistán.[1]​ Otras fuentes argumentan que Zaratustra es más bien un título dado a una serie de maestros (hasta cuatro), más que el nombre de uno concreto de ellos, y que el hombre al que solemos referirnos como Zoroastro habría sido el último de la serie. Mediante cálculos indirectos sobre vagas referencias a otros personajes coetáneos o posteriores, se estima que nació entre el principio del primer milenio y el siglo vi a. C.[2]

Podría haber sido contemporáneo de Ciro el Grande (575-530 a.c) y de Darío I (549-486 a.c).

En general se considera que vivió entre el 1300 a.C. y el 1000 a.C.[cita requerida]

De cualquier manera, Zoroastro llegó hasta el rey Guhtasp, que gobernaba una tribu situada posiblemente en Balkh (al noroeste de Kabul), en Afganistán. Zoroastro convenció al rey y a su tribu de sus creencias.[3]​ De esta manera llegó a religión oficial una de las primeras religiones monoteístas —aunque en un marco dualista— de la historia, denominada mazdeísmo (o zoroastrismo). El nombre de mazdeísmo procede del nombre de la deidad Ahura Mazda, que está enfrentado a un ente maligno que recibe el nombre de Angra Mainyu o Ahrimán, hermano gemelo de Ahura Mazda. El conflicto entre el Bien y el Mal marca la vida de los hombres.

Como base escrita del mazdeísmo, Zoroastro dejó una obra, el Avesta, redactado en avéstico. Fue transmitido durante mucho tiempo de manera oral. En tiempos del Imperio sasánida se recopilaron los textos que pasaron al Avesta. Los más importantes son los cánticos sagrados, llamados gathas. Es posible que date de tiempos de los sasánidas, entre el siglo iv y vi d. C., aunque recogen una tradición oral mucho más antigua.

Durante su vida, Zoroastro se mostró fuertemente en contra de las religiones politeístas presentes en la zona del valle del Indo, la meseta oriental del Gran Irán y las márgenes y oasis del río Oxus. Si bien logró algunos éxitos, no fue hasta después de su muerte cuando el mazdeísmo alcanzó una gran expansión en buena parte de Asia Occidental y Central, convirtiéndose en religión oficial de los aqueménidas, partos y de los sasánidas hasta bien entrada la Alta Edad Media. La expansión del islam erradicó casi por completo el mazdeísmo, que pervivió de manera meramente testimonial en algunas comunidades ocultas de Persia, en la isla de Ormuz (en el golfo Pérsico), y en la región de Bombay (en India). La religión todavía es practicada por unos &&&&&&&&&&060000.&&&&&060 000 seguidores de Zarathustra en India y otros países, llamados «parsis».

Tradición occidentalEditar

Según Plinio el Viejo en el capítulo sobre el parto de su Historia natural (libro VII, cap. XVI), sólo un hombre en el mundo, Zoroastro, había nacido con una sonrisa en los labios, lo que auguraba su sabiduría divina.[4]

Zaratustra fue empleado como figura literaria por el filósofo Friedrich Nietzsche en textos como Así habló Zaratustra o Ecce homo, pero se relata que solamente se trata de un simple álter ego del autor a la hora de exponer sus teorías, y no tiene algún vínculo riguroso con la figura histórica. Aunque la intención de Nietzsche es la de usar a Zaratustra como mensajero que destruye a su propia cultura. Sin embargo, teniendo en cuenta la ingente formación académica que tenía Nietzsche en filología, religión comparada, lingüística y sus conocimientos de mitología comparada es difícil desvincular totalmente al zoroastro histórico y legendario del que proyectó el autor en su obra. Si analizamos uno de los principios que rige el zoroastrismo, aquel que define el bien como lo que favorece la vida y el mal como lo que atenta contra ésta, encontramos que esta huella se materializa como una máxima en diversas obras nietzscheanas como Más allá del bien y del mal o el propio Así habló Zaratustra. En diversas fuentes biográficas e incluso en el propio Ecce Homo se puede corroborar que Nietzsche relata un "encuentro" con su sombra, la sombra de la tradición occidental, es decir, con Zaratustra y el zoroastrismo. Hasta qué punto eso fue un delirio propio de las neurosis y psicosis que a punto estaba de padecer el autor no niega el hecho de que en algún momento de su vida el autor debió de haberse familiarizado directa o indirectamente con la tradición avéstica y védica, de la cual, además, extrajo uno de los principios filosóficos centrales de su sistema y teoría, su vitalismo y la misma idea del eterno retorno de lo mismo y de la voluntad de poder.

Se supone que Zaratustra era considerado para Nietzsche el culpable de la conversión de pueblos del Medio Oriente, del politeísmo hacia el monoteísmo, por ello, el autor en su obra Así habló Zaratustra planteó la superación de dicha conversión con la muerte de Dios, para luego así, el hombre se hiciese libre por sí mismo, y quienes no adoptasen el camino del Übermensch (superhombre en una aproximación a su traducción del alemán al español) estaban condenados a ser dominados por los superiores; la superación del hombre, planteado como un puente hacia el superhombre, es referida como 3 fases: la primera fase es el camello o espíritu de la carga, el cual posee demasiado peso y piensa es fuerte y mejor, por ello, debe ser superado, la segunda, es el león, el cual es capaz de elegir su propio camino y ya es libre, pero aún no puede crear valores, por ello, también debe ser superado, y la tercera fase es el niño, quien es el pináculo de la vida y el hombre superior, el cual posee la capacidad de crear valores inexistentes, que son inexpresables e innombrables, de manera que solo son aplicables y no necesariamente universales; según algunas interpretaciones, el niño, quien es el Übermensch, es también un dios en sí.[5]

Véase tambiénEditar

ReferenciasEditar

  1. Watson, pp. 179-180.
  2. Filoramo et. al., p. 134.
  3. Watson, p. 180.
  4. Cayo Plinio Segundo (1624), tomo I, p. 279.
  5. Así Habló Zaratustra (1891) Texto completo en pdf

BibliografíaEditar

  • Filoramo, G.; M. Massenzio; M. Raveni; y P. Scarpi (2000): Historia de las religiones (capítulo 10: «Zoroastrismo»), 445 pp. España: Crítica, 2000. ISBN 84-8432-078-2.
  • Watson, P.: Ideas. Historia intelectual de la humanidad (capítulo 5: «El sacrificio, el alma, el salvador: el gran avance espiritual», pág. 178-181). España: Crítica, 2006. ISBN 84-8432-724-8.
  • Cayo Plinio Segundo; Historia natural, Madrid, Imprenta de Luis Sánchez, 1624.

Enlaces externosEditar