Conspiración de los tres Antonios

La conspiración de los tres Antonios o motín de los tres Antonios fue el primer proyecto serio de una revolución independentista en Chile y el primer intento republicano en Hispanoamérica.[1]​ Fue una conjura surgida en Santiago —la capital de la Capitanía General de Chile— en 1780, y denominada de dicha forma por sus tres principales involucrados: los franceses Antonio Berney y Antonio Gramusset, y el criollo José Antonio de Rojas.[1][2][3]

Pretendía derribar el gobierno monárquico en Chile y establecer allí un régimen republicano, cuyo gobierno sería ejercido por un cuerpo colegiado popularmente elegido.[1][2][3]​ Estas ideas estaban influenciadas por la filosofía política de la Ilustración francesa y la Encyclopédie, e impulsadas por la guerra de Independencia de los Estados Unidos (1775-1783) y la declaración de Independencia de dicho país (1776).

Aunque la conspiración fue descubierta y no pasó de ser un hecho anecdótico en su momento, ha sido considerada la precursora de los movimientos emancipadores en Chile, que tuvieron mayor importancia en 1810, cuando se inició definitivamente el proceso de independencia de Chile.[4]

Historia editar

Protagonistas editar

 
José Antonio de Rojas, uno de los involucrados en la conspiración

Antonio Berney era un ciudadano francés, asiduo lector de la Encyclopédie y profesor de latín y matemáticas en Santiago. En 1780 urdió un plan para «emancipar a Chile como primera etapa para la reforma del mundo, apoyándose en la nueva república»[5]​ y convenció a su compatriota Antonio Gramusset, agricultor, para unírsele e intentar llevarlo a cabo. Uno de los involucrados fue el criollo José Antonio de Rojas, capitán de caballería.

En dicho año, Agustín de Jáuregui (marzo de 1772-6 de julio de 1780), Tomás Álvarez de Acevedo (6 de julio-12 de diciembre de 1780) y Ambrosio de Benavides Medina (12 de diciembre de 1780-27 de abril de 1787) ocuparon el cargo de gobernador de Chile.[6][7]

Propuestas editar

Las propuestas de la conspiración, anteriores a la firma de la Constitución de los Estados Unidos de América (1787) y al estallido de la Revolución francesa (1789), eran las siguientes:[1][2][3]

  • Sustitución del régimen monárquico por el republicano.
  • Gobierno establecido en un cuerpo colegiado: el «Soberano Senado de la muy noble, muy fuerte y muy católica República Chilena».[8]
  • Elección popular (inclusive votarían los indígenas «araucanos» o mapuches).
  • Abolición de la esclavitud y la pena de muerte.
  • Fin de las jerarquías sociales.
  • Redistribución de la tierra, repartiéndola entre todos los chilenos en lotes iguales.
  • Exportación de la revolución al resto del mundo.

De estas ideas, algunas se aplicaron una vez producida la independencia chilena, como el establecimiento de un Senado y de elección popular, aunque limitada. Por otra parte, la supresión de los títulos nobiliarios y la abolición de la esclavitud[n 1]​ se aprobaron mediante sendos decretos durante los gobiernos de los directores supremos Bernardo O'Higgins (1817-1823) y Ramón Freire (1823-1826), respectivamente.[12][10]

Para la difusión de estas propuestas, Berney y Gramusset urdieron el siguiente plan:

[...] cada uno de los complotadores comprometería a otro en el plan, sin mencionar a los demás, formándose así una red que en caso de ser descubierta sería imposible de seguir en sus hilos. El día señalado para el levantamiento todos se reunirían en La Chimba, al norte del Mapocho, y de allí partirían en grupos a aprehender al presidente y las autoridades, a tomarse el almacén de pólvora, la sala de armas y las cajas reales que les proporcionarían dinero suficiente. Mientras tanto, algunos de los conspiradores, disfrazados de religiosos, incitarían al pueblo y mostrarían su descontento por el asunto de la reforma de las órdenes, que sería la razón aparente del movimiento. También se daría libertad a los esclavos con el objeto de que participasen en la empresa.[13]

El descubrimiento de la conjura editar

El 12 de diciembre de 1780, Ambrosio de Benavides asumió sus funciones como gobernador. Al poco tiempo, fue informado de una conspiración destinada a convertir a Chile en un estado independiente. Los conspiradores eran los franceses Antonio Alejandro Berney y Antonio Gramusset, mientras que el mayorazgo chileno José Antonio de Rojas y el piloto peruano Manuel José de Orejuela fueron acusados de ser cooperadores.[6]

Durante el viaje a un pueblo cercano, Gramusset había perdido su valija, que contenía los planes detallados de la conspiración. La valija había sido devuelta a la policía, pero como no se podía leer al estar escrita en francés fue enviada a la capital chilena con el fin de ser devuelta a su propietario. Al haber sido traducida, permitió a la policía conducir al descubrimiento de los conspiradores y sus secretos.

La conspiración fue denunciada el 1 de enero de 1781, y se dictó una orden de detención contra los dos franceses y un gallego apellidado Pacheco.[3]​ El 10 de enero siguiente, Berney y Gramusset fueron detenidos y procesados en secreto. Pese a que los fiscales pidieron para ambos la pena de muerte, la Real Audiencia de Chile —convencida por el regente Tomás Álvarez de Acevedo de las ventajas de «conservar la inocencia e ignorancia del pueblo»— envió a los franceses a Lima a disposición del Consejo de Indias y suspendió los procedimientos contra Rojas y Orejuela, ignorando su eventual participación.[6][7]

Posteriormente, Berney y Gramusset fueron enviados a España para ser juzgados. El barco que los conducía hasta Cádiz, el San Pedro de Alcántara, se hundió al chocar contra las rocas durante una tormenta frente a Peniche, al norte de Lisboa, a las 22:30 del 2 de febrero de 1786.[14][15][16]​ Falleció más de un centenar de tripulantes y pasajeros, entre ellos Berney; aunque Gramusset sobrevivió, no logró reponerse y murió tres meses después.

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Tras la suspensión de su procedimiento, Rojas vivió un breve exilio en España y más tarde regresó a Chile. El 25 de mayo de 1810, el gobernador Francisco Antonio García Carrasco lo hizo arrestar, junto con Bernardo de Vera y Juan Antonio Ovalle, bajo sospechas de subversión;[17]​ su detención provocó la indignación de los santiaguinos y la renuncia del gobernador García Carrasco a petición de la Real Audiencia el 16 de julio.[18][19]​ Ese mismo día fue nombrado gobernador interino el criollo Mateo de Toro Zambrano, quien el 18 de septiembre siguiente fue elegido presidente de la Primera Junta Nacional de Gobierno, el primer paso para el proceso de independencia de Chile.[4]

Referencias culturales editar

  • En la comuna de Ñuñoa existe la calle Los Tres Antonios, que en 1923 se llamaba Avenida de Setiembre.[20]
  • En la década de 1970, la revista de cómic chilena Mampato incluyó un capítulo dedicado a la conspiración de los tres Antonios.
  • La obra de teatro Viva la República (1989) de Ramón Griffero.
  • La novela El sueño de la historia (2000) de Jorge Edwards.

Véase también editar

Notas editar

  1. Chile se convirtió en el primer país de Hispanoamérica y el segundo del mundo, tras Dinamarca (1792), en abolir oficialmente la esclavitud.[9][10]​ En diciembre de 1823, la esclavitud fue abolida definitivamente por medio de la Constitución de ese año.[11]

Referencias editar

  1. a b c d Puigmal, Patrick (julio-diciembre de 2020). «La conspiración de los tres Antonios, Santiago/Polpaico, 1780. Primer intento republicano en América Latina». Espacio Regional (Osorno) 2 (17): 41-60. 
  2. a b c Reyes Sangermani, Rodrigo (18 de septiembre de 2019). «Los Tres Antonios, la Independencia en nombres de pila». opinion.cooperativa.cl. Consultado el 25 de septiembre de 2021. 
  3. a b c d «Conspiración de los tres Antonios». www.memoriachilena.gob.cl. 2018. Consultado el 25 de septiembre de 2021. 
  4. a b «Primera Junta de Gobierno (1810)». www.memoriachilena.cl. 2016. Consultado el 1 de octubre de 2017. 
  5. Encina, 1949.
  6. a b c Real Academia de la Historia (s/f). «Ambrosio de Benavides». dbe.rah.es. Consultado el 25 de septiembre de 2021. 
  7. a b Real Academia de la Historia (s/f). «Tomás Antonio Álvarez de Acevedo». dbe.rah.es. Consultado el 25 de septiembre de 2021. 
  8. Hanisch Espíndola, 1970, pp. 111-112.
  9. Iglesias, Rafael, ed. (1988). «Chile: Chile en la historia». Almanaque Mundial 1989. Panamá: Editorial América, S.A. p. 261. 
  10. a b «La abolición de la esclavitud en Chile». www.archivonacional.gob.cl. s/f. Consultado el 26 de septiembre de 2021. 
  11. «Ley S/N: Constitución Política del Estado de Chile, promulgada en 29 de diciembre de 1823», Biblioteca del Congreso Nacional de Chile, 25 de febrero de 2024, consultado el 27 de julio de 2011 .
  12. «22 de marzo de 1817: Abolición de títulos nobiliarios». www.archivonacional.gob.cl. s/f. Consultado el 26 de septiembre de 2021. 
  13. Villalobos R., 1961, p. 134.
  14. «El navío del último inca». www.eltiempo.com. 11 de junio de 1995. Consultado el 20 de septiembre de 2021. 
  15. Russo, Jorge (2003). «O San Pedro de Alcantara, 1786». nautarch.tamu.edu (en portugués). Consultado el 20 de septiembre de 2021. 
  16. «El hundimiento del navío San Pedro de Alcántara». www.todoababor.es. s/f. Consultado el 20 de septiembre de 2021. 
  17. Barros Arana, 2002, p. 179.
  18. «Retrato del Mayorazgo José Antonio de Rojas y Urtuguren». www.surdoc.cl. s/f. Consultado el 20 de septiembre de 2021. 
  19. Real Academia de la Historia (s/f). «Francisco Antonio García Carrasco Díaz». dbe.rah.es. Consultado el 25 de septiembre de 2021. 
  20. Ilustre Municipalidad de Ñuñoa (s/f). «Calles de Ñuñoa». nunoapatrimonial.cl. Consultado el 26 de septiembre de 2021. 

Bibliografía editar

Bibliografía adicional editar

Enlaces externos editar