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Cuerpo político

(Redirigido desde «Corpus politicum»)
La portada de Leviatán de Thomas Hobbes (1616) es una famosa plasmación gráfica de la analogía propia de la expresión "cuerpo político". Comparando al Estado con un monstruo bíblico, muestra la imagen del cuerpo de un gigantesco rey formado por un multitud de ciudadanos coronada con una cabeza individual.[1]
El coloso (de fecha -1808 a 1812-, autoría -Goya o alguno de sus discípulos- e interpretación debatidísimas), propone una poderosa imagen de apariencia similar, en el contexto histórico de las poderosas fuerzas desatadas por la aplicación de los principios políticos ilustrados en las revoluciones liberales de finales del XVIII y comienzos del XIX.

Cuerpo político es una expresión metafórica por la que una entidad política es considerada una entidad corporativa,[2]​ y comparada con un cuerpo humano. Un cuerpo político consta de toda la población de esa entidad política, considerada como un solo grupo. La analogía se continúa al referirse al jefe de Estado como "cabeza",[3]​ y se extiende a otras partes de la anatomía, como ocurre en la interpretación política de la fábula de Esopo "El vientre y los miembros" o "Las manos, los pies y el vientre".[4]

La expresión, de origen medieval (corpus politicum, en relación con el concepto cristiano de corpus mysticum -"cuerpo místico"- con base en las epístolas de Pablo),[5]​ pero también identificable en conceptos de Platón y en las tríadas de castas indoeuropeas, se desarrolló en textos de teoría política de la escolástica y ampliamente a partir del Renacimiento, cuando el conocimiento médico basado en la clásica obra de Galeno estaba siendo desafiado por las nuevas observaciones científicas (Vesalio, Servet, Harvey). La analogía política se extendía también a las supuestas causas de trastornos y enfermedades, cuyos equivalentes en el campo político se consideraban "pestes" o "infecciones" que requerían "purgas", "sangrías" y otros remedios.[6]

Platón se imagina un Estado construido exactamente de la misma manera que un ser humano. Igual que el cuerpo tiene cabeza, pecho y vientre, el Estado tiene gobernantes, soldados y productores.[7]
Los escolásticos de los siglos XVI y XVII concibieron al Estado como un corpus politicum mysticum, es decir, como un organismo político cuya esencia relacional comprendía a la persona, la familia y el Estado como un todo armónico. Esta societas perfecta tenía a su cargo la misión de asegurar las condiciones para la mayor felicidad a la que los seres humanos tienen acceso en el mundo.[8]

Desarrollo del conceptoEditar

El reforzamiento del autoritarismo regio que se da en la Baja Edad Media llevó a todo tipo de formulaciones teóricas que conciben la sociedad y el poder de formas que superan el orden feudal. Entre ellas se encuentra el corpus reipublicae mysticum ("cuerpo místico de la república" o "del Estado") del dominico francés Vincent de Beauvais, que ensalza el cuerpo político del Estado por encima de su propia existencia física. Para Tomás de Aquino el Estado no es un mal necesario (como se planteaba por el agustinismo político altomedieval), sino una entidad humana natural que busca el bien común actuando como un corpus politicum et morale ("cuerpo político y moral") de forma paralela al corpus mysticum ("cuerpo místico") de la Iglesia.[9]

En Inglaterra, el uso de la expresión "cuerpo político" deriva desde el concepto político medieval de "los dos cuerpos del rey", que aparece explicitado como un punto de teología y política en el siglo XV por el juez Sir John Fortescue (The Difference between an Absolute and a Limited Monarchy, escrito en el exilio hacia 1462 -el título corresponde a su publicación en 1714-).[10]​ Explica que el caracter angelus del rey es su poder real, derivado de los ángeles y distinto de los poderes físicos y frágiles de su cuerpo. Sin embargo, usa la expresión "cuerpo político" (body politic) en su sentido moderno, para describir el reino (realm), o poder compartido, de Bruto de Troya, mítico primer soberano de Inglaterra, y cómo él y sus compañeros de exilio convinieron formar un cuerpo político. Excepcionalmente para la época Fortescue escribía en inglés y no en latín: made a body pollitike callid a reawme ("hicieron un cuerpo político llamado reino").[2]​ En 1550 el jurista Edmund Plowden[11]​ fundió los conceptos de Fortescue, y al mismo tiempo los privó de abstracción en una manifestación real y física en el cuerpo del rey. Plowden informa cómo ciertos abogados codificaron esta noción en el examen de un caso de propiedad de terrenos en torno a un regalo disputado por un anterior monarca; determinaron que Body politic… that cannot be seen or handled… [is] constituted for the direction of the People… [and] these two bodies are incorporated in one person… the Body politic includes the [king's] Body natural[12]​ ("el cuerpo político… que no puede ser visto ni manejado… [está] constituido para la dirección del pueblo… [y] estos dos cuerpos están incorporados en una persona… el cuerpo político incluye el cuerpo natural [del rey]"). En 1609 Edward Coke emitió su opinión disidente: que el poder mortal era hecho por Dios mientras la inmortalidad del poder real existía solo como un concepto humano. Más tarde Coke consiguió limitar el poder real de Carlos I de Inglaterra con su Petition of Rights ("petición de derechos", 1628). Cuando, tras la Commonwealth, la monarquía fue restaurada en la persona de Carlos II de Inglaterra (1660), la idea permanecía actual, y los defensores del poder monárquico continuaron usándola como respaldo hasta que una nueva reivindicación de los derechos del Parlamento llevó a la Glorious Revolution ("revolución gloriosa", 1688).[13][14]

Españoles, escribiendo en latín, son Juan de Segovia (Tractatus decem Avisamentorum de sanctitate, siglo XV) y Francisco Suárez (De Legibus - De Iure Gentium, 1612). Ambos utilizan la oposición corpus politicum / corpus mysticum, que para Segovia, conciliarista, están fundidos en la Iglesia.[15]​ Suárez hace una intgerpretación secular: Alio ergo modo consideranda est hominum multitudo, quatenus speciali voluntate seu communi consensu in unum corpus politicum congregantur uno societatis vínculo et ut mutuo se iuvent in ordine ad unum finem politicum, quomodo efficiunt unum corpus mysticum, quod moraliter dici potest per se unum ("por un acto especial de voluntad o común consentimiento se integran los hombres en un cuerpo político con un vínculo social para ayudarse mutuamente en orden a un fin político; de este modo, forman un solo cuerpo místico que puede llamarse uno en sentido moral").[16]​ Suárez ha sido calificado de "el más moderno de los escolásticos", y la escuela de Salamanca, a la que pertenecía, como neoescolástica, neoaristotélica o neotomista. En esta obra desarrolla la idea de pacto social, inaugurando el derecho internacional y el iusnaturalismo contractualista.[17]​ La monarquía española, menos sacralizada y más temporal que la inglesa o la francesa, no desarrolló conceptos de "doble cuerpo".[18]

Contrariamente, el absolutismo de la monarquía del Antiguo Régimen en Francia también buscó la legitimidad en la metáfora organicista, extendida para incluir la idea de que el heredero del rey asimila el "cuerpo político" del rey viejo, en una fisíca "transferencia de corporalidad" en su elevación al trono.[19]​ ("El rey ha muerto, viva el rey").


En francés ese uso metafórico aparece en la expresión corps-état.[20]​ El uso actual (corps[21]​ y grand corps de l'État)[22]​ es equivalente al de los conceptos "cuerpo de la administración del Estado" o función pública en otros países (como los cuerpos de funcionarios y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en España).

Cuerpos intermediosEditar

ReferenciasEditar

  1. Kenneth Olwig (2002), Landscape, nature, and the body politic, University of Wisconsin Press, p. 87, ISBN 978-0-299-17424-8, «The frontispiece to Thomas Hobbes's Leviathan ... is a particularly famous example of the depiction of the body politic ...» 
  2. a b «body politic», Oxford English Dictionary, «A nation regarded as a corporate entity» 
  3. A. D. Harvey (2007), Body politic: political metaphor and political violence, Cambridge Scholars Publishing, ISBN 978-1-84718-272-2 
  4. Joseph Jacobs, The Fables of Aesop. Fuente citada en en:The Belly and the Members.

    Fábula LVII:

    Llenos de envidia los pies y las manos dijeron al vientre: Tú solo eres el que se aprovecha de nuestros trabajos, y no haces otra cosa que recibir nuestras ganancias sin ayudarnos en lo más mínimo. Por tanto, escoge una de dos cosas: o toma oficio de que te mantengas, o muérete de hambre. Quedó, pues, el vientre abandonado, y al no recibir comida en mucho tiempo, fue perdiendo su calor y se debilitó, con lo cual los demás miembros se enflaquecieron, perdieron sus fuerzas y poco después les llegó la muerte.

    Lo mismo en el cuerpo humano que en la sociedad, unos miembros sirven a otros y todos se sirven mutuamente. Nadie se basta a sí mismo para todo.

  5. Romanos 12:4-5 (Vulgata)
    Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros.

    Sicut enim in uno corpore multa membra habemus, omnia autem membra non eundem actum habent, ita multi unum corpus sumus in Christo, singuli autem alter alterius membra.

    1 Corintios 12:12-28

    así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo. Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu. Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos.... Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso. Porque si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo? Pero ahora son muchos los miembros, pero el cuerpo es uno solo. Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros. Antes bien los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios; y a aquellos del cuerpo que nos parecen menos dignos, a éstos vestimos más dignamente; y los que en nosotros son menos decorosos, se tratan con más decoro. Porque los que en nosotros son más decorosos, no tienen necesidad; pero Dios ordenó el cuerpo, dando más abundante honor al que le faltaba, para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros. De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan. Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular. Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas.

    Efesios 5:21-24

    Someteos unos a otros en el temor de Dios. Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.
  6. Jonathan Harris (1998), Foreign bodies and the body politic: discourses of social pathology in early modern England, Cambridge University Press, ISBN 978-0-521-59405-9 
  7. Jostein Gaarder, El estado filosófico, en El mundo de Sofía, Siruela, 2011, ISBN 8498415381.
  8. José Luis González Callejas, Estado, derecho natural y politicidad barroca, 2010 (reseña).
  9. Mística y racionalización del poder real en Artehistoria.
  10. Charles Plummer, Introduction to The Governance of England. Fuente citada en en:John Fortescue (judge)
  11. Oxford Dictionary of National Biography (2006). Fuente citada en en:Edmund Plowden
  12. Ernst Kantorowicz, The King's Two Bodies: A Study in Mediaeval Political Theology, 1957, Princeton University Press, Princeton, ISBN 0691071209, pg. 9
  13. Kantorowicz (1957: 423)
  14. Olwig (2002: 102)
  15. Santiago Madrigal, La eclesiología de Juan de Ragusa O.P. (1390/95-1443), pg. 342.
  16. Edición del CSIC, 1974, ISBN 8400039602.
  17. Reseña en CSIC
  18. Fernando García de Cortázar, Rey serás, si actúas rectamente, ABC, 6 de enero de 2008:
    Un tratado medieval sobre la Monarquía europea asignaba a los monarcas un doble cuerpo simbólico, perecedero el uno, incorruptible, divino, el otro. Sin embargo, los Reyes de España -al contrario de los de Gran Bretaña o Francia- han tenido que contentarse, a lo largo de su historia, con ser plenamente humanos. Si los Reyes franceses son los ungidos del Señor, los milagreros descendientes de San Luis, los españoles no han aspirado más que a ejercer el poder temporal con las mismas armas y mejores argumentos que sus súbditos. Esta naturaleza temporal y cotidiana de la Monarquía española, más militar que sacerdotal, más cercana al mundo y sus contingencias que a la divinidad ha ahorrado a sus representantes el vía crucis de otras majestades europeas cuando la libertad y la igualdad para hacerse efectivas tuvieron que desacralizar el poder monárquico. Al carecer de cuerpo inmortal, los Soberanos españoles pudieron ser desposeídos de su corona sin el trágico requisito del cadalso o la guillotina de los ingleses y franceses.

    En España los Reyes superaron el desafío de la Revolución con argucias meramente humanas, transigiendo y luego imponiendo, como Fernando VII, o imponiendo y, más tarde, marchándose, al estilo de su hija Isabel II. Siglos antes, en una época en que se halagaban los oídos reales con teorías sobre el origen divino de su poder, los españoles, por medio de Francisco de Vitoria, aguaban la fiesta monárquica abriendo camino, sin embargo, al desarrollo del derecho internacional. En pleno proceso de fortalecimiento del poder real, Juan de Mariana defiende la existencia de leyes nacidas del pueblo, cuya modificación solo puede hacerse con el consentimiento de la comunidad. De otra forma, la Monarquía degenera en tiranía, contra la que los súbditos están autorizados a defenderse.

    Ni se ungen, ni se coronan, los Reyes de España ofrecen el aspecto hondamente humano de los guerreros, los burócratas o los cazadores de mirada prensil con pocas ganas de viajes por los itinerarios del cielo.

  19. de Baecque (1997: 100–102}
  20. de Baecque, Antoine (1997). The Body Politic: Corporeal Metaphor in Revolutionary France, 1770-1800. Trans. Charlotte Mandell. Stanford, CA: Stanford University Press. p. xv. ISBN 978-0-8047-2817-1. 
  21. Thierry Fabre, « La rigidité des statuts bloque la mobilité et les carrières » dans Capital, juin 2007. Fuente citada en fr:Corps (fonction publique française)
  22. Qu'est-ce qu'un grand corps de l'État ? Fuente citada en fr:Grand corps de l'État