Gula

pecado capital
Gula, una de las secciones de la Mesa de los pecados capitales, de Hieronymus Bosch. Cuatro personajes, en la escena: en la mesa hay un hombre con gran peso comiendo; a la derecha, de pie, otro que bebe ansiosa mente, directamente de la jarra; a la izquierda, una mujer presenta una nueva vianda en una bandeja. Aparece un niño obeso, que simboliza el mal ejemplo que se da a la infancia. En primer plano, una salchicha se asa al fuego.

El término gula proviene del latín gluttire, que significa engullir o tragar de manera excesiva alimentos o bebidas sin medida.[1]​ Esta práctica es condenada desde tiempos inmemorables por ciertas religiones porque se interpreta como un deseo egoísta y lujurioso que busca la satisfacción personal y egoísta mediante la ingesta excesiva de comida.

Índice

Concepto de gulaEditar

La gula es la acción de comer o beber abundantemente y sin necesidad.

La gula es el deseo excesivo, exagerado y descontrolado por la comida y la bebida generando un vicio. Se suele identificar la gula con una persona glotona que indica alguien que come vorazmente pero sin hambre.[1]

Más allá de una interpretación estricta (exceso en el comer o beber), es necesario aclarar que no incurre en gula quien come mucho por una necesidad o quien disfruta mucho de la comida, por ejemplo: un deportista profesional, quien necesita reponer todas las energías tras un desgaste intenso y para ello debe comer mucho, sin suponer esto gula.

La gula tampoco consiste en una prohibición de disfrutar con la comida, puede ponerse de ejemplo el hecho de que los cristianos están obligados a dar gracias a Dios por los alimentos recibidos y ésto lo hacen disfrutando de ellos.

Uno de los ejemplos más conocidos sobre la gula es el comportamiento de los antiguos romanos cuando tenían banquetes. En este sentido, comían hasta hartarse, luego se dirigían a la ventana más cercana para echar fuera todo lo que habían ingerido y regresaban a la mesa para comer de nuevo.

Relación de la gula con la religión cristianaEditar

Se conoce como gula ese mecanismo humano caracterizado por el apetito desmedido en el comer y el beber. Según la fe cristiana la vida es irrenunciable, de ahí que un apetito desmedido sería aquel que cause problemas de salud que interfieran en el estado físico y en el comportamiento moral.

Por ejemplo, incurre en pecado de gula (según el cristianismo) aquella persona que teniendo el hígado enfermo ingiera alcohol en grandes cantidades, pues sus facultades mentales y físicas se verán mermadas, pudiendo padecer cirrosis y hepatitis (pudiendo perder la vida), impotencia (faltando a sus deberes conyugales), tendencia al maltrato e incapacidad para una apropiada conducción.

Con la salvedad dicha, la gula es un pecado capital para la religión cristiana ya que, según ésta, es un vicio del deseo desordenado por el placer conectado con la comida o con la bebida, el glotón continúa ingiriendo alimentos sin sentir hambre.

Por otro lado, existen muchas personas cuyas actividades económicas involucran producir alimentos de alto precio y prestar servicios de alto coste, servicios que van aparejados a la alimentación.

Fray Andrés de Olmos relaciona el exceso de gasto con el exceso de boato y ostentación (el que gasta mucho en sí mismo). También afirma que el que dispone de los bienes materiales que no le corresponden incurre en hurto: Adán robó solo una frutita y fue rechazado por Dios.[2]

En la misma línea, y recordando que lo siguiente solo expone un punto de vista religioso, en una situación de necesidad por escasez de alimentos, una persona no puede acaparar y privar a otros de los alimentos que necesiten para mantener su cuerpo y cumplir con sus obligaciones morales. La justificación es la misma: la vida (en este caso la ajena) no es un don que, según los religiosos, Dios haya puesto en los humanos para disponer de ella a sus intereses sino un bien que se ha de cuidar. Pero es necesario resaltar que privar a otros de sus alimentos no es gula, sino que para las religiones cristianas constituye una falta de caridad o misericordia ante el sufrimiento ajeno.

Este deseo puede ser pecaminoso de varias formas (siempre según los preceptos de dicha religión):

  1. Comer o beber en exceso de lo que el cuerpo necesita.
  2. Cortejar el gusto por cierta clase de comida a sabiendas de que va en detrimento de la salud.
  3. Consentir el apetito por comidas o bebidas costosas, especialmente cuando una dieta lujosa está fuera del alcance económico.
  4. Comer o beber vorazmente dándole más atención a la comida que a los que nos acompañan.
  5. Desperdiciar la comida, estando en la misma categoría que la de comer más de lo que necesita el cuerpo.

En los primeros cuatro casos, la gula es ocasionada por el mismo factor que la Lujuria: El deseo de obtener satisfacción a partir del sabor del alimento ingerido impulsa a quien incurre en este pecado a comer lo más posible.

Etimología de la palabraEditar

La palabra <<gula>> proviene de la palabra en latín <<gula>> que significaba garganta, gaznate, y pasó a significar voracidad.

La palabra procede de una raíz indoeuropea que significa tragar. a través de esto encontramos también gola, y derivados como golilla y gollete y verbos como engullir. posteriormente se puede encontrar por derivaciones en el latín la palabra deglutir y glotón. Palabras como goloso y gollería también presentan esta raíz.

Pecado capital: GulaEditar

La gula es uno de los 7 pecados capitales de la religión católica. Se encuentra entre la ira, la lujuria, la envidia, la pereza, la soberbia y la codicia.

Vea también Pecados capitales.

La gula se considera un pecado ya que incita a entregarse a los placeres de la vida sin medir necesidades ni consecuencias. En este sentido, la gula puede presentarse como glotonería, apetito por las comidas o las bebidas que están fuera del alcance económico y el desperdicio de alimentos.

La gula en la BibliaEditar

Fray Andrés de Olmos vincula la gula con el pasaje en que Eva y Adán incurren en pecado por comer el alimento prohibido.[3]​ Puede ser interesante destacar que la serpiente les ofrece un fruto prohibido que les hará como Dios. Es precisamente esa la raíz de todo pecado y la razón por la que el hombre acaba en la tierra donde constata que él no es Dios, que tiene limitaciones.

El ser humano ante Dios no tiene derechos pues no es como Dios. La vida es un don que se recibe por la gracia de Dios y del que Dios dispone a su antojo. ¨Solo Él, Dios, decide cuándo nos priva de la vida y de qué manera. De ahí que el hombre no pueda disponer de la vida. El mismo Jesucristo al hacerse hombre dispuso poco antes de la crucifixión que no se hiciera su voluntad sino la del Padre. El hombre sí tiene, por el contrario, obligaciones morales y entre ellas, la de mantener su cuerpo y su mente en el mejor estado posible, rechazando aquel fruto prohibido que provoque en él un apetito insaciable, una dependencia insaciable de tal modo que este fruto prohibido no lo aparte de sus obligaciones morales.

Cuando decimos que la vida es un derecho, estamos en otro plano, el de las relaciones humanas. Ahí sí es un derecho pues los demás seres humanos tienen la obligación de respetar la vida (precisamente por tratarse de un don o gracia de Dios).

En la raíz de todo pecado está siempre el egoísmo, que no es otra cosa que creerse el centro de todo, querer ser como Dios.

También está el pasaje en que el glotón ya en el infierno pide que le manden a Lázaro para que mojara su dedo en el agua y apacigüe el fuego de su lengua.[4]

SimbologíaEditar

Los símbolos que representan la gula son el cerdo y el color naranja.

Véase tambiénEditar

ReferenciasEditar

  1. a b «Significado de Gula». Significados. Consultado el 24 de junio de 2018. 
  2. Fray Andrés de Olmos, Tratado sobre los Siete Pecados Mortales. 1551 -1552. Los sietes sermones principales sobre los siete pecados mortales y las circunstancias en fin de cada uno en modo de pláticas., p. 89, edición de Georges Baudot, UNAM, México, 1996.
  3. Fray Andrés de Olmos, Tratado sobre los Siete Pecados Mortales. 1551 -1552. Los sietes sermones principales sobre los siete pecados mortales y las circunstancias en fin de cada uno en modo de pláticas., p. 145, edición de Georges Baudot, UNAM, México, 1996.
  4. Fray Andrés de Olmos, Tratado sobre los Siete Pecados Mortales. 1551 -1552. Los sietes sermones principales sobre los siete pecados mortales y las circunstancias en fin de cada uno en modo de pláticas., p. 149, edición de Georges Baudot, UNAM, México, 1996.

7. https://definicion.de/gula/[1]gula

Enlaces externosEditar

  • «Definición de gula — Definicion.de». Definición.de. Consultado el 16 de agosto de 2017.