Actitud contrafóbica

respuesta a una situación que genera temor, cuyo propósito es contrarrestarla

Una actitud contrafóbica es una respuesta a la ansiedad en la que, en lugar de huir de la fuente de miedo a la manera de una fobia, activamente se la busca, con la esperanza de superar la ansiedad original.[1]

Al contrario del trastorno de la personalidad por evitación, el contrafóbico representa la menos usual, pero no totalmente extraña, respuesta de buscar lo que es temido:[2]​ los codependientes pueden caer en una subcategoría de este grupo, escondiendo sus miedos de apego en sobredependencia.[3]

AcciónEditar

Actividades temerarias son llevadas a cabo a menudo por un espíritu contrafóbico, como una negación de los miedos implicados en ellas, y sólo pueden ser parcialmente exitosas.[4]​El paso al acto en general puede tener una fuente contrafóbica,[5]​reflejando un falso yo preocupado con el hacer compulsivo para preservar un sentimiento de poder y control.[6]

El sexo es un área clave para la actividad contrafóbica, algunas veces potenciando la hipersexualidad en personas que en verdad están asustadas de los objetos que creen amar.[7]​Los adolescentes, temiendo el magreo, pueden iniciar una especie de sexualidad plena espuria;[8]​los adultos pueden sobrevalorar el sexo para encubrir un miedo incosciente del daño que pueda hacer.[9]​Tal actitud contrafóbica puede ser socialmente bienvenida[10]​en una visión posmoderna del sexo como desempeño gimnástico o higiene,[11]​motivada por lo que Ken Wilber describió como "una superficialidad exuberante y temeraria".[12]

Accidentes de tráfico han sido vinculados con la actitud contrafóbica y maníaca del conductor.[13]

LenguajeEditar

Julia Kristeva considera que el lenguaje puede ser usado por el niño en desarrollo como un objeto contrafóbico,[14]​protegiendo contra la ansiedad y la pérdida.[15]

La psicología del yo señala que a través de las ambigüedades del lenguaje, el significado concreto de las palabras puede vulnerar la actitud contrafóbica y regresar al niño a un estado de miedo.[16]

FreudEditar

Didier Anzieu ve la teorización psicoanalítica de Freud como una defensa contrafóbica contra la ansiedad por medio de la intelectualización: rumiando permanentemente acerca del mundo instintivo y emocional que es el verdadero objeto de miedo.[17][18]

Wilhelm Fliess jugaba el rol de objeto contrafóbico para Freud durante su período de posterior auto-análisis.[19]

TerapiaEditar

Otto Fenichel considera que deshacer las defensas contrafóbicas sistematizadas es sólo el primer paso en la terapia, que necesta ser seguida por el análisis de la ansiedad original.[20]​También piensa que el trauma psicológico puede destruir las defensas contrafóbicas, con resultados que "pueden ser muy dolorosos para el paciente; son, desde un punto de vista terapéutico, favorables".[21]

David Rapaport enfatiza la necesidad de cuidado y extrema lenitud en el análisis de las defensas contrafóbicas.[22]

Ejemplos culturalesEditar

Se ha pensado que la atracción de las películas de terror se fundan en un impulso contrafóbico.[23]

Los actores normalmente tienen una personalidad tímida, liberada de manera contrafóbica cuando actúan.[24]

Véase tambiénEditar

ReferenciasEditar

  1. Fenichel, 1946, pp. 480-481.
  2. Kantor, 2010, p. 30.
  3. Kantor, 2010, p. 36.
  4. Akhtar, 2009, p. 60.
  5. Cooper, 1993, p. 66.
  6. Minsky, 1996, p. 122.
  7. Fenichel, 1946, p. 518.
  8. Winnicott, 1973, p. 218.
  9. Segal, 2001, p. 46.
  10. Caldwell, 2010, p. 116.
  11. Roudinesco, 2008, p. XI.
  12. Wilber, 2000, p. 7.
  13. Bartley, 2008, p. 166.
  14. Kristeva, 1982, p. 41.
  15. Phillips, 1994, p. 82-83.
  16. Fraiberg, 1987, p. 123-125.
  17. Anzieu, 1986, p. 182.
  18. Anzieu, 1986, pp. 577-581.
  19. Flem, 2003, p. 59.
  20. Fenichel, 1946, p. 485.
  21. Fenichel, 1946, pp. 549-553.
  22. Rapaport, (1951), p. 14.
  23. Newman, 1993, p. 63.
  24. Kantor, 2010, p. 62.

BibliografíaEditar

Enlaces externosEditar