Almendras garrapiñadas

Almendras garrapiñadas.

Las almendras garrapiñadas son aquellas a las que, crudas, se les añade un recubrimiento de caramelo, hecho a partir de azúcar caramelizado. Este caramelo oscurece la almendra, el azúcar tostado endulza y da una textura dura a la almendra. Una de las más famosas son las de Briviesca, en Burgos de las que se dice que son auténticas y especiales por estar hechas con almendra del valle de las caderechas, próximo a la ciudad, y por el característico agua que procede de los manatiales cercanos. Actualmente hay dos casas que las fabrican y es inevitable llevarse una bolsa cuando se visita la ciudad. Además tienen un color muy brillante que las hace más atractivas. También existen otras variedades de productos garrapiñados en Briviesca, como pipas de girasol o avellanas. Son conocidas también, en la provincia de Zamora y en las localidades de Villafrechós y Medina de Rioseco (Provincia de Valladolid).[1]

También son famosas las almendras garrapiñadas de Alcalá (Alcalá de Henares) que están documentadas al menos desde el siglo XVII por el maestro confitero Juan de la Mata.[2]​ Las Clarisas también llamadas “almendreras” del Convento de las Clarisas de San Diego de Alcalá, se dedican a su confección desde tiempo inmemorial.[3]

Véase tambiénEditar

ReferenciasEditar

  1. http://www.gastronomiaycia.com/2013/06/08/almendras-de-villafrechos/ Almendras de Villafrechós
  2. Mata, Juan de la. Arte de Repostería, en que se contiene todo género de hacer dulces secos, y en líquido, 1747
  3. Centro Virtual Cervantes. Convento de Clarisas