Pacho Herrera

criminal colombiano

Hélmer Herrera Buitrago fue un narcotraficante colombiano, cuarto al mando dentro del Cartel de Cali. La prensa sensacionalista colombiana también lo llamaba "El hombre de los mil rostros", porque luego de la fuga de Pablo Escobar de la catedral, este dejó abandonado un álbum con fotos de Helmer Herrera donde le habían hecho varios retoques para tratar de identificar su aspecto actual, ya que este manejaba un perfil muy bajo y era difícil de reconocer. A lo largo de su carrera como uno de los cuatro grandes capos del cartel de Cali, Helmer Herrera Buitrago fue el que siempre estuvo más seguro. Nunca apareció mencionado siquiera, públicamente, en las guerras que libró esa organización. Herrera era un hombre que consideraba la clandestinidad como la mejor herramienta para sobrevivir.

Helmer Herrera Buitrago Sables
Helmer Herrera Buitrago.jpg
Nombre real Helmer Herrera Buitrago
Nacimiento 24 de agosto de 1951
Palmira, Valle del Cauca. Colombia Bandera de Colombia
Fallecimiento 4 de noviembre de 1998 (47 años).
Palmira, Valle del Cauca. Colombia Bandera de Colombia
Alias
  • Pacho.
  • El Hombre de los Mil Rostros.
Cargo(s) criminal(es)
Condena
Situación actual Muerto (Asesinado)
Ocupación Narcotraficante
Padres Luz Mery Buitrago.
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Ese comportamiento fue notorio durante sus 20 años como delincuente. Nunca dio una entrevista, jamás fue involucrado en el escándalo de la narcofinanciación de la campaña samperista en 1994, pese a que se dice que fue él quien aportó el mayor porcentaje de dinero; tampoco apareció liderando la guerra contra Pablo Escobar, aun tras el atentado dinamitero en enero de 1987 contra el edificio Mónaco, propiedad de Pablo Escobar, quien señaló directamente a Pacho Herrera como responsable. Luego de su entrega a las autoridades, se conocería por declaraciones propias de Helmer Herrera en indagatoria ante la fiscalía que fue él el primero de los cuatro miembros que conformaban la cúpula del cartel de Cali en negarse a colaborar económicamente con la guerra que Pablo Escobar le había declarado al estado colombiano y confrontarlo ante las amenazas que éste le había hecho. Para ese entonces, dejó el protagonismo en manos de los hermanos Rodríguez Orejuela y nunca hubo pruebas contundentes de que él fuera como al parecer lo fue uno de los cerebros de los Pepes, la célebre organización que finalmente acabó con el cartel de Medellín.

Tan bajo era su perfil, que tomó mucho tiempo saber que él era el objetivo de un ataque ejecutado por el ala terrorista de Escobar en una cancha de fútbol en Candelaria, Valle, en 1990 en la que murieron 17 personas y otro atentado en 1991 en un balneario a las afueras de Cali.

Era tanta su discreción que por años los servicios de inteligencia solo dispusieron de esta vieja fotografía para buscarlo.

Todo eso cambió en septiembre de 1996, cuando Herrera decidió finalmente salir a la luz pública y someterse a la justicia. A partir de ese momento, según cuentan numerosas personas que lo frecuentaban, Pacho Herrera cambió su estilo de vida y se dedicó de lleno a su gran pasión, el fútbol. Así, se convirtió en jefe de deportes de la cárcel de Palmira, patrocinó varios campeonatos de fútbol, empezó a estudiar administración de empresas e inglés, y se volvió un lector incansable.

"Se convirtió en una especie de orientador, de filósofo. Era una especie de oráculo de otros muchos capos de la droga."

"Gustavo Salazar Pineda", abogado penalista de Helmer Herrera.

El 4 de noviembre de 1998, Rafael Ángel Uribe Serna, haciéndose pasar como abogado, ingresó al penal de Palmira donde se encontraba Helmer Herrera y lo asesinó, propinándole siete impactos de bala.

Índice

BiografíaEditar

Aún no se ha establecido la veracidad de la versión que afirma que fue hijo de Benjamín Herrera Zuleta, el pionero del tráfico de estupefacientes en el Valle del Cauca y que llegó a ser conocido como "el Papa Negro de la Cocaína".

Helmer Herrera había nacido el 24 de agosto de 1951. Creció en la ciudad colombiana de Palmira, en el Valle del Cauca. Estudió mantenimiento técnico. A principios de los años setenta se mudó a la ciudad de Nueva York en los Estados Unidos, donde trabajó como mecánico industrial en Nemac Corporation. En 1975, Herrera empezó a distribuir cocaína en su barrio. En 1978 fue arrestado por cargos de venta de drogas en la ciudad de Nueva York, donde tuvo que cumplir un año de cárcel.

Aproximadamente en 1983, por intermedio de Jose Santacruz Londoño, conoció a los hermanos Gilberto Rodríguez Orejuela y Miguel Rodríguez Orejuela que comenzaron a negociar con Helmer Herrera los derechos de suministro y distribución de cocaína en la ciudad de Nueva York, para más tarde abrir rutas de tráfico a través de México con las conexiones que había establecido con anterioridad. Junto con nuevas rutas de tráfico, Helmer Herrera también diseñó una rentable operación de lavado de dinero, según la DEA (Administración de Control de Drogas de Estados Unidos).

La carrera delictiva de Hélmer Pacho Herrera, fue contada por él mismo a la Fiscalía durante las sesiones de indagatoria que rindió ante el organismo investigador:

"Cuando llegué a Estados Unidos aproximadamente en 1975 comencé a trabajar en la empresa Nemac Corporation, en Nueva York. Era una empresa de mecánica de precisión donde se elaboraban piezas de aviones. En ese entonces el trabajo que se hacía era para los aviones de guerra de Estados Unidos. Como yo era mecánico industrial y logré sacar el Social Security, comencé a trabajar legalmente en Nemac. Era un trabajo dispendioso. Cada seis meses se elaboraban 100 piezas de precisión. Uno se podía demorar haciendo una sola pieza de éstas entre tres y cuatro meses. Cuando el trabajo estaba terminado iban oficiales del FBI y de la Aeronáutica Civil para revisar la calidad del trabajo. Me acuerdo que en ese entonces el salario era entre 60 y 70 centavos de dólar. Cuando yo entré a Nemac logré que me pagaran a siete dólares la hora. En esa empresa trabajé hasta 1979". (...). "Los dólares que traía de Estados Unidos eran del narcotráfico y también de algunos industriales, ya que por la situación cambiaria que había en ese tiempo no era posible que ellos los trajeran legalmente. Pero la mayoría de los dólares que yo traía eran de personas que trabajaban en actividades ilícitas". (...). "Nunca tuve en claridad a cuántas de esas personas les traía los dólares, porque uno en este negocio no puede preguntar ni pedir que le hagan aclaraciones". (...). "Creo que en esta actividad comencé hace 13 años. Entre 1983 y 1990 pude haber traído una cantidad cercana entre los 80 y 100 millones de dólares". (...). "En 1983, cuando yo me vine de Estados Unidos, en mi equipaje traje unos destapadores a los cuales les saqué por dentro todo el sistema de funcionamiento y los rellené con dólares. Si mal no recuerdo, le metí a cada destapador entre 30 y 35.000 dólares. Me acuerdo mucho que en esa oportunidad también traje unas ollas pitadoras, y a cada una de ellas le cabían entre 20 y 40.000 dólares. En ese primer viaje traje cerca de 200.000 dólares". (...). "Cuando llegué a la aduana me nació por primera vez la idea de montar este negocio de la traída de dólares. En esa oportunidad ni siquiera las tulas, donde venían esos electrodomésticos con la plata, me fueron tocadas y fue para mí una gran sorpresa, al igual que de felicidad, por la facilidad con que había entrado este dinero". (...). Crece el negocio "Ese mismo año Hugo Valencia, uno de mis socios, me pidió el favor de que le trajera 300.000 dólares. Yo utilicé una persona para traerlos. Lo hice en tres viajes, cada uno con 100.000 dólares utilizando el mismo método que había usado meses atrás. Cuando la cantidad de dólares se hizo más importante, con mi hermano Ramiro y otros dos socios hacíamos el trabajo. Primero conseguíamos personas que vivían en Estados Unidos y que querían visitar a sus familiares en Colombia. Después de contactarlas mirábamos el equipaje y los electrodomésticos que podrían traer al país. Así fue como en televisores, en ollas, en la ropa, en los bolsillos de los sacos, metíamos el dinero y arreglábamos a los aforadores de la aduana para que no molestaran por la cantidad de equipaje que se traía. Por mucho tiempo, yo personalmente iba al aeropuerto y recibía a esos pasajeros". (...). "Cuando los socios me enviaban entre dos y tres pasajeros el mismo día utilizábamos los vuelos de las aerolíneas Eastern, Air France, American o Avianca. Usualmente esos aviones salían de Nueva York hacia las ocho o nueve de la mañana. Hacían escala en Miami y llegaban a Cali entre las ocho y las 11 de la noche, y esas horas eran muy buenas para trabajar". (...). "En 1986 la cantidad de dólares para traer era enorme. Muchas veces se llegó a mandar el dinero desde Estados Unidos apenas envuelto entre la ropa. En algunas oportunidades la tula donde venían los dólares era descubierta. Y las personas encargadas del equipaje en Nueva York o en Miami se la robaban sin denunciar nada. Pero cuando la DEA y la aduana de Estados Unidos descubrieron este sistema las cosas se complicaron".

"Helmer Herrera Buitrago''

En su indagatoria, también narró a la fiscalía colombiana la manera como se elaboraban cada vez nuevos métodos que le permitían ingresar a Colombia los dólares provenientes del ilícito negocio:

"Entonces uno de los socios, no recuerdo bien si Pedrito o José, llevó una persona que manejaba muy bien el cuero y ella fabricó las maletas de doble fondo. Con ese sistema comenzamos a traer de nuevo la plata. Como se dice en el argot nuestro, camuflamos mejor los dólares para darle una protección más adecuada". (...). "Este no fue el único sistema que utilizamos. En algunas oportunidades comprábamos los cupos de colombianos que llevaban viviendo más de cinco años en Estados Unidos y a nombre de esas personas mandábamos menajes a Cali. En esos menajes venían neveras, muebles, comedores, camas, armarios, etcétera. Nosotros aprovechábamos el envío de esos enseres para camuflar los dólares y mandarlos a Cali". (...). "También utilizamos la importación de respuestos y de motores de segunda que los comprábamos en los desguazaderos o cementerios legales que existen en Estados Unidos. A esos motores les sacábamos algunas piezas, metíamos el dinero y luego sellábamos con soldadura los compartimientos para evitar sospechas. Otro método que utilizamos fueron las mangueras de alta presión y estufas de gas". (...). "Los sistemas cada vez eran más sofisticados, porque hacia los 90 las autoridades comenzaron a coger a la gente en los aeropuertos y muchas veces esos funcionarios se robaban la plata y soltaban a las personas, porque en ese momento la movilización de dólares no era un delito en Estados Unidos. En otras ocasiones las autoridades estadounidenses allanaron apartamentos, donde encontraron más de un millón de dólares. Pero inexplicablemente soltaban a la gente diciéndoles que no se preocuparan, que no iban a judicializar el caso, ni a denunciarlos ante la Corte para que los deportaran porque la mayoría de esas personas vivían ilegalmente en Estados Unidos. A cambio de ello los agentes federales se quedaban con los dólares". (...). "Mi negocio era traer dólares. A mí me entregaban en Estados Unidos dólares y yo entregaba dólares aquí en mi país. Es decir, no los convertía en pesos. Mi comisión por el trabajo sí me la pagaban en dólares. En un principio los mandaba a cambiar a San Andresito y en otras oportunidades al Banco de la República. Fue ahí cuando descubrí que era más rentable lo segundo, porque los pagaban mejor e incluso los pagaban en efectivo. Eso fue lo que llamaron después la 'ventanilla siniestra'. Por seguridad nunca cambié más de 100.000 dólares por día. Recuerdo que en algunas oportunidades cuando restringieron el cambio y sólo lo hacían hasta por 10.000 dólares en efectivo, entonces uno llegaba al banco y allí encontraba personas que desde muy temprano hacían fila para cambiar unos pocos dólares. Entonces nosotros les dábamos una buena cantidad de dólares a esas personas para que nos hicieran la diligencia y les pagábamos unos 10.000 pesos por ese trabajo". (...). "Por mi seguridad y la de mi familia me reservo los nombres de todas las personas a las que les ofrecí mi trabajo de traer dólares de Estados Unidos". (...). "¿Qué garantía ofrecía cuando yo me responsabilizaba en la traída de dólares? Muy sencillo. Al principio, en 1983, ese negocio era muy fácil de hacer. Era un negocio de confianza por la amistad que había con algunas de esas personas. Después, yo adquirí un capital muy caudaloso y cuando me pedían que trajera dinero respaldaba la transacción con mi plata. Nunca acepté recibir encargos por los que no pudiera responder, pues no quería estar en el pellejo de aquellas personas que habían tenido problemas y después nunca pudieron responder. El éxito mío fue garantizar la entrega del dinero que siempre me confiaron. Cuando me daban los dólares en Estados Unidos a lo máximo me demoraba 24 horas en entregarlos aquí en Colombia". (...). "Sobre el negocio del envío de cocaína quiero contar lo siguiente. Inicialmente, entre el 84 y el 86, a mí me apuntaban en los grandes envíos con una cuota que oscilaba entre los 10 y 30 kilos. En 1987 participé en unas dos ocasiones con 100 kilos y en ese mismo año me apuntaron un envío de 150 kilos. En el 89, don Chepe (José Santacruz) nos llevó en un negocio en el que participamos con 200 kilos. Para 1990 yo no quería intervenir más en el envío de cocaína, ni siquiera como apuntador. Pero don Chepe utilizó mucho la organización paralela para la distribución de mercancía tanto en Miami como en Nueva York. No sé exactamente cuánta cantidad se distribuyó". (...). "No sé exactamente cuánta plata recibí como ganancia de los envíos de droga. Sin embargo en algunos años, entre el 83 y el 90, sino estoy mal, recibí 2.200.000 pesos y 2.500.000 pesos por cada kilo. Creo que eso fue en el año 87. Eso fue como ganancia. A partir de 1989 la cifra aumentó por kilo y recibía entre 2.000 y 2.400 dólares".

"Helmer Herrera Buitrago"

Según su versión ante la fiscalía, su apodo de "Pacho", con el cual se conoce mundialmente, se lo debe a la persecución de Pablo Escobar:

"Cuando Pablo Escobar tenía esa guerra contra el Estado y le dio por secuestrar a todas las personas que él creía tenían dinero en efectivo, para poder subsanar sus gastos, entonces los señores Rodríguez, más propiamente don Gilberto, un día que asistió a una reunión por allá en 1988, me dijo: 'Para tu seguridad ya que Pablo te quiere secuestrar y va a interceptar muchos teléfonos o comunicaciones y además va a buscar la manera de llegarte por todos los medios con inteligencia, entonces desde hoy cuando nos llamés, ¿cómo querés que te llamemos?'. Yo le dije: 'Como ustedes quieran, a mí eso no me molesta'. Entonces me pusieron el apodo de Pacho". "La única intervención que tuve en la persecución de Pablo Escobar fue de simple colaboración con las autoridades que en ese entonces estaban detrás de Escobar. Nuestra colaboración fue muy efectiva. Y sólo fue de inteligencia. De informaciones que nosotros pagábamos para dar con el paradero de él y su gente". "En 1989 Escobar envió una maleta con 20 kilos de cocaína al exterior y le puso en el rótulo del envío mi nombre y el teléfono de donde yo residía en esa época. Esa misma semana envió otra maleta con 20 kilos de cocaína a Londres y también le colocó mi nombre en la tarjeta del equipaje. Escobar decía que de cualquier manera debía perjudicarme y por eso trató en varias ocasiones de hacerme montajes para judicializarme...". "Escobar buscaba que la Policía me persiguiera y que la Fiscalía me sacara una boleta de captura. Él decía que de esta manera mandaba a oficiales de la Policía o de otras instituciones que trabajaban con él para que me detuvieran y me pudieran llevar hasta Medellín y allí cobrarme cinco millones de dólares que según Escobar yo tenía"

"Helmer Herrera Buitrago".[1]

En marzo de 1995 se dictó la primera orden de captura contra Herrera por narcotráfico y enriquecimiento ilícito. Desde ese momento empezaron 16 meses de persecución al cuarto hombre al mando del cartel de Cali y el encargado del aparato armado. Era requerido por la justicia colombiana.

Pacho Herrera fue uno de los tres narcotraficantes que a comienzos de 1994 osó presentarse ante el ex fiscal Gustavo de Greiff para que iniciara una investigación en su contra.

Fueron 16 meses de persecución por parte del Bloque de Búsqueda. Los allanamientos mostraron otros rasgos de su conducta y su fortuna que para ese entonces no se conocían.

De su vida privada se conoció muy poco. Las autoridades DIJIN y DAS señalan que Helmer Herrera tiene seis hijos legítimos y una hija adoptada. En cuanto a su vida social, afirman que era discreto, de carácter duro, no compartía con mucha gente por seguridad. De su vida privada se logró conocer por parte de estas dos autoridades que había tenido diversas parejas sexuales de género femenino, sin adquirir con ninguna un compromiso conyugal. Se conoció que, tiempo después de regresar a Colombia, comenzó a llevar una conducta bisexual. Frecuentaba pequeños grupos de jóvenes entre los 18 y 22 años, quienes por lo general siempre estaban a su lado.[2]

Helmer Herrera era de contextura corpulenta, 1,70 metros de estatura, trigueño, ojos y cabello negro ondulado. Como anécdota particular, se conoce que fue amante de la música popular. En este género musical, sus artistas preferidos fueron Darío Gómez (quien gozaba de un alta estima de Herrera y quien para un fin de año le quiso obsequiar un auto deportivo; pero el artista se negó porque temía enredarse en líos jurídicos por aquel detalle del capo), y Luis Alberto Posada (quien, en una ocasión, sus servicios fueron requeridos por el capo solo para amenizar una partida de póker y repetir la misma canción durante toda la noche). Ambos son artistas colombianos.

En el allanamiento a un edificio del barrio Normandía, en el norte de Cali, se descubrió que cada piso tenía una decoración diferente. Había salas con muebles de vidrio y otros artículos de lujo. En otros espacios se encontraban camas, repisas y armarios de fina madera; también cuartos de baño.

Una operación del Bloque de Búsqueda llegó hasta Consultorías Empresariales Especializadas Ltda, localizada en un piso de un céntrico edificio caleño, el cual se pudo vender en su totalidad a particulares luego de la muerte de Helmer Herrera. Allí se descubrieron unas 60 escrituras de propiedades y sociedades empresariales constituidas por Herrera, sus seis hermanos y varios familiares.

Su nombre se relacionó con el allanamiento de otro edificio del barrio Capri, al sur de la ciudad. Se encontraron cables de UHF, pares telefónicos y una antena de fabricación casera pero con capacidad para evitar el rastreo de llamadas. Según el Bloque, desde aquí se interceptaban los mensajes de las centrales de buscapersonas que funcionan en el sector.

En la madrugada del 23 de diciembre de 1995, el Bloque de Búsqueda arribó al Meta en su búsqueda. Con 41 allanamientos, no fue suficiente para hallar el rastro del cuarto hombre del cartel de Cali.

Fueron allanadas más de 80 haciendas en Palmira, Cartago, Candelaria, Jamundí, Obando, Sevilla y Caicedonia.

Ante el juez sin rostro, Herrera reconoció que llevó a cabo la introducción clandestina de 125 millones de dólares a Colombia, producto del tráfico de narcóticos entre 1983 y 1993.

La sentencia preliminar le señalaba 80 meses de prisión y el pago de 1.160 millones de pesos, pena que fue duplicada por el Tribunal Nacional. Las investigaciones nunca se relacionaron con hechos de violencia.

Seis meses antes de su muerte, la Fiscalía informó que se empezaba a poner en práctica la ley de extinción de dominio y se incluían bienes de Herrera. Después de ser asesinado en la cancha de fútbol de la Penitenciaría Nacional de Palmira, más de uno de los secretos alrededor de su personalidad y su fortuna siguen ocultos.

Hélmer Pacho Herrera había salido ileso de dos atentados contra su vida en 1990 y 1991, en Candelaria y Jamundí, respectivamente.

El 1 de septiembre de 1996 se entregó a la justicia colombiana en la iglesia de Yumbo en el Valle del Cauca y fue recluido en el centro penitenciario de máxima seguridad de Palmira. El 4 de noviembre de 1998 fue asesinado dentro del centro penitenciario a manos de Rafael Ángel Uribe Serna, quien ingresó al penal haciéndose pasar como abogado.[3]

De lavador de dólares a capo del narcotráficoEditar

Helmer Pacho Herrera era el más joven de la organización, pero también el más osado. La razón era que su vinculación al negocio del narcotráfico la hizo posicionándose como capo de la distribución de cocaína y el lavado de activos en Estados Unidos. Esto lo convertiría en uno de los narcotraficantes más adinerados del mundo, sin conocerse aún la totalidad de su fortuna. De hecho, llegó a ser, en su momento, el más importante lavador de dinero de los carteles de droga colombianos.

Helmer Herrera relato a la Fiscalía durante las indagatorias que había llegado a Estados Unidos a la edad de 22 años y obtenido su primer empleo en Nemac Corporation, asumió aquello como un asunto temporal y pronto, con ahorros de su salario, Hélmer Pacho Herrera se convirtió en un mercader de pequeña escala.

"Compraba calculadoras y relojes electrónicos, incluso electrodomésticos y los enviaba a Colombia, en donde su precio era significativamente mayor".

"Helmer Herrera Buitrago"

Para 1976, sin reparar excesivamente en la condena que en su contra dictó un juez federal incursionó en el mercado negro de las transacciones de diamantes y joyas italianas; entonces, a instancias de Ramiro Herrera, su hermano, apareció la primera oferta para que actuase como lavador de dólares, de esta manera lo contó a la fiscalía colombiana:

"Ramiro conocía a un individuo que decía llamarse Hugo Hernán Valencia Fierro y me lo presentó"

"Helmer Herrera Buitrago"

Hugo Hernan Valencia Fierro, un narcotraficante de la ciudad de Cali-Colombia, tenía una nueva actividad que proponerle a Helmer Herrera; ingresar dolares a Colombia, sin declararlos a la Aduana norteamericana, ya que provenían del ílicito negocio del narcotráfico, luego se sumarian a la lsita de clientes de Helmer Herrera mas narcotraficantes colombianos, también empresarios que querían evadir impuestos; en principio, los montos de las transacciones de lavado de dólares con Hugo Hernán Valencia Fierro fueron equivalentes a lo que el propio Herrera estaba en capacidad de reintegrar en caso de perder el dinero durante el envío a Colombia; sin escuchar razones, Herrera impregnado de su propia ley de vida; "La plata busca la plata", se introduciría en otro negocio ílicito; Hugo Hernán Valencia le había propuesto entonces enviar cocaína a Estados Unidos, advirtiéndole que utilizaría una red absolutamente segura.

"Yo le dije que mi pensamiento era muy diferente, pues que yo había hecho un análisis y que el negocio de traer dólares era más rentable y menos riesgoso, tanto física como económicamente. Pero Hugo se había convertido en gran amigo y protector de mi persona... Él me insistió que no lo hiciera como negocio sino como ayuda mutua y, como él me daba la libertad de escoger en cuánto me apuntaba o me ayudaba, yo en ese momento con su insistencia, me apunté en diez kilos... Se multiplicaron así las nuevas ofertas para apuntados y operaciones... Con estrechos vínculos con otros narcotraficantes del norte del Valle que con el correr de los años se fueron dando a conocer

"Helmer Herrera Buitrago"

Todo lo anterior son apartes de las declaraciones de Helmer Herrera a la Fiscalía de Colombia en 1996.

Según Andrés López López, alias florecita, exnarcotraficante, miembro del Cartel del Norte del Valle y actualmente escritor exitoso en Estados Unidos de obras como "el cartel de los sapos" y "el señor de los cielos", en una entrevista de televisión en los Estados Unidos dijo;

"Pacho Herrera, fue, más que los hermanos Rodríguez Orejuela, el verdadero promotor de la guerra entre los carteles de Cali y de Medellín".

Andrés López López exintegrante del cartel del Norte del Valle

Y más adelante en la misma entrevista sostiene:

"Pacho era peleón, cojonudo, muy violento y se convirtió en uno de los hombres más ricos de la mafia, su fortuna superó la de los Rodríguez Orejuela".

Andrés López López exintegrante del cartel del Norte del Valle.

De igual manera lo reconocen algunos miembros del cartel de Medellín, el bando opuesto y enemigos acérrimos de Helmer Pacho Herrera

Nosotros no sabíamos del poder económico y militar de Pacho Herrera, (...), los Rodríguez se beneficiaban de Pacho Herrera, él era el rico de Cali.

Jhon Jairo Velasquez Vasquez, lugarteniente de Pablo Escobar

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Guerra contra Pablo EscobarEditar

Pablo Escobar comenzó a buscar recursos económicos para financiar su guerra contra el estado Colombiano a través de la extorsión y el plagio a empresarios y narcotraficantes que se habían negado a hacer aportes económicos a su lucha terrorista. Al secuestro del narcotraficante Héctor Roldán siguió el de Hugo Hernán Valencia, contrabandista de narcóticos conocido en el Valle del Cauca como Hugo Hernan Valencia Fierro; Helmer Pacho Herrera conoció los pormenores del sórdido asunto directamente por boca de Camilo Barney, socio y cocinero del plagiado.

Camilo Barney buscó a Helmer Pacho Herrera para pedirle que prestara a su jefe un millón de dólares, suma que este reintegraría con creces una vez estuviese en libertad. Pablo Escobar, que sostenía ser apenas un intermediario de buenos oficios y limitarse a transmitir las exigencias de los secuestradores, aseguraba que estos reclamaban tres millones de dólares y 1.000 kilos de cocaína como contraprestación por la liberación de Hugo Hernán Valencia Fierro, Camilo Barney, personalmente, sin apartarse un centímetro respecto de las instrucciones recibidas por Escobar, viajó a Medellín con los tres millones de dólares y con un furgón en el que cargó los 1.000 kilos de cocaína. En el hotel Intercontinental, sitio al que Pablo Escobar lo citó, Camilo Barney entregó al jefe del cartel de Medellín y a su primo Gustavo de Jesús Gaviria Rivero, el dinero y las llaves del camión, luego manifestó Camilo Barney que en palabras de Pablo Escobar, no habían alcanzado a encender el motor del furgón cuando un grupo de pistoleros apareció y les quitó tanto el dinero como la cocaína, por suerte no les habían asesinado en ese mismo sitio. Lo cierto, en cualquier caso, era que en tales condiciones, vociferaba Escobar, él no podía responder por la vida de Hugo Hernán Valencia, el jefe del cartel de Medellín insistía en que, como le constaba a Camilo Barney, él solo intentaba ayudar y rescatar ileso al secuestrado de manos de sus plagiarios. Como lo veía, quedaba una oportunidad: Camilo Barney debía regresar a Cali y conseguir una nueva cantidad en dólares y otros mil kilos de cocaína. Convencido de estar a tiempo para salvar la vida de Hugo Valencia, Camilo Barney recorrió cuanta puerta le era posible. Una de ellas, la de Helmer Pacho Herrera, que ante esta narrativa opto por jamas relacionarse personalmente con Escobar ya que lo consideraba una persona tramposa y desleal.

Helmer Pacho Herrera narro ante la Fiscalía en versión libre, que este llegó hasta a arrodillarse para que le prestaran ese dinero:

"Habló de los tres millones de dólares, pero yo le dije que yo en ese momento no tenía el dinero y que además lo único que le podían hacer era otro conejo . Que el que tenía secuestrado a Hugo Valencia era Pablo Escobar y que sólo le daba un consejo: que se fuera del país porque el próximo sería él, o sea Camilo Barney..."

"Helmer Herrera Buitrago"

Secuestrado durante una etapa ciclística de la Clásica de Itaguí, junto con el técnico Armando Aristizábal y el camarógrafo Jorge Enrique Figueroa, Hugo Hernán Valencia fue asesinado después de que aparecieron en el exclusivo sector de El Poblado de Medellín, los cadáveres de sus dos compañeros de plagio, el 7 de abril de 1987.

Helmer Pacho Herrera en su versión libre, seguiría describiendo ante la Fiscalía otros detalles de aquella época de tempestad en la mafia:

"En 1988 se empezó a vivir una vida angustiosa, desesperante y llena de incertidumbre. Pablo Escobar creo que mató a Camilo Barney y llamó a los hermanos Rodríguez y a don Chepe Santacruz y les dejó saber que la única manera de no atentar contra nuestras vidas sería que contribuyéramos con dinero o con unas cuotas mensuales para la guerra que él estaba enfrentando con el Estado. A mí me dejaron saber los hermanos Rodríguez, al igual que don Chepe Santacruz, en una reunión, la posición que había tomado Pablo Escobar. Pero mi posición fue negativa y de un rechazo contundente Entonces Pablo Escobar, al oír esta decisión solitiaria mía, le exigió a don Gilberto Rodríguez, digamos un poco más allá de mitad de año, de que tenía que entregarme ... Hubo la necesidad de estrechar más nuestra amistad para tratar de ayudar al Estado con informaciones que para pudiesen las instituciones de acabar con este mal que ya era común para todos los ciudadanos Yo seguía, casi exclusivamente, bajándole dólares a don Chepe Santacruz y él en diferentes ocasiones me dijo que podía enviar de 100 a 200 kilos para una ruta diferente, que él me los llevaba. Debido a que ya se hacía, con el problema de Pablo Escobar, inalcanzable cualquier dinero para la protección de nuestras vidas, yo ya era más accequible a ser partícipe en estos envíos por la inseguridad constante pues no se sabía en qué instante explotaría una bomba, de todas maneras había que defender la vida lo único que se hacía era estar escondido y tratar de sostener dicho problema..."

"Helmer Herrera Buitrago"

Pablo Escobar reclamó a los hermanos Rodríguez Orejuela; representantes del cartel de Cali, la entrega de Helmer Pacho Herrera ya que este se habia negado a cumplir sus exigencias, los hermanos Rodríguez y Jose Santacruz Londoño; socios de Helmer Herrera, se negaron de plano a que Escobar atentara contra Helmer Herrera ya que este era un miembro muy importante para el cartel de Cali por su poder ecónomico, militar y logístico en el manejo de la droga; por el contrario informaron primero a Helmer Herrera de la solicitud que Escobar les había hecho.

Como el Cartel de Medellín asesinó a Hugo Hernán Valencia, un hombre que había tenido un problema con Gilberto Rodríguez Orejuela, les pedimos a los Rodríguez que nos devolvieran el favor, que nos dejaran matar a piña que era trabajador de Pacho Herrera, o que ellos mismos, con su gente, se encargaran de él, nosotros no sabíamos del poder económico y militar de Pacho Herrera, los Rodríguez, en vez de explicarle esto al patrón, fueron directamente a decirle a Pacho Herrera que el Cartel de Medellín le quería matar a Piña y ahí se armó la guerra, los Rodríguez se beneficiaban de Pacho Herrera, él era el rico de Cali.

Jhon Jairo Velasquez Vasquez, lugarteniente de Pablo Escobar

Entonces vino el detonante de la guerra entre los dos carteles, Helmer Pacho Herrera en respuesta a la solicitud que Escobar les había hecho a sus socios, envía un carrobomba a Medellín para atentar contra Escobar; hacia las cinco y diez minutos de la mañana del miércoles 13 de enero de 1988, tres individuos llegaron en carro hasta el edificio Mónaco, ubicado en el sector de El Poblado, entre Medellín y Envigado y tras descender a toda prisa del automotor salieron corriendo, cuando dos vigilantes del complejo habitacional se aproximaron al carro para examinar su interior, este explotó causando destrozos en varias edificaciones a la redonda, cuando explotó el carro bomba, sólo estaban en el edificio María Victoria Henao, esposa de Pablo Escobar, sus dos hijos Manuela y Juan Pablo, dos empleadas del servicio y dos personas más, se salvaron de milagro pero el inmueble quedó inhabitable, Manuela hija menor de Pablo Escobar quedó con serias lesiones auditivas a causa del atentado.[4]

La respuesta de Pablo Escobar no se hizo esperar e inicia atentados contra los socios y aliados de Helmer Pacho Herrera en el cartel de Cali que se habían unido para confrontarlo, en 1990, aprovechando que Pacho Herrera iba a asistir a un partido de fútbol privado en una de sus fincas llamada "los cocos" en el corregimiento del Cabuyal, cerca al municipio de Candelaria, en el Valle del Cauca, varios sicarios llegaron hasta el lugar vestidos con prendas privativas del ejército nacional é ingresaron al lugar armados con ametralladoras, fusiles, pistolas y granadas, abrierón fuego contra los asistentes, dejando un saldo de 17 personas muertas entre jugadores, un árbitro, cocineras, escoltas y transeuntes del lugar; sin embargo, Herrera salió ileso y escapó, el atentado fue ordenado por Pablo Escobar, aprovechando que Herrera era un gran apasionado por el fútbol, desde ese momento la clandestinidad de Herrera fue total;[5]​ luego Herrera fue víctima de otro atentado ordenado por Escobar el 27 de julio de 1991en el balneario las brisas ubicado en la autopista que de Cali conduce a Jamundi.[6]​ Helmer Herrera financió y colaboró activamente con Los Pepes para lograr la caída de Escobar.[7]

Entrega a la justicia colombianaEditar

El 1 de septiembre de 1996, Hélmer Herrera cansado, tras haber estado prófugo de la justicia durante 16 meses decidió entregarse ante el general Rosso José Serrano líder de la unidad Bloque de Búsqueda de la Policía Nacional de Colombia, en la iglesia del municipio de Yumbo.[8]

Fue el último de los cuatro líderes del cartel de Cali en ser capturado y poco después, el 8 de octubre de 1996, Pacho Herrera le reveló a la policía que había prestado colaboración para que se capturara a Pablo Escobar afirmando haber gastado toda su fortuna en ella; posteriormente fue trasladado al pabellón de máxima seguridad de la penitenciaría de Palmira.

Fue juzgado por narcotráfico; no se lo pudo acusar de ningún asesinato y fue condenado a 14 años de cárcel. El 19 de septiembre de 1996 confesó ante la Fiscalía haber cometido los delitos de narcotráfico, enriquecimiento ilícito, concierto para delinquir y lavado de dólares y admitió que había trabajado junto al capo José Santacruz Londoño y otros integrantes del cartel de Cali para transportar cocaína a Estados Unidos.

El 2 de febrero de 1997 comenzó a estudiar Administración de Empresas en el interior de la penitenciaría de Palmira junto con Juan Carlos Ramírez Abadía alias "Chupeta" y Juan Carlos Ortiz alias "Cuchilla", narcotraficantes del entonces naciente Cartel del Norte del Valle y quienes se habían entregado poco antes, el 5 de abril de 1997, la embajada de Estados Unidos canceló las visas a 257 personas, entre ellas a Hélmer Herrera, al día siguiente, Herrera fue nombrado capitán del equipo de fútbol del pabellón de máxima seguridad de la Penitenciaría de Palmira, el 30 de julio de 1997, Herrera ofreció entregar 4000 millones de pesos a la Justicia como indemnización para resarcir el daño hecho a la sociedad con sus anteriores actividades, el 15 de julio de 1998, su primo Pedro Nel Herrera Rivera fue capturado en Cali; era sindicado como el responsable de la estructura financiera de Pacho Herrera y su clan, posteriormente el 27 de julio de 1998 el ejército capturó en Bogotá a su hermano, José Manuel Herrera "El inválido"; la Fiscalía lo señaló por enriquecimiento ilícito, narcotráfico y lavado de dinero, el 1 de octubre de 1998 Helmer Herrera se salvó de ser extraditado a los Estados Unidos por los delitos cometidos antes del 16 de diciembre de 1997, luego de que la Corte Constitucional respaldó la decisión de las cámaras de reimplantar la extradición sin retroactividad; Herrera era solicitado por Estados Unidos al igual que los hermanos Miguel y Gilberto Rodríguez.[9]

AsesinatoEditar

El 4 de noviembre de 1998, Helmer Herrera de 47 años fue asesinado por un hombre que se hacía pasar como abogado, ingresó al centro penitenciario de Palmira, en aparentemente estado de alicoramiento durante un partido de fútbol en uno de los patios, el asesino identificado como Rafael Ángel Uribe Serna (tío de los hermanos Calle Serna, líderes de la organización "los comba") de 32 años, quien posteriormente es asesinado el 8 de octubre de 2009 en Cali. "Parecía ser un conocido de Herrera porque él lo saludó primero , dijo un fucionario del INPEC, según investigaciones posteriores ya había ingresado tiempo atrás varias veces y había sostenido largos dialogos con Helmer Herrera.

Cuando se disputaba un partido, en la cancha del pabellón de alta seguridad de la cárcel de Palmira, el sicario inmovilizó por el cuello a Helmer Herrera y le propinó 7 impactos de bala en su cabeza, inmediatamente el asesino fue desarmado y severamente golpeado por los reclusos, para su fortuna los guardianes de la penitenciaria ingresaron rápidamente y lograron intervenir sacándolo rápidamente para salvarle la vida; posteriormente en su indagatoria ante la fiscalía relató que había asesinado a Helmer Herrera porque supuestamente este lo había amenazado a él y a su familia de muerte si no aceptaba cumplir la orden de asesinar al esmeraldero Victor Carranza, pero este consideraba que no podía cumplir esta misión debido a que le era muy difícil infiltrar la seguridad de este para efectuar el asesinato, y por temor a que Helmer Herrera cumpliera su amenaza había tomado esta decisión; esta versión no fue creíble para la fiscalía ya que en la investigación que se realizó no habían intereses que compartieran Victor Carranza y Helmer Herrera; luego de una ardua y larga investigación se supo que el asesinato fue ordenado por los líderes del cartel del norte Valle, y dirigido por Wilber Varela, en aquel momento jefe de seguridad de Jose Orlando Henao Montoya, líder del cartel del norte Valle; supuestamente en represalia por un atentado ordenado por Helmer Herrera en contra de Wilmer Alirio Varela en el año de 1996. El asesinato de Herrera desencadenó una guerra entre el cartel de norte del Valle y el clan Herrera, que trajo como consecuencia la muerte de Jose Orlando Henao Montoya a manos de José Manuel Herrera, hermano de Helmer Herrera; y la muerte de éste tiempo después a manos de hombres del cartel del norte del valle como retaliación.[10]

ReferenciasEditar