Abel Juan Bazán y Bustos

obispo argentino

Juan Abel Bazán y Bustos (Tama, provincia de La Rioja, 28 de agosto de 1867 - Buenos Aires, 25 de abril de 1926) fue un sacerdote católico argentino, que fue obispo de Paraná entre 1910 y 1926.

Abel Juan Bazán y Bustos

Obispo de Paraná
15 de mayo de 1910 - 25 de abril de 1926
Predecesor Rosendo de la Lastra y Gordillo
Sucesor Julián Pedro Martínez
Información religiosa
Ordenación sacerdotal 19 de diciembre de 1891
Ordenación episcopal 8 de mayo de 1910 por Mons. Mariano Antonio Espinosa
Información personal
Nombre Abel Juan Bazán y Bustos
Nacimiento 28 de agosto de 1867 en Tama, Bandera de Argentina Argentina
Fallecimiento 25 de abril de 1926 en Buenos Aires, Bandera de Argentina Argentina


BiografíaEditar

Cursó sus primeros estudios en su provincia, ingresando luego en el Seminario Conciliar de Córdoba. Se doctoró en Filosofía en la Universidad Gregoriana en Roma; en 1893 recibió las órdenes y regresó a la Argentina. En 1899 el entonces ya ilustre riojano Presbítero Abel Bazán y Bustos es nombrado Vicario Foráneo de La Rioja, dedicando su tiempo a la habilitación de la nueva iglesia Catedral, como así también influyendo en su constante prédica oral y escrita, en la decisión papal para la coronación como Santo Patrono de La Rioja de San Nicolás de Bari. Ocupó luego diversos cargos hasta que en 1910 es nombrado Obispo de Paraná. Fue un sacerdote altamente ilustrado y de una vastísima cultura. Viajó por Europa, Egipto y Polinesia, viajes que lo llevaron a escribir su libro “Aromas de Oriente”, prolongado luego por Joaquín Víctor González. Se publicaron además sus obras “La vida de San Nicolás de Bari”, “Nociones de historia eclesiástica argentina”, “Arte” y otras.

Fue un gran pintor que trabajó incansablemente para la organización de una sala con valiosísimos cuadros en el palacio episcopal de Paraná. Monseñor Abel Bazán y Bustos se encontraba en el año 1926 en Buenos Aires, en calidad de presidente de la comisión que debía trasladarse a Chile a fin de repatriar los restos del prócer Pedro Ignacio de Castro Barros, cuando lo sorprendió la muerte el día 28 de abril.

Vale la pena recordar hoy palabras del Obispo pronunciadas en la inauguración del Primer Curso de Estudios Sociales, en uno de los párrafos:

“El capital y el trabajo, los dos bandos de ricos y pobres, de burgueses y proletarios que sólo parecen tener fuerzas y tiempo para odiarse, no llegarán nunca a la reconciliación y al abrazo de hermanos por la ciencia, la técnica, la economía y la fuerza. La Iglesia Católica, a través de sus sacerdotes, sin dejar de ser lo que son, hombres de Dios, intermediarios entre el cielo y la tierra, intensificando y fundamentando esa acción tan compleja y difícil de sus ministerios en el espíritu del amor a sus hermanos, deben extender su radio de acción a otros campos cuyo cultivo, en tiempos más remotos, no parecía tan necesario y urgente, vale decir, al económico-social, del sindicalismo cristiano, de la agremiación, que hoy reclama a gritos la intervención de los católicos sociales y en especial, de los ministros de Dios. Y como el sacerdote es quien debe guiar y conducir a los hombres por esta peregrinación, debe forzosamente conocer esos cambios, estudiar esas variantes, apoderarse de los medios conducentes, adoptar su táctica a las nuevas circunstancias y necesidades…por lo tanto, es menester habilitarse para la acción social y no carecer de la formación y cultura apropiadas”.

ReferenciasEditar