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Museo de Bogotá

Monumento Nacional de Colombia
Museo de Bogotá, sede Casa Sámano. Fotografía de Hanz Rippe.

El Museo de Bogotá nació como Museo de Desarrollo Urbano en 1969, pero tuvo una larga historia de transformaciones que dan cuenta de periodos de estabilidad, incertidumbre, renacimiento y fortalecimiento. En el 2003, se reformuló en su concepto y se transformó en un espacio cultural y ciudadano dedicado exclusivamente a la capital del país. Este cambio obedeció a la necesidad de ampliar su visión sobre la ciudad, entendida no sólo como un fenómeno urbanístico, sino como el territorio en el cual se generan múltiples y diversos patrimonios en constante transformación.

A semejanza de otras metrópolis del mundo que tienen un museo de ciudad, los capitalinos cuentan con el Museo de Bogotá (MdB), un lugar de reflexión sobre las historias pasadas, presentes y futuras de la capital y sus habitantes.

La colección del MdB cuenta con más de 25.000 fotografías de diversos fondos fotográficos, 425 planos históricos y 220 objetos que dan cuenta del desarrollo social y económico de Bogotá.

HistoriaEditar

A mediados del siglo XX nació la iniciativa de constituir un museo sobre Bogotá. En 1968, el alcalde Virgilio Barco Vargas retomó la idea, nacida en el ambiente de la alta sociedad. El Museo de Desarrollo Urbano, inaugurado el 11 de julio de 1969, fue una de las principales obras del gobierno de la época. Con el tiempo, pasó de ser la idea de una elite que concebía a la urbe exclusivamente desde su materialidad física, a constituirse en un museo que percibe y hace parte de una ciudad multifacética, pluricultural, diversa socialmente, rica en historias y patrimonios culturales y naturales.

La historia del museo de Bogotá es un reflejo de la evolución del pensamiento sobre la ciudad y su memoria. La apuesta actual del museo supera los límites de sus sedes, pues espera ser un punto de partida que motive a sus públicos a conocer y experimentar la ciudad, tanto rural como urbana. En este sentido, el museo puede recorrerse y vivirse a través de las manifestaciones culturales, edificaciones, monumentos, calles y plazas que conforman Bogotá.

El antecedente más antiguo de un museo de ciudad se remonta a 1962, cuando la Sociedad de Mejoras y Ornato de Bogotá planteó por primera vez la idea de conformar, en la antigua hacienda El Chicó, un museo dedicado a la capital. Esta iniciativa surgió a principios de la década de los cincuenta cuando Mercedes Sierra de Pérez, dueña de la hacienda, falleció y, al no tener herederos, legó la propiedad a la Sociedad de Mejoras y Ornato. Su voluntad era destinar los terrenos, la casona, los muebles y enseres a un “Museo de Bogotá, Mercedes Sierra de Pérez”, el cual estaría dividido en cuatro secciones: la histórica, la iconográfica, la biblioteca (que reuniría todas las publicaciones que existiesen sobre la ciudad) y la sección de mutación o universal, la cual acogería todo objeto que no pudiera ser clasificado en las otras secciones. Esta primera iniciativa de “Museo de Bogotá” nunca llegó a concretarse en la antigua hacienda.

En 1968, el entonces alcalde Virgilio Barco creó el Plan Museos que buscaba aumentar los espacios culturales de la ciudad. Con este plan la alcaldía llevó a cabo la creación de nueve instituciones: el Museo Taurino, el Museo de Arte de Santa Clara, el Museo Antonio Nariño, el Museo de la Cultura Muisca, el Museo Aeronáutico, el Museo de Historia Natural, el Planetario, el Museo de Arte Moderno y el Museo de Desarrollo Urbano. Este último, como bien indica su nombre, obedecía a una visión donde la infraestructura, el progreso material, el crecimiento físico y la historia urbana fueron los principales elementos de sus narrativas.

La primera sede del Museo de Desarrollo Urbano se ubicó en una casona del siglo XVII de La Candelaria, sobre la calle diez e identificada con el número 4-21. Fue adquirida en septiembre de 1968 por el Distrito Especial a través del Departamento Administrativo de Planificación. En ese mismo año, se contrató al arquitecto Luis Mc-Cornick para que realizara el diseño y montaje museográficos con un presupuesto no mayor de $ 20.000.

La labor de recolección de piezas correspondió al antropólogo Hernando Acevedo Quintero, primer director del museo, y a Luis Mc-Cornick, a quienes el alcalde Virgilio Barco les concedió licencia para retirar de cualquier dependencia de la Alcaldía los documentos u objetos que consideraran apropiados para el futuro museo. Otras piezas fueron entregadas por donaciones de particulares. A esta primera etapa de conformación de la colección corresponden el tranvía de mulas, la urna centenaria, varios planos históricos, una colección de teléfonos antiguos, tubos de los primeros acueductos, algunos de los primeros equipos de bomberos de Bogotá, una serie de maquetas talladas en madera, aproximadamente entre 1943 y 1952, por el maestro ebanista Eduardo Corrales Acevedo, varias fotografías históricas y de las obras de infraestructura realizadas por la alcaldía de Virgilio Barco reproducidas sobre retablos, entre muchos otros objetos. El Museo se organizó en diez salas dedicadas a diferentes temas relacionados con la historia de Bogotá y abrió sus puertas el 11 de julio de 1969. Cuatro años después, en 1972, ingresó a la Secretaría de Educación y seis años más tarde, en 1978, quedó bajo la administración del Instituto Distrital de Cultura y Turismo, entidad que se encargaría de su funcionamiento hasta el año de 2006.

Durante veinte años, entre 1969 y 1989, el Museo de Desarrollo Urbano funcionó sin mayores inconvenientes en su sede original de la calle 10 no 4-21. No obstante, al finalizar la década de los ochenta, el inmueble presentaba un deterioro considerable, razón por la cual se buscó una sede temporal y en abril de 1989 se trasladó a la casa de la esquina suroccidental de la Plaza de Bolívar conocida como Casa Comuneros o Casa Flórez de Ocarís. Inicialmente iba a permanecer allí por el término de ocho meses, pero su estadía se extendió hasta mediados de los noventa. Debido a problemas con la estructura y la amenaza de colapso del balcón nororiental del interior de la casa, el museo debió cerrar sus puertas parcialmente al público el 24 de febrero de 1993, llegando a su suspensión total en 1995.

Ese año, el Distrito sometió al Museo a un proceso para conceptualizar, proyectar y desarrollar nuevos lineamientos museográficos y museológicos acordes con las necesidades de la ciudad y con los conceptos contemporáneos para la conformación de museos en el siglo XXI. Para esto se contrató en 1996, a la Oficina de Proyectos – Centro Hábitat de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional, que planteó una reorganización total del Museo y realizó un inventario de su colección, acompañado por el diagnóstico de la pertinencia de cada objeto. Además recomendó que, en caso de que el museo no pudiese contar con una sede propia, regresara a su antigua sede o se ubicara en el Centro Interactivo de Ciencia y Tecnología del barrio El Salitre, en el que para entonces se proyectaba construir lo que más tarde se conocería como MALOKA.

Esta etapa representó para el Museo de Desarrollo Urbano un verdadero desastre: la colección tuvo que ser almacenada en diferentes lugares, como los sótanos de la Avenida Jiménez, lo cual llevó a que varias piezas se perdieran. Los periódicos no fueron ajenos a este cambio y en sus páginas denunciaron la lamentable situación del Museo.

Al tener su sede cerrada, el Museo realizó en 1997 la exposición Bogotá: exposiciones en video dentro del plan “La ciudad es el museo”. La muestra tenía el objetivo de sacar la exposición de las salas museológicas y llevarla a cinco espacios públicos localizados sobre la carrera Séptima. Esta iniciativa abrió la puerta para que en adelante se empezaran a realizar exposiciones que conceptualmente fueran más allá de su colección tradicional.

Ante la falta de sede y la imposibilidad de construir un edificio propio, el Museo fue reubicado en el Planetario y el 20 de septiembre del 2.000 abrió de nuevo sus puertas con la exposición “Bogotá Siglo XX”. Posiblemente, esta fue la primera exposición temporal realizada en el Museo y la primera que contó con un catálogo que diera cuenta ello. Para el año 2003 el Museo de Desarrollo Urbano sufrió una reformulación radical en su concepto y se transformó en el Museo de Bogotá. Este cambio obedeció a la necesidad de ampliar la visión del museo sobre la ciudad, entendida no sólo como un fenómeno urbanístico, sino como una compleja red de relaciones sociales y culturales.

En el 2006, el Instituto Distrital de Cultura y Turismo dejó de existir y se creó la Secretaría de Cultura Recreación y Deporte (SCRD). Esta reforma transformó a la antigua Corporación La Candelaria en el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural (IDPC), entidad adscrita a la SCRD, y sus funciones incluyeron al Museo de Bogotá. Así, se propuso un tercer traslado del Museo para que retornara al sector de La Candelaria, muy cerca a la casona que lo vio nacer cuarenta años atrás. A falta de una sede propia se destinaron dos inmuebles de propiedad del IDPC para albergarlo. El primero, fue la llamada Casa del virrey Sámano, restaurada y puesta en funcionamiento en 2008 como sede de las exposiciones temporales, y el segundo fue la llamada Casa de la Independencia, que empezó su restauración en 2009 y fue entregada en 2015 como sede de exposición de la colección permanente. A estas dos sedes se sumó, en 2016, el Monumento a Los Héroes, fundamental para descentralizar la oferta cultural del Museo.

Actualmente, el Museo de Bogotá se encuentra culminando un proceso de fortalecimiento integral, de carácter curatorial y museográfico, denominado Museo Renovado, que permitirá alinear el museo con los estándares museológicos actuales para la investigación, catalogación y exhibición de colecciones, además de potencializar las diversas actividades educativas y culturales desarrolladas en todas sus sedes. En el 2019 el Museo de Bogotá volverá a tener vida con exposiciones temporales en lo que se conocerá como su sede principal; la inauguración esta por anunciarse.

Véase tambiénEditar

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