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Oración a san Miguel arcángel

San Miguel Arcángel por Guido Reni, Santa Maria della Concezione, Rome, 1636

El Papa León XIII instituyó una oración a san Miguel arcángel para toda la Iglesia católica. Estableció la recitación de esta oración después de la misa rezada, y se recitó hasta el Concilio Vaticano II, cuando dejó de ser obligatoria.

La visiónEditar

El padre Domenico Pechenino escribe: "No recuerdo el año exacto. Una mañana el Sumo Pontífice León XIII había celebrado la santa misa y estaba asistiendo a otra de agradecimiento, como era habitual. De pronto, le vi levantar enérgicamente la cabeza y luego mirar algo por encima del celebrante. Miraba fijamente, sin parpadear, pero con un aire de terror y de maravilla, demudado. Algo extraño, grande, le ocurría.

Finalmente, como volviendo en sí, con un ligero pero enérgico ademán, se levanta. Se le ve encaminarse hacia un despacho privado. Los familiares le siguen con premura y ansiedad. Le dicen en voz baja: "Santo Padre, ¿no se siente bien? ¿Necesita algo?" Responde: "Nada, nada". Al cabo de media hora hace llamar al secretario de la Congregación de Ritos y, dándole un folio, le manda imprimirlo y enviarlo a todos los obispos diocesanos del mundo. ¿Qué contenía? La oración que rezamos al final de la misa junto con el pueblo, con la súplica a María y la encendida invocación al príncipe de las milicias celestiales, implorando a Dios que vuelva a lanzar a Satanás al infierno".

Texto latino Versión española
Sancte Michael Archangele, defende nos in proelio,
contra nequitiam et insidias diaboli esto praesidium.
Imperet illi Deus, supplices deprecamur:
tuque, Princeps militiae caelestis,
Satanam aliosque spiritus malignos,
qui ad perditionem animarum pervagantur in mundo,
divina virtute, in infernum detrude.
Amen.
San Miguel arcángel, defiéndenos en batalla,
sé nuestro amparo contra las maldades y acechanzas del diablo,
que Dios le reprenda, es nuestra humilde súplica;
y tú, Príncipe de las huestes celestiales,
por el poder de Dios,
arroja al Infierno a Satanás y a los demás espíritus malignos,
que rondan por el mundo buscando la ruina de las almas.
Amén.

La crisis de la Iglesia en 2018 y la reintroducción de la oración a San Miguel Arcángel.Editar

Tras el escándalo sexual que involucró a varios miembros del episcopado y al clero, el Papa Francisco[1]​ pidió a los fieles de todo el mundo que recitaran el Santo Rosario a la Santísima Virgen María todos los días, durante todo el mes de octubre, junto con el ayuno y la penitencia, como ya se solicitó en el "Carta al pueblo de Dios" del 20 de agosto de 2018[2]​: para la protección de la Iglesia, contra Satanás, el "Gran Acusador", que termina con la antigua oración Sub Tuum Praesidium dedicada a la Virgen y con la oración a San Miguel Arcángel. Además, varios obispos en el mundo han solicitado la reintroducción de la oración a San Miguel al final de cada misa, en particular:

Estados UnidosEditar

  • Arquidiócesis de Portland, Oregón (Abp. Alexander K. Sample)
  • Arquidiócesis de Kansas City, Kansas (Abp. Joseph Fred Naumann)
  • Arquidiócesis de Hartford, Connecticut (Abp. Leonard P. Blair)
  • Diócesis de Pittsburgh, Pensilvania (Bp. David A. Zubik)
  • Diócesis de Allentown, Pensilvania (Padre Alfred Andrew Schlert)
  • Diócesis de Springfield, Illinois (Bp. Thomas J. J. Paprocki)
  • Diócesis de Madison, Wisconsin (Bp. Robert C. Morlino)
  • Diócesis de Bridegeport, Connecticut (P. Frank Jospeh Caggiano)
  • Diócesis de Knoxville, Tennessee (p. Richard Stika)
  • Diócesis de Orange, California (Bp. Kevin W. Vann)
  • Diócesis de Toledo, Ohio (Bp. Daniel E. Thomas)
  • Diócesis de Gallup, Nuevo México (S. James S. Wall)

ReferenciasEditar

  1. «Comunicado de la Oficina de Prensa de la Santa Sede». press.vatican.va. Consultado el 30 de septiembre de 2018. 
  2. «Carta del Papa Francisco al Pueblo de Dios (20 de agosto de 2018) | Francisco». w2.vatican.va. Consultado el 30 de septiembre de 2018.