Antonio Enríquez de Porres

Antonio Enríquez de Porres[1]​ (? Vélez-Málaga- Zaragoza, 20 de febrero de 1648) fue un eclesiástico y hombre de estado español, obispo de Málaga y virrey de Aragón.

Estudiante de la universidad de Salamanca, confesor de Felipe III,[2]calificador del Santo Oficio[3]​ y consejero de estado desde 1626,[4]​ predicador real de Felipe IV en 1630 y vicario general de la orden de San Francisco. En 1632 fue elegido obispo de Zamora, aunque no tomó posesión del cargo, y dos años después se le confirió la diócesis de Málaga, en cuya dignidad sirvió como embajador en Roma ante Urbano VIII en 1635; el episodio más sobresaliente de su obispado fue la epidemia de peste de 1637, donde entre abril y septiembre hubo más de 17.000 muertos en la ciudad.[5]

Desempeñó el virreinato de Aragón en dos ocasiones: la primera durante un breve periodo en 1641 tras la destitución y prisión de Francisco María Carrafa en los inicios de la sublevación de Cataluña; la segunda desde 1645 hasta 1648. Su gobierno en Aragón estuvo marcado por el conflicto entre la corte de Madrid y los alzados catalanes, que contaban con el apoyo de Francia.

Muerto en 1648 en el desempeño de sus funciones como obispo y virrey, su cuerpo depositado en el convento de San Francisco de Zaragoza, y posteriormente trasladado a la catedral de Málaga.


Predecesor:
Gabriel Trejo Paniagua
Obispo de Málaga
Abril de 1634 - Febrero de 1648 †
Sucesor:
Alonso de la Cueva Benavides
Predecesor:
Francisco María Carrafa
Bernardino Fernández de Velasco y Tovar
Virrey de Aragón
Junio - Noviembre de 1641
Septiembre de 1645 - Febrero de 1648 †
Sucesor:
Enrique Enríquez Pimentel
Francisco de Melo

ReferenciasEditar