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Evagrio Escolástico, Evagrio de Epifanía o Epifanense, Evagrio el Prefecto o , en latín, Evagrius Scholasticus (Epifanía, Celesiria, c. 536 - d. de 594) fue un historiador sirio, que escribió sus obras en latín.

Nació en Epifanía, lugar del sur de Siria cruzado por el Orontes. Allí se instruyó bien en gramática y retórica; se estableció en Antioquía como abogado. Ayudó al patriarca Gregorio (569-594) y le defendió con éxito de los cargos de incesto y adulterio en el concilio de Constantinopla (589). El emperador Tiberio II le dio el cargo de cuestor y Mauricio el de prefecto honorario.

Escribió una colección de informes, cartas y decisiones para el patriarca Gregorio y otra con sus propios discursos, entre ellos un panegírico del emperador Mauricio y su hijo Teodosio; ninguna de estas obras se ha conservado; subsiste, sin embargo, su famosa Historia ecclesiastica en seis libros. Continúa la de Eusebio de Cesarea, Sócrates, Sozomeno y Teodoreto y abarca desde el concilio de Éfeso (431) al decimosegundo año del reinado de Mauricio (593-594). Narra no sólo las controversias teológicas y herejías de los siglos V y VI (nestorianismo, eutiquianismo y últimas fases del monofisismo), sino que también registra la historia civil y guerras contra persas y otros pueblos, a más de toda suerte de sucesos (calamidades, conflagraciones, terremotos, etc.). Así por ejemplo en su Historia eclesiástica nos habla sobre la Plaga de Justiniano y como en los sucesivos ciclos epidémicos de esta enfermedad fue perdiendo a toda su familia: Mujer, hijos y nietos. El mismo fue afectado por esta enfermedad cuando era un escolar durante el primer brote de epidemia en el 541 a 543.[1]

Sus fuentes (Eustacio de Antioquía, Procopio de Cesarea, Juan Malalas, Juan de Epifanía, Menandro el Protector, Zacarías el Rétor y otros) son usadas de forma concienzuda, con rigor y sentido crítico al verificar la información, ganándose fama de exacto; muestra un juicio equilibrado y certero, del que no se escapa siquiera su gran predecesor Eusebio de Cesarea, aunque no oculta sus preferencias. Se muestra indulgente con los herejes y, en su defensa de Constantino, llega a negar el asesinato, contado por el historiador pagano Zósimo, de su propio hijo Crispo y su madre Faustina, origen de su conversión al Cristianismo; también da cuenta de maravillas y leyendas, por ejemplo el relato de la sangre que a veces se recogía con una esponja del cuerpo de Santa Eufemia de Calcedonia (II, 3). Eclesiásticamente ortodoxo, ataca en especial toda desviación del dogma de Calcedonia.

Véase tambiénEditar

FuentesEditar

ReferenciasEditar

  1. Evagrio Escolástico: Histoire ecclésiastique. Éditions du Cerf,[1] París, 2011.

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