Francisco de Ocáriz y Ochoa

El retrato de Francisco de Ocáriz y Ochoa, fue pintado al óleo sobre lienzo por Diego Velázquez en la década de 1630. Fue un bufón o, como se llamaban en la época, un hombre de placer del rey Felipe IV, entre 1633 y 1638. El retrato está hoy en paradero desconocido. Anteriormente fue conocido como Alcalde Ronquillo, también se le llamó Alcalde de Zalamea.

HistoriaEditar

El retrato de Francisco de Ocáriz y Ochoa formaba parte de la serie de retratos de bufones u hombres de placer, cinco o seis retratos que formaban el más extraño conjunto iconográfico de los que decoraban el Palacio del Buen Retiro. Es formalmente muy similar al seguramente mejor retrato de la serie, Pablo de Valladolid, ambos compuestos de una figura que se sostiene en un espacio construido del mismo modo, sin línea que separe suelo y pared. Vara, pies y espada son las tres puntas de la sombra de Ocáriz, única referencia espacial en un espacio continuo y enigmático[1]​. Podemos identificarlo gracias a la documentación de archivo y por su vestimenta: viste de riguroso negro (para actuar en presencia del rey había de estar elegante), con capa corta, y lleva una vara y unos memoriales en la mano, con la otra se quita el sombrero en actitud de saludo[2]​. Todo esto hace referencia al oficio de portero de vara, quien atendía a los alcaldes de corte en los juicios.

 
Diego Velázquez, Francisco de Ocáriz y Ochoa, paradero desconocido (¿colección real de Bélgica?)

El conjunto de los bufones fue seguramente encargado por el rey, para conservar un recuerdo de sus gracias, por lo tanto, según Cruz Valdovinos, seguramente fueron todos pintados representando sus respectivas actuaciones, con su caracterización típica y en actitud relacionada a su número[3]​. En este caso, Ocáriz y Ochoa haría una actuación de humor relacionada con juicios. En gran parte de la bibliografía se le llama Alcalde Ronquillo, quizá a consecuencia de Antonio Ponz, que así lo llamó en su Viage de España cuando lo vio en las colecciones reales[4]​; en algún inventario se le llama también Alcalde de Zalamea, también erróneamente.

 
Diego Velázquez, Francisco de Ocáriz y Ochoa, fototipia, Hauser y Menet, 1922.

Existen dos fotografías interesantes del retrato de Francisco de Ocáriz y Ochoa. La única fotografía a color conocida fue tomada de una diapositiva adquirida en Madrid en 1960, última vez que se vio en público el cuadro, según confirma su autor Cruz Valdovinos[5]​. También existe la fototipia de Hauser y Menet de 1922, cuando estaba en la colección del marqués de Casa-Torres[6]​. Gracias a la fototipia podemos comprobar que el original fue cortado en al menos tres de sus lados[7]​. En la exposición de Madrid de 1960, última vez que se vio en público, pertenecía a la colección de la reina Fabiola de Bélgica. Hoy se encuentra en paradero desconocido.

ReferenciasEditar

  1. CRUZ VALDOVINOS (2011). Diego Velázquez, Vida y obra de un pintor cortesano. Caja Inmaculada. ISBN 978-84-96869-41-7. 
  2. «Francisco de Ocáriz y Ochoa». 
  3. CRUZ VALDOVINOS, J. M. (2011). Diego Velázquez, Vida y obra de un pintor cortesano. Caja Inmaculada. p. 170. ISBN 978-84-96869-41-7. 
  4. PONZ, A. (1772-1794). «tomo VI». Viage de España, o Cartas en que se da noticia de las cosas más apreciables y dignas de saberse, que hay en ella. Biblioteca Nacional de España: Madrid: imprenta de Ibarra. 
  5. CRUZ VALDOVINOS, J. M. (2011). Diego Velázquez, Vida y obra de un pintor cortesano. Zaragoza: Caja Inmaculada. p. 175. ISBN 978-84-96869-41-7. 
  6. Anónimo. «“La colección Casa Torres”». Boletín de la Sociedad Española de Excursiones, XXX (1922, 2º trimestre), p. 56. Consultado el 28 de marzo de 2020. 
  7. «Francisco de Ocáriz y Ochoa». 

BibliografíaEditar

Enlaces externosEditar

Ha sido estudiado y revalorizado en: https://franciscodeocarizyochoa.wordpress.com/