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Sedición

conducta que instiga a la revuelta contra el orden establecido

La sedición, según el Diccionario de la Real Academia Española es un "alzamiento colectivo y violento contra la autoridad, el orden público o la disciplina militar, sin llegar a la gravedad de la rebelión",[1]​ que se distingue por tener la intención de derrocar a los poderes del Estado.[2]

En muchos países la sedición es considerada un delito castigado por el Código Penal, y a veces también por el Código de justicia militar, estrechamente relacionado con los delitos de rebelión, traición y motín. La tipificación penal de la sedición varía de país en país, y no siempre coincide con la definición del Diccionario de la Real Academia Española. En términos generales, el delito de rebelión es más grave que el delito de sedición, ya sea porque en el primero se utiliza la violencia, o las armas, y en el segundo no, o porque en el primero se intenta derrocar a los poderes del Estado y en el segundo no. En ambos casos se trata de actos colectivos que exceden el derecho a protestar o peticionar colectivamente ante el Estado, aunque en muchos casos el límite entre la sedición y la protesta social es incierto.[3][4][5]

El delito de sedición fue concebido para proteger al Estado antes de que existieran las democracias modernas.[6]​ A partir de la generalización de la democracia en el siglo XX, el delito de sedición casi no ha sido aplicado, siendo reducido a una mínima expresión ante el reconocimiento del derecho a protestar colectivamente.[5][6]

HistoriaEditar

La sedición, como término moderno, apareció en un documento de la época isabelina fechado aproximadamente en 1590 y conservado en los Archivos Nacionales del Reino Unido. Titulado An advertisement touching sedicious writings («Una advertencia sobre escritos sediciosos»), se refiere al hecho de «incitar al desafecto hacia el Estado o la autoridad constituida por medio de las palabras o escritos». En una época en la que muchos consideraban al Estado protestante como una construcción sospechosa y violenta, la doctrina de la sedición fue pensada como una herramienta gobernamental para reprimir a sus oponentes ideológicos. La sedición complementaba la traición y la ley marcial: mientras la noción de traición servía para controlar principalmente a los estamentos privilegiados, oponentes eclesiásticos, curas, jesuitas, así como a algunos 'comunes', y la ley marcial para aterrorizar al pueblo llano, la noción de sedición servía para asustar a los intelectuales.[7]

En EspañaEditar

El Código Penal de España, en su Libro II, Delitos y sus penas, Título XXII, Delitos contra el orden público, establece que:[8]

Son reos de sedición los que, sin estar comprendidos en el delito de rebelión, se alcen pública y tumultuariamente para impedir, por la fuerza o fuera de las vías legales, la aplicación de las Leyes o a cualquier autoridad, corporación oficial o funcionario público, el legítimo ejercicio de sus funciones o el cumplimiento de sus acuerdos, o de las resoluciones administrativas o judiciales.
Artículo 544
1. Los que hubieren inducido, sostenido o dirigido la sedición o aparecieren en ella como sus principales autores, serán castigados con la pena de prisión de ocho a diez años, y con la de diez a quince años, si fueran personas constituidas en autoridad. En ambos casos se impondrá, además, la inhabilitación absoluta por el mismo tiempo.
2. Fuera de estos casos, se impondrá la pena de cuatro a ocho años de prisión, y la de inhabilitación especial para empleo o cargo público por tiempo de cuatro a ocho años.
Artículo 545

Ambos artículos fueron publicados en el Boletín Oficial del Estado, el 24 de noviembre de 1995. :[9]

En otros paísesEditar

En los Estados Unidos se tienen ejemplos, como la ley de sedición y de los extranjeros. En Australia, la ley de sedición fue agregada a la legislación antiterrorista, la cual se aprobó en diciembre de 2005, actualizando sus definiciones e incrementando sus sanciones. Sin embargo el término "sedición" fue remplazado por "incitación a la violencia" en 2010.

En 1981, Oscar López Rivera, un nacionalista de Puerto Rico y veterano de la guerra de Vietnam, fue declarado culpable y condenado a 70 años de prisión por conspiración sediciosa y otros delitos. Fue uno de los 16 nacionalistas puertorriqueños a quien se les ofreció un indulto condicional por el presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton, en 1999, pero él rechazó la oferta. Su hermana, Zenaida López, dijo que su hermano rechazó la oferta debido a que la libertad condicional ofrecida sería como estar en "prisión fuera de la cárcel". López Rivera es el preso político que más tiempo ha estado encarcelado en la historia de Puerto Rico, los Estados Unidos y en el mundo". Ha estado encarcelado durante 32 años.

En el estado de Nuevo México (Estados Unidos de América) una mujer fue investigada en septiembre de 2005 por sedición después de escribir una carta a un editor local de un periódico criticando el gobierno. El incidente fue investigado por el Sindicato para las Libertades Civiles en América ACLU, y luego de apoyar la defensa del caso, la imputada fue exonerada de los cargos.

En Colombia, donde la guerra subversiva ha durado más de 40 años, el delito de sedición se define como la obstrucción temporal al régimen constitucional o legal vigente mediante el empleo de las armas. Teniendo lugar dichos actos durante un combate, siempre que no constituya ferocidad, barbarie o terrorismo, la pena puede ser excluida.

ReferenciasEditar

  1. «Sedición». RAE. Consultado el 27 de septiembre de 2017. 
  2. «Rebelión». RAE. Consultado el 25 de octubre de 2019. 
  3. Bosch, Joaquim (14 de octubre de 2019). «Sedición: ¿se estaban alzando quienes protestaban sentados?». Eldiario.es. España. 
  4. Vítolo, Alfredo (28 de julio de 2004). «La protesta y el delito de sedición». La Nación. Argentina. 
  5. a b Beltri, Víctor (1 de octubre de 2012). «¿Sedición o protesta?». Exélsior. México. 
  6. a b Pérez, Fernando J. (7 de octubre de 2017). «La sedición, un delito resbaladizo. El Supremo fijó los requisitos del tipo penal en una sentencia de 1980». El País. España. 
  7. Breight, Curtis C. (1996). Surveillance, Militarism and Drama in the Elizabethan Era. Springer. p. 89-90. ISBN 9780230373020. Consultado el 25 de noviembre de 2017. 
  8. «Código Penal (Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre)». vLex. Consultado el 27 de septiembre de 2017. 
  9. «BOE 10/1995». 


Véase tambiénEditar

BibliografíaEditar

  • Breight, Curtis, C. Surveillance, militarism and drama in the Elizabethan Era, Macmillian 1996: London.

Enlaces externosEditar