Diferencia entre revisiones de «Gustavo "Cuchi" Leguizamón»

Cantó con el coro universitario, jugó [[rugby]], fue profesor de historia y filosofía y diputado provincial, y ejerció durante treinta años la abogacía, hasta que decidió abandonar. Según sus palabras: "Estoy harto de vivir en la discordia humana. Me produce una gran satisfacción ver una vieja en el mercado tarareando una música mía. Una vez venía bastante enojado con todos estos inconvenientes que tiene la vida, y un changuito (muchachito) pasó en bicicleta, silbando la ''Zamba del pañuelo''. Entonces lo paré y le pregunté qué es lo que silba: -No sé; me gusta y por eso lo silbo-, me contestó. Ya ves, ésa es la función social de la música".
 
En los [[años 1940]], cuanto tenía algo más de 25 años, trenzó una amistad entrañable con el poeta [[Manuel J. Castilla]], el hijo del jefe de la estación de [[Cerrillos (Salta)|Cerrillos]], a quien en una de sus obras mayores le diría: "Padre, ya no hay nadie en la boletería". Al Cuchi, muchas veces con letra de Castilla, le debe la música argentina y universal, [[zamba]]s, [[chacarera]]s, [[carnavalito]]s, [[vidala]]s inolvidables en las que habitan el amor, la tragedia, la miseria, el [[sarcasmo]], la ternura. Era un enamorado de la [[baguala]] ("«''Toda gran zamba encierra una baguala dormida: la baguala es un centro musical geopolítico de mi obra"''») peroasí como también de [[Johann Sebastian Bach]], [[Gustav Mahler]], [[Maurice Ravel]], [[Igor Stravinsky]], [[Arnold Schönberg]] y sobre todo de [[Ludwig van Beethoven|Beethoven]], al que definió con sabiduría como "definitivo". Pero no se quedó ahí, también admiró a otro genio argentino, [[Mono Villegas|Enrique "El Mono" Villegas]], y a brasileños como [[Chico Buarque]], [[Milton Nascimento]], [[Vinicius de Moraes|Vinicius]] ("Las corrientes de música popular americana más importantes están en Brasil") y el jazzista[[jazz]]ista estadounidense [[Duke Ellington|Ellington]]. Capaz de organizar en Salta primero y en [[Tucumán]] más tarde conciertos de [[Campana (instrumento)|campanarios]] (literalmente, pues el sonido lo proveían los bronces de las iglesias), es cierto que Leguizamón saltó sobre el [[pentagrama]] y pulsó cuerdas, digitó teclados, sopló en maderas, cobres y cuernos, como se escribió alguna vez, a pura oreja. La prueba es que intentó también un concierto de [[locomotora]]s, fascinado por "ese instrumento musical maravilloso que tiene fácilmente dieciocho escapes de gas que son sonidos y un pito con el cual se pueden hacer maravillas, por no contar su misma marcha". Al principio —hasta hizo fundir una quena para agregarla a la máquina— los ferroviarios lo miraban como a un ''bicho''(animal) raro. Después se entusiasmaron. Los maquinistas lo saludaban con el saludo sonoro de la locomotora, que además le enseñaron a plasmar.
 
En tiempos del presidente argentino [[Arturo Illia]], Gustavo Leguizamón fue diputado provincial extrapartidario y en tiempos del gobernador peronista de Salta Roberto Romero, asesor cultural de la provincia. Fue entonces cuando embistió con mayor fiereza contra una burocracia sorda que impedía importar pianos y protagonizó en la Legislatura debates memorables para propender al descongelamiento cerebral. Capaz de respetar a [[Winston Churchill|Churchill]] tanto cuanto despreciaba a [[Margaret Thatcher|Thatcher]], [[Malvinas]] fue para él una herida abierta pero no ciega, porque supo adjudicar responsabilidades cuando se preguntó por qué fuimos y no peleamos. Impensable en Buenos Aires, Leguizamón —que mascaba hojas de coca, y defendía la costumbre— fue parte del paisaje de Salta, a la que amó profundamente, desde los olores de sus ''yuyos'' (hierbas) secos hasta el aire que viene de la ''[[quebrada]]'' escondida por la cual [[Manuel Belgrano|Belgrano]] sorprendió a los españoles. Se casó con Ema Palermo, teniendo cuatro hijos de ella: Juan Martín (1961), José María (1963), Delfín Galo (1965) y Luis Gonzalo (1967).
 
Es autor de las zambas más famosas y que representan a la cultura musical de Salta; la música popular; además de haber compuesto obras populares es un compositor que ha contribuido con su talento y su expresión al acervo cultural salteño. Sus obras son características por su armonía y ritmo por su riqueza melódica, su temática musical. Escribió entre otras: "Zamba del Pañuelo", "Zamba del Mar", "Zamba del Panza Verde" con [[Jaime Dávalos]], "Chacarera del Expediente", "Carnavalito del Duende", "Zamba Argamonte" con [[Manuel J. Castilla]], "Zamba para la Viuda" con Miguel Ángel Pérez, "Bajo el azote del Sol" con [[Nella Castro]].