Josefa de Iturbide y Huarte

Princesa Mexicana

Josefa de Iturbide y Huarte (Guanajuato, 22 de diciembre de 1814 - Ciudad de México, 5 de diciembre de 1891) fue hija del emperador Agustín I de México, y de su esposa Ana María Huarte; recibió el título de «princesa Mexicana» durante el reinado de su padre por el Congreso Constituyente y de «princesa de Iturbide» durante el Segundo Imperio por el emperador Maximiliano

Josefa
Princesa de Iturbide
Josefa de Iturbide portrait.jpg
Información personal
Tratamiento Su Alteza
Otros títulos Princesa de México
Nacimiento 22 de diciembre de 1814
Guanajuato,
Flag of Cross of Burgundy.svg Virreinato de Nueva España
Fallecimiento 5 de diciembre de 1891 (76 años)
Ciudad de México, Bandera de México República Mexicana
Sepultura Panteón de la Villa de Guadalupe
Religión Católica
Residencia Ciudad de México
Apodo Pepa
Familia
Casa real Iturbide
Padre Agustín de Iturbide
Madre Ana María Huarte
Información profesional
Condecoraciones Gran Cruz de la Imperial Orden de San Carlos
House of Iturbide.svg
Escudo de Josefa

Primer ImperioEditar

DecretoEditar

El Soberano Congreso Mexicano Constituyente decretó el 22 de junio de 1822[1]​ lo siguiente:

  • Art 1°. La Monarquía Mexicana, además de ser moderada y Constitucional, también es hereditaria.
  • Art 2°. De consiguiente, la Nación llama a la sucesión de la Corona por muerte del actual Emperador, a su hijo primogénito el señor D. Agustín Jerónimo de Iturbide y Huarte. La Constitución del Imperio fijará el orden de suceder del trono.
  • Art 3°. El Príncipe heredero se denominará «Príncipe Imperial» y tendrá el tratamiento de Alteza Imperial.
  • Art 4°. A los hijos e hijas legítimos de S.M.I se llamarán «Príncipes Mexicanos», y tendrán el tratamiento de Alteza.
  • Art 5°. Al señor D. José Joaquín de Iturbide y Arreguí, Padre de S.M.I, se le condecora con el título de «Príncipe de la Unión» y el tratamiento de Alteza, durante su vida.
  • Art 6°. Igualmente se le concede el título de «Princesa de Iturbide» y el tratamiento de Alteza, durante su vida, a la señora Dª. María Nicolasa de Iturbide y Arámburo, hermana del Emperador.

Segundo ImperioEditar

DecretoEditar

El emperador Maximiliano de Habsburgo decretó el 16 de septiembre de 1865[2]​ lo siguiente:

  • Art 1°. Se concede el título vitalicio de «Príncipes de Iturbide» a D. Agustín y D. Salvador, nietos del Emperador Agustín de Iturbide, así como también a su hija Dª. Josefa de Iturbide.
  • Art 2°. Los Príncipes mencionados en el artículo anterior, tendrán el tratamiento de Alteza, y tomarán rango después de la familia reinante.
  • Art 3°. Éste título no es hereditario, y en el evento de que los mencionados príncipes tuvieran sucesión legítima, el Emperador reinante o la Regencia se reservarán la facultad de conceder el expresado título, en cada caso, a aquel o aquellos de sus sucesores que estimaren convenientes.
  • Art 4°. En virtud de los arreglos celebrados con los miembros de la familia Iturbide, el Emperador toma desde hoy a su cargo la tutela y curatela de los mencionados príncipes Agustín y Salvador de Iturbide, nombrando co-tutora a la Princesa Josefa de Iturbide.
  • Art 5°. El escudo de armas que usarán los mencionados Príncipes, será el antiguo de su familia, con manto y corona de Príncipe, y teniendo por soporte a los dos lobos rampantes del mismo escudo de su familia, concediéndoles por gracia especial el uso del Escudo Nacional en el centro del mencionado blasón, según el diseño que se acompaña.
  • Art 6°. Los príncipes de Iturbide tendrán derecho de usar la escarapela nacional sin flama, y el botón con su corona de Príncipe.

Títulos, honores y nombramientosEditar

 
La princesa Josefa usando la Orden Imperial de San Carlos

Josefa de Iturbide fue co-tutora de sus sobrinos los príncipes Agustín y Salvador durante el Segundo Imperio Mexicano. La dos veces princesa tuvo una excelente relación con la emperatriz Carlota y el emperador Maximiliano, misma que expresaba la esperanza de que Maximiliano «se libraría de los sicofantes de su séquito y permanecería en su puesto»

En los últimos días de la vida del Emperador Maximiliano, prisionero, enfermo y ya sentenciado a muerte, el emperador le envió a Josefa una sentida carta de despedida y que poco después, su cuerpo caía acribillado a balazos por un pelotón de ejecución, exactamente como había caído su padre, 42 años y 11 meses antes, el Emperador Agustín de Iturbide.

A la caída del Segundo Imperio Mexicano y la partida de Carlota de Bélgica a Europa, la relación entre Josefa y la emperatriz se mantuvo siempre hasta la demencia total de ésta en términos amistosos, y cariñosos. El 23 de abril de 1868 escribía desde Bélgica la ex-soberana.

Mi queridísima amiga: Le mando un recuerdo de nuestro amado emperador, porque sé que es usted digna de poseerlo. Le adjunto otros dos para sus sobrinos, Salvador y Agustín, de quienes fue tutor, y cuando el segundo sea mayor, estoy segura que lo apreciará. No necesito decirle cuánto gusto me dio saber de la pensión regular que recibe Salvador, del pequeño Agustín y las demás noticias que me dio usted. Le adjunto también una pequeña medalla de plata, que bendijo el Papa, y le suplico la use en recuerdo mío y de nuestra madre universal. Confío en que tendrá usted la amabilidad de mandar las otras dos, en mi nombre, a Agustín y Salvador, y espero que ambos la usarán como recuerdo mío y para que queden bajo la protección de la Santísima Virgen. Quedo, mi querida amiga, su afectísima amiga y prima
Carlota de Bélgica

En 1865 fue condecorada con la Orden Imperial de San Carlos[3]​ la cual fue creada por Maximiliano el 10 de abril de 1866 para condecorar de manera exclusiva a las mujeres que hubiesen destacado en el servicio a la comunidad. La orden hacía honor a San Carlos Borromeo, el santo patrono de la emperatriz Carlota, quién la encabezaba. Se dividía en dos clases: gran cruz (para un máximo de 24 damas mexicanas y en el extranjero para damas de casas reales) y cruz o cruz pequeña (sin límite alguno).

Querida Pepa, queriendo haceros patente nuestro particular afecto, tenemos el gusto de enviaros por la presente las insignias de la Gran Cruz de Nuestra Orden Imperial de San Carlos [...] Recibid los sentimientos de aprecio con que somos sus afectísimos
Maximiliano de Habsburgo y Carlota de Bélgica

MuerteEditar

Ha fallecido doña Josefa de Iturbide, la única de todos los hijos del emperador Agustin de Iturbide que sobrevivía. Sus postreros años los pasó en esta capital, enteramente retraída, saliendo pocas veces de su habitación del Hotel Comonfort, donde habitaba. Vivía acompañada de criadas. Su carácter era grave, como era natural, no pudiendo olvidar el crimen inicuo que la hizo huérfana. Varios gobiernos hicieron justicia a la Princesa de Iturbide, decretando se le pagase una regular pensión, que era el único recurso con que contaba. Josefa y la llenó de atenciones. Duró pocos días la gravedad, aunque llevaba tiempo de padecer algunos males. Expiró como creyente, con todos los sacramentos de la Iglesia. Pocos amigos concurrieron al entierro. El cortejo fúnebre fue modesto y sencillo, quedando inhumado su cuerpo en el Panteón de la Villa de Guadalupe, Ciudad de México [...] Quiera el cielo que la muerte de la última hija del hombre a quien debemos Patria destruya para siempre el injusto odio que ficticiamente se excita en las clases ignorantes contra el nombre esclarecido de Iturbide, y que el abandono en que murió su última hija sea la última manifestación de la injusticia de México para con la familia de su más grande héroe [...] Así terminó su vida Josefa de Iturbide, a quien el destino la elevó por dos veces al rango de Princesa de México
El Tiempo, Diario de México

AscendenciaEditar

Véase tambiénEditar

ReferenciasEditar