Lanzón de Chavín

huanca de la cultura Chavín
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El lanzón de Chavín, o simplemente “El Lanzón”, es un monolito o wanka sagrada, perteneciente a la cultura chavín del Perú antiguo (hacia 1000 a. C.). Está esculpido en granito irregular, con 4,54 m. de altura, y permanece en su emplazamiento original, en un sector de una galería interior del Templo Viejo de Chavín, llamada “Galería del Lanzón”. Se le llama “lanzón” pues tiene la forma de una gigantesca punta de proyectil, cuyos extremos se enclavan solidamente en el suelo y el techo de la galería.

Lanzón de Chavín
El Lanzón.jpg
El lanzón monolítico.
Material Granito
Altura 4,54 m
Realización 1100-900 a. C.
Período Horizonte Temprano
Civilización Cultura Chavín
Descubrimiento Siglo XIX
Ubicación actual Templo Viejo de Chavín
Escudo de armas de Áncash.JPG Áncash - PerúFlag of Peru.svg Perú

Tiene tres lados, que están cubiertos con motivos grabados, que representan a una divinidad o ser sobrenatural con rasgos humanos mezclados con los de animales. Es la mayor de las esculturas o monolitos conservados de la cultura chavín; otros son la Estela Raimondi, el Obelisco Tello y la Estela de Yauya.

La etnia huari, que habitó el valle de Chavín de Huántar unos 1500 años después de la caída de cultura chavín, continuó adorando a esta y otras wankas en el interior de las ruinas del templo hasta inicios del siglo XVII. Los huari lo consideraban su deidad mayor, el dios Huari, relacionado con la agricultura y el agua. Según sus narraciones, fue un gigante del subsuelo materializado en la wanka.[1]

DescubrimientoEditar

La primera mención sobre esta escultura aparece en la obra del sabio italiano Antonio Raimondi, que a mediados del siglo XIX visitó el Templo o Castillo de Chavín. El estudioso peruano José Toribio Polo, que en 1871 visitó el santuario, lo bautizó con el nombre de “Lanzón”, término que actualmente es considerado incorrecto ya que en realidad se trata de una huanca (en quechua ancashino: wanka)[2]​ o piedra sagrada, que según una interpretación simula la forma de un colmillo. Fue el explorador alemán Ernst Wilhelm Middendorf quien recogió el nombre de huanca cuando visitó el templo en 1883:

“El pilar que soporta el techo, llamado La Huanca por los indios, tiene forma de prisma irregular. Está cubierto por dibujos de líneas onduladas, grabadas en la piedra, que rematan en cabezas de serpientes, cuyo conjunto forma un grotesco rostro humano. El canto romo que sobresale hacia adelante, forma la nariz, debajo de la cual, en los dos anchos planos laterales, está grabada la boca abierta mostrando los incisivos y los grandes y puntiagudos colmillos. La parte inferior del pilar tiene tres planos, los dos anteriores son anchos y estrecho el posterior; la parte superior en forma de cuello tiene cuatro lados y en éstos se observan también grabados de dientes con grandes colmillos. El dibujo adjunto, efectuado a la incierta luz de velas de sebo, trata de ilustrar de alguna manera la descripción que acabamos de ofrecer”.
Ernst Middendorf, PERÚ: Observaciones y estudios del pais y sus habitantes durante una permanencia de 25 años, 1895: 77.[3]

Posteriormente fue descrita detalladamente por los arqueólogos Julio C. Tello (1923) y John Rowe (1962). Este último denominó a la imagen grabada como la “Gran Imagen” o "Dios Sonriente", considerándolo como la principal deidad de la religión chavín, y por ende, del mundo andino.[4]

El aluvión de Chavín de 1945 obstruyó la entrada de las galerías subterráneas y por muchos años permaneció el Lanzón sepultado, hasta que fue limpiado el sitio y se puso nuevamente al descubierto el rostro fiero del dios tallado en piedra. Se proyectó en algún momento sacarlo de su sitio y trasladarlo a algún museo, pero nunca se concretó dicho plan. Una creencia muy arraigada en la zona vaticina catástrofes naturales de magnitud si se intenta mover de su sitio a la imponente escultura.

CronologíaEditar

Según John Rowe, esta escultura pertenece a los inicios del desarrollo Chavín y a la primera fase de la construcción del Templo (el llamado “Templo Viejo”), hacia 1100-900 a. C.

Según los arqueólogos, la deidad representado en el Lanzón era la principal divinidad de los chavines, cuyo culto era atendido por una casta sacerdotal que tenía acceso a las galerías subterráneas del Templo de Chavín. Este sería el centro de atracción de las peregrinaciones del mundo andino. Allí se hacían ofrendas humanas y de animales.[5]

Los miembros de la etnia huari, grupo étnico preinca, que se desarrolló unos 1500 años después que la cultura chavín, adoraban esta y otras huancas en las galerías de Chavín, todas bajo el nombre de Huari, asociándolas con la agricultura y el agua. Los huari, describieron a su deidad como un gigante del subsuelo.

“un templo muy grande del dicho Huari, que era come un adoratorio de los indios todo debajo de tierra con unos callejones, y laberintos muy dilatados hechos de piedras muy grandes y muy labradas, donde hallo’ tres idolos que los quemó y hizo pedaços y enterró, lo qual le defcubriò vn Indio viejo, que era facerdote del dicho Huari, que lo adoraua por medio de los dichos idolos, al qual adiuidaua fi auia de aparecer las cofas perdidas, llamando, y inuocando el dicho Huari, con el pacto fobredicho, y ofreciendole vnos granos de maiz negro y coca mafcada, y luego fe le aparecia una arana al canto del fogon, donde quemaua los dichos granos de maiz, y coca mafcada, para que aquel humo fueffe ofrecido al dicho Huari, y por la dicha arana adiuinaua las cofas”[6]

DescripciónEditar

 
Detalle del Lanzón.

En líneas generales, el ser mitológico representado en la escultura presenta atributos humanos y zoomorfos combinados. Su cabeza ocupa la tercera parte del volumen del monolito y en ella destacan una boca de felino con dos colmillos que le da un aspecto fiero, una cabellera formada por haces de serpiente a manera de penacho, así como grandes aretes que penden de sus orejas. El resto del cuerpo es corto y grueso, y se ven las extremidades superiores de forma humana: la mano izquierda hacia abajo y la derecha en alto con los dedos extendidos . A la altura de la garganta se ve una especie de greca, que podría representar un pectoral. El cuerpo está cubierto con una especie de túnica que termina en flecos; por encima de estos se desplaza un grupo de cabezas de felino. De ambos extremos inferiores de la túnica penden otras dos cabezas que parecen de culebras. Por encima de la cabeza de la divinidad se ven también sendos grupos de cabezas felínicas.

InterpretaciónEditar

Kauffmann considera que la divinidad representada en el “Lanzón” es en el fondo la misma que muestra la Estela Raimondi, aunque a diferencia de esta no lleva báculos o cetros, ni plumaje estilizado. Pero considera que el brazo levantado del dios podría aludir a la condición “voladora” del mismo.

Comparando con otras iconografías contemporáneas y posteriores, Kauffman sostiene que el dios chavín, en sus diversas variantes, es básicamente un ser híbrido: mitad hombre con boca atigrada y mitad ave de rapiña, al cual ha denominado piscoruna-pumapasim (quechua: hombre-ave con boca atigrada). Este “felino volador” estaría relacionado con el culto al agua, de tanta importancia en las civilizaciones agrícolas del Perú antiguo.

BibliografíaEditar

  • Del Busto Duthurburu, José Antonio: Perú preincaico, pp. 74-75. Colección de obras escogidas de José Antonio del Busto. Lima, Empresa Editora El Comercio S.A., 2011. ISBN 978-612-306-033-6
  • Kauffmann Doig, Federico:
    • Historia y arte del Perú antiguo. Tomo 2, pp. 191-192. Lima, Ediciones PEISA, 2002. ISBN 9972-40-214-2
    • «Los ancashinos ancestrales». Incluido en la Gran Enciclopedia del Perú. Lexus Editores, 1998. ISBN 9972-625-13-3
  • Silva Sifuentes, Jorge E. T.: «Origen de las civilizaciones andinas». Incluida en la Historia del Perú. Lima, Lexus Editores, 2000. ISBN 9972-625-35-4
  • Villanueva Sotomayor, Julio R.: El Perú en los tiempos antiguos. Historia Preínca e Inca. Publicado por el diario “Ojo”, edición fascicular, 2001. Edición e impresión: Quebecor World Perú S.A. Depósito Legal: 150103 2001 - 2408
  • Orsini, Carolina (1994). Arqueología de Chacas. Comunidades, asentamientos y paisaje en un valle de los Andes Centrales del Perú. Italia, Edizioni Pendragon. 

ReferenciasEditar

  1. Orsini, p. 50-53
  2. Julca Guerrero, Félix (2009), Quechua Ancashino - Una mirada actual, Lima: Fondo Editorial del Pedagógico San Marcos, Care Perú, p. 397, ISBN 978-612-45425-4-1 
  3. Middendorf, Ernst Wilhelm (1895), PERU; Beobachtungen und Studien über das Land und seine Bewohner während eines 25 Jährigen Aufenthalts [PERÚ: Observaciones y estudios del pais y sus habitantes durante una permanencia de 25 años] (en alemán), Berlín: Meisenbach Riffarth & Co., p. 77, ISBN 978-1138898998, consultado el 28 de marzo de 2017 
  4. Rowe, John H. (1962). Chavin Art – An Inquiry into its Form and Meaning. The Museum of Primitive Art. 
  5. Lumbreras, Luis Guillermo (1993). P. von Zabern, ed. Chavin de Huantar: Excavaciones en la Galeria de las Ofrendas. ISBN 9783805315548. 
  6. Orsini, p. 50-53

Véase tambiénEditar

Enlaces externosEditar