Pierre Corneille

dramaturgo francés

Pierre Corneille (Ruan, 6 de junio de 1606 - París, 1 de octubre de 1684) fue un poeta, teórico y dramaturgo francés. Es considerado como uno de los mejores escritores de la lengua francesa y la literatura universal. La riqueza y diversidad de su obra cercana a la estética barroca, llena de inventiva teatral, que supo dotar de poder emocional y reflexivo, marcó las reglas del Clasicismo francés del siglo XVII. Su teatro hace eco de las inquietudes e interrogantes de su tiempo, el Gran Siglo francés, cuyas cuestiones abarcan desde el poder, la vida civil, la guerra, la muerte o la lucha por el trono. Hoy día es uno de los autores más interpretados y mundialmente reconocidos junto a Molière y Racine.

Pierre Corneille
Pierre Corneille 2.jpg
Retrato de Pierre Corneille por Charles Le Brun.
Información personal
Nacimiento 6 de junio de 1606
Ruan, Royal Standard of the King of France.svg Francia
Fallecimiento 1 de octubre de 1684
París, Royal Standard of the King of France.svg Francia
Sepultura Eglise de Monceaux-l'Abbaye Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Francesa
Religión Catolicismo Ver y modificar los datos en Wikidata
Lengua materna Francés Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
Cónyuge Marie de Lampérière Ver y modificar los datos en Wikidata
Educación
Educado en Liceo Pierre-Corneille Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
Ocupación Escritor
Años activo 1625-1684
Cargos ocupados Sillón 14 de la Academia Francesa (1647-1684) Ver y modificar los datos en Wikidata
Movimientos Barroco, Clasicismo
Seudónimo Corneille
Géneros Tragedia, Comedia, Farsa, Tragicomedia
Obras notables El Cid Ver y modificar los datos en Wikidata
Miembro de Academia Francesa (1647-1684) Ver y modificar los datos en Wikidata
Firma Pierre Corneille, signature.jpg

BiografíaEditar

Con esta y sus siguientes obras (Clitandro, La viuda, La galería del palacio, La siguiente, La plaza real, Medea y La ilusión cómica), Corneille crea un nuevo estilo teatral, en el que los sentimientos trágicos son puestos en escena por primera vez en un universo plausible: el de la sociedad contemporánea.

Corneille, autor oficial por nombramiento del cardenal Richelieu, rompe con su estatus de poeta del régimen y con la política controvertida del cardenal, para escribir obras que exaltan los sentimientos de nobleza (El Cid), que recuerdan que los políticos no están por encima de las leyes (Horacio), o que presentan a un monarca que trata de recuperar el poder sin ejercer la represión (Cinna).

En 1647 es elegido para la Academia Francesa; ocupa el sillón número 14 de la tabla redonda hasta su muerte, cuando le sucederá su hermano Thomas.

Tras la muerte de Richelieu, entre los años 1643 y 1651, y durante el período de La Fronda, la crisis de identidad que padece Francia se refleja en la obra de Corneille: arregla cuentas con Richelieu en La Muerte de Pompeyo, escribe Rodugone, una tragedia sobre la guerra civil, y desarrolla el tema del rey oculto en Héraclius, Don Sancho de Aragón y Andrómeda, interrogándose sobre la naturaleza misma del rey, subordinado a las vicisitudes de la historia, por lo que hace que este gane en humanidad. Fue precisamente la maquinaria necesaria para la puesta en escena de Andrómeda, presentada como su obra maestra, la que justificó la construcción del Teatro de Petit-Bourbon en 1650.

A partir de 1650, sus obras conocen menores éxitos, y tras el fracaso de Pertharite, Corneille deja de escribir durante varios años.

La estrella ascendente del teatro francés es ahora Jean Racine, en cuyas obras las intrigas prevalecen sobre los sentimientos, y aparecen menos heroicos y más humanos. El viejo poeta no se resigna y renueva el teatro con la tragedia Edipo.

Pierre continúa innovando el teatro francés hasta su muerte, y crea lo que él llama una «Habitación de las máquinas», es decir, privilegia la puesta en escena y los efectos especiales (El vellocino de oro), y prueba con el teatro musical (Agésilas, Psyché); muestra la incompatibilidad del cargo real con el derecho a la felicidad (Sertorius, Suréna). La comparación con Racine se volvió en su contra, puesto que ambos autores crearon casi simultáneamente sendas obras sobre el mismo tema, Corneille Tito y Bérénice y Racine Berenice.

Al final de su vida, la situación de Pierre es muy mala y solicita una pensión real, que Luis XIV le concede. Pierre muere en París el 1 de octubre de 1684.

La extensión y riqueza de su obra ha hecho que en Francia se desarrolle el adjetivo cornelliano que hoy en día es bastante extenso, puesto que significa a la vez la voluntad y el heroísmo, la fuerza y la densidad literaria, la grandeza de alma y la integridad, y una oposición irreductible en los puntos de vista.

ObrasEditar

 
Edición de 1912 de El Cid.

LegadoEditar

El dramaturgo, escritor y filósofo Voltaire creó, con el apoyo de la Academia Francesa, un conjunto de doce volúmenes anotados de las obras dramáticas de Corneille, los Commentaires sur Corneille.[1][2]​ Esta obra de Voltaire es su mayor en el área de la crítica literaria.[3]​ La propuesta de Voltaire a la Academia describía a Corneille como lo que Homero había hecho por el griego: mostrar al mundo que podía ser un medio para el gran arte.[1]​ Voltaire se vio impulsado a defender la literatura clásica francesa frente a las influencias extranjeras, cada vez más populares, como William Shakespeare. Esto se refleja en la primera edición de los Commentaires, publicada en 1764, que se centraba en las mejores obras de Corneille y contenía críticas relativamente apagadas. En la segunda edición, publicada diez años más tarde, Voltaire había llegado a una valoración más negativa de Corneille y a una opinión más firme sobre la necesidad de una crítica objetiva. Añadió quinientas notas críticas, abarcando más obras y adoptando un tono más negativo.[4]​ Las opiniones de los críticos sobre Corneille estaban ya muy polarizadas. La intervención de Voltaire polarizó aún más el debate y algunos críticos consideraron que sus críticas eran pedantes y movidas por la envidia.[3][5]​ En el siglo XIX, la corriente de opinión se volvió contra Voltaire. Napoleón expresó su preferencia por Corneille en lugar de Voltaire, lo que reavivó la reputación del primero como dramaturgo y disminuyó la del segundo.[5]

En el episodio 31 de la serie de videoconferencias de 1989, "La tradición occidental", el profesor de la UCLA Eugen Weber ofrece otros comentarios sobre la obra de Corneille:

"Pero hay que recordar que las obras de Corneille iban dirigidas a una aristocracia a la que no podían llegar los sermones, la moralina, el sentimentalismo. Así que les tocó mostrando la grandeza de la autodisciplina y la abnegación, de no hacer lo que se quiere, sino lo que se debe hacer. Y nótese que Corneille no decía, como lo haría un cristiano, que cumplir con tu deber te hace bueno, decía que cumplir con tu deber te hace grande. Cuando Corneille presentó la lucha entre la pasión y el deber, no era una invención nueva. Lo que era nuevo en Corneille era que mostraba una pasión legítima opuesta a otra pasión igualmente legítima. Era importante elevar el debate de una contienda entre el bien y el mal a una contienda entre dos derechos. Porque un caballero que se metía en una pelea no podía admitir que estaba equivocado, pero si empezabas por estipular que sus motivos eran honorables, al menos se paraba a considerar tu argumento, que es lo que Corneille conseguía al elevar el debate a un plano superior. Y las personas del siglo XVII que amaban sus historias de aventuras sentían vagamente que estaban recibiendo en ellas algo que no habían conocido antes. Y tenían razón. No lo habían conocido antes por la sencilla razón de que había salido con los griegos. El pensamiento romano era demasiado legalista, el pensamiento cristiano era demasiado simplista para tolerar la idea de que pudiera haber dos derechos, que pudiera haber dos lados en un conflicto. Esta es una visión muy sofisticada, y sólo es apta para mentes muy sofisticadas. Y la pequeña minoría de la sociedad del siglo XVII que leía a Corneille, que veía las obras de Corneille, apenas era muy sofisticada, pero al menos empezaba a intentarlo".

Véase tambiénEditar

ReferenciasEditar

  1. a b "Introduction" in Commentaires sur Corneille Critical edition by David Williams, in Œuvres complètes de Voltaire Volume 53 (Voltaire Foundation, Oxford)
  2. Caplan, Jay (1999). In the King's Wake: Post-Absolutist Culture in France (en inglés). University of Chicago Press. p. 181. ISBN 9780226093116. 
  3. a b Williams, David (1976). «The Role of the Foreign Theatre in Voltaire's "Corneille"». The Modern Language Review 71 (2): 282-293. JSTOR 3724782. doi:10.2307/3724782. 
  4. "The commentary" in Commentaires sur Corneille Critical edition by David Williams, en Œuvres complètes de Voltaire Volume 53 p. 192 (Voltaire Foundation, Oxford)
  5. a b "Preface" in Commentaires sur Corneille Critical edition by David Williams, in Œuvres complètes de Voltaire Volume 53 (Voltaire Foundation, Oxford)

Enlaces externosEditar