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El trato de Argel, también titulada otras veces Los tratos de Argel, es una comedia de cautivos de Miguel de Cervantes,[1]​ datada generalmente en 1582 y refundida más tarde con el título de Los baños de Argel.

El trato de Argel
Autor Miguel de Cervantes

CaracterísticasEditar

Pertenece al primer periodo de su teatro, el clasicista que sigue las unidades aristotélicas, y contiene elementos autobiográficos (aparece en la obra con el nombre de soldado Saavedra) relativos a su cautiverio en Argel que emparentan esta pieza con otras de cautivos como La gran sultana, El gallardo español y Los baños de Argel. Su estructura es algo deshilvanada, por lo cual a veces se ha dividido en cuatro o cinco jornadas, pero cumple las unidades de acción, lugar y tiempo. La crítica ha señalado entre sus defectos la escasa acción escénica: es más bien una comedia psicológica en que los protagonistas cristianos intentan mantener la pureza de sus almas y sus cuerpos ante las agresiones de una cultura extraña. Hay ciertas alusiones al Inferno y el Purgatorio de Dante Alighieri y escenas de gran crueldad. Resulta además muy moderna su condena del espíritu caballeresco, que no tiene nada que ver con la verdadera honestidad y el honor. Entre los subtemas aparecen el de la libertad, la venganza y el suicidio. Los personajes son muy abundantes, y corresponden a una amplia galería de avaros, renegados, traficantes, ladrones y otras calañas, que realizan actos totalmente inmorales, grotescos o brutales de cierta teatralidad. Se condena en la obra toda forma de traición a la familia, a la amistad y a la patria. El sentido crítico y realista de Cervantes se muestra al final de la historia, cuando los cautivos deben padecer el olvido o la indiferencia de sus compatriotas bien situados económicamente. Exhorta al rey para que remedie la situación, lo que ofrece un toque propagandístico a la obra.[2]​ La obra fue imitada por Lope de Vega en Los cautivos de Argel.[3]

ArgumentoEditar

Presenta el sufrido cautiverio de los cristianos Aurelio y Silvia y los amores de la mora Zara por Aurelio y del moro Izuf por Silvia. Son momentos de gran emotividad los lamentos por el cautiverio y los sentimientos patrióticos y religiosos en conflicto con la desdichada situación. Así, exclama Aurelio:

¡Triste y miserable estado! / ¡Triste esclavitud amarga / donde es la pena tan larga / cuan corto el bien y abreviado...! / Cifra de cuanto dolor / se reparte en los dolores, / daño que entre los mayores / se ha de tener por mayor

Al final Silvia y Aurelio obtienen el perdón del rey musulmán para ser libres y alejarse de sus amos Zahara e Yzuf.

EdicionesEditar

Fue publicada por vez primera en 1784 por Antonio de Sancha y en forma crítica en 1932 por Rudolph Schevill y Adolfo Bonilla y San Martín desde un manuscrito de la Biblioteca Nacional de Madrid con las variantes de Sancha. La última edición ha sido la de Florencio Sevilla Arroyo.

ReferenciasEditar

Enlaces externosEditar