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La calle Aduana Vieja es una de las calles con más historia de la ciudad de Soria (España). Salpicada de palacios y casas señoriales, se constituyó intramuros a lo largo de la antigua muralla desde la calle del Collado, arteria principal de la Ciudad, hasta la desaparecida Puerta del Rosario, situada frente a la iglesia de Santo Domingo.

La calle se divide en tres tramos, a medida que va abriéndose en otras tantas plazas. La primera, la Plaza de San Clemente, donde se encuentra la antigua Casa de la Inquisición y el palacio de los Ríos y Salcedo, da paso a la parte mejor conservada y más antigua de la calle, lugar en el que se encuentran los edificios más notables. En la confluencia con la calle Estudios se abre la plaza del Vergel en la que se puede observar un tramo de la antigua muralla. Por último se llega a la plaza de los Condes de Lérida en la que se sitúa la importante iglesia románica de Santo Domingo.

Índice

HistoriaEditar

Cuando Soria fue creciendo tras el repoblamiento del siglo XII una de las parroquias importantes fue la de Santo Tomé, en el extremo superior de esta calle. A partir de ella se fue construyendo un barrio de hidalgos y nobles que protegía la parte oeste de la ciudad. Por su nombre es fácil deducir que esta calle, tan cercana a la puerta del Rosario que se levantaba en esta parte de la muralla y que servía de acceso a la ciudad, albergaba la aduana o edificio donde tenían que pagar las cargas y gravámenes reales la mercancía que entraba hasta Collado y se conducía a la Plaza Mayor, antiguamente nombrada Plaza del Trigo. La mayoría de los edificios que se conservan datan del siglo XVI aunque también los hay del siglo XVIII.

Casa de la SalEditar

Durante siglos, la sal fue un producto comercial de suma importancia debido sobre todo a su uso como conservante, ya que era la única manera de conservar los productos, y como condimento. La importancia de la sal provocó que algunas formas de gobierno crearan monopolios e incluso cobraron impuestos sobre la producción y consumo de la misma, por lo que se crearon lugares dedicados a su almacenamiento; la Casa de la Sal era el lugar donde antiguamente se depositaba o «se fabricaba» la sal.

La Casa de la Sal de Soria estaba situada en esta calle, vía de acceso a la ciudad donde estaba situada la aduana. Por las fotos que se conservan, se sabe que estaba situada frente a la manzana del palacio de los Ríos y Salcedo. Parece ser que se trataba de un edificio del siglo XVIII construido enteramente en mampostería y cuya altura no superaba la de los palacios colindantes. La fachada presentaba dos alargados vanos y lo que más destacaba era su puerta barroca en conopio la cual estaba coronada por un pequeño balcón. A mediados del siglo XX todo el solar correspondiente a la antigua casona fue derribado para construir un moderno edificio en el que se reaprovechó el curioso arco conopial, lugar en el que aún se conserva, que se abre a un amplio portal recreado al estilo antiguo.

Palacio de los CastejonesEditar

 
Palacio de los Castejones.

La familia de los Castejones provenía de una rama del solar de Castejón de la Barca que creo nueva casa en Tudela. Tenía también casa solar en la villa de Ágreda. Fue progenitor de este linaje Martín González, caballero contemporáneo y pariente del conde de Castilla Fernán González. Martín González ganó a los moros el castillo de la Muela y fue llamado por los árabes el Castejón, aumentando sus descendientes con este nombre el apellido González.

El Palacio de los Castejones es el mejor ejemplar de palacio plateresco de la Ciudad junto con el de los Ríos y Salcedo aunque se encuentra muy deteriorado por el llamado mal de la piedra. Construido en sillería con piedra arenisca, su fachada está inspirada en el Palacio de los Condes de Miranda, de Peñaranda de Duero. En el tímpano de la puerta, abierta en arco escarzano, destaca el blasón de sus dueños sostenido por dos velludos salvajes, arrodillados y desnudos con una larga cabellera y rústica barba. A la izquierda se encuentra una ventana cuya jamba está adornada con molduras y el dintel sigue la forma de una concha vista por su interior. En el piso superior se abren don ventanas que siguen el mismo modelo que la anterior y en el último piso hay otro escudo más pequeño flanqueado por dos vanos con molduras. Llamaba la atención los clavos de la puerta, consistentes en unas medias esferas de hierro atravesadas por unas espigas que los sujetan remachadas sobre la gruesa madera, pero ha desaparecido. Por ello se denominaba como la Casa de los Clavos.

Palacio de los SolierEditar

El linaje de Solier, que es el de Don Martín Salvador, uno de los doce principales y el más antiguo de la ciudad de Soria, procede del francés Mosén Arnaldo o Arnao de Solier el lemosin, Señor de Villalpando, auxiliar de don Enrique de Trastámara y de Bertrand du Guesclin contra el rey don Pedro I «el Cruel». Uno de los personajes más ilustres de esta familia fue Don Diego de Solier regidor perpetuo de la Ciudad de Soria (1599-1607). María, una hija de Arnaldo de Solier, fue la madre del Condestable de Castilla Don Pedro Fernández de Velasco.

La Casa de los Solier fue construida en 1598 por el cantero Martín de Solano, seis años después de la finalización del Palacio de los Condes de Gómara por lo que presenta elementos arquitectónicos muy similares concentrados en su reducida fachada. Construido en mampostería, en el primer piso presenta tres balcones coronados por frontones triangulares y en la planta superior se abre una galería formada por seis arcos de medio punto sobre columnas toscanas. Hasta mediados del siglo XX en la planta baja tan solo presentaba dos pequeños vanos adintelados. Durante siglos, el actual Palacio de los Castejones y el de los Solier formaron parte de una única casa construida en dos estilos diferentes, de ahí que este no tuviera su correspondiente puerta principal. Posteriormente con la construcción de unos edificios en el jardín se abrió una ancha puerta y dos ventanales siguiendo el estilo del resto del edificio diferenciando los actuales palacios.

Palacio de los San ClementeEditar

Esta casa solariega construida en el siglo XVIII, llamada en otro tiempo del Vizconde de Eza, perteneció a una de las familias de más abolengo de la Ciudad de Soria. Los San Clemente pertenecían al linaje de Chancilleres uno de los Doce Linajes fundadores de la Ciudad de Soria. En 1833 Don Luis de San Clemente y Montesa (1789-1859) fue Diputado por este linaje para asistir a la jura de la princesa de Asturias. Era por entonces Marqués de Montesa y pasaría el título a su hermana Doña Ruperta de San Clemente tras morir sin descendencia quién casó con Francisco Tomas Marichalar y Acedo entroncando entonces con esta familia de origen Navarro.

Posteriormente el linaje acumularía también los títulos de Marqués de Ciria, Marqués de Zafra y Vizconde de Eza. Luis de Marichalar y Monreal, abuelo del actual propietario, fue ministro de Alfonso XIII, senador vitalicio, alcalde y «censor pionero». El actual propietario, Amalio de Marichalar y Sáenz de Tejada heredó las propiedades de su padre Amalio de Marichalar y Bruguera, primer Conde de Ripalda. Es además hermano de Jaime de Marichalar y Sáenz de Tejada.

El palacio se ubica muy cerdca de la iglesia-monasterio de Santo Domingo, donde la familia Marichalar tiene su panteón familiar. Construido en sillería y mampostería, tiene un notable escudo con complicada ornamentación barroca. Los San Clemente utilizaron el escudo del linaje al que pertenecían cuya descripción heráldica es: en campo de plata un águila de sable, y orla de sangre con ocho castillos de oro. Aunque podemos suponer una vinculación con la antigua parroquia de San Clemente situada muy cerca del palacio, lo cierto es que desde antiguo tuvieron el patrocinio de la Capilla Mayor de la iglesia de Santo Tomé (actual Santo Domingo) en la que se puede observar las armas de los San Clemente en los arcosolios realizados en el siglo XV situados en el tramo más antiguo de la nave románica ya que en el siglo XVI se eliminó el antiguo ábside románico al erigir el transepto y cabecera renacentista. El escudo que se encuentra en el palacio introduce una serie de modificaciones. El águila es bicéfala y aparece coronada, además en la orla entre los castillos aparece la leyenda: «Fidele Deo, Regi et Patriae» (‘Fiel a Dios, al Rey y a la Patria’).

Una placa en la fachada de este palacio del siglo XII recuerda que ya un miembro de los Borbones paseó su estampa por la residencia oficial de los Marichalar. Alfonso XIII pasó toda una noche en una de las cámaras de esta casa solariega.

Instituto Antonio MachadoEditar

Se levanta este gran edificio cuya fachada principal da a la Plaza del Vergel pero donde su entrada, más pequeña, se abre a la Aduana Vieja. Forma parte de una plaza el Instituto Antonio Machado, antigua propiedad también de los condes de Lérida, luego donada para convento de Jesuitas y más tarde centro de enseñanza. Junto a él un busto dedicado a Machado indica que allí dio clases de francés el sevillano y el aula donde las impartía se conserva tal y como él la dejó.

Palacio de los Condes de LéridaEditar

Todavía había otro palacio, el de los Condes de Lérida, no confundir con la ciudad catalana ya que el título se otorgó sobre el solar de un antiguo despoblado del mismo nombre. Se concedió, en 1700, el título nobiliario en la persona de Luis de Gares y La Cerda, regidor de Soria y señor de ese lugar. Fue esta familia de gran renombre en Soria, propietarios de casas y tierras, emparentados con otros nobles, y dueños de este palacio. Sus armas en escudos de piedra pueden verse en el interior de la iglesia mencionada, en la capilla de la que fueron patronos. Se cree que en esta casa tuvo lugar la entrevista del rey Don Fernando de León cuando vino a Soria a exigir la entrega del rey niño, traído por los Laras para encomendar a los caballeros del linaje de Santa Cruz su guarda.

El palacio, uno de los más antiguos de Soria, parece ser que databa del siglo XV o de siglos anteriores. Por las descripciones que se conservan debía de ser un palacio muy sobrio. Según Nicolás Rabal, el palacio era «triste y sombrío, de mampostería, sin enlucido ninguno y con muy pocas ventanas». A finales del siglo XIX presentaba un aspecto casi lamentable y el mismo historiador escribía: «La parte principal y más antigua de este palacio está arruinada, quedando únicamente la puerta principal y dos ventanas hasta la cornisa en que debió apoyarse el tejado, y lo que hay en pie parece ser reedificado en época posterior, pero sin solución de continuidad, esto es, sin desmontar los muros primitivos, en los cuales no se hizo más reforma en todo caso que abrir o ensanchar algunos vanos. Con el tiempo, a esta torre se agregó un terrado como el que hemos dicho que tiene el palacio viejo de los condes de Gómara. Uno y otro, apuntalados con dos fuertes estribos, que por cierto los afean en extremo, subsisten resistiendo a la mano destructora del tiempo».

De este antiguo palacio se conserva reconstruida y con un piso más el hala sur que corresponde a la parte más moderna que describe Rabal y que fue convertida a principios del siglo XX en edificio del Gobierno Civil, trasladándose desde el Palacio de los Condes de Gómara en 1919.[1]​ Tras ser abandonado para ocupar su nueva y moderna sede en la calle Alfonso VIII en 1945, fue reconstruido para albergar viviendas a finales del siglo XX.

ReferenciasEditar

  1. Artigas, Pelayo (1920). Revista de archivos, bibliotecas y museos: Los Salcedos y los Ríos, progenitores de los Condes de Gómara. Madrid.