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miniaturadeimagen|estructura. son los compuestos organofluorados más comunes. Compuestos principalmente por átomos de hidrógeno y flúor, fueron utilizados para sustituir a otros gases, como los halocarburos (CFC y HCFC [refrigerantes de primera y segunda generación]), que afectan a la capa de ozono. Sin embargo, al igual que los otros gases usados como sustitutos, p. ej., los perfluorocarbonos (PFC) y el hexafluoruro de azufre (SF6), tienen más potencial de calentamiento, siendo los HFC considerados gases de efecto invernadero (GEI).[1]

Fuentes de emisión y aplicaciones de los hidrofluorocarburos.

Los HFCs son compuestos de síntesis industrial, por lo que no es habitual encontrar fuentes naturales de emisión.

Los principales focos de contaminación de estas sustancias, se originan en los equipos de refrigeración, tanto en estado operativo, como al final de su vida útil. Son utilizados como agentes propulsores en los aerosoles, y como material aislante en espumas para hogares y edificios.

Efectos sobre la salud humana y el medio ambiente.

Por lo general, una exposición continua de algunos Hidrofluorocarburos (HFCs) pueden causar efectos adversos en órganos vitales como es el caso del cerebro y el corazón, no obstante la sintomatología dependerá del tipo de compuesto al que se esté expuesto.

En cuanto a su incidencia en el medio ambiente, el principal problema es que, los HFCs una vez liberados, son muy activos como agentes intensificadores del efecto invernadero, ya que poseen un elevadísimo potencial de calentamiento global, y un tiempo de vida en la atmósfera bastante longevo, estimado entre 10 y 100 años.


BRAYAN PENAGOS'

Véase tambiénEditar

ReferenciasEditar

  1. «Un invernadero llamado Tierra.» El País. Consultado el 21 de junio de 2014.