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El estribillo es un recurso poético consistente en un pequeño grupo de versos que se repiten. Lo común es encontrar el estribillo al principio de la composición y repetirlo después de cada estrofa o copla. Entre los poemas que tradicionalmente han llevado estribillo se encuentran el zéjel, la letrilla y el villancico, a veces también el romance y otras formas de poesía popular. También se le llama estribillo a la parte que resalta de una canción, poema, etc.

El estribillo es una forma de repetición, base del ritmo y ligazón que da unidad al poema. Su nombre deriva de estribo, explicando su función de base o tema en que estriba la composición, al llevar en él la idea principal.

HistoriaEditar

En los siglos XV al XVIII las secciones con función de estribillo (esto es, que se repiten después de cada copla) suelen recibir nombres como cabeza, responsión o respuesta. El término estribillo o estribo se empieza a utilizar en los tonos humanos y villancicos en lengua española de principios del s. XVII pero su sentido es diferente al actual:[1]

  • En la primera mitad del siglo XVII, el estribo o estribillo es una sección con métrica y música diferentes que se canta al final de un romance y raramente se repite.
  • Hacia mediados del siglo XVII se empieza a encontrar una sección inicial en los villancicos llamada estribillo, pero raramente hay indicaciones de repetición.
  • Esto lo confirma a principios el siglo XVIII, cuando el diccionario de la Real Academia española “Introducción o principio de la letra y composición poética”
  • Solamente a partir de las últimas décadas del siglo XVIII la palabra estribillo se utiliza de manera regular con el sentido actual, como sección que se repite después de cada copla.


El estribillo en el danzón es una sección de 16 compases (8 que se repiten) que funge como introducción de esta forma musical y como interludio entre sus otras dos o tres grandes secciones (una o dos partes melódicas y la parte rítmica o montuno). El estribillo viene siendo como una preparación entre las partes bailables pues es costumbre, entre los danzoneros, no bailar los primeros 8 compases del estribillo. A partir del sexto compás, la pareja hace sus movimientos para colocarse en posición de bailar y al llegar la repetición de esos 8 compases se comienza el baile con un tanto de sencillez todavía hasta que llega la parte melodiosa en la que se comienzan a sacar formas más elaboradas de bailar.

ReferenciasEditar