Abuso de antibióticos

Carteles como estos fomentan el uso adecuado de los antibióticos.

El abuso de antimicrobianos, es decir, su uso incorrecto, es una práctica frecuente y dañina para la salud individual y, según la Organización Mundial de la Salud, para la salud pública mundial. Este es un factor que contribuye al desarrollo de la resistencia a antibióticos, así como la creación de bacterias multidrogoresistentes, también llamadas superbacterias: bacterias relativamente inofensivas, que desarrollan resistencia a múltiples antibióticos y causan infecciones que pueden poner en riesgo la vida.

El uso de antibióticos cuando no son necesarios, en dosis incorrectas, la interrupción prematura del tratamiento y el uso de fármacos de mala calidad, son algunas de las «posibles causas de fracaso antibiótico». Además pueden causar «efectos tóxicos», como daños a la flora intestinal.[1][2]

Mal uso de antibióticosEditar

El empleo de los antibióticos está determinado por diversos factores como: los «conocimientos y actitudes respecto de los medicamentos», la «organización de los sistemas de salud» y factores «socio-demográficos, culturales, económicos, políticos y regulatorios».[3]​ El tratamiento con estos fármacos se debería limitar a los «casos en los que este enfoque se justifique».[4]​ Por lo tanto, antes de iniciar estos tratamientos, en las infecciones se debería confirmar la etiología bacteriana, identificar los microorganismos implicados y conocer la resistencia presente en el área.[5]​ En este sentido, la «falta de conocimientos o información», el «pedido del paciente» y la «obtención de ganancias por venta de medicamentos», son algunas de las causas del mal uso de los antibióticos.[6]

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), «debido a su disponibilidad generalizada, a su costo generalmente bajo y a su relativa seguridad», los antibióticos son algunos de los medicamentos más incorrectamente empleados.[7]​ En diversas situaciones se puede caer en un mal uso de antibióticos, especialmente cuando no son el tratamiento adecuado, como en el caso de infecciones virales. Ejemplos de lo anterior son: influenza, el resfriado común, bronquitis, algunas infecciones óticas y la gastroenteritis viral.[8]

ConsecuenciasEditar

Una de las consecuencias más importantes del abuso de antibióticos es la aparición de resistencia a antibióticos,[2]​ es decir, mecanismos desarrollados por las bacterias que «restan eficacia o hacen inútil un antibiótico».[9]​ Ejemplo de ello es el Staphylococcus aureus resistente a la meticilina,[10]​ o los enterococos resistentes a la vancomicina.[4]​ En su reporte «Antimicrobial resistance: global report on surveillance 2014», la OMS aseguró que esta situación «pone en peligro los logros de la medicina moderna».[11]​ De acuerdo a Brady, Aldrich y Fishman (2003), otras complicaciones son: problemas renales, colitis por Clostridium difficile, fiebre por antibióticos y reacciones alérgicas graves.[4]​ Por otro lado, las bacterias pueden desarrollar resistencia a múltiples fármacos (superbacterias).[11]​ Este tipo de situaciones implican un peor pronóstico para el paciente y un mayor costo institucional y financiero.[4]

ReferenciasEditar

  1. Errecalde, Jorge O. (2004). Uso de antimicrobianos en animales de consumo (pdf). Roma: Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación. pp. 32-34. ISBN 92-5-305150-7. ISSN 1014-1200. Consultado el 16 de diciembre de 2015.  (enlace roto disponible en Internet Archive; véase el historial y la última versión).
  2. a b Torrades, Sandra (2001). «Uso y abuso de los antibióticos». Offarm 20 (8): 82-92. ISSN 0212-047X. 
  3. Dreser, Anahí; Wirtz, Veronika J.; Corbett, Kitty K.; Echániz, Gabriela (2008). «Uso de antibióticos en México: revisión de problemas y políticas». Salud Pública de México 50 (4): S480-S487. ISSN 0036-3634. 
  4. a b c d Brady, Kathleen; Aldrich, Jennifer; Fishman, Neil (2003). «14. Utilización racional de los antibióticos». En Paul N. Lanken, ed. Manual de Cuidados Intensivos. Buenos Aires: Editorial Médica Panamericana. p. 183. ISBN 950-0-6137-00. Consultado el 16 de diciembre de 2015. 
  5. Baos Vicente, Vicente et al. (2006). «Documento de consenso sobre la utilización de antibióticos en atención primaria». Atención Primaria 38 (3): 174-177. doi:10.1157/13090983. 
  6. Organización Mundial de la Salud (2000). «Resistencia a los antimicrobianos: los hechos» (pdf). Boletín de Medicamentos esenciales (28 y 29): 7-8. Consultado el 16 de diciembre de 2015. 
  7. «Uso de los antimicrobianos». Organización Mundial de la Salud. Consultado el 16 de diciembre de 2015. 
  8. «Antibiotics: Misuse puts you and others at risk». Mayo Clinic. Consultado el 16 de diciembre de 2015. 
  9. Díaz-Alersi, R.; López-Álvaro, J.; Díaz-Torres, I.; Gil-Cebrián, J.; Chover, A. J.; Esquinas, M. T.; Fernández-Ruiz, A. (2001). «Capítulo 42. Enfermedades infecciosas. Antibioterapia». En Luis Miguel Torres Morera, ed. Tratado de cuidados críticos y emergencias II. Madrid: Arán. p. 1358. ISBN 84-95913-04-6. Consultado el 9 de diciembre de 2015. 
  10. Rosenblatt-Farrell, Noah (2009). «The Landscape of Antibiotic Resistance». Environmental Health Perspectives 117 (6): A244-A250. PMC 2702430. PMID 19590668. doi:10.1289/ehp.117-a244. Consultado el 16 de diciembre de 2015. 
  11. a b Salas, Javier (30 de abril de 2014). «La resistencia a los antibióticos “amenaza los logros de la medicina moderna” en todo el mundo». Materia. Consultado el 17 de diciembre de 2015. 

Enlaces externosEditar