Barajando

Barajando es un tango cuya letra pertenece a Eduardo Escaris Méndez en tanto que la música es de Nicolás Vaccaro, que fue escrito en 1923 y estrenado en el cine Metropol por la orquesta de Roque Biafore en 1928. Su título y su letra hacen un paralelo entre la vida y el juego de cartas. Fue grabado, entre otros, por Carlos Gardel, Edmundo Rivero y por la orquesta de Juan D´Arienzo con la voz del rosarino Alberto Echagüe.

«Barajando»
Publicación 1923
Género Tango
Compositor Nicolás Vaccaro
Letrista Eduardo Escaris Méndez

Los autoresEditar

Nicolás Vaccaro ( Barrio de San Cristóbal, Buenos Aires, Argentina, 13 de agosto de 1899) – ídem 13 de mayo de 1975 ), fue un pianista y compositor dedicado desde muy joven al tango que llegó a dirigir su propia orquesta.

Eduardo Escaris Méndez (Buenos Aires, Argentina, 24 de julio de 1888) – ídem 13 de abril de 1957 ), que firmaba como Eduardo Méndez, fue un poeta con dotes singulares para la versificación y una experiencia en la vida que se refleja en composiciones tales como La cornetita y Barajando, pero su vida irregular le impidió ensayar composiciones de más alto vuelo. Pasó muchos años explotando locales de juego y colaboró con Vaccaro en varios tangos: Funyi claro, El tacuarazo, Taquerita chispeadora y, en especial, En la vía y Barajando.

El temaEditar

Este tango narra la historia de un hombre timbero, que asume la apariencia de galaico[1]​almacenero, honesto y trabajador, para guillar[2]​ a otros, incluyendo trampear a las cartas, mediante ardides que sintetiza en “encarnar el espinel”, que incluyen el uso de su “anillo de hojalata con espejo vichadero”.[3]​y cartas bien “marquilladas”.[4]

Pero aparece una percanta[5]​por la cual enloquece de amor, que lo termina engañando “con un coso[6]​ mayorengo[7]​ y gran bacán[8]​” y se tomó el Comte Rosso.[9]

El protagonista resume con un léxico vinculado al juego –o a la timba, el escolaso, la carpeta, para usar sus equivalentes lunfardos- la experiencia adquirida y filosofa que “en el naipe de la vida, cuando cartas son mujeres” no es suficiente con llevar bien fajadas[10]​ para el amor “las treinta y tres”[11]​si la mina[12]​no es sincera.

ReferenciasEditar

  1. En el lenguaje familiar de Argentina, galaico, gaita y, más usualmente, gallego, se usa para referirse a cualquier español.Teruggi, Mario E. (1978). Panorama del lunfardo (2* edición). Buenos Aires. Editorial Sudamericana S.A. p. 53. 
  2. Explotar, aprovecharse, engañar para beneficiarse. Teruggi pp=195/6
  3. Lunfardismo: anillo con un espejo usado por ciertos tahúres para observar los naipes de los contrarios.«Diccionario». Consultado el 24 de diciembre de 2015. 
  4. Marcadas, derivado de "marquilla", diminutivo de "marca".Giorlandini, Eduardo. «Naipe Marcado». Consultado el 24 de diciembre de 2015. 
  5. Lunfardismo por mujer, con sentido a veces peyorativo o burlón, referido generalmente a una relación amorosa.Teruggi p=193
  6. Lunfardismo tomado del italiano equivalente a tipo, sujeto. Teruggi p=107
  7. Lunfardismo por oficial de policía. Gobello 1978 p=18
  8. Lunfardismo proveniente del genovés, persona acaudalada. Teruggi p=109
  9. Nombre de un buque italiano que hacía viajes entre Argentina y Europa.
  10. Amarradas, sujetas
  11. Alude a las dos cartas, un 6 y un 7 del mismo palo, que otorgan el puntaje máximo para el envido en el juego de truco
  12. Lunfardismo por mujer. Teruggi p=196

BibliografíaEditar