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El terror de 1824

séptima novela de la segunda serie de los Episodios nacionales

El terror de 1824 es el séptimo volumen de la segunda serie de los Episodios Nacionales de Benito Pérez Galdós,[1]​ escrito y publicado en 1877.[2]​ El título hace alusión a las persecuciones, detenciones y ejecuciones que Fernando VII de España llevó a cabo tras la restauración absolutista.[a]

El terror de 1824 Ver y modificar los datos en Wikidata
de Benito Pérez Galdós Ver y modificar los datos en Wikidata
Portada de "El terror de 1824" de Galdós.jpg
Portada de El terror de 1824 de Benito Pérez Galdós. Ilustradores: Gómez Soler y Pellicer. Madrid, Administración de La Guirnalda y Episodios Nacionales, 1885.
Género Novela Ver y modificar los datos en Wikidata
Ambientada en Madrid Ver y modificar los datos en Wikidata
Idioma Español Ver y modificar los datos en Wikidata
País España Ver y modificar los datos en Wikidata
Fecha de publicación 1877 Ver y modificar los datos en Wikidata
Texto en español El terror de 1824 en Wikisource
Episodios nacionales
El terror de 1824 Ver y modificar los datos en Wikidata

Consumada la intervención de los Cien mil hijos de San Luis y la derrota liberal, Galdós describe el comienzo de la Década Ominosa,[3]​ recogiendo pasajes de la brutal represión sufrida por el bando liberal y la ejecución de Rafael del Riego, ahorcado y decapitado en la plaza de la Cebada el 7 de noviembre de 1823 como medida ejemplificadora,[4]​ entre los insultos de una población madrileña que tres años antes le había aclamado.[5]

...venían por el camino de Andalucía varias carretas precedidas y seguidas de gente de armas a pie y a caballo, y aunque no se veían sino confusos bultos a lo lejos, oíase un son a manera de quejido, el cual si al principio pareció lamentaciones de seres humanos, luego se comprendió provenía del eje de un carro, que chillaba por falta de unto. Aquel áspero lamento unido a la algazara que hizo de súbito la mucha gente salida de los paradores y ventas, formaba lúgubre concierto, más lúgubre a causa de la tristeza de la noche. Cuando los carros estuvieron cerca, una voz acatarrada y becerril gritó: «¡Vivan las caenas! ¡viva el Rey absoluto y muera la Nación!» Respondiole un bramido infernal como si a una rompieran a gritar todas las cóleras del averno, y al mismo tiempo la luz de las hachas prontamente encendidas permitió ver las terribles figuras que formaban procesión tan espantosa. (...) Y a la luz de las hachas de viento y de las linternas, las caras aumentaban en ferocidad, dibujándose más claramente en ellas la risa entre carnavalesca y fúnebre que formaba el sentido, digámoslo así, de tan extraño cuadro. Como no había cesado de llover, el piso inundado era como un turbio espejo de lodo y basura, en cuyo cristal se reflejaban los hombres rojos, las rojas teas, los rostros ensangrentados, las bayonetas bruñidas, las ruedas cubiertas de tierra, los carros, las flacas mulas, las haraposas mujeres, el movimiento, el ir y venir, la oscilación de las linternas y hasta el barullo, los relinchos de brutos y hombres, la embriaguez inmunda, y por último, aquella atmósfera encendida, espesa, suciamente brumosa, formada por los alientos de la venganza, de la rusticidad y de la miseria.

En el segundo carro estaban presos también y heridos los compañeros de Riego, a saber: el capitán D. Mariano Bayo, el teniente coronel piamontés Virginio Vicenti y el inglés Jorge Matías. (...)

Era una horrenda mezcla de bacanal, entierro y marcha de triunfo. Oíanse bandurrias desacordes, carcajada, panderetazos, votos, ternos, kirieleisones, vivas y mueras, todo mezclado con el lenguaje carreteril, con patadas de animales (no todos cuadrúpedos) y con el cascabeleo de las colleras. Cuando la caravana se detuvo ante el cuerpo de guardia, y entonces aumentó el ruido. La tropa formó al punto, y una nueva aclamación al Rey neto alborotó los caseríos.

Capítulo II, Galdós (1877)

El discurso histórico –y su aderezo literario–, aparece una vez más entramado en las peripecias de algunos personajes de esta segunda serie, como Benigno Cordero, Patricio Sarmiento y dos mujeres, Soledad (“Sola” o “Solita”), hija de Gil de la Cuadra, y Jenara Baraona (esposa de Carlos ‘Garrote’), y el final trágico que tendrán algunos de ellos.

NotasEditar

  1. Un testigo presencial tan "ecuánime, moderado y pacífico" como dice Gaspar Gómez de la Serna que fue Ramón de Mesonero Romanos, escribe que el 13 de noviembre de 1823, seis días después de ordenar la ejecución de Riego, Fernando VII el Deseado «lanzó a la Nación en todos los horrores de la saña política, de las venganzas personales, de la persecución contra el saber y el patriotismo».

ReferenciasEditar

  1. Berkowitz, 1948.
  2. Ortiz, 2000, p. 178.
  3. Martínez Cañas, Ricardo (2002). «El trienio constitucional en la obra de Pérez Galdós». Tesis doctoral en eprints.ucm.es. p. 176 y ss. Consultado el 27 de marzo de 2018. 
  4. Díaz de Quijano, Fernando (19 de enero de 2018). «Fernando VII: la biografía definitiva del "rey felón"». Reseña del libro de Emilio La Parra López en elcultural.com. Consultado el 29 de marzo de 2018. 
  5. Casalduero, Joaquín (1951). Vida y obra de Galdós. Madrid: Gredos. ISBN 8424905776. 

BibliografíaEditar

Enlaces externosEditar