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La Revolución Juliana fue un movimiento cívico-militar del Ecuador estallado el 9 de julio de 1925, que derrocó al presidente Gonzalo Córdova, liderado por la Liga Militar, un grupo secreto de oficiales jóvenes del Ejército ecuatoriano formado el año anterior. La Revolución Juliana se extenderá seis años hasta 1931, mediante dos juntas de gobierno provisionales, la presidencia interina de Isidro Ayora y su presidencia constitucional que concluyó por un nuevo golpe militar el 24 de agosto de 1931. Tuvo un amplio respaldo de las capas medias y sectores populares, poniendo fin al Estado liberal plutocrático, para establecer un Estado de Bienestar regulador de la economía.[1]

Índice

HistoriaEditar

Pentavirato inicialEditar

En la tarde del 9 de julio de 1925, en Guayaquil, un grupo de oficiales jóvenes bajo el mando del mayor Idelfonso Mendoza Vera, detuvo a las autoridades del gobierno, a Francisco Urbina Jado, propietario del Banco Comercial y Agrícola de Guayaquil, a otros representantes de la banca y a los propios jefes militares, y constituyeron una Junta Militar de Gobierno con el apoyo del pueblo y de los estudiantes del colegio Vicente Rocafuerte. Pocas horas después, en Quito, el mayor Carlos Guerrero acompañado de ocho oficiales y cincuenta soldados del Batallón Pichincha, depuso al presidente Gonzalo Córdova. Los oficiales rebeldes nombraron un pentavirato que ocupó el gobierno durante seis horas, integrado por el teniente coronel Luís Telmo Paz y Miño, en condición de presidente, el mayor Carlos A. Guerrero, el capitán Emilio Valdivieso, el subteniente Ángel Bonilla y el teniente Federico Struve. El pentavirato a su vez, resolvió que Ecuador fuera gobernado por un Poder Ejecutivo colegiado y provisional, integrado por siete miembros, cuatro por la Sierra y tres por la Costa, con amplias facultades para reorganizar el país, cuya presidencia fuera rotativa, con una duración semanal, eligiendo a sus miembros.

Primera Junta de Gobierno ProvisionalEditar

La Primera Junta de Gobierno Provisional estuvo integrada por cinco civiles y dos militares: Francisco Arízaga Luque, Francisco Boloña, José Rafael Bustamante, Luis Napoleón Dillon, Pedro Pablo Garaicoa, general Francisco Gómez de la Torre y general Moisés Oliva (reemplazado por Modesto Larrea Jijón). Gobernó entre el 10 de julio de 1925 y el 9 de enero de 1926.

La revolución obtuvo un amplio respaldo popular. Uno de los periódicos más importantes del país, El Comercio, testimonió ese apoyo con una editorial publicada el 11 de julio de 1925. La Junta declaró que la revolución buscaba "la igualdad de todos y la protección del hombre proletario", e inició la modernización del Estado: creó un comité para revisar la Constitución, creó el Ministerio de Previsión Social y Trabajo, contrató a un equipo de asesores estadounidense encabezados por Edwin W. Kemmerer para modernizar las finanzas públicas, estableció la autonomía universitaria, implantó la cédula de identificación ciudadana, sancionó la ley de descanso dominical obligatorio, reguló los alquileres de viviendas y aumentó el impuesto a las herencias y creó tribunales populares para agilitar la administración de la justicia que debieron ser suspendidos por los abusos a que dieron lugar. En octubre de 1925 La Junta rompió relaciones con Colombia, debido al Tratado Salomón-Lozano firmado en secreto tres años antes, entre ese país y Perú, considerando que Colombia había traicionado el espíritu amistoso del Tratado Muñoz Vernaza-Suárez, otorgándole posiciones potencialmente ofensivas al Perú.[2]

En gran medida la Revolución Juliana defendió los intereses de "la Sierra", contra los intereses de la banca privada instalada en "la Costa" (Guayaquil), que había asfixiado con sus préstamos al Estado ecuatoriano.[1]​ Precisamente, el banquero Francisco Urbina Jado, cabeza del poderoso Banco Comercial y Agrícola, fue detenido y desterrado.[3]​ Al Banco Comercial y Agrícola se le impuso una fuerte multa de más de dos millones de sucres y se lo clausuró.

Dillon propuso formar un banco central ecuatoriano, expropiando las reservas metálicas de los bancos emisores del país, la mayoría de los cuales tenían sus sede en Guayaquil. El proyecto generó una enorme resistencia de la banca privada, que se transformó en un conflicto inter-regional escalando hasta causar la renuncia de la Junta el 9 de enero de 1926.

Segunda Junta de Gobierno ProvisionalEditar

El Pentavirato militar designó entonces a la Segunda Junta de Gobierno Provisional integrada por Humberto Albornoz, Isidro Ayora, Pedro Pablo Egüez Baquerizo, José A. Gómez Gault, Adolfo Hidalgo Narváez, Julio E. Moreno y Homero Viteri Lafronte, que no llegaría a cumplir tres meses y se disolvería el 31 de marzo de 1926.

Humberto Albornoz, ministro de Hacienda de la Segunda Junta Provisional, convocó a los banqueros durante febrero y marzo de 1926 para que analizaran la situación económica del Ecuador e hicieran recomendaciones. Los banqueros diagnosticaron como causa principal de la crisis el excesivo gasto del gobierno y la merma de la producción. Recomendaron suprimir estas causas, apoyar a los bancos y a su moneda y llamar a una misión extranjera para asesorar en asuntos financieros. El gobierno, mientras tanto, prestó atención a las recomendaciones de Kemmerer, iniciadas en la administración de Córdova. Kemmerer, profesor de la Universidad de Princeton, gozaba de fama internacional como asesor financiero. Ya en 1903 había asesorado en las Filipinas y luego en Egipto, India, Puerto Rico, Alemania, México, Guatemala, Colombia, Polonia, Unión Sudafricana y Chile.

Para entonces el frente interno militar había empezado a fraccionarse. A fines de octubre de 1925 se retiraba de la primera Junta Provisoria el general Francisco Gómez de la Torre, ministro de Guerra, "en desacuerdo con la política violenta e ineficaz que se sigue en lo político y en lo administrativo". El 29 de octubre, el ascendido comandante Juan Ignacio Pareja renunció a la vocalía de la Junta Militar de Quito. Idelfonso Mendoza, del ala más radicalizada y popular del movimiento, también había sido ascendido a comandante, pero intentó oponerse a estos ascensos incluido el suyo propio y fue respaldado en esto por sus oficiales, la Guardia Cívica y la Federación Obrera del Guayas. Y aunque terminó por ceder, fue destituido el 21 de noviembre de 1925. "El gobierno plural había sido un fracaso", escribe Pareja Diezcanseco. El 8 de febrero de 1926, se sublevó en Ambato el Batallón No. 4 Marañón y lanzó un manifiesto que sugería la necesidad de un dictador. El movimiento fue sofocado, el batallón disuelto y el líder de la sublevación, desterrado. Pero el 1 de abril, el Ejército dispuso el cese de la Junta y nombró presidente provisional a Isidro Ayora, quien aceptó bajo la condición de que los militares no interviniesen en su gobierno.

Presidencia de Isidro AyoraEditar

Ayora creó el Banco Central y fijó el sucre en 20 centavos de dólar, que significaba una fuerte devaluación de la moneda ecuatoriana. Decretó el retorno al patrón oro. El 16 de junio de 1926 congeló las reservas metálicas de los bancos emisores y diez días después estableció en Quito una Caja Central de Emisión y Amortización, organizada como una institución privada con representación estatal. El desplazaba así el centro financiero del país de Guayaquil hacia Quito.

En 1927 se crearon también la Superintendencia de Bancos, el Banco Hipotecario, la Contraloría General de la Nación, la Caja de Pensiones, las direcciones generales de Aduanas, del Tesoro, del Presupuesto, de Obras Públicas y de Ingresos. Ese mismo año se sancionaron varias leyes laborales como las de contrato individual, jornada máxima y descanso dominical, trabajo de mujeres y de menores, protección de la maternidad, depido, accidentes de trabajo y procedimientos laborales.

El 9 de diciembre de 1928 se instaló una Asamblea Constituyente que nombró presidente interino a Ayora, expidió el 26 de marzo de 1929 la decimotercera Constitución Política del Ecuador y eligió al propio Ayora presidente constitucional. La nueva Constitución daba más poder al Congreso: cualquier legislador, individualmente, podía interpelar a los ministros de Estado y pedir su censura o el voto de desconfianza, extensible en la misma sesión a todo el Gabinete. Incorporó las senadurías funcionales por la prensa, la enseñanza primaria y normal, la educación secundaria y superior, las academias, la agricultura, la industria y los indígenas. En materia de garantías y derechos sociales fue la más avanzada de las constituciones hasta entonces expedidas en Ecuador: hábeas corpus, voto de la mujer, limitación de la gran propiedad agrícola, igualdad todos los hijos sin tener en cuenta la relación entre sus padres, función social de la propiedad y representación de las minorías políticas.

Fin de la revoluciónEditar

En 1929 la Gran Depresión hundió la economía mundial y ecuatoriana. Hubo levantamientos indígenas duramente reprimidos en Colta y Columbe (Chimborazo), preludio de la multiplicada agitación campesina del decenio de 1930. Para financiar el Banco Hipotecario el gobierno había concedido el monopolio de la fabricación de fósforos a la casa sueca de Iván Kreuger a cambio de un empréstito de dos millones de dólares. Los fósforos, artículo entonces de primera necesidad, subieron de dos centavos y medio la caja a diez centavos. La casa sueca quebró fraudulentamente. El escándalo manchó la reputación de Ayora y el 29 de septiembre de 1930 presentó su renuncia, que no le fue aceptada. Once meses después se produjo la insurrección del Batallón Chimborazo. Aunque la rebelión fue sometida Ayora se vio obligado a renunciar el 24 de agosto de 1931.

Véase tambiénEditar

FuentesEditar

ReferenciasEditar

  1. a b «Revolución Juliana». El Telégrafo. 11 de julio de 2011. 
  2. «Tratado Salomon Lozano». Enciclopedia del Ecuador. 
  3. «Francisco Urbina Jado». Enciclopedia del Ecuador. 

Referencias generalesEditar

BibliografíaEditar

  • Paz, Juan José; Cepeda, Miño (2002). La Revolución Juliana: nación, ejército y bancocracia. Quito: Abya-Yala. ISBN 9978-04-482-5.