Abrir menú principal
Gallinazo
Mapa cultura gallinazo.png
Área de influencia
Datos
Cronología: 200 a. C. - 300 d. C.
Localización: Costa norte de los Andes centrales

La cultura Gallinazo es una cultura arqueológica del Antiguo Perú que se desarrolló entre los años 200 a. C. y 300 d. C. en la costa norte peruana, entre los valles costeros de los ríos La Leche, Jequetepeque, Virú, Santa, Nepeña, Casma y Huarmey.[1]​ Esta época se caracterizó por un significativo aumento de la población, la expansión de los sistemas de irrigación y el incremento de la centralización del poder político.

Núcleo del poderEditar

El poder gallinazo se centralizó en el Valle Virú, en el lugar hoy conocido con el nombre de Grupo Gallinazo, un núcleo de edificios religiosos y administrativos rodeados de un gran número de viviendas que cubren en total un área aproximadamente 5km². Durante ese tiempo se construyeron también una serie de edificios religiosos construidos en las partes altas de la colina o en promontorios rocosos, razón por la que fueron calificados como “castillos” o fortificaciones.

CerámicaEditar

La cerámica gallinazo es por general de color rojo y fue decorada con incisiones y pintura blanca, pero la principal técnica decorativa fue el negativo o aplicación resistente de pigmento negro orgánico. Las principales formas incluyen vasijas con asa estribo, botellas con una figura modelada y pico unidos con asa puente, ollas con cuello y varias formas de jarras, así como grandes urnas.

MetalurgiaEditar

En metalurgia, los artesanos gallinazo continuaron practicando las técnicas previamente conocidas en la costa norte. Sin embargo, se incrementó el uso del cobre y el dorado de objetos hechos con aleación de cobre y oro comenzó durante esta época.

DecadenciaEditar

Al mismo tiempo que crecía y se desarrollaba la capital gallinazo en Virú, en el valle de Moche, unos 25 km al norte, iba tomando forma una potencia rival, los moche, que alrededor del siglo II sometieron a los de Virú y marcaron así el fin de la cultura Gallinazo.

ArquitecturaEditar

La arquitectura ha permitido definir cuatro tipos de construcciones identificados a esta cultura:

Los centros urbanos ceremoniales: eran construcciones donde se hicieron pirámides de grandes dimensiones que se relacionaban con el desarrollo de actividades ceremoniales y de culto.

Los castillos fortificados: eran grandes edificaciones ubicadas lugares estratégicos de la parte alta, donde se angosta el valle medio; su función era vigilar, defender y controlar el valle.

Las grandes casas semiaisladas: presentan habitaciones y techo a dos aguas generalmente estaban alejadas y solitarias, en estas debieron de vivir personajes principales o funcionarios que supervisaban las actividades productivas.

Las aldeas: eran aglutinadas, allí vivía el pueblo; en sus construcciones utilizaron materiales perecedores como el carrizo la caña y el algarrobo.

Véase tambiénEditar

ReferenciasEditar

Enlaces externosEditar