Internalismo tecnológico

El Internalismo tecnológico es un enfoque teórico en el que se consideran los procesos tanto de producción como de validación del conocimiento, necesariamente independientes de influencias sociales y factores externos. Dichas influencias externas serían mínimas y tocarían áreas de escasa significación, por ende no son necesarias de abordar.[1]​ Su estudio compete únicamente a la historia de las ideas y la filosofía de la ciencia.[2]​ Este enfoque prioriza la teoría y la lógica del método científico, en contraposición al Externalismo que deja la metodología en un segundo plano, para dar énfasis en la estructura organizativa de la ciencia, su relación con otras áreas del conocimiento y la relación de la comunidad científica con el poder político, las relaciones económicas y los aspectos socioculturales.[3]

Otra definición más general la propone John M. Staudenmaier, Profesor de Historia de la Universidad de Detroit Misericordia, en su análisis de la historiografía de la tecnología, titulado Technology's Storytellers: Reweaving the Human Fabric, quien define al enfoque internalista como el que se centra solamente en el diseño funcional de un artefacto dado , y al enfoque externalista por el que se discute algo del entorno tecnológico sin discutir el diseño funcional de cualquier artefacto que pueda relacionarse con él.[4]

Historia editar

Los primeros estudios de Ciencia Tecnología y Sociedad que datan de 1930 y 1940 presentaban, ya sea un enfoque externalista o internalista, pues esas eran las únicas dos concepciones posibles. El Internalismo surge como respuesta al enfoque externalista, que menospreciaba la especificidad de la propia ciencia dando importancia a factores externos culturales, económicos y políticos, propiciando el protagonismo de historiadores y sociólogos en la comprensión de los fenómenos científicos.

Según la concepción internalista, el desarrollo de la ciencia se rige por sus propias reglas inherentes, y ésta no puede explicarse más que a través de sí misma. A pesar de reconocer que factores "extracientíficos" influyan en ella, no son determinantes ni tampoco significativos en el análisis.

Uno de los más importantes historiadores científicos que utilizó la perspectiva internalista fue Alexandre Koyré(1892-1964), quien postulaba que las ideas científicas no están relacionadas con la práctica social, aunque sí con la totalidad intelectual en la cual se inscriben.[5]

El enfoque internalista fue criticado a principios del siglo XXI por autores y autoras que defendían la importancia del contexto social que rodea a los artefactos técnicos y científicos. Algunos exponentes opositores al internalismo son David Bloor, Bruno Latour y Sheila Jasanoff.[6][7][8]

Controversias editar

Thomas Kuhn(1922-1996) historiador y filósofo de la ciencia reconocido por su obra la estructura de las revoluciones científicas publicada en 1962, logró dar un giro a los estudios sociales de la ciencia, es decir, permitió concebir a la ciencia como conocimiento y, a su vez, como un fenómeno social e histórico, y no sólo niega la incompatibilidad de estos enfoques, sino que sostiene que éstos se complementan y son dependientes el uno del otro.[9]​ Kuhn plantea una revolución en las perspectivas histórica epistemológica de la ciencia, dominadas por visiones más tradicionales como las del ya nombrado Alexandre Koyré, adoptando un enfoque externalista.[10]

Dada la naturaleza excluyente de ambos enfoques, es que se ha reconocido que por sí solos tanto internalismo como externalismo, no son suficientes a la hora de definir un campo teórico en la historia de la ciencia. Se hace necesario un enfoque que integre tanto lo cognitivo como lo social, aceptando la diferencia controversial entre ambas posturas.

Si bien el escenario tradicional de los estudios sociales de la tecnología es la industria (territorio privilegiado para las disciplinas de economía y gestión) en décadas recientes se ha ido sumando un contingente de historiadores,cientistas políticos, ambientalistas, antropólogos y filósofos. La historia de la tecnología se ha desplazado de un análisis “internalista” hacia un análisis sociotécnico integrador
Estudios sociales de la tecnología: ¿hay vida después del constructivismo?[11]
La disputa internalismo - externalismo es un "falso problema", tanto más cuanto ninguna de las dos direcciones pueden resolver el planteamiento correcto de una historia de la ciencia. No existen dos historias, una interna y una externa, sino una historia de la ciencia única, que integra en su totalidad los llamados factores "internos" y "externos". Para ello es necesario asumir que la distinción entre estas dos series de factores es relativa y condicional, y ante todo, metodológica.
S.R.Mikulinski (1982)[12]

Referencias editar

  1. Di Bella, Mario; Suaya, Sofía. «Introducción al pensamiento científico. Documento de cátedra: Ciencia, Tecnología y Sociedad.» (PDF). Universidad de Buenos Aires. UBA XXI: 3. Consultado el 3 de julio de 2015. «El enfoque internalista consideraba al conocimiento científico como independiente de cualquier influencia social o, en todo caso, que dicha influencia sería mínima y tocaría áreas de escasa significación. Este enfoque encaraba el estudio de la historia de las ideas científicas y de su filosofía poniendo el acento en los elementos teóricos y en la lógica del método científico.» 
  2. Medina, Esteban (Julio - Septiembre 1983). «La Polémica internalismo/externalismo en la historia y la sociología de la ciencia» (PDF). Revista Española de Investigaciones Sociológicas (23): 3. Consultado el 2 de julio de 2015. «El internalismo asume que los procesos de producción y validación del conocimiento están libres de influencias externas, y su estudio compete únicamente a la historia de las ideas y la filosofía de la ciencia». 
  3. Di Bella, Mario; Suaya, Sofía. «Introducción al pensamiento científico. Documento de cátedra: Ciencia, Tecnología y Sociedad.». Universidad de Buenos Aires: 3. Consultado el 3 de julio de 2015. «El interés de los investigadores debía encaminarse hacia la estructura organizativa de la ciencia, su relación con otras formas de conocimiento y la relación de la comunidad científica con el poder político, las relaciones económicas y con los aspectos socioculturales. Los elementos metodológicos y la lógica de la investigación pasaban a un segundo plano o, directamente, no eran tenidos en cuenta.» 
  4. Romero Moñivas, Jesús (2009). «Tesis Doctoral. El estudio del Determinismo Tecnológico en la opinión pública: aportaciones teóricas, génesis y agentes.» (PDF). Universidad Complutense de Madrid. Facultad de Ciencias de la Información: Departamento de Sociología IV: 5. Consultado el 6 de julio de 2015. 
  5. Núñez Jover, Jorge. «La ciencia y la tecnología como procesos sociales. Lo que la educación científica no debería olvidar.». Organización de Estados Iberoamericanos. Para la Educación la Ciencia y la Cultura. Internalismo y externalismo trataron de resolver, cada uno a su modo, esas tareas pendientes. Consultado el 5 de julio de 2015. 
  6. Bloor, 1998.
  7. Latour, 1995.
  8. Jasanoff, 1992.
  9. Di Bella, Mario; Suaya, Sofía. «Introducción al pensamiento científico. Documento de Cátedra: Introducción al Pensamiento Científico. Cinecia Tecnología y Sociedad.». Universidad de Buenos Aires. UBA XXI: 2. Consultado el 6 de julio de 2015. «El abordaje epistemológico de Thomas Kuhn, y de los nuevos filósofos de la ciencia permitieron dar un giro a los estudios sociales de la ciencia tal como se venían desarrollando hasta ese momento, lo que nos posibilita entender que concebir a la ciencia como conocimiento y, a la vez, como un fenómeno social e histórico, no solo no constituyen enfoques incompatibles entre sí, sino que se complementan y guardan una dependencia mutua.» 
  10. Gallegos, Miguel (Enero de 2014). «Kuhn y la historiografía de la ciencia en el campo CTS». Revista iberoamericana de ciencia tecnología y sociedad 8 (22): 160. ISSN 1850-0013. Consultado el 6 de julio de 2015. «Sin dudas, la obra de Kuhn ha sido vista como un parteaguas para los estudios sociales de la ciencia a partir de los años 1960, aunque su impacto recién tuvo un efecto más generalizado a nivel mundial a partir de la década de 1970. Su primera repercusión aconteció en el campo anglosajón dominado por el positivismo lógico y la sociología de la ciencia. A comienzos de 1970 fue traducida al francés, provocando una renovación en las perspectivas histórico-epistemológicas de la ciencia dominadas por autores como Gaston Bachelard, Alexander Koyré y George Canguilhem, entre otros (Ledesma, 2005).» 
  11. Thomas, Hernán; Fressoli, Mariano; Lalouf, Alberto (27 de mayo de 2008). «Estudios sociales de la tecnología: ¿hay vida después del constructivismo?». Universidad Nacional de Quilmes, Argentina (Redes) 14: 6. 
  12. Núñez Jover, Jorge. «La ciencia y la tecnología como procesos sociales. Lo que la educación científica no debería olvidar.». Organización de Estados Iberoamericanos. Para la Educación la Ciencia y la Cultura. Internalismo y externalismo trataron de resolver, cada uno a su modo, esas tareas pendientes. Consultado el 6 de julio de 2015. «De esta circunstancia deriva Mikulinski (1982) una conclusión: la disputa internalismo - externalismo es un "falso problema", tanto más cuanto ninguna de las dos direcciones pueden resolver el planteamiento correcto de una historia de la ciencia. No existen dos historias, una interna y una externa, sino una historia de la ciencia única, que integra en su totalidad los llamados factores "internos" y "externos". Para ello es necesario asumir que la distinción entre estas dos series de factores es relativa y condicional, y ante todo, metodológica.» 

Referencias bibliográficas editar

  • Bloor, David (1998). Conocimiento e imaginario social. Barcelona: Gedisa. 
  • Jasanoff, Sheila (1992). Handbook of Science and Technology Studies (en inglés). Barcelona: Labor. 
  • Latour, Bruno (1995). Ciencia en acción. Londres: Sage. 

Véase también editar