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Las Fuerzas de choque, en una batalla, son las primeras tropas que toman contacto con el enemigo, sobre ellas cae el peso del combate, por tanto, están especialmente entrenadas y preparadas al entrar en acción. A lo largo de la historia, la técnicas de las fuerzas de combate se han ido cambiando y moldeando según ésta pasaba.

Principalmente durante la Edad Antigua y la Edad Media, hasta mediados de la Edad Moderna, las fuerzas de choque eran una pieza clave e indispensable en cualquier ejército; ya que eran las tropas que, en la batalla, contenían al enemigo en caso de que este invadiera un territorio y adoptaran una posición defensiva, o en caso de una campaña ofensiva, éstas se encargaban de hacer retroceder al enemigo y sobrepasar las líneas defensivas enemigas.

En las épocas citadas anteriormente, las fuerzas de choque además de estar bien entrenadas y equipadas, éstas, se componían de mayormente de la infantería pesada. Generalmente, solían estar acompañadas de la caballería.

Eran entonces, tropas de élite, cuya destreza, habilidad y fuerza, definían los resultados de las batallas. Desde principios del siglo XX hasta nuestros días, las fuerzas de choque son unidades de élite mixtas entre la infantería y blindados especialmente dotados y equipados de tal manera que puedan desplazarse de un lugar a otro lo más rápido y discreto posible. Un claro ejemplo ha sido la infantería pesada como los granaderos franceses de las guerras napoleónicas y las fuerzas combinadas de la infantería, artillería y vehículos durante la Primera Guerra Mundial, y las fuerzas mixtas alemanas compuestas por la infantería, blindados (ligeros y pesados) y la fuerza aérea, comúnmente llamadas divisiones panzer o divisiones blindadas, utilizadas durante la Segunda Guerra Mundial.

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