Conductismo

corriente de la psicología

El conductismo, según John B. Watson (uno de los primeros en definir el objeto de estudio de la psicología), es el estudio experimental objetivo y natural de la conducta.[1]​ Para Burrhus Frederic Skinner el conductismo es una filosofía de la ciencia de la conducta,[2]​ definió varios aspectos esenciales de su objeto de estudio y a diferencia de Watson se centró en describir las leyes generales que rigen la conducta.[3]​ El objeto de estudio de la psicología y la forma en cómo se concibe la conducta es entendida de diversos modos, según el enfoque desde el que se vea.

B.F. Skinner en el Departamento de Psicología de Harvard, alrededor de 1950

Se pueden identificar más de diez formas de conductismo,[4]​ desde el propuesto por Watson hasta nuestros días; pasando por el conductismo de Tolman, Hull y Skinner, el interconductismo y la psicología interconductual de Kantor, el conductismo teleológico de Rachlin, empírico de Bijou, teórico de Staddon y biológico de Timberlake, el contextualismo funcional de Hayes, etc.

Jacob Robert Kantor define el conductismo como «una renuncia a las doctrinas del alma, la mente y la conciencia», para ocuparse del «estudio de los organismos en interacción con sus ambientes». En términos más amplios, lo considera como equivalente al término ciencia (Kantor 1968, cit. por Campos, 1973, p. 91), dado que se ocupa de la naturaleza a partir del «principio del comportamiento». Así, la química estudia el comportamiento de los elementos y la sustancia, la física estudia el comportamiento de la materia y sus propiedades, la astronomía estudia el comportamiento de los astros y galaxias, y la psicología estudia las interacciones entre los organismos y su entorno.

El desarrollo del conductismo privilegió algunos enfoques más que otros, que descendían directa o indirectamente de los anteriores, pero finalmente fue el sistema de Skinner (1938) el que llegó a ser dominante desde la década de los cuarenta.

Características principalesEditar

  • Condicionamiento clásico: Proceso de aprendizaje mediante el cual se asocia un estímulo inicial (por ejemplo el olor a comida) que provoca en el organismo una respuesta incondicionada regular y mensurable (por ejemplo salivación), con un evento neutro (por ejemplo un ruido) que no provocaba respuestas antes del condicionamiento. Luego de varias presentaciones en contigüidad espacio-temporal, el evento neutro adquirirá las funciones del estímulo inicial, provocando la misma respuesta que aquel. De este modo, un ruido podría terminar evocando la salivación del organismo.
  • Condicionamiento operante: Proceso de aprendizaje por el cual una acción en particular es seguida por algo deseable (lo cual hace más factible que la persona o animal repita la acción) o por algo no deseable (lo cual hace menos factible que se repita la acción). Un estudiante, por ejemplo, estudia durante varias horas porque anteriormente el estudio le proporcionó satisfacción intelectual, notas altas o elogios de sus padres. Su aplicación es consecuencia del condicionamiento operante.

En suma, «conductismo» constituye una manera de estudiar lo psicológico, o cualquier fenómeno del mundo, desde la perspectiva de una ciencia de la conducta, sin mentalismo (atribuciones dualistas extramateriales como el alma o la mente), ni reduccionismos (utilizar explicaciones tomadas de disciplinas como la neurología, la lógica, la sociología o el procesamiento de datos).

Esto no significa dejar de lado los procesos cognitivos como tantas veces se malinterpreta,[cita requerida] sino considerarlos como «propiedades de la conducta en función». O sea, comportamientos sujetos a las mismas leyes que el comportamiento manifiesto que involucran respuestas lingüísticas y sensoriales de tipo encubierto, las cuales, para ser investigadas deben especificarse en términos del tipo de interacción, amplificarse mediante aparatos o acudir al autoinforme del individuo.

Existe también una clase especial de conductismo denominado «metodológico», que no se guía sobre la base de las precedentes consideraciones filosóficas ni teóricas, sino simplemente en función a criterios pragmáticos de abordaje objetivo de la conducta como referente observable inmediato de fenómenos «internos». Este no es más utilizado.

OrigenEditar

Esta corriente tiene su origen en los años 10, en 1913 de la mano de J. B. Watson, quien fue un psicólogo que tenía una gran influencia en esta época y trabajó en la Universidad John Hopkins al momento de escribir el artículo que se conocerá como “El Manifiesto Conductista”, el título de este artículo era “Psychology as the behaviorist views it”, de esta obra nació la escuela del conductismo, esta obra se vio influida por la filosofía naturalista, por Darwin y la evolución. Él consideraba la psicología una ciencia natural y con una importante aplicación social. Esta obra destacó en su momento porque abogaba por un estudio objetivo de la conducta, ya que para Watson la psicología se tenía que estudiar como la física o la química, es decir, había que estudiar la psicología desde fuera, sin método introspectivo. En esta obra Watson hizo mucho énfasis en el ambiente, es decir, le da mucha importancia a la sociedad para hablar del comportamiento del individuo.

Véase tambiénEditar

ReferenciasEditar

5. Los orígenes del conductismo, Watson y el manifiesto conductista de 1913 Revista latinoamericana de psicología

  1. Watson, J. B. (1913). «Psychology as the behaviorist views it.» Psychological Review, 20, 158-177. (on-line)
  2. Sobre el Conductismo, Fontanella, p. 13.
  3. Pellón, Ricardo (2013). «Watson, Skinner y algunas disputas dentro del conductismo». Revista Colombiana de Psicología. 
  4. Hurtado, C. «El conductismo y algunas implicaciones de lo que significa ser conductista hoy». Diversitas. 

BibliografíaEditar

  • Campos, L. (1973). Diccionario de psicología del aprendizaje. México: Editorial Ciencia de la Conducta.
  • Kantor, J. (1963/1991). La evolución científica de la psicología. México: Trillas.
  • Skinner, B. (1974/1977). Sobre el conductismo. Barcelona: Fontanella.
  • Watson, J. (1924/1961). El conductismo. Buenos Aires: Paidós.

Enlaces externosEditar