La buccina o bucina (del latín: buccina o būcina, pl. buccinae) era un instrumento de viento metal de la Antigua Roma formado por un tubo de metal que se curva en forma de "G", muy similar al cornu. Fue empleado por el ejército romano de la Antigüedad principalmente para transmitir señales militares. El aeneator o soldado romano encargado de soplar este instrumento recibía el nombre de buccinator o bucinator (en latín: buccinātor, būcinātor).[1]

Buccina
Buccina 1.png
Imagen de una buccina extraída de la duodécima edición de la Enciclopedia Británica.
Características
Clasificación Instrumento de viento metal
Instrumentos relacionados Cornu, lituus, tuba romana
Desarrollado Música de la Antigua Roma
Músicos Aeneatores, buccinatores

La palabra "bocina", cuyo significado también alude a un instrumento para emitir señales acústicas, tiene su origen etimológico en el vocablo bucina.[2]​ Es el antecesor de la trompeta, el trombón y el sousafón entre otros.

DescripciónEditar

Originalmente era un cuerno de animal con forma curva, más tarde llegó a estar cubierto de bronce e incluso a fabricarse completamente de bronce. Se hacía sonar gracias a una boquilla en forma de copa situada en un extremo del tubo. El tubo medía entre 3,4 a 3,7 metros de longitud, era estrecho y se enroscaba sobre sí mismo en forma de letra G desde la boquilla hasta el extremo acampanado por el que sale el aire. La estructura del instrumento se fortalecía mediante una barra que atravesaba la curva. El bucinator podía utilizar la barra para dar más estabilidad al instrumento, mientras que el tubo se curvaba por encima hasta quedar por encima de su cabeza o de su hombro. Su capacidad musical parece haberse limitado a unos pocos tonos de la serie armónica. Esto concordaría con las referencias literarias que consistentemente le atribuyen una función señalizadora.[1]

UsosEditar

Este instrumento fue asociado inicialmente con la gente del campo, en particular con los pastores, y aunque se convirtió en un instrumento militar, mantuvo en parte esta asociación temprana a lo largo del período clásico. Los autores romanos describieron el pastoreo de ovejas y la convocatoria de comunidades rurales como uno de sus primeros usos.[1]

Las referencias militares posteriores, más comunes, dan la impresión de que se usaba dentro del campamento, a diferencia de la tuba y el cornu, que eran más poderosos y se empleaban en el campo de batalla. Dentro del campamento la buccina daba señales, por ejemplo, para el cambio de guardia y para la diana. Diversas referencias poéticas contrastaron su llamada a las armas que rompe el sueño con las asociaciones soñolientas y eróticas de otros instrumentos como la cítara. Al ser de tamaño más reducido fue asignada a la caballería, mientras que la tuba y el cornu solían ser tocados por soldados a pie.[1]

El escritor de la Antigua Roma, Vegetius en su obra De Re Militari escribió sobre los aspectos musicales de la legión romana:

«La música de la legión consiste en las tubae, los cornua y las buccinae. La tuba toca para indicar la carga y la retirada. Los cornua se utilizan sólo para regular los movimientos de los colores; las tubae se emplean para pedir a los soldados que salgan a cualquier trabajo sin los colores; pero en el momento de la batalla, las tubae y los cornua suenan juntos. El classicum, que es un sonido particular de la buccina o del cornu, es apropiado para el comandante en jefe y se utiliza en presencia del general, o en la ejecución de un soldado, como marca de que lo que se hace es por su autoridad. La guardia ordinaria y los puestos avanzados son montados y relevados siempre con el sonido de la tuba, que también dirige los movimientos de los soldados en misiones y los días de maniobras. Los cornua suenan siempre que los colores deban permanecer parados o plantados. Estas reglas se deben observar puntualmente en todos los ejercicios y revistas de modo que los soldados puedan estar listos para obedecerlos sin vacilación en la batalla conforme a las órdenes del general para cargar o para parar, para perseguir al enemigo o para retirarse. Por tanto nos convence que lo que es necesario que se realice en el fragor de la batalla debe ser practicado constantemente en el ocio de la paz.»[3]

En la literatura romana también se hace referencia a una buccina, para denominar la caracola soplada por el dios del mar Tritón.[1]

 
Estatua de Tritón soplando una caracola (buccina) en el Palacio de Hellbrunn, Salzburgo, Austria.

Tuba curvaEditar

Instrumentos como el cornu y la buccina fueron recuperados del olvido bajo la denominación "tuba curva" durante la Revolución Francesa. La tuba curva se escuchó por primera vez en público durante la ceremonia del funeral de Voltaire en el Panteón de París el 11 de julio de 1791 interpretando música compuesta por François-Joseph Gossec para la ocasión.[4][5]

DiscografíaEditar

  • 1996 – Music of Ancient Rome, Vol. I. Wind Instruments. Synaulia. Florence. (Amiata ARNR 1396).[6]

ReferenciasEditar

Notas
  1. a b c d e McKinnon, James W. «Buccina». Grove Music Online. Consultado el 02-02-2022. (requiere suscripción)
  2. «Bocina». Thesaurus.altervista.org. Consultado el 02-02-2022.
  3. Flavius Vegetius Renatus. «Legionary Music». De Re Militari. Libro II, V. (Versión en latín p. 73)
  4. Charlton, David. «Tuba curva». Grove Music Online. Consultado el 02-02-2022. (requiere suscripción)
  5. Pierre, Constant. Les hymnes et chansons de la Révolution: aperçu général et catalogue avec notices historiques, analytiques et bibliographiques. Imprimerie Nationale, 1904, pp. 210-213.
  6. «Music from Ancient Rome, Vol. 1. Wind Instruments». Allmusic. Consultado el 02-02-2022.
Bibliografía

Enlaces externosEditar