Desierto de Sechura

El desierto de Sechura es un desierto costero en el noroeste del Perú, que se extiende por la mayor parte del territorio de Piura y Lambayeque. Constituye la zona más ancha del desierto costero del Perú.

Desierto de Sechura
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Ubicación geográfica
Continente América del Sur
Región Desierto del Pacífico
Ubicación administrativa
País Perú Perú
División Piura
Lambayeque
Características
Ecorregión Desierto costero del Perú
Ciudad Sechura
Área protegida Zona reservada Illescas
Superficie 5 000 km²
Longitud 150 km
Anchura 100 km
Punto culminante Cerro Illescas (480 m)
Punto más bajo Depresión de Sechura
(–34 m)
Otros accidentes Península de Illescas
Recursos naturales Depósitos de fosfatos
Coordenadas 5°59′47″S 80°27′02″O / -5.9963055555556, -80.450555555556

De norte a sur, presenta una longitud máxima de unos 150 km; de este a oeste, el desierto de Sechura tiene una anchura máxima de unos 100 km, comprendidos entre las estribaciones de la cordillera Occidental, una alineación montañosa que constituye el ramal costero de los Andes peruanos (macizo Illescas), y el litoral del Pacífico, donde se encuentra la bahía de Sechura en el noroeste. Este desierto es una árida meseta formada por materiales del Cenozoico, con escasa vegetación, que comprende varias lagunas intermitentes. La aridez del clima y los suelos improductivos limitan el asentamiento de la población, excepto en los oasis que constituyen las desembocaduras de los ríos Piura, al norte, y Chancay-Lambayeque, al sur; en estas áreas es posible la agricultura. Al norte del desierto se explotan yacimientos petrolíferos. Se encuentra a unos 55 km al suroeste de la ciudad de Piura. Es uno de los desiertos más grandes del Perú, con una extensión de más de 5 000 km².

Con el nombre de ecorregión del desierto de Sechura, el WWF llama a lo que considera una ecorregión,[1]

Arqueología en el desierto de Sechura

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Las primeras informaciones sobre sitios arqueológicos en el desierto de Sechura son de Kostrisky (1955), al crear expectativas por la zona de Illescas, luego de mostrar sus descubrimientos hechos en el sector Punta Aguja y Nunura, donde encontró yacimientos precerámicos y numerosas cavernas sepulcrales.

Edward Lanning (1960; 1963) auspiciado por la Universidad de Berkeley recorre desde Illescas hasta Talara, tratando de elaborar una secuencia cerámica para los valles de Chira y Piura. Su intento es continuado por David Kelley (1971), quien recorre la misma área llegando hasta Nunura.

En 1972, Josefina Ramos de Cox y miembros del Seminario de Arqueología del Instituto Riva Agüero de la Pontificia Universidad Católica del Perú, iniciaron exploraciones por un periodo de dos semanas en el desierto de Sechura, localizando evidencias arqueológicas en las quebradas Nunura, Punta el Faro, Punta Shode y en la Planicie de Reventazón (Ramos de Cox 1973).

En 1974, el trabajo de reconocimiento de Cox continuó en las márgenes del valle bajo de Piura y en los alrededores de Sechura. El material diagnóstico recuperado en las dos temporadas, correspondían mayormente a fragmentos de cerámica con decoraciones paleteada, siendo de esta manera, los primeros aportes sobre la arqueología de la costa norte.

A partir de estos logros, Josefina Ramos de Cox planteó y logró financiamiento para la ejecución del proyecto titulado Obtención de una cronología del uso de los recursos marinos en el Antiguo Perú (1975 – 1978), el cual se inició con la Dra. Cox y dirigida por la Dra. Mercedes Cárdenas.

Entre noviembre de 1975 y enero de 1976, la Dra. Mercedes Cárdenas y equipo (Cárdenas et al., 1991, 1993; Milla 1989), hicieron los primeros reconocimientos y excavaciones en la zona de Illescas. Estos trabajos permitieron el registro de varios sitios domésticos, funerarios, ceremoniales, basurales y conchales. Las excavaciones se desarrollaron en la bahía de Bayóvar, en la pampa de Reventazón y en las quebradas Avic, Nunura y Chorrillos.

Milla (1989), menciona que, en la quebrada Nunura, existe evidencia arqueológica dispuestos en varios puntos, en una formación rocosa a orillas del mar hay un cementerio saqueado, en las quebradas menores hay cavidades que fueron usadas para entierros, en el lado sur existen estructuras precerámicas de piedra.

Cárdenas et al (1991) realizaron excavaciones en un montículo natural en el sitio denominado Huaca Grande y los hallazgos consistieron en cuatro entierros ubicados delante de una hilera de piedras, los cuales corresponden a evidencias de una estructura asociada a restos de mariscos y pescado.

Posteriormente, la Dirección Regional del Ministerio de Cultura realizó un inventario registrando 24 zonas arqueológicas, ubicados en dos sectores, la primera se ubica en el sector Nunura (zona norte de Illescas) y cubre aproximadamente 1,508.28 hectáreas, la segunda se ubica en el sector Avic (zona sur de Illescas) y abarca una extensión de 452.13 ha.

En el 2015, el Proyecto de Investigación Arqueológica Quebrada Nunura-Sechura-Piura ejecutado por Goepfert y equipo excavó 05 unidades en dos sitios: Huaca Amarilla (03 unidades) y Huaca Grande (02 unidades), y el 2017 se prosiguió con las excavaciones en el sector, excavándose 03 unidades más: Huaca Amarilla (02 unidades) y Huaca Grande (01 unidad). Como resultado de este último trabajo se pudo definir la naturaleza de la ocupación humana en Illescas, su cronología, la secuencia constructiva de las estructuras y la dieta de los antiguos pobladores de la zona. Se confirmó la larga ocupación de los sitios con la presencia de vestigios de cerámica paleteada, la técnica constructiva desconocida en la región con la presencia de dos plataformas sucesivas hecho de piedras y una dieta basada en el consumo de recursos marítimos, pero también de camélidos. En las excavaciones resaltaron cuatro elementos: 1) la existencia de dos rampas al norte de la Estructura 1; 2) un importante contexto ritual y varios muros que muestran un complejo conjunto arquitectónico en la parte norte de la Estructura 2, que permite definirla como ligada a la producción de alimentos; 3) una estructura arquitectónica rectangular, probablemente una pequeña plataforma ceremonial, donde logramos definir un pequeño altar usado quizás para actos rituales, donde registraron 37 entierros (un adulto y 36 perinatales y niños), y 4) un perfil estratigráfico de 2,80 m de profundidad hasta suelo estéril, lo que confirma que estamos ante un contexto de primera mano para crear cronología a la escala regional que será establecida con dataciones absolutas.

Los datos registrados por Goepfert y Gutiérrez (2018), muestran que Huaca Amarilla hubo dos fases principales de ocupación, que corresponden a los estilos cerámicos paleteados, Lambayeque y Chimú - Inca. La presencia Lambayeque está confirmado por el descubrimiento del importante contexto ritual en el sector 2. Para Huaca Grande, tenemos también dos periodos de ocupaciones sucesivas, una primera que refleja el Horizonte Temprano y una segunda marcada por la cerámica paleteada (al menos el Horizonte Medio). Estos descubrimientos, nos indican que los sitios funcionaron juntos en determinado tiempo. También se encontró fragmentos Mochica y Lambayeque, lo que no es sorprendente si uno toma en cuenta la proximidad geográfica de esta sociedad. Se registró también vasijas Chimú-Inca que demuestran que fue la ocupación final para ambos sitios.

La Huaca Amarilla está compuesta por dos estructuras rectangulares separadas por un sector de basural que presenta rasgos arqueológicos en superficie (cerámica, óseos de fauna). Para que puedan comprender su función, los investigadores han dividido este sitio arqueológico en tres sectores (1,2 y 3), con el objetivo de entender su temporalidad, las actividades que se desarrollan y las relaciones entre ellas. Se ha constatado que uno de estos sectores (3), fue utilizado como lugar de entierro y probablemente para actos rituales.

En el 2017, se ampliaron las excavaciones en la misma unidad, con el objetivo de excavar los entierros y de entender su relación con la estructura rectangular. De las excavaciones se logró realizar 37 inhumaciones, provenientes de una persona adulta y 36 restos más correspondientes a fetos y niños. Se concluyó que cronológicamente, estos entierros se afilian a la cultura Lambayeque hasta Chimú – Inca Goepfert y Gutiérrez (2018).

En el 2018, durante el desarrollo de los talleres participativos para el proceso de categorización de la Reserva Nacional Illescas, los pobladores de la Caleta Puerto Rico indicaron que, en el sector de Punta Blanca al norte de la quebrada Nunura, existen evidencias arqueológicas de pequeños canales aparentemente utilizados por los antiguos pobladores para realizar la pesca. Estos restos, aún no han sido inventariados por la entidad competente.

Véase también

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Referencias

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  1. «Sechura desert». Terrestrial Ecoregions (en inglés). National Geographic. Archivado desde el original el 29 de enero de 2009.