Bajas de la Guerra de la Triple Alianza

Consecuencia de la Guerra de la Triple Alianza
Paraguayos muertos después de la batalla de Boquerón (1866). La imagen es una fotografía de guerra por Bate & Cía de Montevideo.

Se desconoce el número de bajas de la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870). Hay numerosas estimaciones hasta que se ha llegado a afirmar: «determinar el tamaño de la población de Paraguay siempre ha sido un ejercicio de frustración».[1]

La impresión general es que las bajas civiles y militares fueron inmensas; también hubo pérdida de población por causas no letales, como migración. El geógrafo humano holandés Jan Kleinpenning pensaba que el país perdió entre un cuarto y la mitad de su población, pero se han hecho estimaciones mucho más altas, todas las académicamente aceptadas varían de un 7% a 69% (incluyendo por migración).

Estimación tradicionalEditar

La estimación tradicional dice que el Paraguay perdió al menos la mitad de su población, entre bajas militares y civiles (estas últimas principalmente por enfermedades, desnutrición y trastornos) y el 90% de los hombres en edad militar.[2]​ Si eso es verdad, este conflicto fue 10 ó 20 veces más letal que la Guerra Civil Estadounidense. Esta estimación se basaba parcialmente en evidencia anecdótica y un supuesto censo realizado en 1857 y que resultó en 1,3 millones de habitantes.[3]​ Esto implicaría una caída completamente catastrófica de la población.

Esta cifra fue aceptada por la Encyclopædia Britannica de 1911 y es ilustrativa por la falsa precisión de la época. La población del Paraguay habría pasado de 1.337.439 (supuesto censo de 1857) a 28.746 hombres adultos, 106.254 mujeres mayores de 15 años y 86.079 niños.[4]

En medios modernos la opinión dominante es de una pérdida de población cercana al 50% o un poco más, como la Encyclopædia Britannica de 2001[5]​o en un artículo del The Economist.[6]​ En 2015 la BBC[7]​ y Reuters[8]​ declararon que el país perdió más de la mitad de su población. Según Los Angeles Times perdió el 70% de sus varones.[9]

Estudios académicos modernosEditar

El primer gran paso en la investigación moderna fue la constatación de que había una falsificación o gran error en las cifras de población prebélica, es decir, no había 1,3 millones de paraguayos en 1857, algo que señaló en una fecha tan temprana como 1905 el erudito argentino Gabriel Carrasco.

Gabriel CarrascoEditar

A comienzos del siglo XX Carrasco fue de los primeros en criticar la población prebélica paraguaya ya popularmente aceptada. Para ello se basó en un estudio de las estimaciones anteriores conocidas y las fuentes de donde provenían.

Empieza reconociendo que la estimación de Félix de Azara, de 96.000 habitantes en 1775, cumple con los requisitos para considerarse cercana a la realidad. Después descarta los datos presentados por Bally en 1828 (250.000), Alfredo Marbais du Graty en 1852 (300.000), nuevamente Du Graty en 1857 (800.000) y Benigno T. Martínez en 1861 (1.300.000). El primero porque el país estaba cerrado en esa época y el autor no podía basarse siquiera en su propia experiencia. Al segundo le descarta el cálculo de 1852 porque en Paraguay no había cómo llegar a un resultado confiable, todo se basaba en la experiencia, mientras que el de 1857 es demasiado alto comparado con el anterior, parece ser propaganda, lo que hace del autor poco fiable.[10]​ El de Martínez esta basado en un supuesto censo de 1857 y para ser real exige una tasa de crecimiento demográfico que Carrasco cree demasiado alta si se le compara con los otros datos existentes.[11]​ El supuesto censo de 1857 sería en realidad un estudio de Du Graty y que sólo era propaganda paraguaya para atraer inversión extranjera[12]​ que aparece en su libro La Republique de Paraguay.[13]

Posteriormente, Carrasco analiza los datos de la movilización paraguaya al comenzar la guerra. Según el británico Jorge Thompson los paraguayos hicieron una gran leva en 1865 en la que reclutaron 70.000 a 80.000 hombres entre 15 y 50 años.[n 1]​ Si el ejército se componía de todos los hombres hubiera equivalido a un cuarto de la población, pero como se sabe que hubo muchas levas posteriores (muchas de ancianos y niños) así que debió ser un octavo de la población total.[11]​ Redondeando las cifras, Carrasco acaba por estimar que los paraguayos al inicio del conflicto eran medio millón, probablemente algunas decenas de miles más, obviamente este cálculo depende de aceptar como correctos los datos de Thompson.[14]

En 1872, un tal Adolph N. Schüttere (Schutter o Shutter) hizo un censo que dio una población total de 231.196 habitantes, de estos 56.000 eran miembros del ejército de ocupación.[15]​ El número de inmigrantes eran 31.296.[16]​ El componente no militar de extranjeros se componía principalmente de brasileños, argentinos, italianos o de nacionalidad mixta. Cuando los ejércitos ocupantes se retiren no pocos de los aventureros extranjeros que los seguían se quedarán en el país y formaran la burguesía nacional.[17]​ Posteriormente, en el censo de 1886 fueron nominalmente censados[n 2]​ 239.774 habitantes[18]​ y en el de 1899 490.719.[19]​ De estos, un 60% eran mestizos o «gentes de color» y un 30% «blancos de linaje».[20]​ En el último censo los extranjeros eran 18.286.[19]​ Basado en esos datos, Carrasco cree que aproximadamente algo más de la mitad de los paraguayos murieron.[21]

John Hoyt WilliamsEditar

En 1976, J. H. Williams publicó Observations on the Paraguayan Census of 1846 donde analizaba 20.000 páginas de documentos sobrevivientes al censo de 1846 ordenado por el dictador Carlos Antonio López.[22]​ Corrigiendo las cifras sin procesar de las devoluciones faltantes, llegó a estimar que la población era de unos 240.000 paraguayos. Para estimar la población en 1864 asumió tasas de crecimiento anual de un 2,5% a 5%, resultando en 373.000 a 575.000 personas, mucho menos que lo señalado en el censo de 1857. En su opinión la cifra más probable es del 3%, dando 407.000 paraguayos al comienzo del conflicto. Concluyó que toda afirmación de que había más de un millón de paraguayos en 1864, con ausencia de migración, era absurda.[23]

Vera Blinn ReberEditar

La visión tradición fue aún más desafiada por V. B. Reber en The Demographics of Paraguay: A Reinterpretation of the Great War, 1865-1870 de 1988.[24]​ Incluso con las armas de destrucción más sofisticadas desarrolladas desde 1914, las pérdidas de población jamás fueron ni remotamente a niveles del 50%.[n 3]

Señaló que las estimaciones se solían basar en comparaciones entre los datos de censos de antes y después de la guerra.[n 4]​ Descubrió que el censo de 1857 jamás se llevó a cabo, era propaganda gubernamental.[n 5]​ Considerando que sólo había cuatro censos paraguayos relativamente fiables: 1792, 1846, 1886 y 1899, y aceptando los cálculos de Hoyt para el segundo, consideró válida una tasa de crecimiento anual del 1,48%[25]​ (lo que, según ella, es compatible con las tasas de crecimiento de otras sociedades latinoamericanas de la época). Por eso, antes de la guerra debía haber unos 300.000 paraguayos.

Por separado, también investigó el índice de masculinidad posterior al conflicto, demostrando con evidencia que era mucho menor al tradicional de 10 mujeres por cada hombre mayor de 30 años, sino de 3 por cada uno.[26]​ Así, su análisis llegaba a la conclusión que las bajas por la guerra estaban enormemente exageradas y correspondían al 7% a 18,5% de la población.[27]

De acuerdo a Reber, las muertes en combate no fueron la única causa de la pérdida de población del Paraguay:[28]

Causa % mínimo % máximo
Combate 5,0 8,0
Cólera 1,0 3,0
Fiebre amarilla 0,5 1,0
Otras enfermedades 1,0 3,0
Migración 1,0 3,0
Pérdida de territorio 0,2 0,5

Whigham y PotthastEditar

Reber fue desafiado por Whigham y Potthast en Some Strong Reservations: A Critique of Vera Blinn Reber’s "The Demographics of Paraguay: A Reinterpretation of the Great War, 1864-70".[29]​ No discreparon del hallazgo de Reber de que el supuesto censo de 1857 era espurio, pero dijeron que no había razón para suponer que la tasa de natalidad paraguaya era la misma que en otros países latinoamericanos, porque la cultura de ese país era única. Preguntaron qué podría haber causado las estimaciones tradicionales de pérdida de población y argumentaron que el suponer que la evidencia era simplemente anecdótica era insuficiente. En breve respuesta, Reber dijo que la crítica de ambos autores, al no usar técnicas demográficas, era insuficiente.[30]

En una nota al pie de página en un artículo de Journal of Latin American Studies, Mario Pastore dijo que en su ataque a Reber, Whigham y Potthast lo habían tergiversado. Por otra parte, dijo de las estimaciones de Reber «que se basaba en una regresión no lineal con muy pocos grados de libertad».[31]

La piedra de Rosetta paraguayaEditar

En 1999 Whigham y Potthast volvieron al debate.[32]

Primero, argumentaron que la estimación de población hecha por Williams basada en el censo de 1846 tenía que ser analizada; él estaba trabajando con datos incompletos (parroquias faltantes y falta de recuento de algunos grupos étnicos y niños).[33]​ Debe mencionarse que los resultados (incompletos) del censo fueron 238.862 habitantes.[13]​ Además, 1846 fue solo dos años después de una epidemia de viruela que debe haber reducido la población. En consecuencia estimaban una población de 420.000 a 450.000 personas.[33]

Segundo, estaba el reciente descubrimiento por Hugo Mendoza en los archivos nacionales paraguayos de un censo en 1870.

Este censo había sido ordenado por el Gobierno Provisional, es decir, el gobierno de Paraguay que operaba bajo los ejércitos ocupantes aliados. Whigham y Potthast aclamaron este descubrimiento como la "piedra de Rosetta paraguaya" y llamaron a su artículo The Paraguayan Rosetta Stone: New Insights into the Demographics of the Paraguayan War, 1864 -1870.

¿Cuántos paraguayos murieron o fueron desplazados por la Guerra de la Triple Alianza? Todos nuestros hallazgos indican que el número debe haber sido tremendo. Las referencias anteriores a una pérdida del 18 por ciento, una pérdida del 30 por ciento o incluso una pérdida del 50 por ciento ahora deben apartarse. La verdadera cifra parece haber alcanzado del 60 al 69 por ciento.[34]

Este documento atrajo las críticas del geógrafo humano holandés Jan Kleinpenning en su documento Strong Reservations about “New Insights into the Demographics of the Paraguayan War”.[35]​ Kleinpenning preguntó cómo sabían que el censo era confiable ya que en 1870 «Paraguay era un país completamente dañado y desorganizado». A menos que se suponga una inviable tasa de crecimiento grande, sus cifras entran en conflicto con los censos posteriores. También criticó al periódico por no usar ciertos datos de población, disponibles durante mucho tiempo en fuentes en alemán, incluido un censo de 1873 que situó a la población en 221.079.[36]​ Resumiendo su crítica, el profesor Kleinpenning escribió:

Para concluir, parece que Whigham y Potthast han considerado con demasiada facilidad los datos del censo de 1870 como datos confiables, entusiastas por haber encontrado una nueva fuente de información sobre la población de posguerra en Paraguay. Han prestado muy poca atención a otras figuras de posguerra y al trabajo de Reber.[37]

A pesar de sus críticas, el holandés concluyó de la siguiente manera:

Debido a que Whigham y Potthast han hecho un intento serio para corregir los resultados del censo de 1846 y la tasa de crecimiento anual que ellos suponen parece ser realista, me inclino a tomar como base sus cifras de 1846. En ese caso, las pérdidas de población debido a la guerra se encuentran entre el 43,1 y el 51,5 por ciento. Este rango es menor al sugerido del 60 al 69 por ciento, pero sigue perfectamente en línea con lo que siempre se ha dicho: cuando terminó la Guerra de la Triple Alianza, Paraguay había perdido aproximadamente la mitad de su población. Las pérdidas fueron, en mi opinión, algo menos dramáticas que las calculadas por Whigham y Potthast. Sin embargo, esta interpretación sigue siendo triste. El cálculo más optimista que se puede extraer, utilizando la figura de Reber, es que al menos un cuarto de la población paraguaya se perdió.[38]

En su propia respuesta Comment on “The Paraguayan Rosetta Stone”, Reber no tiene una alta estima por esa "piedra de Rosetta".[39]

El análisis de Whigham y Potthast del recuento de 1870 se vuelve más cuestionable al compararlo con el censo de 1886... Si uno acepta tanto el conteo de Whigham y Potthast como el censo revisado para 1886, la población paraguaya habría crecido en 16 años de 166.351 a 329.645. Ningún país puede duplicar su población en dieciséis años sin una gran inmigración. No existe tal registro [de inmigración] para Paraguay[40]

En su respuesta Refining the Numbers: A Response to Reber and Kleinpenning,[41]​ Whigham y Potthast atacaron el documento de Reber con gran detalle. Se pueden resumir sus respuestas a dos críticas principales: que era improbable que un censo realizado por paraguayos derrotados bajo las órdenes de un gobierno provisional sostenido por los Aliados ocupantes fuera confiable, y que su recuento implicó un aumento de población inviable en los siguientes dieciséis años.

Para el primero, según ellos, Reber dice que los paraguayos no colaboraron con el censo porque creían que eran reclutadores militares. Desde finales de 1869 el ejército paraguayo había desaparecido, y era muy poco probable que la gente confundiera a los funcionarios del censo con reclutadores militares.[42]

Para el segundo, ambos autores sostienen que en una situación de posguerra con cuatro a cinco mujeres por hombre y la presencia de un ejército de ocupación masculino, las tasas de natalidad debieron ser más altas que en circunstancias normales. Por eso, toda especulación sobre el crecimiento de la población durante los años 1880 basada en tasas de natalidad normales debe descartarse.[43]

Respecto al censo realizado en 1870, los resultados expuestos por Whigham y Potthast dan la cifra total de 116.351 paraguayos (dos tercios féminas).[44]​ De los varones, tres de cada cinco eran menores de 15 años.[45]​ Considerando que hubo muchos partidos (distritos) que no enviaron sus conteos, los historiadores estiman que no fueron registrados otros 25.000 a 50.000 personas. Por ello se estima que la cifra real debía variar entre los 141.351 y 166.351 habitantes.[46]​ Otra causa de tal inexactitud es la costumbre de la época de subestimar el número de niños.[13]

La principal causa de la mortalidad fueron los combates (lo que se evidencia en la casi desaparición de la población masculina adulta). Ante la escasez de hombres y falta de animales de tiro por la movilización, fueron las mujeres, ancianos y niños quienes intentaron trabajar la tierra pero no fue suficiente, causando una hambruna que los debilito aún más para el trabajo agrícola y los hizo vulnerables a las enfermedades.[13]

También hubo una migración, no masiva pero si importante, de paraguayos que mendigaban comida en Mato Grosso[13]​ y Corrientes.[47]

Estas estimaciones modernas coinciden con los datos proporcionados por el viajero, espía y diplomático Richard Francis Burton (1821-1890), quien recorrió los campos de batalla paraguayos entre septiembre de 1868 y mayo de 1869:

Podemos, creo yo, adoptar con certeza las 220,000 almas del censo del Dr. Francia de 1840, y duplicar el número para 1865, obteniendo así 450,000 habitantes, de los cuales 110,000 estarían enrolados con edades entre quince y cincuenta y cinco años, y quizás 150,000 de doce a sesenta años de edad. Es evidente que la población masculina debe estar ahora prácticamente destruida o deportada. Desde comienzos de 1865, los matrimonios han sido raros, y últimamente han dejado de ser contraídos. Paraguay probablemente quedará en este momento con una población de 200,000 mujeres y niños (...). A menos que el Paraguay establezca la poligamia, su historia está llegando a su fin.[48]

Pérdidas aliadasEditar

Solo Reber ha estudiado las bajas de la Triple Alianza. Según él, el difícil cálculo de las fuerzas aliadas en combate es el principal obstáculo para los expertos. Si el tratado exigía a Brasil contribuir con 40.000 soldados, a Argentina con 25.000 y a Uruguay con 5.000, a comienzos de 1865 Brasil y Uruguay estaban un 20% por debajo y Argentina aportaba menos de la mitad de lo prometido. La férrea resistencia paraguaya y el costo de la guerra para los aliados le hacen suponer que probablemente jamás contaron con muchos más soldados que los iniciales, debiéndose reemplazar constantemente las bajas. En agosto de 1867 en el frente había 36.000 brasileños, 6.000 argentinos y 1.500 uruguayos en serias dificultades para subsistir por la falta de alimentos, caballos, ganado y refugio. A fin de cuentas, el número de efectivos aliados se desconoce y probablemente las bajas fueron exageradas. Según Reber, estimaciones modernas de que Argentina desplegó 30.000 combatientes en la guerra (1,6% de su población) son completamente irreales, por citar un ejemplo. Las bajas militares brasileñas debieron ser de 23.917 a 165.000, un rango extremadamente amplio.[49]

ReferenciasEditar

  1. Warren, 1985: 15
  2. Reber, 1988: 290, 317, 319
  3. Reber, 1988
  4. Encyclopædia Britannica, 1911, vol. 20, pp. 759.
  5. War of the Triple Alliance. Encyclopædia Britannica. Consultado el 25 de diciembre de 2017.
  6. The never ending war. The Economist. Publicado el 22 de diciembre de 2012. Consultado el 25 de diciembre de 2017.
  7. Smink, Veronica. "Vintage photos show Latin America's deadliest war". BBC. Publicado el 6 de abril de 2015. Consultado el 25 de diciembre de 2017.
  8. Pullella, Philip & Mariel Cristaldo. Pope lauds Paraguay's 'most glorious women of America', Reuters. Publicado el 11 de julio de 2015. Consultado el 25 de diciembre de 2017.
  9. Wilkinson, Tracy. Pope Francis praises strength, perseverance of Paraguay's women. Los Angeles Times. Publicado el 11 de julio de 2015. Consultado el 25 de diciembre de 2017.
  10. Carrasco, 1905: 5
  11. a b Carrasco, 1905: 6
  12. Carrasco, 1905: 5-6
  13. a b c d e Rivarola, Armando. Holocausto paraguayo en Guerra del '70. Periódico ABC. Publicado el 26 de septiembre de 2009. Consultado el 30 de diciembre de 2018.
  14. Carrasco, 1905: 7-8
  15. Rivarola, 1993: 24
  16. Rivarola, 1970: 227
  17. Rivarola, 1993: 25
  18. Carrasco, 1905: 9-10
  19. a b Carrasco, 1905: 10
  20. Rivarola, 1993: 26
  21. Carrasco, 1905: 8
  22. Williams, 1976: 424-437
  23. Williams, 1976: 436
  24. Reber, 1988: 289-319
  25. Reber, 1988: 305
  26. Reber, 1988: 317
  27. Reber, 1988: 290
  28. Reber, 1988: 318
  29. Whigham, 1990: 667-675
  30. Reber, 1990: 677-678
  31. Pastore, 1994: 296
  32. Whigham, 1999: 174-186
  33. a b Whigham, 1999: 179
  34. Whigham, 1999: 185
  35. Kleinpenning, 2002: 137-142
  36. Kleinpenning, 2002: 139
  37. Kleinpenning, 2002: 141
  38. Kleinpenning, 2002: 141-142
  39. Reber, 2002: 129-136
  40. Reber, 2002: 131
  41. Whigham, 2002: 143-148
  42. Whigham, 2002: 146
  43. Whigham, 2002: 148
  44. Doratioto, 2004: 437
  45. De Villalobos, Ruy & Gary N. Howe (1992). Hacia una estrategia de desarrollo campesino en Paraguay. San José de Costa Rica: Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola-Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, pp. 11. ISBN 9789290391890.
  46. Whigham, 1998: 155
  47. Telesca, Ignacio. La población en Paraguay tras la guerra. Periódico Última Hora. Publicado el 31 de octubre de 2015. Consultado el 30 de diciembre de 2018.
  48. Burton, Richard (1870). Letters from the Battle-fields of Paraguay. Londres: Tinsley Brothers, pp. 9.
  49. Reber, 1998: 308-309

NotasEditar

  1. Carrasco, 1905: 6. En el campamento de Cerro León había 30.000 efectivos, en Encarnación 17.000, en Humaitá 10.000, en Asunción del Paraguay 4.000 y Concepción 3.000. A estos se suman 6.000 hombres que murieron en los campamentos antes de comenzar los combates. El margen de error sería de unos 10.000.
  2. Carrasco, 1905: 10-12. Los resultados finales fueron 263.751 en 1886 y 639.751 en 1899 que se basan en estimaciones de indios salvajes y población no censada.
  3. Geyer y Bright señalan que Reber estaba equivocada, pues ella utiliza tasas de víctimas en campos de batalla según sistemas de guerra modernos, que son mucho más bajas que las tasas de sistemas de guerra de la modernidad temprana, algo cierto aunque contra intuitivo. Las primeras no pasan el 20% mientras que las otras lo superan (Geyer, 1996: 628)
  4. A diferencia de los censos modernos, los censos decimonónicos, de los que hay pocos datos, no solían contar con censistas sino que se ordenaba a funcionarios locales que enviaran los datos solicitados por el gobierno, lo que hacía más difícil su verificación.
  5. Concluyó que no se han encontrado documentos que apoyen la existencia de dicho censo, el gobierno paraguayo tenía la necesidad de exagerar la población de su país al estar rodeado de enemigos poderosos, y para ser cierto exigiría una absurda tasa de crecimiento anual del 17% desde el censo de 1846 (basándose en el análisis de Hoyt).

BibliografíaEditar

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