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Cambios

===Crisis por el matrimonio del rey===
[[Archivo:Aleksandar Obrenovic.jpg|thumb|[[Alejandro I de Serbia]] y su esposa, la reina [[Draga Mašin]].]]
El casamiento del nuevo monarca, soltero, enfrentó nuevamente{{#tag:ref|Las disputas entre los dos esposos fueron constantes. Divorciados en octubre de 1888, se alternaron en residir en Serbia: Milan, subsidiado por los rusos, renunció a sus derechos y se exilió en París en 1889 mientras Natalia regresaba a Serbia. En mayo de 1891, Natalia fue expulsada y Milan regresó en abril de 1893, a la vez que recuperaba sus derechos dinásticos. En 1895 los papeles volvieron a intercambiarse, para hacerlo nuevamente en 1897.{{Harvnp|Vucinich|1954|p=4}}|group=nota}} a sus progenitores: su madre prefería un boda con una princesa rusa o montenegrina; su padre, con alguna princesa alemana.{{Harvnp|Vucinich|1954|p=2}} Tras varias gestiones en las cortes europeas en los últimos años del siglo, Alejandro prometió a comienzos de 1900 casarse con una princesa europea ese mismo año.{{Harvnp|Vucinich|1954|p=2}} La sucesión se había convertido para entonces en un problema gubernamental.{{Harvnp|Vucinich|1954|p=2}}
 
La candidata respaldada por [[Austria-Hungría]] y [[Imperio alemán|Alemania]], la princesa Alejandra von [[Schaumburg-Lippe]], propuesta por los austrohúngaros en marzo de 1900, pareció recibir la aprobación de Alejandro,{{Harvnp|Dragnich|1978|p=91}} que encargó en junio a su padre realizar las gestiones necesarias para organizar la boda.{{Harvnp|Vucinich|1954|p=2-3}} Esta debía cimentar la alianza serbo-austrohúngara y perpetuar el control político de Milan.{{Harvnp|Vucinich|1954|p=3}}
 
Alejandro, sin embargo, ya había conocido a [[Draga Mašin]] —doce años mayor que él—,{{Harvnp|Dragnich|1978|p=87}} hija del antiguo alcalde de [[Šabac]] y viuda de un ingeniero checo, en 1897.{{Harvnp|Vucinich|1954|p=3-4}} Acogida bajo la protección de la reina Natalia, se convirtió en su dama de compañía en su villa de [[Biarritz]], donde la reina se instaló en 1890.{{Harvnp|Vucinich|1954|p=4}} Alejandro la conoció en 1894 y se enamoró de ella en una visita a su madre en 1897.{{Harvnp|Vucinich|1954|p=4}} Atraído por ella, permitió el regreso de Natalia a Serbia en 1895 y, aunque las intromisiones de su madre hicieron que esta se volviese a exiliar en junio de 1897, Draga regresó en el otoño al país, ya como amante del rey, conocida como tal por toda la alta sociedad del país.{{Harvnp|Vucinich|1954|p=4}} Milan, a pesar de su rechazo hacia Draga, la toleró.{{Harvnp|Vucinich|1954|p=5}} Draga atrajo a Alejandro —fingiendo para ello incluso tres embarazos— y logró su promesa de matrimonio.{{Harvnp|Vucinich|1954|p=5}}
 
Con Milan gestionando su boda alemana en el extranjero, el primer ministro también fuera del país y a pesar de la oposición de altos funcionarios y oficiales, Alejandro comunicó{{Harvnp|Dragnich|1978|p=91}} a su padre sus planes de boda con DraganDraga a comienzos de julio.{{Harvnp|Vucinich|1954|p=7}} Al día siguiente, {{julgregfecha|21|07|1900}} el Consejo de Ministros en pleno, opuesto al casamiento, presentó su dimisión al rey,{{Harvnp|Dragnich|1978|p=91}} no sin intentar infructuosamente enviar al exilio a Draga.{{Harvnp|Vucinich|1954|p=8}} El soberano aceptó la renuncia de sus ministros después de que estos proclamasen la futura boda y forzó lasu aceptación de la boda por el [[Obispo metropolitano|metropolitano]] de la iglesia[[Iglesia ortodoxa serbia]].{{Harvnp|Vucinich|1954|p=9}} Milan renunció a su puesto como comandante en jefe del Ejército en protesta por los planes de su hijo.{{Harvnp|Vucinich|1954|p=9}} Sin Gobierno por el rechazo de los posibles nuevos ministros a aceptar formar uno y con diversos rumores desfavorables a la futura reina —a la que se tachaba de hija de un demente y una borracha, de antigua amante de Milan y de estéril—, el anuncio de la inminente boda resultó muy impopular.{{Harvnp|Vucinich|1954|p=9}}
 
A pesar de lograr finalmente formar un nuevo gabinete, la oposición al casamiento seguía siendo intensa, especialmente entre los militares —ningún general aceptó convertirse en ministro de Defensa del nuevo Gobierno—{{Harvnp|Dragnich|1978|p=91}} y la alta sociedad de la capital.{{Harvnp|Vucinich|1954|p=10-11}} A pesar de los temores de Alejandro de que su padre regresaría y trataría de impedir la boda con el apoyo de los militares,{{Harvnp|Dragnich|1978|p=91}} Milan finalmente abandonó la idea, falto delde apoyo austrohúngaro.{{Harvnp|Vucinich|1954|p=11}} El respaldo ruso a la boda —exagerado por el embajador en Belgrado—, sin embargo, favoreció los planes del rey y la popularidad final de la ceremonia,{{Harvnp|Dragnich|1978|p=91}} que se celebró el {{julgregfecha|05|08|1900}} con más pompa de la planeada inicialmente.{{Harvnp|Vucinich|1954|p=12}}
 
El respaldo ruso a la boda —exagerado por el embajador en Belgrado—, sin embargo, favoreció los planes del rey y la popularidad final de la ceremonia,{{Harvnp|Dragnich|1978|p=91}} que se celebró el {{julgregfecha|05|08|1900}} con más pompa de la planeada inicialmente.{{Harvnp|Vucinich|1954|p=12}}
 
Tras la boda, la nueva reina comenzó a interferir en los asuntos de Gobierno y a mostrar una gran influencia en su marido, que trató de mejorar la imagen popular de su esposa.{{Harvnp|Vucinich|1954|p=12}} Se realizó una purga de los políticos y militares considerados desafectos y cercanos a Milan, del que Alejandro temía que regresase con ayuda austrohúngara.{{Harvnp|Vucinich|1954|p=13}} Los intentos de que la pareja real fuese recibida en alguna corte europea para aumentar el prestigio de la nueva reina fracasaron.{{Harvnp|Vucinich|1954|p=14}}