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Plazas Fuertes, en el norte africano, de España y Portugal en 1519.

Las Plazas Fuertes de África fueron los primeros asentamientos de los europeos cristianos en el África mediterránea desde la Edad Media. Fueron creadas principalmente por España y Portugal en los siglos del Renacimiento, aunque también las hubo de Inglaterra (Tánger) e italianas (Gerba y Tabarka).

AntecedentesEditar

Alrededor del año mil la Cristiandad empezó a penetrar en territorios musulmanes del África mediterránea. Primero fueron la repúblicas marítimas italianas (especialmente Pisa y Amalfi) que abrieron pequeñas localidades comerciales en el Magreb, y luego aparecieron los normandos en Túnez.

En 1167 los pisanos obtuvieron del rey de Túnez Abdallah-Bockoras la isla de Tabarka (cerca de Bizerta) para su comercio de coral y luego se asociaron a Roger II de Sicilia, que creó en la costa tunecina el llamado reino de África de los normandos. Esta pequeña plaza de Tabarka quedó en manos pisanas -gracias a su comercio de coral y aunque los árabes tunecinos reconquistaron toda el área normanda alrededor de 1200- hasta que fue adquirida en 1540 por la República de Génova. La isla sucesivamente se convirtió -con la construcción de un fuerte- en una verdadera Plaza Fuerte asociada a las de Carlos V.[1]

HistoriaEditar

Los orígenes de las llamadas Plaza Fuertes se hallan en los intentos castellanos y portugueses de expansión en el norte de África, principalmente en el Magreb[2]​ (no hubo ninguna al este de Tripolitania).

Durante la segunda mitad del siglo XV y primera del XVI, Castilla ocuparía sucesivamente Melilla (1497), Cazaza y Mazalquivir (مرسى الكبير) (1505), el Peñón de Vélez de la Gomera (1508), Orán (1509), el peñón de Argel, Bugía y Trípoli (1510), Bona, Bizerta, Túnez y La Goleta (1535), en tanto que Portugal centraba su expansión en el litoral atlántico, tomando Ceuta (1415), Tánger (1471), Mazagán (1502), Mogador (1516) y Agadir (1505).

No obstante, la mayor parte de las plazas fueron perdidas durante el mismo siglo XVI, de forma que a la asunción de la corona portuguesa por parte de Felipe II, las únicas plazas en manos de los reyes hispánicos eran Melilla, el Peñón de Vélez de la Gomera, Orán-Mazalquivir[3]​(por el lado castellano) y Ceuta, Tánger y Mazagán (por el portugués).

 
La isla genovesa de Tabarka en el siglo XVII.

En 1540 la isla de Tabarka cerca de Bizerta fue adquirida por la República de Génova gracias a la familia Lomellini, que la había recibido de una colonia de Pisa establecida en la isla tres siglos antes. Se edificó un fuerte genovés durante 1553 por petición de Carlos V de Castilla y Aragón.[4]​ Durante su dominio, los genoveses se dedicaron a la pesca del coral y convirtieron la isla en un emporio comercial mediterráneo que sirvió también de lugar de intercambio de cautivos cristianos a cambio de rescate hasta 1741.

Aunque durante el reinado de Felipe III se obtuvieron también Larache (1610) y La Mámora (1614), el ascenso de la dinastía alauí significó la conquista de la mayor parte de las Plazas Fuertes en manos de países occidentales. A la muerte del sultán Ismaíl en 1727, solo Mazagán (Portugal), Ceuta (que había preferido seguir al lado de los reyes españoles en 1640, cuando Portugal se independizó), Melilla, las islas Alhucemas (ocupadas en 1673) y el Peñón de Vélez de la Gomera, en manos españolas, escapaban de su dominio.

Con el fin de asegurar su alianza con Inglaterra, los portugueses negociaron la boda de la infanta Catalina de Braganza, hija de la reina madre Luisa de Braganza, con el rey Carlos II de Inglaterra, pasando Tánger a ser parte de la dote que aportó la infanta al casamiento (1661). El rey Carlos II declaraba en el Parlamento: «La adquisición de Tánger debe ser contemplada como una joya de incalculable valor para la corona británica». En 1679 el sultán Ismaíl de Marruecos intentó ocupar la ciudad infructuosamente, pero mantuvo un largo bloqueo que finalmente llevó al retiro británico el 6 de febrero de 1684. Antes de retirarse, los ingleses destruyeron la ciudad y su puerto (y empezaron a dedicarse a la posibilidad de ocupar Gibraltar algunos años después).

De esta forma, en el norte de África solo Ceuta, Melilla, las islas Alhucemas y el Peñón de Vélez de la Gomera siguieron en manos europeas (o sea españolas) en la segunda mitad del siglo XVIII (a parte el llamado "Oranesado" en Argelia, que fue español por casi tres siglos con la reconquista española en 1732: 1509-1708, 1732-1791).

Las "Plazas Fuertes" conservaron siempre un carácter de presidios, cuya ampliación había sido una constante durante el siglo XVIII. En 1774, el sultán Sidi Mohamed atacó Melilla, la cual estuvo sometida a un asedio que duró tres meses. Sin embargo, el asedio fue infructuoso y el sultán de Marruecos decidió desde entonces adoptar una política amistosa hacia España.

 
Imágenes de la Plaza Fuerte de Melilla y del Peñón de Alhucemas en 1909.

El 9 de octubre de 1790 un terremoto devastó las ciudades de Orán y Mazalquivir. El 14 de octubre la ciudad fue atacada por los argelinos, con apoyo británico, saldándose con una victoria española. Entre el 29 de junio y el 3 de julio de 1791 la ciudad volvió a ser atacada por los argelinos, con otra victoria española. El conde de Floridablanca llevó a cabo negociaciones diplomáticas de paz con Argelia. Se consultó con el Consejo de Castilla, el Consejo de Guerra, el Consejo de Estado y los fiscales de la Corte y la mayoría creyeron que había que ceder las ciudades de Orán y Mazalquivir, porque no generaban beneficios y la guerra contra los argelinos no generaba ningún provecho. El 12 de noviembre de 1791 se firmó un acuerdo según el cual abandonarían las dos ciudades a cambio de ser los únicos que pudieran comerciar con esas plazas. Las últimas tropas españolas abandonaron estas ciudades en febrero de 1792.[5][6][7][8]

Ya en el siglo XIX, la debilidad de los sultanatos árabes (y de los otomanos en crisis) en el norte africano lleva a una progresiva intervención comercial y militar de países occidentales (notablemente Francia, Reino Unido, Italia y España). Francia, que hasta entonces había tenido solamente pequeñas concesiones comerciales en Argelia y Túnez, desde 1830 empezó a adueñarse de toda Argelia.

En el caso español, con el pretexto de responder a un ataque sobre Ceuta llevado a cabo por algunas tribus limítrofes (las tribus de Anyera), España desató la Guerra de África. Esta guerra desembocó en la batalla de Los Castillejos, la toma de Tetuán y la firma del Tratado de Wad-Ras de 1860 (Tratado de Paz y de Amistad entre España y Marruecos). Mediante este tratado:

  • España amplia los límites de Ceuta y Melilla a perpetuidad.
  • Se concedieron a España unos territorios en Santa Cruz de la Mar Pequeña (lo que sería luego Sidi Ifni en el sur de Marruecos, que no sería ocupada hasta 1934) para establecer una factoría.
  • Marruecos indemnizaba a España con 100 millones de pesetas.
  • Tetuán quedaría bajo administración temporal española hasta que el sultanato pagase la deuda a España.
  • Se pactaron una serie de acuerdos comerciales, declarándose a España, como nación más favorecida.

A partir de entonces empezó el periodo de conquistas coloniales europeas en toda el África mediterránea, que se completó en las primeras décadas del siglo XX con la total derrota del Imperio otomano (que había sido responsable de la casi total pérdida de las "Plazas fuertes" a finales del Renacimiento).

Posesiones españolasEditar

Posesiones portuguesasEditar

 
Posesiones portuguesas en Marruecos.

Posesiones italianasEditar

  • Gerba (1135 - 1158); (1284 - 1334) y (1338 - 1392) Reino de Sicilia, isla en el sur de Túnez.
  • Tabarka (1540-1741) República de Génova, isla en el norte de Túnez.

Posesiones inglesasEditar

Véase tambiénEditar

NotasEditar

  1. Fue parte del protectorado español en Marruecos entre 1912-1956
  2. Fue parte del protectorado español en Marruecos entre 1912-1956

ReferenciasEditar

  1. «Corallo e Tabarka» (en italiano). 
  2. «Los enclaves norteafricanos de España y Portugal». Archivado desde el original el 23 de noviembre de 2011. Consultado el 26 de octubre de 2012. 
  3. «La presencia española en Orán (1509-1792)». 
  4. Giovanni Tescione. Italiani alla pesca del corallo pag. 195
  5. «Oranesado». 
  6. Juan Manuel López Marinas y Rosa Salord (1990). «El periodo sísmico oranés de 1790 a la luz de la documentación de los archivos españoles». Mopu. Instituto Geográfico Nacional (6).  ISSN 0213-1749
  7. Ismet Terki-Hassaine. «Problemática cuestión de las posesiones españolas en la Argelia del siglo XVIII: caso de Orán y Mazalquivir». Aldaba (25): 135-158.  ISSN 0213-7925
  8. De la Cierva, 1980, p. 24.
  9. Morgado García, Arturo Jesús (1998-1999). «Las relaciones entre Cádiz y el norte de África en el siglo XVII». Trocadero: Revista de historia moderna y contemporánea. 10-11: 75. ISSN 0214-4212. 

BibliografíaEditar

  • Alonso Acero, Beatriz. Orán-Mazalquivir, 1589-1639: una sociedad en la frontera de Berbería. Editor: Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Madrid, 2000.
  • Elbl, M. Reclaiming Walls: The Fortified Médina of Tangier under Portuguese Rule (1471–1661) and as a Modern Heritage Artefact. Portuguese Studies Review 15 (1–2) (2007; publ. 2009)
  • Fey, H. Historia de Orán: antes, durante y después de la dominación española. Editorial Algazara. Málaga, 1999
  • García, José Manuel (2003). Breve Historia dos Descobrimentos e Expansão de Portugal. Lisboa: Presença. ISBN 9722325248.
  • Kamen, Henry. Imperio (el imperio español) Editorial Santillana. Madrid, 1990 ISBN 84-03-09316-0
  • Russell-Wood, AJ. The Portuguese Empire 1415–1808.Johns Hopkins University Press| London, 1998 ISBN 0-8018-5955-7 ([1])
  • Sánchez Doncel, Gregorio. Presencia de España en Orán, 1509-1792. Estudio teológico de San Ildefonso. Editorial I.T. San Ildefonso. Madrid, 1991 ISBN 8460076148
  • Tescione, Giovanni. Italiani alla pesca del corallo. Editoriale Fiorentino. Napoli, 1968
  • De la Cierva, Ricardo. Historia general de España. VIII. Planeta. 1980. ISBN 84-85753-03-8