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Basílica de Székesfehérvár

1601, la basílica de Székesfehérvár, ardiendo

La Basílica de Székesfehérvár fue una de las grandes iglesias del estilo románico erigida en Székesfehérvár, Hungría, cerca de 1010 por el rey san Esteban I de Hungría, el fundador del Estado medieval húngaro y cristianizador de su gente. Esta basílica tuvo una planta de 60×30 metros, que hace 1.800 m² y podía contener a más de 9.000 personas en su interior al mismo tiempo.(como comparación, la catedral de Espira tiene 7.000 m² y la antigua basílica de San Pedro del Vaticano 8.000 m²).

Tras la muerte del rey, fue utilizada como lugar de coronación de los monarcas húngaros a lo largo de la Edad Media, y también sirvió como recinto para sepultar a los monarcas tras su muerte. Igualmente era ahí donde se mantenía la Santa Corona Húngara, y donde se reunía la Dieta real. El primer personaje real en ser sepultado fue el príncipe San Emerico de Hungría, quien murió en un accidente de cacería en el año 1031. La basílica de Székesfehérvár fue destruida y reconstruida en varias oportunidades.

Después de la conquista otomana de Hungaria, los turcos utilizaron el edificio como un depósito de pólvora. En esta función fue destruido por un fuego o una explosión en 1601. La miniatura contemporánea puede ser una desagravación. En 1601 Székesfehérvár; durante unos meses, estuvo en manos cristianas. Diferencias entre ilustraciones del siglo XVII indican que el fuego destructor fue encendido por la artillería cristiana durante la reconquista.

Actualmente pueden visitarse sus ruinas. Ya en 1928 fue donado el título de una basílica menor.


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