Abrir menú principal

La conexión entre raza e inteligencia ha sido un tema de debate tanto en la ciencia popular como en la investigación académica desde el origen de las pruebas de cociente intelectual (CI) a inicios del siglo XX.[1]

Las primeras pruebas en mostrar diferencias de CI entre grupos étnicos de la población de Estados Unidos fueron aquellas realizadas a los reclutas del Ejército de Estados Unidos durante la Primera Guerra Mundial. En los años 1920, grupos de presión a favor de la eugenesia argumentaron que los hechos demostrarían que, dada las diferencias biológicas innatas, los afroamericanos y ciertos grupos inmigrantes poseían un intelecto inferior al de los blancos anglosajones, usando esto como razonamiento a las políticas segregacionistas. Prontamente, otros estudios aparecieron para objetar estas conclusiones y justificar que las pruebas del ejército no estaban adecuadas a los factores externos como la desigualdad socioeconómica y educativa entre blanco y afroamericanos.[cita requerida] El debate, sin embargo, resurgió en 1969, cuando Arthur Jensen defendería que por razones genéticas los africanos son menos inteligentes que los blancos y, por tanto, una educación compensatoria para los niños afrodescendientes fracasaría por inefectividad. En 1994, el libro The Bell Curve expresó que la desigualdad social en Estados Unidos puede explicarse en gran medida como un resultado de las diferencias de CI entre razas e individuos, reavivando nuevamente la polémica en estratos públicos y académicos. Durante los debates que siguieron a la publicación de The Bell Curve la Asociación Estadounidense de Antropología y la Asociación Estadounidense de Psicología (APA, en inglés) divulgaron declaraciones oficiales sobre el tema, mostrando escepticismo mutuo hacia ciertas aseveraciones del libro, aunque el reporte de la APA pidió más investigaciones empíricas al respecto.

Eventualmente se publicaron más investigaciones sobre temas como la relación entre influencias hereditarias, diferencias grupales de inteligencia, raza, e influencias ambientales al CI. Un área particularmente conflictiva del debate en pie es la definición tanto del concepto de "raza" como del concepto de "inteligencia", y especialmente si estos pueden ser objetivamente definidos y puestos en práctica.[cita requerida] Aun así, James Watson ha afirmado que

No hay razón firme para anticipar que las capacidades intelectuales de las personas geográficamente separadas demuestren que han evolucionado de forma idéntica (...) Nuestro deseo de considerar a todos iguales no será suficiente para fundamentar esta afirmación.[2]

Índice

Historia del debateEditar

En su momento algunas afirmaciones sobre la variabilidad de inteligencia entre las razas fueron aprovechadas para justificar el colonialismo, la esclavitud, el racismo, el darwinismo social, y la eugenesia racial. Al tiempo de desarrollar ciertas ideologías de supremacismo blanco, pensadores raciales como Arthur de Gobineau se basaron de modo crucial en la creencia de que las personas de raza negra son innatamente inferiores a los blancos. Incluso pensadores de la Ilustración como Thomas Jefferson, quien también era un propietario de esclavos, creía en la inferioridad innata de la raza negra ante la raza blanca respecto tanto al físico como al intelecto.[3]

 
Litografía del cráneo de un norteamericano, de Samuel Morton's Crania Americana, 1839. Morton creía que la inteligencia se correlacionaba con el tamaño del cerebro, y que variaba según la raza.[4]

Primeras pruebas de CIEditar

 
Alfred Binet (1957-1911). Inventor del primer test de inteligencia.

El primer test práctico de inteligencia fue desarrollado entre 1905 y 1908 por Alfred Binet en Francia para la asignación escolar de los niños. Binet advertiría que los resultados de su prueba no tenían el propósito de medir una inteligencia innata o de etiquetar individuos de manera permanente.[5]​ El test de Binet fue traducido al inglés y publicado bajo el nombre de Escalas de Inteligencia de Stanford-Binet tras haber sido revisado en 1916 por Lewis Terman, quien además de introdujo la puntuación CI para los resultados del test. Al mismo tiempo que el test de Terman fue publicado, había una gran preocupación en los Estados Unidos sobre las habilidades y destrezas de los inmigrantes recientes. El mismo Lewis Terman llegó a afirmar:

Deficiencias de alto grado o marginales [...] son muy, muy comunes entre las familias hispano-índias y mexicanas del suroeste, y entre los negros. Su torpeza parece ser racial, o al menos inherente a las líneas familiares de las que provienen. [...] Los niños de estos grupos deberían ser segregados en clases separadas. [...] No pueden manejar abstracciones, pero se les puede formar como trabajadores eficientes. [...] Desde un punto de vista eugenésico, suponen un grave problema debido a su reproducción inusualmente prolífica.[6]

Las diferentes nacionales de inmigrantes a veces se consideraban como parte de razas diferentes, como fue el caso de los eslavos. Una serie distinta de pruebas planteadas por Robert Yerkes se utilizó para evaluar a los reclutas de la Primera Guerra Mundial, lo que reveló a los investigadores que los individuos del sur y el este de Europa obtuvieron un puntaje inferior a los estadounidenses, que los estadounidenses de estados norteños sacaron más alto puntaje que los estadounidenses de estados sureños, y que los afroamericanos alcanzaron un menor puntaje en comparación con los estadounidenses blancos.[7]​ Los resultados fueron ampliamente difundidos por un grupo de presión de activistas anti-inmigracionistas, incluyendo al aristócrata y conservacionista Madison Grant, quien contemplaba a la raza nórdica como superior pero que a su vez enfrentaba una inmigración amenazante de razas inferiores. En su influyente obra A Study of American Intelligence (En español: Un Estudio de la Inteligencia Americana), el psicólogo Carl Brigham utilizó los resultados de las pruebas del ejército para argumentar a favor de un política de inmigración más estricta, la cual estipularía que la inmigración sea sólo de países considerados como pertenecientes a la "raza nórdica".[8][7]

A principio del siglo XX Henry H. Goddard aconsejó el uso de los tests de inteligencia para la exclusión de ciertos grupos de inmigrantes "mentalmente defectuosos". Y, en 1924, el Congreso aprobó la Ley de Restricción Migratoria.[9]

En los años 1920, estados como Virginia promulgaron leyes eugenésicas, como la Ley de Integridad Racial de 1924, que estableció la regla de una gota como ley. Por otro lado, muchos científicos reaccionaron a las aseveraciones eugenistas que asociaban el carácter moral y las habilidades con la ascendencia genética o racial, señalando que el entorno también contribuía a los resultados de las pruebas,[cita requerida]además, dentro de unas décadas las diferencias en el CI desaparecieron, demostrando que los resultados pudieron deberse a que los grupos "recién llegados" no estaban familiarizados con la cultura o el idioma.[9]​ Un ejemplo de lo primero -que el entorno tiene una influencia en los resultados- sería el caso de los participantes que tenían al Inglés como segundo idioma. A mediados de los años 1930, muchos psicólogos estadounidenses comenzaron a adoptar la visión de que factores culturales y ambientales jugaron más bien un rol dominante en los resultados de las pruebas de CI, contando además con el apoyo de un Carl Brigham que entonces ya habría rechazado sus afirmaciones previas en vista de haber notado que sus pruebas no medían la inteligencia innata. La continuidad del debate en los Estados Unidos también influyó a las creencias nazis de que los "nórdicos" son una "raza superior", pues estas eran inspiradas por los escritos de Grant.[10]​ A medida que el sentimiento público de los estadounidenses se tornaba en contra de los alemanes, las aseveraciones sobre diferencias raciales con respecto a la inteligencia fueron cada vez más percibidas como problemáticas.[11]​ Antropólogos como Franz Boas, Ruth Benedict y Gene Weltfish llevaron a cabo un trabajo exhaustivo para demostrar el estatus no científico de muchas afirmaciones sobre jerarquías raciales de inteligencia.[7]​ A pesar de ello, un poderoso grupo de presión a favor de la eugenesia y la segregación fundado por el magnate Wickliffe Draper siguió la divulgación de estudios que servirían para justificar la eugenesia, la segregación, y la legislación anti-inmigracionista.[12]

Los debates del JensenismoEditar

A lo que la desegregación del Sur estadounidense comenzaba en los años 1950 el debate sobre la inteligencia negra resurgió. Audrey Shuey, financiado por el fondo de Draper Pioneer, publicó un análisis de los tests de Yerkes, concluyendo que los negros eran realmente inferiores en intelecto a los blancos. Este estudio fue usado por segregacionistas como un argumento para abogar que los niños negros estarían en ventaja al recibir una educación separados de los superiores niños blancos.[13]​ En los años 1960, el debate fue resucitado luego de que el Premio Nobel William Shockley defendiera públicamente el argumento de que los niños negros eran por nacimiento incapaces de aprender tan bien como los niños blancos.[14]Arthur Jensen estimuló la discusión académica sobre el tema con su artículo del Harvard Education Review, "¿Qué tanto podemos impulsar el CI y el éxito académico?". El artículo de Jensen cuestionaba la educación compensatoria para los niños afroestadounidenses; él sugirió que su pobre desempeño educativo reflejaba una causa genética subyacente en vez de la falta de estímulo en el hogar.[15]​ Jensen continuó publicando acerca del tema hasta su muerte en 2012.

Validez de la relación raza-inteligenciaEditar

El concepto de inteligencia y el grado en que la inteligencia es mensurable es una cuestión de debate. Si bien existe cierto consenso acerca de cómo definir la inteligencia, no se acepta universalmente que sea algo que pueda ser medido inequívocamente por una sola figura.[16]​ Una crítica recurrente es que diferentes sociedades ensalzan distintos tipos de habilidades, por lo que el concepto de inteligencia es culturalmente variable y no debe ser medido con el mismo criterio en distintas culturas.[16]​En consecuencia, algunos críticos argumentan que las relaciones propuestas con otras variables son necesariamente tentativas.[17]

A su vez, el término "raza" es controvertido, y pocas revistas científicas lo siguen utilizando para dividir a grupos humanos. Actualmente muchos expertos prefieren el término etnia, aunque otros sostienen que el término "etnia" está asociado a la cultura.[18]

Véase tambiénEditar

BibliografíaEditar

  • "Race, Racism and Science: Social Impact and interaction" Jackson & Weidman.
  • "Psicología y vida" Gerrig & Zimbardo.
  • "Introduction to psychology" Plotnic & Kouyoumdjian.

ReferenciasEditar

  1. Hunt, Earl; Carlson, Jerry (2007-6). «Considerations Relating to the Study of Group Differences in Intelligence». Perspectives on Psychological Science (en inglés) 2 (2): 194-213. ISSN 1745-6916. doi:10.1111/j.1745-6916.2007.00037.x. Consultado el 28 de febrero de 2019. 
  2. «“Los blancos son más inteligentes que los negros”». Consultado el 29 de julio de 2018. 
  3. Jackson, John P.;Weidman, Nadine M. (2004). Race, Racism, and Science: Social Impact and Interaction. ABC-CLIO. p.23.
  4. Fish, 2002, Chapter 6, "Science and the idea of race", by Audrey Smedley
  5. Plotnic, Rod;Kouyoumdjian, Haig (2011). "Intelligence". Introduction to psychology. Cangage learning.
  6. The Measure of Inteligence, 1916, p.91-92)
  7. a b c Jackson y Weidman, 2004.
  8. Jackson, John P.;Weidman, Nadine M. (2004). Race, Racism, and Science: Social Impact and Interaction. ABC-CLIO. p.23., p. 116, 309
  9. a b Gerrig, Richard J.; Zimbardo, Philip G. (2005). Psicología y vida. Pearson Educación. ISBN 9789702605843. Consultado el 29 de julio de 2018. 
  10. Spiro, 2009.
  11. Ludy, 2006
  12. Tucker, 2002.
  13. Jackson, 2005.
  14. Shurkin, 2006.
  15. Alland, 2002.
  16. a b Gilbert, Wegner y 2007, pages 350-1.
  17. Grigorenko y Kidd, 2005.
  18. «Definición de raza — Definicion.de». Definición.de. Consultado el 29 de julio de 2018.